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@polvo-de-estrella
Psychic Detective Series Vol. 3: Aya (FM Towns - DataWest - 1990)
HISTORIA DE UN AMOR
Yo entiendo que nunca me he acercado mucho a ti. Que quizá tengan todos razón, digo, por algo están sucediendo todas estas desgracias. Algo malo estamos haciendo. Me cuesta entender todo esto. Créeme que me cuesta, y tanto es esta dificultad que aun así me arrodillo ante ti. Nunca pude creer en todo lo tuyo, porque siempre me decías que yo estaba mal, y pensaba que todo lo que hacía estaba mal. Todavía recuerdo cuando sentía que estabas presente en mis pensamientos, presente cuando me sucedían esas cosas, cuando mi cuerpo hablaba, pero tú hablabas mas fuerte. Y aunque hice oídos sordos ahora me acerco a ti. Está mal. Muy mal, y no sé qué hacer. Nadie sabe bien qué es lo que le pasa, por qué tiene todo lo que tiene. Tengo miedo de quedarme solo. Tengo miedo de que él se vaya. Haría cualquier cosa para que mañana por fin pueda a volver a ser como era. Como cuando lo conocí. Todos los días pienso en él, en su voz, sus risas. Por favor te lo pido, ayúdalo. Me refugio en ti porque no tengo más alternativas. Porque ya nada lo está ayudando, y me rehúso a que él se vaya. Por favor, de rodillas te lo imploro, ve mis lágrimas, utilízalas como abono de estas palabras. Que crezcan por todo el amor que siento, por favor, dios, haz lo que te pido. Ya no hay mucho tiempo, y tú eres la única salvación. Te lo imploro. En el nombre del padre, del hijo y del espíritu santo. Amén.
Aló ¿me escuchas? Sí, soy yo. Muy mal, devastado. Si sé, pero es que me da tanta pena. Me cuesta, me cuesta demasiado asimilar que ya no está aquí, que ahora estaré solo. Ay, sí sé, no me digas esas cosas que me apena más. Y cómo puedo botar todo lo que siento, tendría que vomitar todas mis entrañas, tendría que olvidar todas sus caricias y decir que eso nunca pasó que solo fue un sueño que se convirtió en pesadilla. Pero es que por qué nos tuvo que pasar a nosotros ¿me entiendes? ¿por qué? No lo entiendo. Sí. Me gustaría que hicieras algo, me ayudarías mucho. Por favor, anda y compra los diarios, la prensa de hace rato que ha estado pendiente del caso, que porque somos maricones creen que es esa enfermedad que anda de moda.
“El sodomita muere por la propia enfermedad rosada. El sodomita intentó huir de su destino, pero su destino estaba marcado en su carne. El sodomita como los animales llevan una cicatriz para morir hacinados, -unos con otros, tocándose como a ellos les gusta, desmembrándose de a poco, gimiendo su vida que se va por las costras que se caen por el Kaposi que se estampa, como los números que el ganado tiene. El sodomita va a morir. El sodomita muere y no escapará de su destino. El sodomita se lo buscó. El sodomita, que viene de Sodoma, intentó huir, pero nadie huye de Sodoma y Gomorra, y el que huye se convierte en sal, pero la sal ya no es yodada, sino que está inmunológicamente adquirida. El sodomita corre, pero se resbala por su propia sangre.”
-Qué lindo está el mar, Edmundo.
+sí, está muy lindo.
-¿qué pensabas cuando chico sobre el mar? Me refiero a qué pensabas cuando veías esa línea que parece nunca acabar.
+pensaba que iban a estar sirenas, dragones, personas extrañas que pueden amar como nosotros. Pensaba que allá iba a estar yo, y que iba a poder ser feliz. Pensaba tanto sobre lo solo que me sentía cuando chico, es tan grande esa línea ¿no crees tú? ¿qué pensabas?
-¿siempre hay sido tan poeta tú? Hablai bien bonito. Yo no pensaba tanto. Pensaba que allá seguía el mar, aunque claro, en algún minuto debería verse algún trozo de tierra.
+sipo, si la tierra no es plana.
-jajaja siempre tan asertivo tú.
+ por algo soy profesor po jajaja.
-deberíamos ir un día donde las sirenas y los dragones.
+a ese lugar de fantasías déjamelo a mí. Jajaja.
-porque nosotros ya tenemos uno, ¿cierto?
+sí, o sea, compartimos un lugarcito, pero… a ver, Salvador, no quiero que pienses que porque hemos estado saliendo vamos a ser pareja. Vamos de a poco. Además, todo está tan difícil, imagínate si saben que entre tú y yo existe algo, perdería el trabajo, y tú igual. Tenemos que protegernos. Mírame, no perdamos todo lo que hemos construido.
Llegó el año 1984 y Edmundo Rodríguez Ramírez, muere. A pesar de los flamantes discursos oficiales de las autoridades, que eran pomposos en decir que la inmunodeficiencia jamás tocaría este pedazo de tierra; que somos un país decentísimo; tenemos a la cordillera de los Andes que nos protege de cualquier bicho raro que intente pasarse; nunca pero nunca podrá llegar a aquí, estás loco, hombre, sí acá, Chile, nación insigne de canciones de caballos, de gente de bien, de personas bien portadas, jamás po, pero es que jamás va a llegar tamaña enfermedad. Y sí llegó. En bolsas negras fueron echadas sus sábanas para posteriormente ser quemadas. El paciente solicitó expresamente que no se revelara su enfermedad. La risa de la prensa, sin querer queriendo, ovacionó su nombre con la sigla (y no hablo del SIDA) de Edmundo R.R. A su funeral fueron todos sus familiares. Salvador, optó por no ir.
Salvador Plaza: “Edmundo quería que tiraran sus cenizas en el sur. Un día recuerdo que llamé a su casa y era el mismo día en que viajaban al sur para esparcir sus cenizas en el lugar indicado. El padre de Edmundo era retrógrado y no sacaba a la madre ni para los temblores, entonces, sospecho que Edmundo usó su muerte e inventó el viaje de sus cenizas al sur para sacar a su madre de último paseo”
Todas las noches suena en mi cabeza tu voz
Antes de dormir son tus brazos los que me cubren
Mis piernas se enredan entre sí para simular tu cuerpo
Pero cómo puedo escribirme si tu ausencia me borra
Todas las mañanas despierto con el hálito hediondo a tu nombre
Susurro en mis plegaria los besos que vivimos
Y mi lengua, seca, desde que te fuiste
Regurgita el SIDA.
Ya no estás más a mi lado corazón/en el alma solo tengo soledad/y si ya no puedo verte/porque dios me hizo quererte/para hacerme sufrir más.
escribo a las tres de la mañana. el peso se siente en el cuerpo porque la ansiedad se recuesta entre mis extremidades. mi cabeza, mis pies, mis brazos. todo lo veo aplastado. mis musculos tensionados gritan auxilio.
no sé por qué lo sigo intentando.
me veo en sueños que se quiebran y nada puede volver a juntar sus trozos. mi trozo se perdió. no existe ya.
que pena sentir esa sensación de no poder respirar
el peso del agua me hunde
y aunque nade y aunque con mis manos rompa el agua
mirar ese cielo trizado me duele
en el pecho que se rehusa a respirar
y yo solo quiero un trocito
de vida
Te hago show a ti
Pero que vas a saber tu de show
Que sabes tu de espectaculo
Si yo soy el que finge
Soy yo el muestra
Un especta
Culo
Que dice tu nombre
SE SIENTE AQUÍ justo en el lado izquierdo, debajo de ese lugar y arriba del otro. precisamente ahí, AHÍ, me quedo sin aire porque me lo quitaste.
porque todos son unos conchesumadres. ahora solamente pretendes llegar a tu casa, calladito, mirando el suelo, a veces levantando la cabeza para que las lágrimas no caigan, simulando mirar el cielo, que el brillo de las estrellas, que las nubes y ese azul oscuro que solo se ilumina un poco por la luna, que va expandiéndolo cada vez más.
colecciono nombres virtuales, recuerdos que me causan ansiedades, roces que solamente me llaman más. me conformo simplemente con ver todas tus historias, con saber que miras las mías, que aunque sea de mentira, estás presente, viéndome. quizá qué proyecte yo. quizá cómo me vea en realidad. la imagen me falla y me cuesta porque no soy tan visual, existe un paternalismo ahí, siempre direccionado a lugares específicos, yo todavía no hablo, ni me conformo como tal, solamente sigo el vaivén de lo que significa caminar aquí. digo esto porque solamente te sigo, tartamudo o balbuceante. te sigo botando la saliva para resbalarme, para dejar esa huella húmeda y ácida. soy la sombra oculta que nunca ilumina, se tiñe más y más entre tanta oscuridad. yo creo que debería hacer otra cosa, y siempre me lo digo, pero es que aquí, en la guata siento mil caballos, siento pisadas de espinas, alambres de puas, navajas oxidadas, cuchillos bañados en ajo, agujas que solo quieren penetrar la piel, fuegos que fingen quemar por fuera y me incendian por dentro. la sangre se borbotea porque los nervios muchas veces me ganan y puedo sentir el vapor, el sudor aparece y recorre por todo mi territorio que se siente ajeno y abandonado. la maldita circunstancia. la puta maldita circunstancia.
tus numeros lo escondo, como escondo mis fotos.
I was very upset after my partner had cheated on me. Every night after work, I was going to drown my sorrow in a bar. I thank Saint Sebastian with all my heart because—without knowing—I found a real love with Luis, the barman, who was listening and comforting me all the time. That’s how we fell in love.
Isaac S. Puebla
yo
toda mi vida
yo
miras el celular apenas te despiertas. lo miras, te concentras en una busqueda que ni tú sabes bien. cierras y abres todas las aplicaciones que ahí albergas. tienes que hacerte cargo de esa virtualidad, necesitas comunicarte, no quiero que me dejes solo. te ríes, esa risa nerviosa, aunque no lo demuestras, te mantienes impertérrito. la realidad dice una cosa, y tú dices cosas muy distintas. te levantas, el baño, el espejo, tu cuerpo, tu cara, tus ojos, tus dientes, atrofiados porque siempre necesitas morder algo, atrofiados porque te recalcan que eres real, y no esa simulación que pretendes. las manos con agua, las manos en tu cara, las manos en tu cuerpo, aplastando un poco la piel, la masa de piel, tu flácida piel. proyectas el día de una forma extraña. haciendo planes que sabes que nunca se cumplirán pero te gusta vivir constantemente en un condicional que parece eterno, el por si acaso se hace dogma en tu vida, y tienes que preparar todo siempre porque en una de esas puede aparecer algo, puede aparecer alguien. y en esas imaginaciones, en esos relatos falsos, te ves, te vuelves a ver como hace un rato frente al espejo, pero eres distinto quizá porque te manejas mecanicamente en los otros lugares que habitas, te desenvuelves siempre como aprendiste hacerlo, con un protocolo ya estipulado, un lenguaje que venía desde mucho antes, como pautas de comunicación que se deben respetar, debes preguntar y ellos responder o viceversa, al final te convences que todos están ahí por lo mismo, hay que diferenciarlas, una cosa es la necesidad, mi cuerpo también siente, mi cuerpo lo quiere, yo tengo ganas, yo quiero y otra muy distinta es que tenga que aguantarme, esperar, quedare ahí y tener que preparar toda una estrategia como los otros, como los que no quiero ser, debo ensalzar ciertas cosas, debo esforzarme. y es que tu yoismo es tan fundamental para ti, dices que te hiciste solo, que todo te lo has ganado solo. tienes plata, tienes un lugar al que llegar, tienes algunos amigos, o conocidos, o al menos hablas con otras personas. caminas siempre por las mismas calles, siempre seguro, porque nadie te puede decir nada, te has hecho solo y nadie más lo ha hecho. no sientes esas presiones que todos sienten, tú solamente quieres seguir queriendo, porque eso es lo que te comunican, que querer es tu principal necesidad. no quiero que me dejes solo. entonces, ya en tu día te predispones a que transcurra lo antes posible, que todo sea rápido, que el tiempo dure como dura en tu mente. hola, qué tal? almuerzas y todo sigue normal, como todos los días, esa monotonía te agrada, te gusta, te hace sentir estable, eres fuerte, eres único. crees. las sonrisas que desprendes son meramente porque sabes que algo pasará pronto, y sigues buscando, sigues en esa cazería de carne, aunque ya no es cazería, solamente debes seguir algunos patrones, algoritmo que te guiarán a lo que tanto deseas. debes seguir el mapa que te mandaron, la ubicación que pediste, el google que te mandó para allá. tendrá que ser rápido todo porque pronto debes ir a tu trabajo de nuevo, debes ir de nuevo a tu casa, debes ir a empezar de nuevo. el encuentro es rápido como lo planearon. el plástico debe ser tu segunda piel. el latex se desenrrolla, utilizas la lengua, los dientes, la boca. la saliva como un cúmulo de hilos se posa en tus dedos, pones las yemas como un recipiente donde cada escupo que lanzas sostiene al otro. estando el uno con el otro, todo lo imaginado se convierte en realidad. el cuerpo en el que estás depositado no te importa, cierras los ojos, las luces se mueven, la piel choca, aplauden. todo el proceso, mecanizado, es sin lenguaje, aquí no hay palabras, nadie habla, ni siquiera un grito gutural, ni siquiera una garganta que vibra, ni siquiera un quejido, un susurro, silencio que es interrumpido solo por jadeos que intentan transmitir el deseo del otro. los cuadros que pintaron cada uno por separado no tienen la misma representación, porque las expectativas no siempre se cumplen, porque la reproducción no es lo mismo que la realidad, las pantallas que te gritan deseo son mentiras. la mixtura de aromas ya te anuncian lo artificioso del encuentro. el confort, el baño, una toalla, el espejo, de nuevo, aunque ahora no es el tuyo, orinar, el prepucio para atrás, las manos rasgando todo para que no queden residuos, el jabón y el agua, las manos frotandose, colocas ambas en tu rostro, en tu boca, en el entre pierna, más al fondo, sigues más, tus dedos dentro, más agua, más jabón, la toalla, la sangre. bueno, estamos al habla. corres a tu trabajo, de vuelta, solo tres horas y sales, tres horas más y viene otro. piensas en que quizás pudiste haber sido otro, distinto, que te gustaría otra cosa. abres la puerta, todo oscuro, a medio hacer. entras al baño, te miras, y el tiempo vuelve a expandirse, en cuantos espejos te has visto. abres de nuevo todas las aplicaciones que nunca cerraste, y vuelves a entrablar conversaciones fugaces, números que nunca llamarás, fotos que eliminas constantemente. lo llamas, le dices cuanto lo quieres, que no has dejado de pensar en él. solo si eso existiera podrías sentirte mejor. todo artificial, menos esa herida nueva que lo único que hace es sangrar y sangrar. cierras los ojos y te imaginas cosiendola, reteniendo esa sangre. ves la radio, la tele, las noticias. nuevas cifras, están todos, deberían bajar los precios, demasiada gente que ya convive con él. tú no quieres eso, y te angustias un rato. luego vuelves a tu mundo, porque es tuyo, con letras distintas a tu nombre, con siglas que dicen quién eres, entre medidas y prototipos. no me dejes solo. tus manos recorren tu cuerpo, la blanda piel, la rosada piel, deberia ser siempre tu refugio, y quieres explotar, y rociar cada centímetro de tu cuerpo de esa agua. lo logras y no sientes miedo. ahora solo haces eso, porque terminaste conviviendo con él, y cada frasco contiene un día más, y te tocas todos los días, y te olvidaste de esas fisuras, te olvidaste de los dialogos, de los mensajes tardíos, de las necesidades. te tocas tú solamente, encerrado, entre las paredes que te encuentres. ruego a dios pillarte susurrando entre ellas. te lo dices en el baño, en a calle, en las fiestas. suena el celular, lees el mensaje, la foto, el mapa, y partes. en el camino te dices a ti mismo, nunca me dejes solo.
takato yamamoto
me incendiaste.
ese era el problema, que la memoria es demasiado fragil, sin embargo, se reconstruye sola, y aparece ahi como tu sombra, y te grita las cosas que ocultaste solo para decirte que ella sigue estando ahí. y aunque la evadas, aunque la reniegues seguirá estando. hablandome solo a mí. la ansiedad entonces entorpece mi vida, todo se torna hacia ti, hacia esas búsquedas que en realidad no tienen a ningún objeto perdido; si mi deseo fuera un objeto quizá ese sería mi sentido, pero no, porque no sé habitar un lugar que no sea el sinsentido. entonces tratando de responder cierta inquietudes, me fabrico y maquino unas realidades, unas verdaderas pantominas, sin voz ni habla, sin nada, solamente la acción, como una película muda, y solo veo eso, acción, y en mi vida, una inercia que me tedia toda la tarde, que me susurra al oido cuan emposilgado estoy, el vinagre se ha vuelto lema de mi vida.
y me incendiaste, cien veces me incendiaste. cuando me desvestiste asustado, y nos enmarañamos juntos, gritándonos entre lenguas que éramos libres, la saliva, como un bordado fue haciendo los cuerpos, y lubricaba cada caricia y cada sonrisa, y cada parpardeo me hacía verte a ti, ahí, sonriendo, pidiéndome una caricia más, y yo, ingenuo pensando en la fugacidad del tiempo, me limité simplemente a eso, a acariciarte, con lágrimas por dentro que pedían más tiempo, que pedían un poquito más de tiempo.
y me incendiaste. y sabía que el agua no podía jugar ahí, que mientras me revolcaba sumida en ese espacio iba a quedar llena de espigas, colapsaría toda en mí, y reventaría a borbotones, y mi sangre se quedaría ahí, discurriendo como lo hace mi vida, discurriendo y siendo bebida por aquella lengua que incendiaba. las ruinas ya no las puedo restablecer, porque mi movimientos ya no son tales, todo se vuelve una maquinación. como el sexo. como el lenguaje. como los cuerpos. nos volvemos máquinas que establecemos protocolos para que todo funcione. y funcionamos. creemos que funcionamos.
hola cómo estás, en qué andas. buena.
el lenguaje se nos atrofia, se vuelve un retorno basado en un sistema de repeticiones, de dimes y diretes técnicos, el lenguaje se nos convierte entonces en un artificio verbal. en un mecanismo que engatusa para explotar el deseo. y cómo puedo creer entonces. cómo puedo refugiarme en él si es una simulación. cómo puedo quedarme ahí entre tantas letras que no tienen soporte.
me incendiaste y no sé qué hacer.
aunque grite mil poesías nunca seré
quiero caer. ansío tanto el vacío que me doy miedo.
estas letras tristes no dicen nada porque la tristeza nunca ha dicho mucho
y aunque las tape de sonrisas mudas -hhhhh- nada podrá revertir esta tristeza ridícula
tan cruda como una
no conectaré ningun esfuerzo, ni ninguna palabra a la otra
la saliva se me cae porque necesito de palabras que me refugien y cobijen y me sujeten me abirraguen y me digan
no estoy triste
solo nostalgico
melancolico
y ansioso
y grito mucho y hablo mucho, pero es que es para callar a los otros
a esa que grita tanto, y aunque susurre muchos shhhh shhhh ninguno funciona
ninguno funciona
ninguno
“Capitalismo: denial of human rights” Cuban poster from the 1970’s.