Girl, don’t do it. It’s not worth it. I’m not gon’ do it, girl. I was just thinking about it I’m not gon’ do it… I did it.
@avan.jogia: New year, new me. The world is burning and I’m searching for control. 🤷🏽♂️
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@principemestizo
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rcdheadqueen:
Le dedicó otra mirada, una mueca formándose en sus labios ante la indiferencia de Snape. — Te notas muy preocupado —comentó con sarcasmo—. ¿Acaso no te asusta esto ni un poco? —A Doris le asqueaba, pero también le inspiraba temor, especialmente no ser capaz de descifrar a qué se referían el montón de manchas esparcidas por el Callejón.
—Naturalmente, como a todos —contestó—. Simplemente no veo la necesidad de armar un escándalo al respecto. ¿Qué se gana con eso? Únicamente generar pánico colectivo —en parte hablaba con la verdad, pues Severus detestaba el caos que se formaba a raíz de una nueva tragedia. Sin embargo no tenía nada que temer, mientras continuara su vida de la forma en que venía haciendo nadie tendría algo que acusar hacia su persona.
zoe-nettles / flashback.
“Eso es cierto.” Admitió sonriente, aunque suponía que para el contrario tener tanto tiempo libre no significaba nada bueno. Para Nettles, sin embargo, significaba días variados y sin monotonía (o al menos eso intentaba). “Deberías probarlo. Puedo explicarte qué hice exactamente para que me echaran del trabajo.” Tan solo bromeaba, aunque seguro que ayudaría a mejorar el humor del contrario. Por ejemplo, seguro que de tener más tiempo libre, este no hubiera dudado de su honorabilidad respecto al regalo. “Eso me ofende.” Añadió, actuando sobresaltada por sus palabras. Aunque Snape estaba en lo cierto; Nettles no solía hacer nada sin ánimo de lucro. Y aquella vez no era distinto, y es que molestar a su progenitora era suficiente recompensa para ella. “Exacto.” Confirmó, seguidamente. “Lo difícil será hacer creer a mi madre que yo no he tenido nada que ver. Pero bueno, ya se me ocurrirá algo.” Añadió, para después llevarse un trozo de chocolate a la boca. “¿O tienes alguna sugerencia?”
Enarcó ambas cejas, evidenciando lo que pensaba de aquella sugerencia. —Te lo agradezco, pero no —negó mientras sacaba una caja llena de frascos de cristal, comenzando a clasificarlos por especie. Tenía la habilidad de hacer su trabajo y al mismo tiempo escuchar a Nettles, por más intentos de distracción que amenazara por tomar su conversación—. Verás, algunos realmente debemos trabajar para subsistir, no es un simple hobby —estaba claro que personas como Zoe, provenientes de una familia adinerada, no dependían de un trabajo tan común para sobrevivir a las adversidades de la vida adulta. Ya lo tenían todo prácticamente resuelto—. Estoy seguro que lo averiguarás por tu cuenta... —contestó con la mirada fija en la etiqueta de los frasquitos—. Pareces tener una habilidad innata para mentir.
kathollivander:
Tomo aire el cual dejo escapar en un largo y pesado suspiro al notar quien era la persona a su lado. Con su zurda tomo el vaso en que su trago reposaba y lo llevo a sus labios antes dándole un sorbo antes de hablar. “Oh, si es nuestro grasiento favorito” comenta haciendo mention al cabello poco cuidado del slytherin y su aparentemente poco cuidado personal. “En ese caso ¿que haces dirigiéndome la palabra, eh? A mi me parece que me estas hablando” comenta encogiéndose de hombros. Eleva un vez mas el trago hacia sus labios tomando lo que queda en el envase de una sola .”Honestamente, no se como alguien como tu se encuentra aquí al fin y al cabo si no te gusta la gente este lugar te debe de desagradar así que ¿porque no te vas? digo nadie te extrañaría aquí”
—Lo que es un verdadero infortunio, acabo de darme cuenta —contestó con serenidad, pasando las páginas de su libro. Al parecer había desencadenado una reacción verborreica en la fémina y ahora debía soportar el molesto sonido de su voz, el cual atentaba contra la tranquilidad que ofrecía previamente el establecimiento—. Si hay alguien aquí que parece contrariada por la presencia de otra persona eres tú, Ollivander —dio un sorbo a su bebida, para luego continuar—. No sabía que eras tan... susceptible —acabó en un tono jocoso. A veces le parecía cómico lo fácil que resultaba alterar el estado de una persona con simples palabras.
mudblood-benjy:
Las palabras de Snape pronto lo sacaron de su estado un tanto de shock y no tarda en hacerse a un lado y parecer mucho más calmado de lo que eventualmente se encontraba. —Lo siento— murmura mientras mantenía su vista fija en el contrario.
Sin agregar más continuó su camino, alejándose de Fenwick. A diferencia de algunos de sos compañeros, a Severus no le llamaba la atención presenciar las reacciones de los demás ante las amenazas. No le generaba morbo o satisfacción el terror ajeno, a menos que fuese alguien que directamente se lo mereciera (alguno de sus enemigos, por ejemplo). De lo contrario le llegaba incluso a fastidiar el alboroto que los demás podían hacer de algo tan trivial. ¿Por qué se seguían sorprendiendo? Era una guerra.
J. K. Rowling — Harry Potter and the Deathly Hallows
–¿¡Y tú qué me ves!? –preguntó, molesta hacia la persona que la había estado mirando en aquella tienda, en la que ni siquiera estaba segura de querer estar. Bellatrix solo quería romper algo, quería quemarlo todo. Estaba tan inundada en ira y frustración que ni siquiera era capaz de disfrutar el terror que claramente estaban causando en todo el mundo con sus acciones recientes, pero sus propios errores no la dejaban ponerle atención a nada más que su propia molestia.
Cobb & Webb's era uno de los lugares que visitaba con frecuencia, pues gozaba de gran cantidad de artículos relacionados con las Artes Oscuras. Mientras examinaba un objeto maldito, escuchó los reclamos de Bellatrix. El mago que, para su muy mala suerte, había cruzado miradas con la mujer salió despavorido. —¿No deberías estar de buen humor? —enarcó una ceja, hablando desde su lugar. Después de los acontecimientos recientes sus compañeros parecían más... animados. Le extrañó que Lestrange no fuera una de esas.
rcdheadqueen:
Dirigió un gesto de confusión y desagrado hacia el mayor, el cual lucía cómo siempre tan… Afectado. Doris era realmente egoísta, más aparentemente incluso ella poseía más sensibilidad que Snape. — Es asqueroso —respondió repugnada. ¿Es que no le perturbaba? ¿Qué demonios pasaba en su cabeza? Seguramente también estaba loco—-. Quien lo haya hecho claramente tiene problemas y necesita ser encerrado muy lejos de todos.
La sangre no le producía ninguna sensación de hastío, mucho menos le impactaba. Era incluso más común en los ingredientes de las pociones de lo que la gente creía. —Claramente —le dio la razón con un tinte de ironía en sus palabras. De nuevo, volvió la vista a las paredes y el mensaje, con toda la información tan fresca en su mente se preguntaba cuál sería el siguiente paso de su señor.
Para Narcissa aquel día era como cualquier otro, había comprado su ejemplar del diario el profeta y se encontraba bebiendo té en un puesto mágico lejos del callejón diagon por obvios motivos. Paso la pagina del diario mientras llevaba la taza de té humeante a sus labios. “Uhm, ya era hora que sacaran a ese demente del puesto de jefe de auror, ojala sea algo permanente” comento al aire pues Alastor Moody le parecía de las personas menos cuerdas y que tenga un puesto tan alto, era todo un peligro.
La presencia de Narcissa no había captado su atención hasta el momento en que habló, reconociendo la figura femenina en una mesa no muy lejos de la suya. —En eso estamos de acuerdo —concordó, dando un sorbo a su bebida. El establecimiento se encontraba prácticamente vacío gracias a la escena en el Callejón Diagon, por lo que no le incomodó compartir su postura. Era refrescante encontrar a una persona sensata entre tanto pánico, comenzaba a fastidiarle el alboroto de la población mágica desde la muerte de los Bones.
remuslvpiin:
[ Callejón Diagon ]
No tenía palabras que expresar. Primero Edgar y su familia, luego Alastor Moody, luego Aberforth Dumbledore… Les estaban pisando los talones y ahora también habían marcado las calles con sangre. ¿Quién sería el próximo? ¿Sus amigos? ¿Él? ¿Dorcas? El solo pensamiento lo hacía negar con la cabeza– Es una locura.
Severus ojeaba las páginas de El Profeta, donde se narraban todos los acontecimientos recientes. Sin duda su señor se encontraba con una ventaja digna de aprovechar, aquello suponía un pequeño triunfo entre los suyos. —Ya lo has dicho tú, Lupin —coincidió con las palabras ajenas, sin despegar la vista del diario. Poco le impactaba la sangre en las paredes, pero tampoco le apetecía quedarse a observar las reacciones de los demás.
heisgold / flashback
Conforme pasaban los minutos, se sentía cada vez menos dispuesto en abrir la boca. Se recriminó a sí mismo al creer que podía acudir a Snape cuando jamás habían cruzado palabra antes, ni pululado en la misma esfera de vida. Era extraño pero al mismo tiempo lucía como una persona que era sigilosa, eso era lo que necesitaba; hacer las cosas en silencio para que nadie pudiera salir lastimado. Mordió su labio inferior, desviando la mirada del moreno, manos que empezaron a sentirse sudorosas y la presión en su pecho le recordó que quizás solo tenía una oportunidad para elegir sus palabras con mucho cuidado. — No es falsa modestia, simplemente no creo que conozcas suficientes personas amables—decidió aclarar, sus manos aun aferradas al asiento. El era amable, probablemente más de la cuenta con cualquier persona. Incluso aquellos que no son de su agrado y no podía evitarlo. >>¿Qué es lo que quiero?<< repitió la pregunta en su interior. — Sé que conoces a personas puristas—comenzó, tragando saliva y sintiendo de pronto una sed inmensurable—, pensé que podrías conocer a alguien a quién no puedo acercarme—estaba casi seguro que su hermano mayor estaba metido en esas ideologías turbias, aquellas que han asesinado a un montón de personas y de la cuales jamás logró sentirse identificado. Su familia había logrado hacerse un nombre dentro de la comunidad purista con el tiempo, vio en la gaceta sobre las unión de una de sus hermanas hace unos meses. — No es que crea que debes ser un mensajero o que es una petición inútil, es que no conozco a nadie que pueda hablar con ella sin que sea sospechoso —ha pasado unas semanas desde que recibió una carta donde pedía su ayuda su hermana menor. La única que todavía se resistía a vivir dentro de los estándares de la herencia nipona que cargaban en la sangre. Si Akiyama se acercaba sin pensar en sus consecuencias podría crear un conflicto más grande y lo sabía desde la última vez que intentó hacerlo por su cuenta. — ¿Puedes hacerlo? Estoy dispuesto a pagar lo que sea, o conseguir lo que sea que quieras. No sé… —finalmente decidió mirar directamente al varón, preguntándose si existía alguna pizca de empatía en su interior. O al menos, un interés que pueda servir para aceptar su tonta urgencia. No fue que hasta lo pidió en voz alta que pensó que era inútil, pero no perdía nada con intentarlo. — Me refiero a mi hermana. Si me acerco, tal vez le hagan algo.
En algo tenía razón Akiyama: Severus no conocía la amabilidad. Aquel era un término ajeno para el mortífago, pues se vio desentendido de cualquier cosa que se le pareciera desde que tenía uso de razón; primero en casa con su padre y más adelante en Hogwarts. Y como al parecer las personas como Snape no estaban destinadas a gozar de la bondad en el mundo, rápidamente perdió a la única que le había mostrado que no todo era tan desagradable como pensaba, reforzando la coraza que envolvía su corazón y lo hacía tan apático y reacio ante cualquier esfuerzo por los demás en intentar ir un poco más allá de lo permitido. Caracterizado por la indiferencia, el pelinegro no delató en su expresión lo que la historia del contrario le generaba. Sí, conocía a su familia, incluso había asistido en distintas ocasiones a los eventos que organizaban (por mera cortesía, como a todas las demás reuniones puristas), por lo mismo ya sabía la respuesta a su petición incluso antes de que la formulara. Severus se mantuvo en silencio por unos momentos, hasta que finalmente decidió hablar. —Tu desespero debe ser grande si has tomado la decisión de decirme todo esto... —meditó mientras arrastraba las palabras, caminando con lentitud por la azotea. Después de otra pausa, se giró para encarar al varón—. Sin embargo, no sé qué te ha hecho creer que me interesa hacer parte de tu drama familiar —nuevamente aquel tono desprovisto de empatía hacía presencia en la voz del mortífago. La cuestión era muy sencilla: no iba a arriesgarse por algo que no le generaba ninguna conveniencia. Severus era reservado y cauteloso, no dejaría aquello de lado por alguien que apenas conocía y que además no le agradaba—. Tu dinero no lo quiero y cualquier cosa que yo pueda llegar a necesitar, no va a provenir de alguien como tú —sentenció finalmente—. El único acto de caridad que haré por ti será aconsejarte que desistas de algo tan absurdo. Y, sobretodo, que no vuelvas a buscarme jamás para lo mismo... te aseguro que la próxima vez no seré tan receptivo.
A pesar de que el bar se encontraba completamente lleno, la música se encontraba a todo volumen y las personas no dejaban de hablar a su alrededor Katherine se encontraba absorta en sus pensamientos. Había sido de las primeras personas en encontrar los cuerpos inertes de los Bones aquel día y se notaba que los habían hecho sufrir, lo pudo notar en sus rostros y claramente en las marcas que todos poseían. La imagen de la familia sin vida se repetía en la mente de Ollivander cada vez que cerraba los ojos. Claramente Ollivander siempre se había mostrado como una persona que no le interesaba en lo absoluto lo que pasara, una persona que mientras no la involucrara directamente algo no se molestaba en mover un dedo, pero claro Katherine no era solo lo que los demás veían ya que en su interior se escondida una pequeña niña asustada por todo lo que pasaba, asustada de ser la siguiente en la ya larga lista de fallecidos en la que ahora se encontraban los Bones. Un suspiro escapo de de sus labios mientras que su zurda tomaba una vez mas el vaso de vidrio que se encontraba a su lado manchado con restos del labial que llevaba la antigua ravenclaw. Alguien parecía dirigirle la palabra pero claramente al estar encerrada en su propia burbuja Kath no entendió nada. “¿Que dijiste?” cuestiono con aspereza volteando en dirección de le contrarie. Una vez mas la armadura de una ‘perra sin alma’ se alzo no permitiría que nadie que ella no quisiera la viera tan asustada.
La reciente muerte de los Bones había generado una nueva ola de pánico entre la comunidad mágica, al menos para aquellos que tenían motivos para temer al respecto. Los susurros y rostros nerviosos se encontraban en cada esquina, sin embargo para Severus la vida continuaba con total normalidad, sintiéndose completamente ajeno a los sentimientos de terror o tristeza que manifestaban los demás. Era una guerra que no discriminaba a nadie, ni siquiera a los niños, y en el corazón frívolo de Severus Snape nada de eso lograba conmover alguna parte de su ser. La vida humana era frágil y la muerte inevitable, era hora de que los demás se ajustaran a esta noción. —Nadie habla contigo, Ollivander —elevó la mirada del texto que leía, sentado en una mesa cercana a la de la pelirroja. Al menos él no había dicho nada, poco le interesaba iniciar una conversación con la fémina.
{callejón diagón}
Las constantes imágenes del fénix con la palabra orden no dejaban de atrapar su mirada, y sobre todo de generar aquel escalofrió en su ser. —Son uno dementes— comentó en un susurró para si mismo, el asesinato de los Bones y todos los sucesos que siguieron lo tenían con los nervios de punta y no podía evitar preguntarse que más sabían ahora sobre ellos.
El mortífago era de los pocos que se mostraba indiferente ante lo presenciado, pues la conmoción aumentaba de manera acelerada entre las personas en el callejón. Quizás era porque ya sabía todo al respecto y no sentía aquella curiosidad morbosa que los demás sí, o simplemente porque la sangre había dejado de impactarle mucho tiempo atrás. —Hazte a un lado, Fenwick —espetó a quien bloqueaba su camino.
/ callejón diagon.
— ¿Esa es… Sangre humana? —Arrugó la nariz asqueada mientras observaba el montón de marcas que manchaban los establecimientos del Callejón Diagon. Sólo deseaba ir a Twilfitt and Tattings, no observar las locuras de la humanidad—. Están dementes.
Ladeó la cabeza, manteniendo una expresión estoica ante la escena. —Al parecer —se limitó a contestar, a pesar de conocer perfectamente el significado detrás del mensaje sangriento. Del pulgar le colgaban las llaves de Slug & Jiggers, sin embargo parecía que su camino hacia el establecimiento se iba a retrasar, pues cada vez más personas se acercaban a observar lo ocurrido.
“As he moved up the school, he gathered about him a group of dedicated friends; I call them that, for want of a better term, although as I have already indicated, Riddle undoubtedly felt no affection for any of them. This group had a kind of dark glamour within the castle.”
zoe-nettles / flashback.
Su actuación no duró demasiado, pues pronto dejó escapar las carcajadas que amenazaban con salir de sus labios desde que había empezado a hablar con el muchacho. “Relájate.” Aunque dudaba que el contrario fuera capaz de algo como tal. A continuación elevó las manos, en señal de paz. “No quiero ningún regalo.” Bueno, Zoe siempre quería regalos. “No necesito ningún regalo.” Rectificó. “Solo era una broma.” A pesar de todo, su obsequio no era una mentira. Dejó la caja de bombones sobre la mesa. Esta era marrón, probablemente imitando el color del chocolate que había dentro. “Toma. Y antes de que digas nada, no. No es una prueba de mi amor hacia ti, ni tampoco busco un favor de tu parte.” Esta última parte era extraño en ella. Y es que no solía hacer cosas sin ánimo de lucro. “En los últimos años siempre llegan decenas de cajas para mi madre y yo hago lo que una hija responsable haría y siempre robo algunas sin que se de cuenta.” Explicó. ¿Y qué podía hacer con todas esos bombones? Pues regalarlos a todo el que se topara en su camino, claro.
“Muy graciosa” puntualizó con el tono lleno de monotonía, como era habitual en el mortífago. “Empiezo a creer que tienes demasiado tiempo libre” no era la primera vez que se le acercaba con alguna peculiaridad. Dejó escapar un suspiro, optando por no llevarle más la contraria en cuanto al regalo, aquello sólo parecía jugar en su contra. Tomó la caja de chocolates y la arrastró fuera de la mesa, guardándola en uno de los cajones del mostrador. Si no se deshacía más tarde de ellos seguramente terminarían caducados eventualmente. “Bueno, esa sí es una novedad” replicó, refiriéndose al favor. Usualmente aquellos gestos siempre iban disfrazados de segundas intenciones. “¿Los robas para regalarlos?” Entrecerró los ojos, no muy seguro de que aquello fuese un acto especialmente vandálico o rebelde.