Pensando en empezar a llamarme falsa nostalgia.
La nostalgia es rara, es contradictoria: es y no es. No sabemos si duele o si consuela. A veces nos abraza un recuerdo feliz, tibio, y entonces es buena. Otras veces nos pellizca el corazón al mirar un tiempo al que nunca podremos regresar, y entonces es mala.
Pero, ¿y si hubiera un tipo de nostalgia que ni siquiera se ancla en lo vivido? Una nostalgia que surge de lo que nunca fue. Eso sería, tal vez, falsa nostalgia: el extraño anhelo de lugares donde nunca hemos estado, de años en los que aún no existíamos, de personas que jamás conoceremos, de deseos que no sabemos si algún día se cumplirán.
Es un sentimiento que no pertenece al pasado, sino a lo que imaginamos, a lo que intuimos que podría haber sido. Y sin embargo, pesa. Nos hace sentir la ausencia de algo que, en realidad, nunca estuvo allí.
Quizá ningún adjetivo alcance a nombrarlo. Quizá solo podamos sentirlo y llamarlo por lo que más se le parece: falsa nostalgia.



















