Apenas era mi segundo día de vacaciones, Lowaha y yo charlábamos mientras caía la noche tibia sobre en el horizonte más perfecto del mar.
¿Que te parece este lugar? ¿te está gustando? me preguntó mientras se acomodaba el pelo muy sensual.
- Para ser una playa brasileña, la verdad esperaba ver más negros. - Le contesté.
Rió divinamente y el viento se lleva su carcajada.
- No sabía que viniste a mirar negros, pensé que venías a verme a mí. - Respondío audaz, y se acercó para besarme.
Mi corazón se aceleraba, aunque ya sabía que no nos íbamos a besar, al menos no todavía. Intenté concentrarme y verifiqué los niveles de carga de mi sable láser. Un estallido irrumpió la quietud. La playa comenzó a temblar, era lo que esperaba. Unos tripods se levantaron estruendosos desde el mar, Lowaha corrió a refugiarse y todo el mundo entró en pánico, pero de repente “PAUSA” “Llamada entrante de Mamá”, responder.
- Hola mamá, bien acá, de vacaciones, ¿qué pasó? ¿estás bien?
- No bebé, anoche murió tu abuelo, me gustaría que puedas estar acá un poco y hables con tu papá que está muy triste. Sé que estas de vacaciones pero, por lo menos hoy y mañana un ratito, solo para acompañarnos un poco.
- Gracias hijo. A las tres y media va a ser la transmisión del streaming en 360 porque mucha gente también quiere estar en el funeral. Y de acá vamos para el entierro. Ahora tengo que salir porque estamos organizando la comida y esas cosas.
- Tranquila, yo ahora en un rato me conecto y ya me quedo ahí con ustedes y hablamos ¡beso!
¡Que mierda! primero no me alcanza para tomarme vacaciones reales y a ahora voy a pasar dos de mis cinco días en el funeral de mi abuelo. El funeral mas caro de mi vida. Perdón abuelito pero me cagaste las vacaciones. Me las vas a pagar, próxima que nos veamos, me las vas a pagar.
Abro la cápsula de realidad virtual, y volteo para no perderme a la vuelta. “Ok veintitrés, cápsula veintitrés, veintitrés como Michael Jordan. Camino al baño para refrescarme, espero que mi papá esté bien. Soy malísimo para esto, no tengo idea de cómo consolar a alguien “tranquilo papá, te vas a distraer con mil actividades de la vida y cuando menos lo esperes también vas a morir.” Nota mental: demostrar empatía. Ya que estoy afuera provecho para tomar aire y hablar con el administrador.
-Hola, que tal, te pido una Pepsi por favor.
-¿Que te parece este lugar? ¿te está gustando?
-y la verdad esperaba ver más negros.
- Digo, porque está buenísimo. No conozco muchas islas del tigre pero creo que haber estado en este camping pero hace mucho, era la época en que uno en el curriculum “buen manejo de internet y de PC”. Uno venía al tigre con la mochila y la carpa. Me acuerdo que cuando había sudestada, se inundaban varias islas y se llenaba todo de barro, era un desastre.
- Ha si, es verdad!! pero cuantos años tenés?
- 37, vine como en la época de Nestor Kirchnner mas o menos.
- ¡Ah mirá! pareces más joven.
- Si lo sé. Disculpáme, te pido un favor, antes que me olvide, podrías revisar mi cápsula, es la 23, porque ahora en un rato necesito hacer un streaming, pero no me permite.
- ah, si claro, ahí me fijo.
Voy a tomar mi Pepsi afuera, cerca del agua, mientras pienso cómo consolar a mi viejo. El paisaje es lindo pero está nublado y muy húmedo, hace mucho calor, hay mosquitos y un poco de barro. Creo que la ciudad lo vuelve a uno demasiado frágil para exponerse a la naturaleza.
Mejor vuelvo adentro, pensé. Me dí vuelta y la ví venir. Era hermosa.
- Y qué te parece el lugar, te está gustando? me dice mientras se acerca.
Ok abuelo, ya no me debes nada, pensé.