Tenía tiempo de no escribir por aquí y creo que en este momento es justo lo que necesito. He escuchado/leído mucho una frase que dice "Once a cutter, always a cutter" y pensé que no era verdad, que podía ser la excepción a eso y así había sido los últimos 8 meses; y bienvenida seas de nuevo ansiedad. Bienvenidas otra vez, crisis nerviosas. Solamente no puedo sostenerlo todo junto de nuevo. Es demasiada mierda, demasiado egoísmo, demasiada envidia, demasiada maldad, demasiado desinterés, demasiado todo y a la vez, demasiado nada. Y está esta figura que siempre nos han enseñado que nos ama incondicionalmente, que nos tuvo dentro de su cuerpo 9 meses, que siempre va a procurar nuestro bien... La misma persona que saca lo peor de ti y te habla siempre retandote a contestarle. Esa persona que no entiende razones, porque también nos enseñan que lo que ellas dicen, es porque sí. Esa persona que te aísla a drede, que te ignora cuando gusta, que te enseñó a ayudar siempre a quien puedas, pero cuando alguien lo necesita, se hace para atrás y ve a esa persona con cara de cansancio y de incomodidad. Esa persona protectora es la misma que ha desencadenado varios ataques de ansiedad, crisis nerviosas, lágrimas, odio a ti mismo. Y tus mejores amigos con quienes siempre has vivido, a esos que no escogiste, con quienes compartes sangre, simplemente no lo entienden. Te ven en medio de tu crisis y no saben qué hacer, solo dicen "ya sabes que así es" "solo respira" "comé y se te va a quitar" y te ven como un bicho raro, te ven como un taboo. Y esa persona, a la que elegiste para compartir tu vida que no sabe qué decir. Dice las palabras correctas en el momento equivocado, dice todo lo que no quieres escuchar en un momento así, dice todas las cosas que te estás diciendo a ti mismo que son una mentira, no. Es su intención, pero así se siente. Y te encuentras solo en tu cuarto, con calcetines en tus manos para no arañar más tu cara, tu abdomen, tus piernas. Para que los golpes que cada vez son más violentos contra ti, no te hagan más daño, pero aun así no los puedes controlar. Te encuentras en la oscuridad, llorando en silencio, ahogando gritos, con las manos temblando, con el pulso acelerado con tu navaja en las manos... Cantas. Cantas una canción y lo dejas fluir... Dejas que salga sin que se detenga; cada vez un poco más fuerte, cada vez un poco más profundo. Segundo a segundo se tiñen más tus telas, se impregna el color pero simplemente ya no importa. No importa nada más No puedes más Hay demasiada mierda... Y está más cerca de lo que crees.