Si me preguntas la razón por la cual dejé de beber, si no lo piensas muy a fondo, te puede parecer cómico incluso.
Y por fin le pregunté lo que llevaba tanto tiempo arrastrando dentro, la gran incógnita de si alguna vez me quiso, asÃ, a secas… La verdad no me interesaba saber nada sobre cantidad o intensidad, ni siquiera sobre genuidad; al final del dÃa lo único que querÃa saber era si alguna vez, por muy simple, efÃmera o muy a su manera que lo haya hecho, querÃa saber si me habÃa querido, sentido afecto hacia mà (Ya sabes, del tipo "más que como amigos").
Asà que, como ya era costumbre, después de embotarme los sentidos con alcohol me atrevà a llamarla… 1h 23 minutos y unos exactos y malditos 30 segundos fue lo que duró nuestra conversación.
Hablamos de cosas superficiales como suelen comenzar la mayorÃa de conversaciones, para no olvidar las cortesÃas, o simplemente para hablar de algo que no fueran cosas serias; luego le pedà que por favor respondiera a una sola pregunta y le prometà que luego de su respuesta iba a colgar y que esa iba a ser la última llamada que ella iba a recibir de mÃ…
Recuerdo escucharla reÃr y decirme que no me creÃa que esa serÃa la última vez que la llamarÃa, recuerdo que accedió a responder mi pregunta, recuerdo que hablamos un poco de todo y de si alguna vez, en un hipotético pasado manejado a nuestro antojo, hubiéramos funcionado y logrado ser felices juntos, recuerdo cumplir la primer parte de mi promesa y colgar la llamada luego de su respuesta…
Aquà viene lo verdaderamente jodido, por más que lo intento, NO logro recordar el timbre de su voz, NO logro recordar el sonido de su risa; NO logro recordar las cosas sin importancia de las que hablamos, asà como tampoco las cosas importantes. Y lo que más me jode es NO lograr recordar cuál fue su respuesta hacia mi pregunta ¿QUÉ TAN MIERDA PUEDE SER ESO?...
Ahora estoy aquÃ, sobrio, maldiciendome a mi mismo porque estoy dispuesto a no tragarme mis palabras y cumplir la segunda parte de mi promesa y es que no habrá una llamada más.
Ni siquiera recuerdo si me despedà de ella o si ella se despidió de mi, cuánto me hubiera encantado decir algo inteligente y cerrar con una de esas tantas y extraordinarias frases finales que tanto habÃa escrito en mi mente.
Que manera de desperdiciar oportunidades, que forma de arrebatarme mis recuerdos, que maldita mañia de despojarte la memoria…
Asà que ya que me lo preguntas, por eso dejé de beber.