Respirando profundamente, después de haber guardado silencio los últimos doce minutos mientras consideraba la idea de lanzarle un maleficio traba-lenguas a su compañero, la Slytherin rompió el silencio. -Mira, la única desgracia de ese tonto partido además de los horrendos uniformes es el hecho de que Lucius Malfoy no haya caído sobre su cara o se hubiese roto el cuello. Ahora, si me disculpas, quítate que me estorbas,- resopló Carlotta pasando a aquel tonto chico de su curso que aún se quejaba de la derrota de Slytherin.
Aunque haber perdido el partido había sido decepcionante, Regulus no se había dejado llevar mucho por aquel hecho, convenciéndose de que debía entrenar más para conseguir una victoria. Debía enfocarse en avanzar. Sin embargo, encontraba un poco molesto que todos los de su casa le dieran tanta importancia, pues de todas formas las quejas no iban a ayudar en nada. Sonrió de lado al escuchar cómo Carlotta le hablaba a aquel chico, no era la mejor forma de decir las cosas, pero al menos se había callado. --Gracias, gracias. --Dijo, escapando una risa. Después soltó un suspiro--. Amigo, deberías ya olvidarlo, en serio...Ganaremos la próxima vez.










