riverm:
‘ oh, no ~ ’ las palabras que le traen peculiares recuerdos, en realidad, culminan por elevar comisuras en un toque entretenido, una forma de tratar narrativa de la forma más entretenida posible. ‘ salir con personas que tocan el piano, o músicos en general, nunca es buena idea ’ emprende, alzando las cejas en un toque divertido, en el que culmina por llevar palma al pecho, en una alza vanagloria: ‘ yo, por supuesto, soy la excepción que confirma la regla ’ aquello le anima a reír de forma leve, queriendo acercarse a su punto: ‘ mi ex también era pianista, y tenía uno que tampoco me dejaba tocar, pero el suyo era un steinway ’ suspira en una exagerada decepción, pareciéndole que era un aspecto común en la personalidad de aquelles afines a la música desde un punto de vista más individualista. ‘ pero si algún día te animas, puedes probar con el mío ’ porque no existe problemática en su caso, siempre dispuesto a ofrecer a una ayuda en el momento en el que sea preciso. ‘ ¿qué dice de ti? ’ aprieta los labios, en lo que finge una expresión que exige introspección, pero por supuesto, lo único en lo que desemboca es en esa sonrisa que se escapa tan fácilmente entre comisuras. ‘ que eres todo un sentimental ’ apunta entretenido, considerando aquellas melodías más ligadas a lo solemne y voces espirituales. ‘ era una historia de amor, ya sabes, la típica historia entre dos personas que comparten un destino fatal ’ un resumen que bien podría hablar de la realidad que muches viven a diario. ‘ era más bien del tipo que se centra en las emociones dentro del mayor realismo posible, pero ya ves que no hay más crueldad que en lo cotidiano ’ comparte, asintiendo con ligereza, haber sido partícipe de aquello le hace sentirse orgulloso al respecto. ‘ espero que vuelvan a interesarse en mí cuando quieran hacer otro, la verdad es que fue una experiencia maravillosa ’ los labios se aprietan en lo que comisuras se muestran risueñas, como siempre, más que plácidas al hablar al respecto. ‘ mi piano está en mi departamento, y desde que empezó el año no he tenido la oportunidad de tocar en público, por todas las problemáticas que no han dejado de surgir ’ le comparte, pues entre ellas se encontraba su participación en el concierto de navidad que, tristemente, no se llevó a cabo. ‘ lo tendrás que descubrir por ti mismo ~ en realidad, no se me da mal transferir las partituras de un instrumento a otro, a pesar de que nunca es lo mismo, es como si se crease algo nuevo ’ anima con gracia, aunque en realidad nunca había sabido cómo responder a esa pregunta. ‘ espero que surja una oportunidad en la que puedas escucharlo ’ anima, pues siempre ha existido ilusión en mostrar su música a otres. ‘ así es, quizá porque la libertad no siempre tiene sabor dulce, o está repleta de espinas hasta que encuentras aquello que te hace sentir bien ’ sobre todo, cuando se vivía fuera de las estipulaciones de un molde, pareciera que delimitar es imposible. ‘ no estoy tomándote el pelo ~ sólo es honestidad ’ tontea, por supuesto, en lo que gracejos burbujean libres entre cuerdas vocales. aún, la expresión se alterna, volviéndose una de confusión cuando lo observa. ‘ ¿no? ¿cómo es eso? ’ inquiere, a pesar de que imagina que tratar de ser capaz de definir que se posee suerte al respecto es más complejo todavía. ‘ puf, no me vengas con esas, lo hice porque quise ’ alza cejas de forma divertida, animándose a estirar brazo para tomar uno de los dulces. al final, le da un pequeño bocado, como tratando de saborearlo. ‘ tienes razón, no están mal. son un poco diferentes, pero me gustan ’ elabora juicio, terminando con el chocolate después. ‘ ¿verdad? no me animé a sostenerlo en brazos en ese momento porque sabía que no podría quitármelo de la cabeza, pero ya ves que fallé estrepitosamente ’ suspira, apretando labios en un suave mohín, pues no había dejado de pensar en el pequeño felino. ‘ nunca he tenido una mascota, así que por eso estoy reticente ’ comparte, deslizando iris hasta el otro, no quisiera equivocarse con el gatito. aún, la idea que le otorga el otro termina por vencer en una sonrisa perlada. ‘ es bonito, sí ’ otorga, aunque aún tendría mucho que pensar al respecto. ‘ creo que me acabaría convirtiendo en un creador de contenido únicamente de gatos, ya sabes, como el de aquel video que te pasé ’ niega con la cabeza ante sus propias estupideces, ya imaginándose creándole una cuenta personal al animal.
“oh…” pronuncia simplemente, sin poder controlar la sonrisa entretenida que se forma en sus labios, ironía que podía fácilmente apreciar. “¿eso es una regla? porque nadie me la hizo saber antes…” con fingido pesar, su labio inferior resalta prominente, lamentando aquel fallo de sistema que lo volvió ignorante de lo que aparentemente era una verdad universal. “por supuesto que lo eres,” cede con una risa suave, asintiendo un par de veces, porque lo último que veía a river haciendo era cayendo dentro de aquel estereotipo, cualquiera que le acercara a expareja. “ah, ¿ves? ya mostrando que eres la excepción…” halaga con constante elevación de sus labios, sinceridad exudando de poros y del brillo peculiar de orbes. “tal vez te tome la palabra pronto… no puedo esperar a que me corrijas mi posiblemente terrible tempo,” intención jocosa escapa de sus labios, y por un momento se permite imaginar la posibilidad de aquello que plantea, de absorber toda la teoría que pueda de nuevo, y de poner en práctica algo que nunca vio como posiblemente suyo. espera de veredicto no tarda mucho, sonrisa opuesta que es contagiosa y le hace reír apenado, apartando la mirada del menor por un instante. “no debes decirlo en voz alta,” se queja por lo bajo, negando con la cabeza. “imagino que has escuchado algunas orquestaciones… ¿cómo no me pondría sentimental al escucharlas?” recordaba perfectamente cómo se había sentido al escuchar la pieza mencionada un momento atrás, esa avalancha de contradicciones que trajo dentro sí, a un daesan que recién se permitía sentir más de lo que le era estrictamente indicado. distraídamente aparta flequillo de su frente, observando el perfil opuesto, escuchando e imaginando sin poderlo evitar, cómo podría entrelazarse aquella historia con la música de river. nunca le había escuchado y en su mente ya había ideas de lo que podría ser. “ah, es decir que me voy preparando para no ver un final feliz, ¿hm?” al final, había razón en sus palabras, porque no había nada más real que cruel destino, “nada más cruel que la realidad, ¿hm?” agrega a las palabras del otro frafald, con una indescifrable sonrisa, que delata el rumbo que pensamientos pueden estar tomando, en lo certeras y cercanas que siente aquella noción. suspiro discreto escapa de sus labios y vuelve atención a compañero de aquelarre, encontrando más fácil centrarse en él que en propia psique, como solía ocurrir. “seguro volverán a llamarte, apuesto que lo hiciste increíble,” asegura, llevando su mano sobre antebrazo opuesto, dedicando un suave apretón, como manera física de confirmar sus palabras. “oh, ¿y por qué no presentas algo para san valentín? ya sabes, algo pequeño, un par de piezas… al menos, para ayudarte con la sequía de presentaciones en vivo. estoy seguro de que a más de uno nos encantaría escucharte tocar algo,” se incluye en aquella generalidad, dedicando sincera sonrisa que alcanza grandes orbes, tal vez más que emocionado al respecto. “oh, lo haré,” asegura dedicándole larga mirada de entendimiento, dispuesto a crear esa oportunidad, ahora dueño de una curiosidad que no parecía conocer fin en lo que respectaba a las habilidades musicales de contrario, recién descubiertas para sí pero que, sospecha, debió haber conocido mucho antes. no debería culparse, piensa, pues su llegada al aquelarre no tenía tampoco tanto tiempo. estaba seguro de que aún tenía que conocer mucho más del resto de los miembres. mira a river con avergonzada resignación, gesto en labios que resulta una queja a palabras pronunciadas que, está seguro, están otorgando color rojizo a sus orejas. “bueno… es parte de lo mismo que te dije la otra vez, ¿recuerdas? sobre –¿esa persona especial? ¿que no estaba seguro que quisiera pasar san valentín conmigo? pues…” juguetea con la bolsita de dulces entre sus dedos, mirada fijándose en ésta, por buscar algo que hacer. “no creo que quiera pasar ya ningún día conmigo, en realidad,” se ríe por lo bajo, burla irónica que dedica a su propia suerte, como lo ha puesto un momento atrás. traga saliva con esfuerzo, nudo en su garganta que aún se forma en inevitabilidad a mención de complicada situación, exhalando pesadamente y elevando entonces la vista al frente. “pero así son estas cosas, ¿no? al menos tendré bolsas de chocolates y— haremos lo del taller en frafald,” busca distractores, sonriendo débilmente de vuelta a contrario, antes de tomar otro de aquellos chocolates de bolsa en su mano. “yo tampoco he tenido una mascota, pero—“ comienza, buscando la mirada opuesta, una de sus cejas enarcándose con la sugerencia picándole en la punta de la lengua. “si necesitas ayuda… puedo ayudarte con él, podemos cuidarlo entre ambos, pondré la mitad de los gastos,” sugiere, tal vez más emocionado con la idea de lo que debería, considerando que nunca había cuidado de otro ser vivo, que ni siquiera sabía lo básico sobre gatos. “piénsalo, ¿sí? imagina lo linda que se vería una cuenta sólo de él…” se inclina ligeramente sobre la pantalla del contrario, buscando verle de nueva cuenta y riendo con la ternura que causa la imagen, antes de devolver su atención a las facciones opuestas. “si lo cuidamos entre ambos, será más fácil.”


















