rohyeonj:
Aunque se le antoja pretender inocencia y continuar camino como si nunca lo hubiera escuchado, es cuestión que menciona lo que le hace prestar atención. “Eso realmente me lo debes tú.” Menciona, manos resguardándose en bolsillos durante acercamiento. “Primero las ganzúas, ahora el café, ¿qué vendrá después?” Suspira, en dramatismo innecesario que peca por la ausencia de seriedad; agradece en realidad distracción de aburrimiento que evento otorga. “Si me lo dejas a mí, prefiero el café.”
¿era así? la realidad es que no lo sabe y le gusta la excusa para tomar algo, a fin de cuentas no ha traído dinero encima. luego se lo deberá o tal vez no, ya no sabe cuanto le debe a muchas personas. “claro que no, me lo prometiste. es tu excusa de cita, ¿recuerdas?” pregunta con una pequeña sonrisa, divertido mientras habla. “no lo sé, ¿ya me estás pidiendo una segunda cita? vaya que rápido, ni me acuerdo como te llamas” bromea y da un par de pasos hacia él, teniendo en cuenta que lejos estaba y lo poco que podía apreciarlo. “puedes ponerlo en la lista de cosas que te debo y cobrártela cuando quieras”
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Tiene la impresión de que contrario se está divirtiendo a costa suya. Mirada se entorna, paulatina, con escepticismo ante recuento de hechos que él recuerda de forma muy diferente. “Estoy casi seguro de que no prometí nada de ese estilo.” Insiste, pero de cualquier forma termina rindiéndose, con un suspiro y una sonrisa que trepa ligera en labios. “Y lo llama una segunda cita— ¿no serás tú el que está proyectando en mí? Seamos honestos.” Pica, gesto en comisuras adquiriendo mediano filo. “Me pides compensación por las ganzúas y ni te acuerdas de mi nombre. Qué audacia tienen algunas personas.” Menea la cabeza con pretendido reproche, labios volviéndose fina línea mientras da pequeño asentimiento. Le entretiene, sin embargo. “¿Sabes qué? Ahora ese es un buen trato. Me parece bien.” Acepta, conforme con giro que ha tomado situación y aprovecha para acercarse también. “Aunque tenemos un problema,” empieza, “no me oriento por isla todavía. Si quieres el café, o algo para beber en general, tendrás que guiarme tú a algún sitio.” Se encoge de hombros pero entonces pausa, detenimiento en forma que divaga por características (bajo la excusa para colocarle rostro al nombre que recuerda por mensaje). “No pretenderás llevarme a un callejón para matarme, ¿o sí?”











