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HABLANDO DE DRAGS 3.0.
Estaba yo una tarde de Halloween comiendo cereales cuando de repente me vino la iluminación divina para escribir este post. Mi cabeza estuvo dándole vueltas un par de días antes sobre si escribir acerca de los colores más fundamentales en otoño o, por contra, sobre los básicos de armario y cómo organizar el tuyo propio. Unos “tips” megachachis para aquellos que estén comenzando a adentrarse en el estilismo.
Pero después de este fin de semana de locura en el cual he visto la luz sólo yendo de after, me di cuenta de que hablar de Moda es algo más allá que hablar de diseñadores, prendas, colores y creerse el rey del mambo si trabajas en la prensa rosa e intentas hacerte el entendido con frases como: “Jo, tía, me encanta tus toques de Roy Lichtenstein en esa falda tuya. Es geniaaal”. *emoticono de cara de asco*
No sé si es por mi vena universalista o es que leer Harper’s Bazaar me ha hecho daño, pero definitivamente empecé a darle vueltas a lo que supone llegar a ser drag queen tras ver una gala en directo en la ciudad donde vivo.
Jefree Star
Os voy a ser sincero, mi conocimiento sobre personajes de este tipo es limitado, y más allá de Priscilla, Reina del Desierto, Pink Flamingos, The Rocky Horror Picture Show y RuPaul’s Drag Race soy tan capaz de perderme como cualquiera. Pero antes de nada, cabe decir que se denomina drag queen a un hombre que se viste y actúa como una mujer con una intención marcadamente burlesca de negar los géneros binarios (hombre y mujer), exagerando los rasgos de la feminidad y adoptando con ello un comportamiento cómico, dando lugar a auténticos personajes que realizan shows y espectáculos como forma de entretenimiento.
Nada de ello tiene que ver con su orientación sexual, género o sexo que tengan: un hombre drag queen puede ser heterosexual, bisexual, homosexual, etc., e incluso existen, aunque con menos frecuencia, los drag kings, mujeres que adoptan una apariencia masculina, caricaturizándola.
Patricio Bisso (Patricio César Bisso, drag queen argentino protagonista de películas como El beso de la mujer araña).
Así, surgen a partir de la segunda mitad del S. XIX dentro del mundo del teatro, siendo la pantomima británica el género impulsor, y a partir de entonces ocuparán papeles en diversas disciplinas como el cine, la televisión, el burlesque, el cabaret, concursos de belleza y un laaargo etcétera.
Laganja Estranja
Con todo esto fueron surgiendo poco a poco drag queens que dieron lugar a los llamados drag shows, y sobre todo a partir de la renovación del cine estadounidense en los años ‘50, época en la que se empieza a ver trabajos como Glen or Glenda y Some Like it Hot.
Pero no será definitivamente hasta la década de los ‘80, con la nueva concepción del artista como actor cuando se dé el verdadero auge de la figura del drag queen, en películas como La Mala Educación de Pedro Almodóvar y con personajes de renombre como Divine y Patricio Bisso, llegando a la década de los ‘90 con Miss Coco Peru, Alexis Arquette, Deborah Ombres y RuPaul.
Divine (Harris Glenn Milstead, en un fotograma de I Am Divine, documental que trata sobre su vida).
Entrando ya en el S. XXI, la popularización de los personajes drag queen fue totalmente frenética. Anualmente se celebra en Las Palmas de Gran Canaria la Gala Drag Queen en la cual, mediante un tema central, se da lugar a espectáculos musicales que, a través de los años, fueron singularizando sus Carnavales hasta convertirse en un acontecimiento de interés turístico.
Drag Valkiria (Nelson Rodríguez, durante su actuación en la Gala Drag Queen del año 2015).
Para acabar, cabe destacar la realización del show RuPaul’s Drag Race, reality show estadounidense cuyo presentador es el propio RuPaul, quien había logrado su fama en los años ‘90 como cantante y actor. El programa trata sobre la búsqueda de un drag queen en todas sus facetas, presentando a personajes como Adore Delano o Violet Chachki, quienes se convierten en personajes populares no sólo gracias al programa, sino por sus trabajos en Moda e Internet.
Adore Delano en una sesión fotográfica para V Magazine.
FASHION WEEKS / PRIMAVERA-VERANO 2016.
Ahora que los medios de comunicación y el público general se han relajado por haber acabado las Fashion Weeks de Primavera-Verano del 2016, me apetece hablar un poquito sobre lo que se ha visto en las diferentes ciudades a lo largo del mundo. Cabe decir que poco a poco fui descubriendo nombres de nuevos diseñadores, estilistas y marcas de los que no tenía ni idea, pero que creo que están haciendo una labor artística genial dentro de la Moda; es el caso de Ohne Titel, Tadashi Shoji o Lanvin.
Para empezar, nos iremos hasta Nueva York. Allí mostraron sus propuestas algunas casas que ya no sorprenden en el nombre: Desigual, BCBG, Oscar de la Renta… entre otros. Hasta aquí ninguna sorpresa, pero cada una en su línea, como veremos:
Desigual, en su pop ecléctico, sigue entre la geometría, el patchwork y el denim. Da mucha importancia al color block, lo que va de la mano con su intención de llamar la atención y agregar visualidad a sus conjuntos, e incluso en algunas muestras pudimos ver trabajos con aires de hippismo, rozando una psicodelia descarada. Destacan mucho también las prendas sueltas, “oversize”, y hechas a mano.
El color rosa en todas sus variantes fue la visión de Carolina Herrera. Una especie de alegoría de la feminidad en la que, junto a cuadros de El Greco y Rembrandt, puso en marcha una colección donde destacaban las líneas y los plisados. Todo muy al estilo lady con cierto minimalismo.
Tres colores: azul marino, rojo coral y blanco fue lo que le hizo falta a Ralph Lauren para crear sus diseños para el 2016. El diseñador sigue apostando por la estética de los años ‘60 con sus looks marineros, contrastes entre partes ceñidas y otras oversize que dejan un regusto a playa. Un último giro en la propuesta apostaba por colores marrones en faldas y chaquetas.
Estos son algunos ejemplos de los muchos que presentaron sus trabajos en Nueva York, pero en Madrid el ambiente era distinto. Entre Davidelfín, Alvarno y María Escoté, las pasarelas se llenaron de tropas militares, sevillanas y futurismo.
María Escoté, por un lado, viajó hasta el icono internacional de España para el mundo: Andalucía, y dio lugar a una colección llena de volantes, lunares y flores a modo de los mismos, siempre con el negro como color base y simplificando esta estética tan reconocible.
Si María Escoté había viajado hasta Andalucía para crear su colección propia, Maya Hansen se pegó un viajecito hasta el Caribe para fusionar colores verdes y amarillos con una estética entre sport y militar. Predomina también el color negro, y entre los patrones no pudo faltar el corsé, prenda siempre presente en los diseños de la firma.
Davidelfín, por contra, no se pegó un viaje a ningún lado, pero sí quiso retraerse a crear conjuntos con estética futurista, con prendas siempre en blanco o negro y con detalles en colores vivos, con unas gafas que casi se podrían decir que eran steampunk. Me daba la sensación de estar en Gattaca.
Aún con todo, cabe decir que la parte final del desfile fue orientada también hacia el folclore andaluz.
Y mientras en España nos poníamos los zapatos de flamenco y batíamos palmas, en Milán la androginia se hacía patente en los desfiles de Prada, Jeremy Scott usaba un lavadero de coches como tema principal de sus propuestas, y Versace reunía un ejército de mujeres guerreras con las que subir a las pasarelas.
No sé si Miuccia se habrá unido a la causa del género, pero creo que el haber logrado transgredir en cierto modo los roles binarios en la pasarela de Milán fue todo un acierto de Prada. En cuanto a los looks: los estampados a rayas y los colores metalizados fueron la apuesta principal de la casa. Vestidos y abrigos se unían en un solo constante a lo largo de todo el desfile.
Moschino, sin embargo, tuvo la ocurrencia de unir el mundo de la obra y los talleres mecánicos con los vestidos. Jeremy Scott, con esa concepción siempre divertida de la Moda, logró todo un happening en el que la viveza del color y la combinación de prendas sport con chalecos reflectantes fueran un juego personal suyo. No puedo faltar tampoco los jerseys de Looney Tunes.
Y mientras tanto, en Versace las cosas se ponían firmes con una colección basada en el ejército. Es decir: tonos marrones, caqui, estampados militares, cuero, botas, tacones, etc. Un rango bastante amplio de prendas que paso a paso fueron dando lugar a una segunda colección en la que sobresalían los vestidos con animal print y colores más vivos.
Muchos diseñadores y firmas se quedaron en el camino, me gustaría haberme parado más en algunos como Burberry, Alexander McQueen, Louis Vuitton, Ermmano Scervino… pero definitivamente creo que París se lleva el premio en dos de sus desfiles este año: Chanel y Rick Owens, sin olvidar, por supuesto, a Dior.
El Grand Palais convertido en un aeropuerto. Ya está. Eso es lo que fue el desfile de Chanel. Se dice rápido, pero no resume ni la mitad de lo que pudo haber sido casi, casi, casi un happening. Y es que si pensamos en el verano como una época más allá de la playa, los aeropuertos también se convierten en sitios con mucha afluencia.
Por otro lado, las prendas se basaron en blanco, negro, azul marino, grises, pasteles, etc. Vamos, colores que bien podríamos encontrar puestos en cualquier auxiliar de vuelo en un viaje, pero que aquí cobran una visión distinta, más urbana. No pudo faltar tampoco la geomtería, los cuadros, los estampados a rayas, la pata de gallo y el vichy.
Y si antes hablábamos de aeropuertos y de equipaje, aquí seguimos con un poco más de lo mismo, pero con seres humanos a modo de mochila. A Rick Owens se le encendió la bombilla en este desfile un tanto… ¿tribal?, ¿masoquista?, ¿sexual…? No sé si es modernismo en estado puro o es que se ha puesto a ver películas de Lars Von Trier, pero creo que ha logrado reinventarse él mismo.
En lo referente a las prendas: todas ellas se combinan con romanas y botas, chaquetas en colores metalizados, negros, grises y blancos, algunos tonos anaranjados y tierras por lo general, pero que se unen de forma efectiva en un todo que sólo Rick Owens sabría explicar.
Y ya para acabar, nos vamos a remontar al S. XIX por un instante, a respirar un poco de romanticismo para refrescarnos la mente. Todo ello gracias a Dior, que ha intentado buscar una conexión entre lo romántico y lo moderno del hombre. El resultado son estilismos equilibrados, basados en los volúmenes de las prendas a partir del patrón de las mismas.
Ésta ha sido una visión un poco genérica de las Fashion Weeks, las casas de moda y sus colecciones de la próxima temporada. Me ha quedado por mencionar a muchos diseñadores, pero sería muy complicado resumir estos acontecimientos tan grandes en unas líneas en la web. De todas formas, espero hacerlo en otra ocasión, así como también espero haber sido de ayuda y de ligera referencia para quien se pare a leerlo, y deseo que sigáis disfrutando de la Moda tanto como lo hago yo.
Un saludete, ¡y hasta el próximo post!
Autorretrato. (2014)
Retrato de Bea.
Virgen María Drag.
La esquina saliente de Iwan Jodorowsky.
“Gelmeroda XIII”, Lyonel Feininger. (1936)
Historia de todas las dudas.
Intimismos.