¡Hola corazón! ¡Feliz Navidad! Estamos bien los dos. Muy, muy bien y yo contenta de estar en casa, me hacía falta un poco de familia en estos momentos. Yo siempre fui la consentida de la familia (sorpresa), así que te entiendo, ADORO las fiestas. Te diría que no hace falta y blah, blah, pero somos pocos y nos conocemos mucho, así que no veo la hora de ver qué cosas bonitas me trajiste, amor.
¿Recuerdas cuando me rompiste ese mismo perfume de Valentino hace dos años? ¿Y yo lloré y te tiré un bolso? Lo sé, era una niña sensible, pero me gusta esto de que remiendes tus errores del pasado, eh. Me gustan mucho, bebé, gracias. Y, oh Dixs mío, ese vestido casi me infarta. Grité cuando lo vi, lo juro. Si se lo regalabas a Savannah antes que a mi, hubiesemos tenido grandes problemas Ramsay, grandes. Ahora que lo veo, y yo con esta panzota, me da ganas hasta de llorar, mas en un par de meses no lograrán sacarmelo ni con bisturí. ¿Yo? ¿Trash de los zapatos? ¿Cómo se te ocurre eso, Demian? Si yo vivo de ojotas. Te amo con toda la vida por haberme comprado esos de Valentino, porque tenía exactamente los mismos y se me arruinaron en esa maldita casa del terror hace un par de meses, lloré más por esos tacones que por Alejandro, la pasé muy mal.
¡Los zapatos para el bebé! Me encantan, mi amor. Es gracioso pensar que me regalas cosas para bebés en Navidad, ¿no? Quién lo diría. Pero de verdad, son muy lindos, y el body de pizza era lo primero que podía esperar de ti. Aunque estoy algo celosa, siempre me regalabas cosas relacionadas a eso a MI. Ugh. Aunque te perdono solo porque el coche y la silla me salvaron la vida, justo mi padre estaba insistente de que debía comprar eso y no tengo muchas ganas de salir.
Mi amor, me encantó todo lo que elegiste, compites muy justo con Addie este año en cuestión de gustos, pero sh, no le cuentes que yo ando diciendo esas cosas.
DEMIAN, DULCE DE LECHE LAPATAIA. AYER ESTABA LLORANDO, PORQUE ESTABA TRISTE, PORQUE LUCAS LLEGÓ DE ARGENTINA Y SE OLVIDÓ DE TRAERME EL DULCE DE LECHE. Te amo, de verdad, muchísimas gracias por eso. No lo puedo creer, me hiciste más feliz que… No sé, que José Alejandro, mi padre y el príncipe Harry juntos. No dudo que el postre debe estar riquísimo, nunca puedes fallar cuando de comida se trata. Y creo que estoy empezando a babear solo con el aroma de ese pastel. De verdad, me vuelvo loca. Regresaré a Los Hamptons rodando, pero feliz.
Te amo, muchas gracias por siempre consentirme en todo. No hace falta volver a repetirte que eres mi persona favorita sobre la tierra (ya sabes que no se lo debes decir a nadie tho) y estoy segura de que el bebé te querrá tanto como yo.
mor! ¿Cómo estás? ¿Cómo está mi futuro guapo sobrino? Espero que todo esté de maravilla, porque, ¿adivina qué? ES NAVIDADDDDDD, una de mis épocas favoritas, así que vengo con un paquete de regalos para consentirte aún más de lo que ya lo he hecho durante todos estos años, porque está de más decir que eres de mis mejores amigas y de mis personas favoritas en el mundo y no podría olvidarme de ti nunca.
Te traje un perfume de Valentino y otro de D&G. Un outfit de Balmain con un vestido que aunque sé que Savannah se moría por él, asumí que te gustaría más a ti ya que era una de tus marcas favoritas. También un bolso y unos zapatos negros de D&G, porque como sé que eres trash de los zapatos, también te traje otros dos pares, unos color beige de aquazzura y los otros de Valentino. Pero hey, no eres la única que recibe zapatos esta navidad. También le traje un par de zapatitos hermosos a mi futuro sobrino de marca Nike, además de un onesie para que sea pizza lover como su padrino Demian desde pequeño y, ¿por qué no? me adelanté a traerte un carruaje y una silla de bebé para auto y así te quito un peso menos de los hombros con todo lo que aún tienes que conseguir para mi futuro consentido.
Sé que la ropa, los perfumes, etc, son cosas de las que Addie se encarga, así que iré directo a mi fuerte y ese es complacer todos los antojos que has tenido durante tu embarazo. Estas últimas semanas estabas rogando por dulce de leche, así que te traje dos frascos, aunque uno de ellos está a la mitad y (milagrosamente) no porque yo lo haya comido, sino porque aproveché para hacerte un delicioso postre con ese dulce y que no te empalagaras al comer tanto directo. Aunque la combinación sea extraña, aproveché también para agregar un pastel de jaiba que espero te encante, pues era otro de tus antojos y yo me encargo de hacerte feliz, como siempre.