Egoísmo. Tan trivial, burdo, carnal e instintivo. Mi problema es el egoísmo inherente en mí. Me gusta compartir, no crean que soy un egoísta en todos los aspectos de mi vida, ayudo, comparto y reparto diferentes cosas, en diferentes áreas y diversas formas de altruismo, que podrían ser consideradas actos egoístas porque lo hago para sentirme bien conmigo mismo. En fin, no quería hablar de eso, quería hablar de por qué no puedo mantener una relación más de dos o tres meses. La respuesta es que soy egoísta. No me gusta compartir mi vida con otras personas. Soy lo que se conoce como una persona cerrada. No me interesa dejarte pasar, no deseo confiarte mis sentimientos, no quiero compartir mis ideas contigo. Mi espacio vital es amplio y es mío. Mi tiempo existe para mí y para nadie más, mis aficiones son para mi disfrute y mis planes no deberían interesarte. Mi futuro pertenece en su páramo de incertidumbre y mi vida le pertenece a mi muerte. Nací para eventualmente morir y poco más, ese poco no deseo compartirlo con alguien más, suficiente tengo con mi familia y unas cuantas amistades como para involucrar a otra persona que llegue a exigir y demandar como si hubiera tenido algo qué ver con mi nacimiento, mi existencia, mi vida y mi eventual muerte. Al final la muerte es algo que cada persona va a experimentar por su cuenta y mi egoísmo no me permite entregar mi vida a una desconocida. Soy demasiado privado, y egoísta, como para amar.
Ave Literaria (via aveliteraria)


















