Iron Maiden , The Book of Souls World Tour 2016, Palacio de los deportes, marzo 3 y 4.
Todo iba chévere hasta que el 3 de marzo me di cuenta (otra vez) que vivo en un país donde todo se hace a la mexicana, es decir al último minuto y mal. Supuestamente el acceso al público sería a partir de las 6pm y la primer banda The Raven Age tocaría a las 7pm, lo cual supongo que sucedió, pero gracias a los poco capaces organizadores y la falta absoluta de logística, me fue imposible entrar para ver a dicha banda, yo segúia formado a las 7:15 pm hasta las 8:15 pm. Cuando logré accesar me percaté que Anthrax (segunda banda en tocar) ya se encontraba tocando…
Después de ese Trash metal puro pero pésimamente acondicionado por el espantoso recinto que genera ecos terribles y poca claridad en el sonido, a las 9:00pm comenzó a sonar Doctor Doctor de U.F.O., rola que Maiden trae de intro desde 2008. Se apagan las luces y sale Bruce Dickinson en solitario acompañado de algunas fogatas para cantar el intro de If Eternity Should Fail, primera rola de la gira y del más reciente álbum, The Book Of Souls.
Todo lo ya esperado, buen show con canciones del nuevo álbum, hasta que sorpresivamente Bruce presenta Children Of The Damned, un clásico ochentero, que si bien nunca fue un sencillo, es una de las rolas más chidas de The Number of The Beast (1982) .
Como es usual, el gran y humilde Nicko Mc Brain, siempre sonriendo (a pesar de la estupidez de algunos mexicanitos imbéciles que lo confundieron con un vagabundo y le negaron el acceso al resort del lugar donde se hospedaron), con una interpretación más precisa que un metrónomo y una complejidad que ni un pulpo humano tendría. Para esta gira el baterista, que entró a la banda en 1983 con el disco Piece Of Mind, venía estrenando su nuevo juguetito, una hermosa batería Sonor con herrajes dorados y motivos referentes al nuevo álbum de la banda impresos en acabado mate, ¡chulada!.
El gran Dave Murray ¡¿tocando una Les Paul!? eso si es nuevo.
Con temas como Tears of a Clown, la magnífica obra de 13 minutos The Red and The Black donde el fundador y bajista de la banda Steve Harris toca un riff en solitario, el cual, gracias a la espantosa acústica del lugar y los malos ingenieros, se escuchó pésimo, qué fácil pueden hacer que un Fender Precision de más de $3000 dólares suene peor que un bajo Yamaha RBX170 de mil pesos de esos que venden en el tianguis de Tasqueña. ¡Una vez más gracías México! ¡gracias empresarios mexicanos avaros! por meterlos a tocar en ese lugar tan sonoramente asqueroso.
Y como ya es costumbre, la gente enloquece al ver que en la oscuridad se va descubriendo la manta de The Trooper (1983), una de las rolas más coreadas en la noche y por la cual muchos posers compraron su boleto.
Otra de las grandes sorpresas de la noche, una risa macabra se escucha al fondo y empieza a sonar Powerslave (1984) y como es costumbre, Bruce sale enmascarado, pero esta vez (y por única ocación) no es la clásica máscara de plumas que compró en una tienda de artículos eróticos gays, sino una máscara de Blue Demon… ¡WWWOOOOOOW! Bellísimo detalle.
Gran momento, cuando Janick Gers toca su guitarra acústica, invocando a la bestia con el intro del tema homónimo del nuevo álbum, The Book Of Souls, pieza de 10 minutos de duración, en la cual la manta de fondo es cambiada por la del Eddie prehispánico, el cual hace su gloriosa aparición en el escenario para dar un espectáculo teatral impresionante, el cual culmina cuando Bruce le arranca el corazón latiente y lo ofrece como sacrificio en medio del escenario para después arrojarlo al público (¡MALDITO SUERTUDO EL QUE LO HAYA AGARRADO!).
¿Y cómo no? a sus 57 años Bruce aún roba muchos suspiros...
Las campanas de Hollowed Be Thy Name, con una soga en el cuello, otro aspecto teatral que me encantó.
EL clásico Eddie gigante, esta vez era un infalible que salió en Iron Maiden (1980), que al final de la canción comienza a sacar chispas y explota.
The Number of The Beast (1982)
Las últimas sorpresas de la noche, Blood Brothers, “todos en este lugar somos hermanos de sangre” fueron las palabras de Bruce.
Algo que nunca había presenciado, cerraron el show con Wasted Years. Creo que faltaron varias para ser un show redondo y completo , talvez la gran pieza de 18 minutos Empire of The Clouds, habría sido algo épico, pero en general fue un gran, gran espectáculo sonoro y visual.
Quince canciones en 2 horas, nada mal: If Eternity Should Fail Speed of Light Children of the Damned Tears of a Clown The Red and the Black The Trooper Powerslave Death or Glory The Book of Souls Hallowed Be Thy Name Fear of the Dark Iron Maiden Encore: The Number of the Beast Blood Brothers Wasted Years Por su parte, el estadounidense Dan Denaley grabó un pequeño video de lo que él dice es “una tradición única en el mundo”, los puestitos de mercancía no oficial. https://www.youtube.com/watch?v=12V2AOFGEPY Sin más que decir porque ya me dio flojera y tengo cosas qué hacer, ahí les dejo mi reseña de los conciertos de este fin de semana. ¡Cambio y fuera!








