Renata ya venía preparándose mentalmente para este momento desde hacía semanas porque quería ser lo más útil posible para sus amigos en cualquier momento que lo necesitaran, pero para ser sincera en cuanto las cosas empezaron a suceder agradeció que Michael ya tuviera absolutamente todo bajo control porque ella, al igual que el resto del Squad —y cuando decía Squad quería decir todo el Squad—, estaba retorciéndose de la emoción por conocer al o a la bebé de sus amigos. “No es un buen momento para ser una persona tan ansiosa pero necesito estar tranquila, okay.” Murmuró volviendo a sentarse junto a Ashton, para menos de dos segundos después volver a levantarse y dar un par de vueltas antes de sentarse una vez más, esta vez sobre las piernas de su novio hasta que las puertas de la sala de partos se abrieron y de ahí salió Luna en una camilla, luciendo tan fantástica como podía lucirlo una mujer que acababa de dar a luz, hablando de lo hermosa que era su hija. Entonces tras ella salió Michael con la bebé en brazos y ni siquiera pasaron cinco segundos antes de que Renata comenzara a llorar de la emoción porque tenía frente a ella a la pequeña hijita de dos de sus mejores amigos — la hija de su hermana, básicamente, porque Luna era su hermana.
Sin embargo, no fue hasta que escuchó a Michael decir su nombre que volvió a prestarle atención a algo más que a Hana, y por la manera en que todos la miraron a ella sonriendo, y como Amethyst le puso la mano sobre el hombro y le sonrió aún más grande, recién entonces Renata entendió lo que estaba pasando. “¿Mi nombre?” Murmuró parpadeando rápidamente para poder ver ya que las lágrimas se lo impedían un poco. Ella obviamente había sido la primera en saber que si era nena su primer nombre iba a ser Hana, pero esto era una completa sorpresa, tanto que en cuanto Michael se la pasó a su madre, Nate no pudo evitar acercarse y abrazarlo. Esto significaba muchísimo para ella, más de lo que las palabras podían expresar. “Felicitaciones, Mikey.” Dijo sonriéndole, y él le respondió que ’gracias tía Nate’, haciéndola reír antes de dejar que los demás pudieran felicitarlo también. Mientras tanto, ella se acercó justo a tiempo para ver a Hana en brazos de Daryl, con quien intercambió felicitaciones al igual que con el resto de los nuevos abuelos. “Es el calco de Luna. Con los labios de Michael, obvio.” Murmuró y la madre de Luna asintió entre risas.
Un rato más tarde, a eso de las ocho de la mañana, un médico salió a informarles que la hora de visita empezaba en treinta minutos y Renata nuevamente se puso ansiosa porque, obviamente, no veía la hora de ver a su mejor amiga y poder sostener a su sobrina. “No, jódete Luke, yo iré primero.” Apuntó en voz baja, y él frunció el entrecejo diciendo que él quería ir después de Calum. “No seas putito, ¿querés? Cortala.” Finalizó antes de que Michael saliera de la habitación y la dejara pasar. “Chau putito.” Lo saludó sarcásticamente en joda y él le mostró el dedo mayor diciéndole que ‘puta ella’. Pero nada de eso importaba, nope. Lo único que le interesaba a Renata en ese preciso instante era ver a las mujeres Clifford. “Hola.” Saludó mientras sacudía la patita del oso de peluche que traía con ella, cuyo pequeño sweater tenía un monograma con las iniciales H.C.F., todo esto haciendo una vocecita medio estúpida porque no quería hablar muy alto y se acercó después de ponerse alcohol en gel en las manos. “Bueno, no sé ni por dónde empezar. ¿Probablemente por el felicitaciones, sos alta mamita?” Bromeó queriendo contener las lágrimas de alegría que iban a empezar a salir en cualquier momento. “Es preciosa, amiga.” Murmuró observándola en su pequeña cunita, acercándose lo suficiente para poder tocarle el bracito, haciendo que ella se moviera. Después de que Luna le dijera que lo hiciera, Renata se mordió el labio para no chillar de emoción y finalmente pudo sostener a su sobrina. “Hola Hana, soy tu futura tía favorita. Esperemos.” Rió acunándola en sus brazos con sumo cuidado antes de mirar a Luna, que seguía sonriente. “No me dijiste que le ibas a poner Renata como nombre.” Dijo como quien no quiere la cosa pero sonriendo de todas maneras, a lo que su amiga se encogió de hombros y le dijo que a eso se le llamaban sorpresas. “Wow, qué viva que sos.” Rodó los ojos entre risas y sacudió la cabeza. “Es la mejor sorpresa que me dieron en toda mi vida, en serio. Gracias.” Susurró, ahora sí con los ojos llenándosele de lágrimas porque como bien había dicho antes, no había palabras para expresar tanta alegría como era debido. “Y bueno, aunque me encantaría quedarme todo el día con ustedes creo que el resto de los tíos y tías deben querer ver a la Princesa así que debería ir yendo.” Anunció dándole la bebé a su madre y besándole la frente a su amiga para despedirse hasta que volviera a verla. “Te quiero, trolita.” Guiñó antes de salir directa a abrazar a Ashton para luego empezar a hablar sobre lo perfecta que era Hana.