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Shit.
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Cuando me muera quiero que un amigo tenga mi contraseña de facebook y después de un par de días postee "GRACIAS A TODOS POR LOS SALUDOS".
Kyoukai no Kanata Opening 1 - Kyoukai no Kanata (境界の彼方)
Yo Elijo Mi Camino Pt2
Capítulo I:
Me detuve en seco cuándo oí una nariz u hocico olfateando un árbol detrás de mí. Maldije en mis adentros por no traer la ballesta. Me giré apoyando mis manos en un árbol a mi lado y cubriéndome con él. No iba a ser de ayuda, pero no cambiaba nada. Mi feroz ‘bestia’ era un perro común y corriente. Me tranquilicé y exhale. De pronto el mismo lobo gigante que me atacó en el carruaje saltó sobre el indefenso perro, dándole múltiples mordidas que matarían a cualquier ser vivo. Di varios pasos hacia atrás y luego comencé a correr en dirección contraria. Me topé con una vieja cabaña, alguien había dentro ya que salía humo de su chimenea. Empecé a golpear la puerta de madera y exclamando ‘La bestia ya viene’ ‘Ayúdenme’. Nadie respondía a mis llamados. Veía cómo la bestia se acercaba rápidamente, entré en pánico y lo único que se me ocurrió fue meterme en el sótano que escondían unas pequeñas puertas que había en el piso, las abrí, y entré. Logré cerrar las puertecillas justo cuándo el gran lobo pasó sobre ellas. No comprendía, era de noche, pero la luna no era llena. Encontré el ínfimo interruptor de la luz de aquella habitación bajo tierra, lo encendí y me encontré con sillas eléctricas. -¿Pero qué…? – dije para luego callarme al oír como se sacudían las pequeñas puertas, generando mucho ruido. Se abrieron y vi las garras de la bestia entrar para después dar paso a su gran y peludo cuerpo. Yo estaba escondida, tratando de no hacer ruido.
Capítulo II: Ahí estaba yo, atrás de una repisa repleta de cosas, cerca de la bestia que olfateaba mi trayecto por la habitación. Traté de calmar mi respiración pero no tenía caso, no sabía cómo salir de esta. Ahora ya no estaba Kristen, Gemma o cualquier otra persona para sacarme de este absurdo lío. ¿Porqué no tan solo me dejaba matar y ya? ‘No’ me contesté internamente mientras, con la vista, buscaba algo para defenderme. Un trozo de vidrio o algún arma me servirían, encontré una gran navaja. Estaba en el mueble, respiré profundo y traté de salir de mi escondite. La luz se apagó en un segundo, todo estaba a oscuras. El perturbante sonido de la respiración continuaba, cada vez más cercana, cada vez más temible. Lo único que resplandecía en la siniestra oscuridad era la luz de la luna, ya que el lobo había roto las puertitas de madera que daban paso a esta extraña habitación bajo tierra. Me quedé ahí, escuchando cómo el jadeo del animal se acercaba a mí, haciendo que yo me acercara a mi no tan segura muerte. La respiración de la bestia paró. ¿Se habrá ido? No iba a quedarme ahí toda la noche, pensé mi no muy astuto plan. Salí de mi escondite sin hacer ni el más mínimo ruido, atravesé el cuarto con la filosa navaja en mi mano, apuntando. Trepé lentamente la escalera que se pegaba a la pared para poder salir. Casi todo mi cuerpo estaba fuera de ese terrorífico lugar, estaba por cantar victoria hasta que sentí cómo algo jalaba de mi pantalón con fuerza y rasguñaba mi pierna.
Capítulo III: …Estaba por cantar victoria hasta que sentí cómo algo jalaba de mi pantalón con fuerza y rasguñaba mi pierna. Grité bastante fuerte, luego tomé bien la navaja, la cual había caído de mis manos por la sorpresa y susto de que la bestia tenía entre sus dientes mi pierna. Clavé la filosa navaja en su cráneo que se encontraba a la altura de mi rodilla, sentí como se soltaba su fuerte y doloroso agarre. Saqué mi pierna de ese hueco y la tomé en mis brazos, era seguramente lo más feo que había sentido. El ardor de la herida subía hasta la cintura, miré la abertura de mi pierna. Litros de sangre se escapaban por esas rasguñaduras de dientes y uñas, mis manos y mi alrededor estaban rojos. Una de las mordeduras me tocaba el hueso, traté de arrastrarme pero era imposible, me dolían hasta los brazos. Sequé las lágrimas de mi cara y grité. Tal vez mi destino era pudrirme en ese bosque o que nadie encuentre mi cuerpo. Arranqué un pedazo de mi ropa y la até a mi pierna, justo arriba de la rodilla. Un torniquete era lo que necesitaba para no morir en los próximos minutos. Suerte que hoy no era ‘Luna Negra’, mi sangre no contenía la enfermedad del licántropo. Hice el último ajuste a mi apretado torniquete y caí rendida. La perdida de esa cantidad de sangre me había dejado exhausta.
Capítulo IV: En la mañana unos leñadores llegaron y me llevaron a urgencias. Cocieron y pusieron puntos a mis múltiples heridas. Dije que era la mordedura de un oso, si sabían que era de una bestia, me fusilarían al igual que a Gemma. Luego de la visita al hospital, me llevaron directo al orfanato. Era peor de lo pensaba, había muy poca gente. No era una enorme construcción con docenas de habitaciones, era una casa de dos pisos, con al menos seis dormitorios en ella, pero eso sí, había docenas de monjas. Al parecer los huérfanos éramos seis. No sabría cómo se pondrían si supieran que asesiné a Lorence… Las horas pasaban y yo me las pasé leyendo. La noche se hizo presente, todos los inocentes huérfanos, excepto yo. Claro. Yo no soy ni huérfana, y aún menos inocente. Escuché ruidos abajo, miré la puerta de mi habitación. La curiosidad me mataba, y como siempre, le ganaba a mi sentido común. Me levanté, tomé cuidadosamente la manija de la puerta y la giré. Los ruidos seguían, bajé cuidadosamente escalón por escalón. Cuándo ya estaba en el rechinante piso de madera, no logré ver nada a pesar de que todas las luces estaban encendidas… Supuse que no había ningún ruido, que sólo era mi imaginación. Estaba por comenzar a subir las escaleras, cuándo…
Capítulo V: Supuse que no había ningún ruido, que sólo era mi imaginación. Estaba por comenzar a subir las escaleras, cuándo oí un vidrio romperse. Pero no aquí. En algo más abajo, en algo más profundo. En el sótano, abrí la pequeña puerta, que se ocultaba alado de la escalera, era estrecha y fina. Tomé la manija, cerrada. ‘Ábrete’ susurré… Dí un grito ahogado de miedo cuándo me giré, y detrás de mí, estaba una de las monjas de la ‘casa’. -¿Qué hace despierta a estas horas?- dijo mirándome de arriba abajo, con un tono algo furioso, pero indiferente. -Oí ruidos en el ático-dije también indiferente. -Imposible, el ático está cerrado bajo llave, y yo la tengo en mi cuarto… Y dígame hermana Lily. – Dijo- El ático está prohibido a toda, en todo lugar. – decía mientras caminaba a mi alrededor. Asustaba- Bien, vaya a su habitación… Le hice caso y comencé a subir, cuándo estaba a punto de terminar de subir la escalera cuándo nuevamente oí un ruido, pero este era de llaves. Oí cómo las puso en la cerradura y abrió la puerta. Inconscientemente bajé los escalones nuevamente, pero con pasos aún más sigilosos, llegué al piso de madera. La puerta estaba abierta, invitándome a pasar. ¿Qué tanto se escondía en ese sótano? ¿Qué oculta la hermana Lily allí abajo? No importa, voy a averiguarlo…
Capítulo VI: ¿Qué tanto se escondía en ese sótano? ¿Qué oculta la hermana Lily allí abajo? No importa, voy a averiguarlo… Abrí la puerta y bajé por el pasillo, era sumamente largo pero era el ancho de mi cuerpo. De suerte entraba allí, había luces encendidas, pero aún así, no lograba ver mucho. Las paredes estaban mal pintadas, con la pintura rota y había un fuerte olor a humedad. Seguí bajando el pasillo de escaleras hasta encontrarme con un símbolo pintado en la pared, con pintura roja. O tal vez sangre. Era un símbolo algo aterrador, a primera vista puedes notar que es algo satánico. Dejé el extraño y espeluznante dibujo de lado y proseguí mi camino. El símbolo seguí repitiéndose, en distintos tamaños, direcciones y colores de rojo. Algunos goteaban y otros estaban corridos. Luego comenzaron las rasguñaduras en la pared, huellas de manos y alguna que otra abolladura en el piso. No se qué tan largo era este camino de escaleras pero en un momento llegó a su fin. Estaba el demoníaco dibujo en la pared que se interponía en mi camino, este tenia algo diferente a los demás… Este llevaba una inscripción en un idioma el cuál no comprendía. No sabía si eran garabatos o letras. ‘ولدت لقتل بالذئب’… No se cómo ni porqué pude descifrarlo, es cómo si comprendiera el lenguaje. -El – murmuré la primer palabra – Licántropo – proseguí – Nació para – dije arrugando mi frente- Matar – finalicé. Oí un ruido detrás de mí…
Capítulo VII: Oí un ruido detrás de mí. El chirrido de la puerta al abrirse al principio del pasillo se escuchó por todo el lugar. ‘¿Será la Lily?’ No supe que hacer, de ahí no tenía escapatoria. Entre la poca luz, vi una sombra acercarse lentamente, era pequeña. Diminuta para ser la hermana Lily. Iba con las manos extendidas en el aire y con pasos dudosos. -¿Rose?- dije insegura. Era el único nombre de los demás huérfanos que conocía. Rose era la única persona que se había acercado a saludarme animadamente. Era rubia, pálida, era sumamente delicada y pequeña. Era de mi estatura y no conozco su edad… -¿Quién está ahí?- dijo asustada, tapándose la cara con las manos. -Emily…- dije. Se descubrió su cara. -Ah… - exclamó, para que luego en sus labios se formara una sonrisa.- ¿Qué haces aquí? -Investigo… ¿Tú?- le cuestioné. -Lo mismo, investigo- dijo. Volvimos por dónde vinimos. Me desilusioné, pensé que ese misterioso lugar escondería miles de oscuros secretos y que los debería descifrar. Me detuve en seco cuándo noté que Rose se había quedado mirando una pared a unos metros detrás de mí. Me puse de a su lado y contemplé la pared junto a ella. ‘¿Qué hay?’ murmuré. ‘Demasiado’ me respondió ella. Me señaló una manija que sobresalía de la construcción. Era un picaporte redondo, se camuflaba perfectamente con la habitación.
Capítulo VIII: ‘Demasiado’ me respondió ella. Me señaló una manija que sobresalía de la construcción. Era un picaporte redondo, se camuflaba perfectamente con la habitación. Tal cómo en la mansión de Lorence. Giré el picaporte, había un escritorio repleto de tubos de ensayo, jarras y frascos de extrañas formas y colores, en la habitación también se encontraban unos roperos cerrados con candados |Los cuales moría por abrir | y por último 5 cadenas de hierro adheridas a una de las paredes. Perfectamente ubicadas cómo para encadenar a alguien, o algo… Rose me miró al mismo tiempo que yo me giré a mirarla, sonreímos. Investigaríamos la próxima noche, no faltaba mucho para que la gente despierte. Salimos de ahí y nos dirigimos arriba, a nuestros respetivos dormitorios. Me acosté en la cama, traté de dormirme. Imposible. No paraba de imaginar que clase de terribles misterios atraía ese cuarto. Pase lo que pase, desenmascaré los secretos de esta casa. Poco a poco quedé profundamente dormida, me despertaron unos golpes en mi puerta. La abrí, no era nada más ni nada menos que…
Capítulo IX: Poco a poco quedé profundamente dormida, me despertaron unos golpes en mi puerta. La abrí, no era nada más ni nada menos que Lily. - El desayuno está listo - pausó -Baja. Obedecí y bajé las escaleras. Cuándo entré al comedor los huérfanos se callaron, excepto Rose, que desde una punta de la mesa me saludaba energéticamente. ‘Siéntate aquí’ me dijo, mientras señalaba una de las sillas a su lado. El resto del día nos la pasamos con Rose en mi cuarto planeando como bajar durante la noche, para escabullirnos hacia el sótano. Su habitación estaba junto a la mía, así que, en algún momento de la sombría noche tocaré tres veces nuestra pared en común. Luego saldremos y bajaremos como anoche. Una de las monjas, cuyo nombre no me han dicho, entró a mi cuarto y nos ordenó que durmiéramos. Antes de golpear el muro tres veces, miré por la ventana. Luna llena, redonda, aparentemente inocente. Sentía que en el bosque que rodeaba la casa, algo me observaba, me acechaba. Aparté la vista de ese manto frondoso de árboles y me giré hacia la pared. Dí los tres pequeños, pero suficientemente sonoros golpes, que fueron respondidos por otros iguales. Me dirigí hacia la puerta y tiré del frío picaporte. Miré a mi derecha y ahí estaba…
Capítulo X: Me dirigí hacia la puerta y tiré del frío picaporte. Miré a mi derecha y ahí estaba Rose, balanceándose sobre si misma. Sonriente, como siempre, al parecer. Bajamos rápida pero silenciosamente las escaleras de tablones de madera. Me paré frente a la pequeña puerta, estaba ligeramente arrimada, no estaba cerrada del todo. No me importó y jalé de ella, abriéndonos paso al largo y terrorífico pasillo repleto de símbolos. Llegamos a la puerta oculta, para abrirla nuevamente… Pero esta vez entraríamos a la habitación que tanto había despertado mi curiosidad. Estaba a segundos de abrirla, pero se oyó un fuerte ruido en el comienzo del pasillo, alguien había entrado. A los pocos segundos notamos una sombra acercarse, veloz y ferozmente, era una bestia. Corría en sus cuatro patas, generando ruido con sus filosas garras al chocar contra el suelo. Abrimos rápidamente la puerta y entramos a la habitación, me apoyé contra la puerta, mientras trataba de trabarla. Me desconcentró el agudo alarido de miedo proveniente de Rose, me giré sobre mi misma para quedar frente a la rubia…
Capítulo XI: Me desconcentró el agudo alarido de miedo proveniente de Rose, me giré sobre mi misma para quedar frente a la rubia… Sujeto a las cadenas, de los brazos, piernas y cintura había una bestia. Luchando por salir del agarre y asesinarnos. Rugiendo y tirando con su fuerza sobrenatural. Nos apoyamos sobre la puerta para alejarnos del gran lobo, pero tuvimos que separarnos al notar cómo la otra bestia azotaba, una y otra vez, la puerta. La puerta era débil, estábamos atrapadas. ¿Cómo saldríamos de esta? Armas, lo que necesitaba eran armas. No había nada que usar para defenderse, tubos de ensayo y armarios. ‘Espera, tal vez hay algo dentro del armario’ le dije a Rose y me separé un poco de la pared, para llegar a los armarios lo más alejada posible del lobo. El lobo gruñía y estiraba sus patas, repletas de filosas y letales garras, intentando lastimarme. Sus ojos brillaban de furia, y me miraban repletos de odio y hambre voraz mientras yo, intentaba encontrar algún arma u objeto que sirviese. La puerta se rompió, dando paso al gran y feroz lobo y tal vez, a nuestra muerte
Capítulo XII: La puerta se rompió, dando paso al gran y feroz lobo y tal vez, a nuestra muerte. Ninguna de las dos gritó, no hacia falta demostrar que estábamos, en verdad, asustadas. Nuestra posición era espalda contra espalda, cada una mirando a una bestia. Mi mirada, fija en la bestia suelta, me miraba y amagaba movimientos. Un paso en falso, y esos movimientos, serían el infierno. En cambio, la mirada de Rose, era nada más ni nada menos, que una bestia atrapada, encadenada, luchando para liberarse y asesinarnos tan rápido como se le fuera posible. El lobo libre, comenzó a encaminarse hacia mí, hacia su ingenua presa, acorralándonos contra el otro sombrío y gigantesco lobo. Subió un de sus finas y afiladas garras, listas para penetrar mi cráneo, tal cual una bala. Nunca comprendí porque, la pequeña e indefensa rubia, me empujo fuera de la habitación. Cerrando, detrás de mí. Un alarido de dolor salió de la habitación. Sólo una pregunta recorría mi cabeza… ‘¿Por qué?’ ‘¿Por qué no dejó que me maten?’. Me encontraba tirada en el suelo, mirando la puerta, esperando ver salir a Rose, viva…Lo único que alcancé a ver durante mi trayecto al suelo, cómo la otra bestia lograba soltar sus dos brazos, y uno de ellos, atravesaba el torso de la pálida rubia. Supuse que tarde o temprano, las bestias saldrían. Con su hambre de muerte, y sed infinita de sangre, pronto me matarían a mí si no salía de ese lugar. Me paré, salí del sótano y fui a la cocina. Busqué todos los cuchillos y cosas de plata como pueda. Salí de la estancia armada, con cuchillos, muchas cucharas y bandejas de plata |Para fundirlas y obtener balas | y una ballesta. Sonreí mientras atravesaba el camino de piedras, sabiendo que nuevamente, era hora de caza.
Capítulo XIII: Sonreí mientras atravesaba el camino de piedras, sabiendo que nuevamente, era hora de caza. Llegué a un pueblo cercano, pequeño. Todas las pequeñas casas estaban perfectamente ubicadas alrededor de un parque lleno de árboles. A lo sumo veinte casas. Fui a la cerrajería del lugar, abrí mi bolsa repleta de objetos de objetos de pura plata. ‘¿Puede hacer balas con esto?’ le exclamé al cerrajero. Me miró con cara rara, pero a la vez, repleta de curiosidad. ‘Para mi padre’ mentí. Asintió levemente. Comenzó su trabajo, yo miraba entretenida. Apenas terminó me exclamó ‘Me salieron unas algo falladas, lo lamento’ las miré, no eran más de diez. Me servirían de todas maneras. Ya tenía una idea. Las tomé a todas y me dirigí a un poco más de las afueras del pueblo. Mucha gente me miraba en el corto trayecto. Supongo que todas se conocen y se saben de memoria, ver un rostro nuevo debe ser sumamente extraño para ellos, ya que este pueblo no tiene nada interesante, hace mucho frío y todos parecen ‘raros’ por así decirlo. No me interesó y seguí mi camino. Llegué a ‘ningún lugar’, me senté en medio de la nada, tierra con un poco de nieve sobre ella, algún que otro pino o roble. Nada más. Tomé las balas ‘falladas’ y las inspeccioné. Todas tenían un hueco del tamaño de mi dedo, coloqué cada una en la punta de ellos. Quedaban perfectamente, si las afilaba, serían perfectas para penetrar pecho y corazón de cualquier bestia. Coloqué todas y me dirigí al pueblo nuevamente.
Capítulo XIV: Quedaban perfectamente, si las afilaba, serían perfectas para penetrar pecho y corazón de cualquier bestia. Coloqué todas y me dirigí al pueblo nuevamente. En el camino, comenzó a nevar. Las pocas calles hechas de piedras del pueblo de despoblaron en poco tiempo, nieve y viento me obligaron a entrar a la tienda más cercana y comprar un abrigo. La vendedora frunció el ceño al verme, no de enojo, si no de confusión. Compré una de las primeras cosas que vi, no era mi intención quedarme. Era un abrigo rojo sangre, fuerte, hasta el suelo. Se me divisaría a distancia en este pueblo repleto por una gruesa capa de nieve blanca. Mientras venía del bosque vi una cabaña de madera, desalojada. Esta tarde saldría y me quedaría allí. Para eso, había que atravesar el bosque, repleto de bestias quizás. Iría armada con mi ballesta. La tarde se hizo presente, la leve tormenta de nueve había terminado hace ya varias horas, sin embargo, el cielo no estaba despejado. Había preparado una cesta de mimbre con mi ballesta y algo de comida para pasar el resto del día en la cabaña abandonada, situada en medio del bosque. Al principio, el camino parecía tranquilo, me sentía segura. Pronto comencé a sentir la horrible sensación de que me acechaban, me vigilaban. Seguí como si nada, no iba a detenerme tan cerca. Comencé a jugar nerviosamente con mis uñas de plata mientras caminaba rápida y ágilmente. Paré en seco, cuándo escuché que gritaban entre los árboles. Un grito de un hombre, era un grito de dolor, de miedo. Enseguida una bestia repleta de sangre y algún que otro trozo de roja carne humana caí de su temible hocico de lobo. De un ágil movimiento solté le cesta sacando mi ballesta. Frente a frente con la bestia, a el gran lobo lo seguía un rastro de roja sangre que se definía perfectamente entre la nieve. Los amarillentos ojos del licántropo me miraban con infinita hambre de muerte, la bestia se abalanzó sobre mí haciendo caer mi ballesta. Clavé mis garras en su pecho, dio un grito de dolor y luego un aullido. Sin duda, había llamado a los otros, ya que luego, ese aullido fue respondido por otros. Me saqué de encima el cuerpo del lobo, tomé mis cosas y seguí mi camino hacia la cabaña. Pero esta vez, mucho más rápido.
Capítulo XV: Me saqué de encima el cuerpo del lobo, tomé mis cosas y seguí mi camino hacia la cabaña. Pero esta vez, mucho más rápido. Iba a mitad de camino cuándo aparecieron, uno por uno, los hambrientos lobos sedientos de mi sangre, que buscaban vengar la muerte de uno de los individuos de su ‘jauría’. Comencé a correr con ellos detrás de mí. Estaba a unos doscientos metros de la cabaña de madera cuándo tropecé con mis propios pies. Maldije por lo bajo mientras veía a uno de los lobos más grandes correr hacia mí con sus ojos iluminados. Se oyó un disparo, pero no había sido yo. Un humano salió entre los árboles, y comenzó a dispararles a los gigantescos lobos. ‘Corre niña, corre’ exclamó el hombre haciendo señas con su mano libre, para luego, ser atacado por uno de los feroces y extraños lobos. Me eché a correr entré los árboles del bosque, enganchándome pinchudas ramas entre mis brazos, generando pequeños pero dolorosos cortes en mi piel. Alguna que otra roja gota de sangre había caído sobre la blanca manta de nieve que cubría todo aquel espeluznante paisaje. Llegué a la cabaña, al entrar me sorprendí. No estaba para nada sucia, pero no había ningún mueble. Me senté en el piso de madera oscura, al igual que todo el resto de la casa, paredes, piso y techo de madera opaca. Traté de no hacer ningún ruido mientras inspeccionaba el resto de la casa. Luego de analizar cada habitación de esa abandonada cabaña, traté de descifrar lo que había pasado, eran las seis de la tarde aproximadamente durante el ataque a aquel joven cazador que había salvado mi vida. Es decir, no había luna llena, ni era de noche. ¿Acaso aquí eran una plaga?
Capítulo XVI: Es decir, no había luna llena, ni era de noche. ¿Acaso aquí eran una plaga? La noche ya se había terminado y un anaranjado amanecer se hizo presente en el cielo. Desperté con la esperanza de conocer un poco más el pueblo, pero antes, había que atravesar el bosque. Aparte, ya no tenía comida en mi canasta. Me coloqué mi caperuza roja, tomé la cesta y mi ballesta. Salí de mi cabaña sin hacer ruido, terminé mi recorrido por el bosque y llegué al pequeño pueblo. Nuevamente, alguna que otra mirada de ‘¿Quién es?’. Entré a una tienda a comprar cosas para comer, tenía algunas monedas de plata. Pagué y salí del local, con la canasta repleta de comida, suficiente para algunos |pocos | días. La campana de la iglesia comenzó a sonar, la gente empezó a movilizarse velozmente. Mucha parecía horrorizada y asustada. Todos se dirigían hacia la capilla, que estaba situada en el lado izquierdo del parque central de ese ínfimo pueblo. Al entrar junto a la otra gente vimos una docena de cuerpos, sangrando. Una de las mujeres tenía el pecho abierto, pero su corazón aún latía. A muchos les faltaban extremidades y otros tenían la cara completamente carcomida. La gente se asombró, luego se desataron unos murmullos, de donde pude escuchar ‘Ha vuelto a atacar’ ‘El demonio está en Braşov’. De repente una bestia rompió los vidrios traslúcidos de la iglesia, haciendo volar cientos de pequeños pedazos de cristal caer sobre mí y sobre los pueblerinos. Gritos y llantos se oyeron al instante. Saqué mi ballesta de mi cesta de mimbre y comencé a disparar al lobo que estaba parado sobre los asientos de la iglesia. Rugió al sentir la flecha de plata atravesar uno de sus hombros, le había herrado. Volví a disparar y fallar, está vez dio en su abdomen. Era difícil disparar entre esa movida y perdida multitud, se movían hacia todos lados, como cucarachas.
Capítulo XVII: Era difícil disparar entre esa movida y perdida multitud, se movían hacia todos lados, como cucarachas. El lobo rugió y se la lanzó sobre el desorientado gentío, cubriendo el piso de la iglesia de roja sangre. Salí corriendo de allí, aún con mi ballesta en mano. Mientras corría por una de las calles principales noté que el camino estaba repleto de cadáveres, abiertos, desangrados y frescos. Y a su alrededor gente llorando, algunas heridas, seguramente se trataba de sus familiares. El olor asqueroso de los cuerpos me recordó a mi horrible experiencia en bosque, cuándo el hedor del ‘cuerpo’ consumido en llamas de mi tía entró por mis fosas nasales. Nunca antes había sentido tal asco… Vi como una niña pequeña y morena, inofensiva, fácil de cazar, salía corriendo de la iglesia y era atrapada por su depredador, una bestia. Negué tristemente con la cabeza, observando a distancia cómo el gran lobo acababa con una vida tan joven, cómo Gemma, cómo Rose. Me di vuelta y me fui rápidamente a ‘mi’ cabaña. No me encontré a ninguna de esas terroríficas criaturas mitad lobo mitad hombre. Subí al segundo piso, entré a lo que sería el baño, si tuviera todos los muebles, claro. En la pared había un trozo de papel, tenía algo escrito…: ‘Con cada luna me hago más fuerte. Tú eliges tu camino ahora, tú eliges que quieres ser. Tienes hasta el solsticio de invierno’. ¿Que significaba eso?
Capítulo XVIII: ‘… Tú eliges tu camino ahora, tú eliges que quieres ser. Tienes hasta el solsticio de invierno’. ¿Que significaba eso? Pasaban los días y noches sin luna llena, un gitano de Braşov me comunicó que el solsticio de invierno era cuándo la luna se veía más grande de lo normal, era una luna maldita, ya que el ‘demonio’ que atacaba su campamento durante las tres noches de luna llena se volvía más hambriento y sediento de sangre, más voraz y fuerte, más peligroso y asesino. Y que para eso faltaban pocos días. Ya era la tarde del solsticio de invierno, aparentemente todo el mundo quería acabar con la bestia antes de esta noche, pero de todos modos no lo consiguieron. Lo percibí por que docenas de árboles cerca de mi cabaña tenía papeles amarronados, con las inscripciones de la recompensa por la matanza y cadáver del extraño animal. Me moría de ganas de ver como idiotas trataban de modificar un lobo común y corriente para que pareciera un hombre lobo. Me dirigí a Braşov a gastar ahí mi última hora de la tarde de hoy. Era distinguida por mi caperuza roja, nadie sabía quién era ni cómo había llegado hasta ese pequeño pueblo, me gustaba. Al llegar decidí salirme de la calle principal, desorientándome. Caminé unos doscientos metros, pocas cuadras, pero ya había atravesado de izquierda a derecha a Braşov. Era ínfimo, realmente ínfimo. Llegué a unas ruinas, inspiraban misterio. Cosas ocultas, secretos que deseaba descubrir. Me adentré en ellas, sin saber que luego lo iba a lamentar horriblemente…
Capítulo IXX: Cosas ocultas, secretos que deseaba descubrir. Me adentré en ellas, sin saber que luego lo iba a lamentar horriblemente. Al entrar me encontré con dos pasillos frente a mí. Opté por el derecho por alguna razón, continué caminando. Siempre tomaba caminos distintos. No me dí cuenta del paso del tiempo, mientras caminaba, pensaba, meditaba sobre que iba a hacer esa noche, durante el solsticio. Poco a poco los pasillos se iban acabando y yo me metía más adentro de la construcción. Terminé en un camino sin salida, me di la vuelta y traté de volver por donde vine. Estaba segura de que el fenómeno lunar se formaría en cualquier segundo, podía sentir la oscuridad de la noche rozando mi piel. Pude salir, de una u otra forma logré escapar de esos pasillos interminables. Al entrar al pueblo me senté en una de las bancas del parque, saqué mi novela, la llevaba siempre en mi canasta, junto a mi ballesta. No le tocaba una sola página desde la noche en la que Rose murió, quise decir, aniquilaron, asesinaron, acabaron con su alegre y colorido ser. La abrí, estaba marcada la última hoja que había leído, con su punta doblada, tal como la dejé. Enderecé la punta de la página con mi pulgar y me adentré un momento en mi libro, sólo un momento. Mi lectura fue interrumpida por unos hombres armados, que me tomaron de mis brazos, haciendo caer mi preciada novela en el fresco césped. -Venga con nosotros, señorita. Quiero decir, mujer-bestia- dijo uno serio, tomándome de uno de mis brazos. -¿Acaso están dementes?- me forcejeé, pero era inútil. – ¡Yo no soy la bestia! ¡Ya, suéltenme! -De ninguna manera, te encerraremos en un calabozo durante el solsticio, si no tienes transformación te dejaremos libre.- dijo el otro. -Bien, no probarán nada.- sonreí victoriosamente.
-De ninguna manera, te encerraremos en un calabozo durante el solsticio, si no tienes transformación te dejaremos libre.- dijo el otro. -Bien, no probarán nada.- sonreí victoriosamente. Me escoltaron hasta el calabozo, donde había dos guardias del otro lado de la reja. Cerraron todo, y se dispusieron a mirarme, con interés, esperando a que me trasforme. Yo solo estaba sentada en un lugar de la celda, jugando con unos hilos de mi abrigo rojo. Por la pequeña ventanilla, asegurada con barrotes de hierro, oía a gente pasar, gritar, cantar y correr con sus antorchas y armas. Aún no se había formado el solsticio de invierno. Aparentemente, no faltaba mucho. Y con el tiempo, las demás celdas del calabozo, fueron llenándose de ‘sospechosos’ protagonistas de la masacre de este pueblo, llevada a cabo por las verdaderas bestias. Yo los miraba indiferentemente, todos eran barbudos y de cabellos largos, hasta la cintura, lo único que hacían era sentarse resignados. No tan diferente a lo que yo hacía. De un momento a otro, comencé a oír una cuenta regresiva desde afuera, ese ínfimo pueblo contando cuánto faltaba para su muerte, para su salida oficial del mapa, para su liquidación.
Capítulo XXI: […] Para su salida oficial del mapa, para su liquidación. Tarde o temprano el solsticio se iba a formar, yo no dejaba de pensar en la nota que encontré en la vieja cabaña. ‘Tienes hasta el solsticio de invierno’ esas letras no salían de mi mente, si debía elegir entre dos caminos, ¿Cuáles eran? Una persona no puede elegir entre dos opciones si las desconoce, si elegí algo accidentalmente con alguna de mis acciones, la pregunta cambia, ¿Qué camino he elegido? Un grito de horror proveniente de los guardias me sacó de mis pensamientos, uno de los ‘sospechosos’ no era solo eso, era una verdadera bestia. Realmente era más fuerte y asesino, apenas terminó su transformación atacó bestialmente a sus dos compañeros de celda atravesando sin piedad sus cuerpos, yo estaba sola tras las rejas, no tenía compañero. Comenzó a morder y tragar todos los bocados de carne humana que pudo. Los guardias, apuntaban sus armas de fuego contra el diablo de Braşov. Apuntaban firmes y fuertes, pero ala vez temerosos y débiles contra su hambriento objetivo. El lobo torció las casi irrompibles barreras de durísimo metal. Poco a poco la bestia iba acercándose a los hombres, armados pero indefensos ante ella, saltó y atacó a los guardias, dejando un rojo charco de sangre que inundó la habitación. […] ante ella, saltó y atacó a los guardias, dejando un rojo charco de sangre que inundó la habitación. La sangre llegó a mis pies, me quedé inmóvil. Lo único que hice fue cerrar los ojos, que pase lo que pase, no quería verlo. Me arrepiento de cerrarlos, me gustaría saber como la bestia desapareció sin hacer el menor ruido. Así es, cuando abrí mis ojos luego de un momento, la bestia no estaba. A los poquísimos segundos los gritos desde afuera, ya se oían dentro de la habitación. El problema, era como salir de ahí. Estaba tras rejas, sin llave, sin armas. Por suerte no me habían colocado esposas. Me quité mi caperuza roja y comencé a arrojarlo a través de los barrotes, tratando de alcanzar la llave de uno de los guardias, la cual, flotaba entre la sangre. Al poder cumplir con mi meta, abrí mi jaula y quedé en libertad. No deseaba salir y encontrarme con un pueblo en llamas, con gente muerta. Pero la vida, no siempre es como uno desea. Algunas de las cosas que se grabaron en mi mente esa noche fueron horribles, asquerosas, despiadadas. Abrí la puerta de madera, junto a su rechinante sonido, vi imágenes que jamás voy a borrar. Brasov encendido, casi todas sus casas (Y algunos ciudadanos) estaban envueltos en llamas, cuerpos destripados, algunos más vivos que otros, niños pequeños sin sus extremidades, sangre por todos lados. Un niño con su pecho abierto y con un par de rasguños en su cara, me dedicó una terrible pero amigable mirada de ‘Corre’, ‘Sálvate’. Fui adentrándome nuevamente a mi ‘refugio’. Me senté en una esquina de el, a donde no llegaba la espesa sangre, puse mi cabeza sobre mis rodillas y poco a poco me quedé dormida…
Capitulo XXII: […] puse mi cabeza sobre mis rodillas y poco a poco me quedé dormida. Me desperté en algún momento de la noche, el cual aún desconozco. Tomé una de las armas de fuego de los guardias, ahora muertos, y salí nuevamente con la pistola en mano, cargada y sin el seguro, lista para disparar. El paisaje era el mismo, no había solo un lobo, había toda una manada. Pero había uno que era terrible y siniestramente gigante. Aún quedaba gente corriendo, o arrastrándose por su vida. El lobo ‘alfa’ de la manada me vio y comenzó a acercarse. Sin piedad, corrió hacia mí. Abriendo su boca repleta de colmillos filosos y mortales se abalanzó sobre mí en menos de un segundo. Disparé en medio de su pecho y su cadáver calló sobre mí. Me costó salir de allí, de abajo de esa horrible y sangrienta manta. Cuándo por fin logré quitarme de encima ese peso muerto, me dí cuenta de que ya no oía los gritos, oía un silencio, pero luego volvía el sonido de la terrible muchedumbre, y así sucesivamente. Poco a poco a la falta de sonido, se le sumaron pequeñas y escalofriantes visiones entrecortadas. Entre las que más recuerdo aparecen Rose extendiéndome su mano, Kristen, y paisajes de bosque, también mi caperuza tirada en medio de un terreno de nieve blanca, Gemma corriendo por el bosque, riendo y saltando alegre, escondiéndose entre los árboles y apareciendo de repente. De un momento a otro todo se volvió oscuro, pero seguía oyendo la risa de Gemma y luego un susurro ‘Mataste al alfa, mal, por que tu eres el alfa’. Me desperté nuevamente. Pero esta vez era de mañana, estaba acostada sobre una de las ruinas, en la que me había perdido el día anterior. No recordaba como había llegado allí, pero al levantarme, me sorprendí al ver cadáveres a mí alrededor, y mi ropa manchada de sangre al igual que mi cara. Acaso… ¿Yo los había matado? Una fuerte y terrible jaqueca invadió mi cráneo, tomé mi cabeza entre ambas manos y apreté los dientes intentando no gritar. Me salieron algunos ‘chillidos’ de dolor pero no me importaron. Presté mucha más atención a los recuerdos entrecortados que venían a mi mente, en más de uno de esas memorias estaba corriendo mientras una bestia iba tras de mí, hasta que paré en seco y comencé a moverme extrañamente, casi convulsionando. Hasta que miré mis manos y estaban repletas de garras, terminó el primer recuerdo. Luego vino otro peor… Una niña corría de mí, y gritaba ‘¡Mamá!’. Mi dolor de cabeza terminó, y finalmente comprendí que yo había matado esa gente. Caminé hasta llegar al pueblo, al parque. Me senté en la banca, y vi, en el suelo tirado, mi libro, mi novela. Ahora con sus hojas manchadas de sangre, sangre que tal vez yo misma derramé. . Luego de todo esto, volví con mis padres. Adoptamos a un gato, lo cual es extraño, me llevo de maravilla con el. Estoy en mi cuarto, escribiendo desde mi escritorio, rezando para que esta noche, no brille en el cielo, la luna llena. La luna, muy inocente para algunos, el temor más grande para otros.
Yo Elijo Mi Camino
Capítulo I :
Eran las 19:OO de ese 24 de Julio. Recuerdo perfectamente que día era ya que era el aniversario de la muerte de mis padres. Ese día no me presenté frente a sus lápidas con un ramo de rosas rojas para mi madre y tulipanes para mi padre, ya que me encontraba en un carruaje tirado por caballos negros tan fuertes y briosos que asustaban hacia la casa de mi único pariente vivo, mi tío. El viejo chofer de unos 55 años de edad latitaba y azuzaba a los corceles negros de maneras inhumanas. Lo mire por la pequeña ventanilla del carruaje y me explicó porque su apuro: -Hay que llegar antes del anochecer- Dijo en un tono obvio. -¿Por qué?-Le cuestioné -Sólo déjame terminar mi trabajo-Quitó la mirada del camino y miró el bosque con una cara de pánico que hasta yo , a través de la pequeña ventanilla pude percibir. Miré mi pequeño bolso y saqué uno de mis libros favoritos y comencé a leer. Al terminar ya varios capítulos de mi querida novela me dispuse mirar por la ventanilla. Seguíamos en ese mismo camino que parecía eterno. El mismo paisaje: El espeso bosque, Rocas alrededor del camino y carruajes. A medida que el tiempo pasaba el hombre seguía azuzando a los tenebrosos caballos oscuros cada vez más nervioso. Sí, el sol se está metiendo ¿Y eso que? Eso pasa todos los días... ¿Que tiene de especial esta noche? Volví a mirar por la ventanilla y pude notar que cada vez la cantidad de coches o caballos disminuía con el tiempo y que estábamos apunto de subir la colina en donde se situaba el hogar de mi tío pero el bosque continuaba siendo exactamente igual , parecía infinito.
Capítulo II: De repente pude sentir como la velocidad del carro disminuía ya que comenzábamos a subir por la colina hacia la mansión de mi tío. Mi familia en ese pueblo tenía grandes riquezas y antepasados poderosos lo que nos daba cierto poder a nosotros. En el paisaje cambió algo. Había un sendero que daba hacia el interior del bosque. Me pareció muy tentador ir hacia allí...Estiré un poco mis músculos y salí del carro. El chofer, algo irritado, me hizo señas con el látigo para que subiera al coche. Yo lo ignoré y proseguí mi caminata junto al coche, el cual ahora avanzaba a paso de hombre por las subidas de la pequeña montaña. Observaba la misteriosa flora que abundaba. Me volvió a llamar la atención otro sendero que salía del camino principal. -¿Que le pasa señorita Emily?-Preguntó enojado -Nada. Mi contestación despreocupada pareció enojarlo aun más. Eso me causó mucha gracia... -No puede quedarse aquí-dijo. -No pienso quedarme aquí-dije algo divertida por la discusión-He decido dar un paseo por el bosque-aclaré haciendo señas con mis manos. -Debemos llegar antes de que el sol se oculte -Esa será su intención-le contesté sonriente-La mía es adentrarme en el bosque y dar un paseo. Quiero gozar del paisaje y no voy a perderme las dos horas de luz restantes por un chofer obsesionado con llegar antes del anochecer-dije-Además, de aquí al hogar de mi tío Lorence no hay tanta distancia. Entonces aulló un lobo... Bien, confieso que me sorprendió. Al viejo, en cambio, parece que ese aullido le paró el corazón. Los caballos comenzaron a sobresaltarse y a ponerse de lo más inquietos. El chofer, bajó a la tierra murmurando cosas indebidas en su idioma. No se que idioma era, pero no era ni español , ni inglés. Acariciando las crines oscuras y negras de uno de los caballos comenzó a hablar: -Súbase. Es muy peligroso aquí-dijo inquieto. -Es solo un lobo-contesté-Y está muy lejano de aquí... Al ver que no podía convencerme el chofer comenzó a dar vueltas a mi alrededor, avivando mis temores. -Luna llena , esta noche...¿No comprendes? Rodé los ojos y continué caminando por el largo sendero que se adentraba en el bosque. Tengo que admitir que no era creyente en esas tonterías de la magia negra. El aullido de un tonto lobo solitario no era suficiente para asustarme , volver al coche y seguir esa estúpida carrera por llegar a la posada antes de que anochezca.
Capítulo III: El chofer murmuraba frases en su idioma con algunas frases en inglés. Comenzó a contarme una historia que había sucedido en ese mismo bosque, la cual explicaba porque su obsesión por llegar antes del anochecer... -En el medio de ese bosque hay un pueblo antiguo, terriblemente maléfico, todas la lunas llenas de 24 de Julio festejan 'Walpurgis'-Al ver mi expresión de 'No Entiendo' aclaró-Es una fecha en donde buscan al joven más cercano a la edad de 2O años en la aldea y lo hechizan con magia negra-Obviamente trataba de asustarme. -Claro-dije -Lo convierten en un lobo sediento de sangre, que devora lo primero que encuentra y se alimenta de cada una de sus partes-dijo muy alterado dado a mi reacción de despreocupación-El embrujo normal solo dura hasta la mañana del otro día...Pero uno una vez salió terriblemente mal, Pasaron los meses y sus ovejas, vacas y todos los animales aparecían muertos y desangrados. Eran imágenes tan espeluznantes que dan nauseas con solo imaginarlas-dijo-Créame señorita Emily, esa bestia sigue rondado por aquí. Ataca a la noche. -Bien , ya me hizo perder media hora de luz...Si me permite-dije esquivándolo y abriendo la puerta del carro para sacar mi abrigo-Daré mi adorado paseo. El chofer algo frustrado porque no me creí su historia se subió al carro diciendo cosas como 'Yo le dije' 'La veo en su entierro si es que se encuentra el cadáver' 'Ya le diré a Lorence'. Yo proseguí y me adentré en el frondoso bosque...
Capítulo IV: Yo también me dirigí hacia el frondoso bosque murmurando cosas como 'Yo elijo mi camino' '¿Quién se cree que es' ... Apenas me adentré sentí un escalofrío. Tengo que admitir que en un momento salí del bosque y me fijé para ver al chofer subir la montaña. En la sima de la colina había un hombre alto, no pude ver su rostro porque estaba a contraluz, sin embargo, los caballos del carruaje del que me había bajado anteriormente se sobresaltaron y soltabas ruidos audibles hasta para mí al pasar cerca de ese señor. La escena me pareció algo perturbante. Pero seguí mi paseo que tanto había asustado a mi chofer, a mi no me parecía tan espeluznante. Es más, era un lugar bonito...Estaba lleno de árboles, lindos cantos de pájaros. Estuve paseando por alrededor de una hora, quise mirar mi reloj pero para cuando me di cuenta ya no lo traía en mi muñeca, lo había perdido en el camino. O tal vez se encontraba en el interior del carro. La ubicación de mi reloj no era lo más importante, lo importante en ese preciso momento era mi ubicación. Me había salido del sendero... Me puse a buscar el sendero y para cuando me dí cuenta el canto de los pájaros se había esfumado en la sonora brisa que movía la capa de crujientes hojas secas que cubría la tierra. Volví a oír el aullido de un lobo, ésta vez más sonoro, más sombrío, más cercano. Ese aullido me heló el corazón.
Capítulo V : Hizo que mi piel se estremeciera para que luego mi corazón bombeara más sangre de lo normal. Pude sentir ruidos en los arbustos que había a mi alrededor. Mi estúpida curiosidad hizo que me fuera cercando con pequeños pasos hacía el pequeño arbusto. Con mis manos temblorosas, al igual que todo mi cuerpo, metí mis dedos entre las hojas y abrí la frondosa planta. Solo era el viento al parecer, porque no había nada, solo había hojas y tierra... Proseguí mi camino sintiendo que alguien o algo me observaba desde cierta distancia. No le dí tanta importancia, tenía que concentrarme en el camino y en encontrarlo. Ya se hacía de noche, de suerte podía ver cuándo tropecé con alguna piedra sobre saliente del terreno. Solo con la luz de la luna pude divisar que era un trozo de pared. Pero rápidamente vino a mi la pregunta... ¿Que hará un trozo de pared en medio de un bosque?.Recordé la historia que me había relatado el chofer antes de adentrarme en ese oscuro bosque...'En el medio de ese bosque hay un pueblo antiguo...' Me senté en la superficie de hojas secas a pensar un poco. Me decidí a continuar mi búsqueda. Me levanté y seguí caminando. Caminé por unos minutos hasta que encontré una casa. Después más casas, luego esqueletos de algunas cabezas de vaca, de ovejas y también hallé cuerpos humanos, algunos frescos y otros no tan frescos. Se podría decir que algunos no tenían más de una semana. Su repugnante olor entró por mis fosas nasales y me eché a correr, corrí y corrí hasta que volví a tropezarme, esta vez si era con una roca. Una roca plana... En ese momento comenzó a nevar, al principio casi invisible ante mis ojos, pero luego el suelo se cubrió de una manta blanca. Me puse a observar el terreno , piedras planas sobresalían de la manta blanca. Las limpié con la mano, llevaban unas escrituras y nombres. Otras tenían símbolos. Miré a mi alrededor, había rejas, algunas esculturas y cientos y cientos de piedras. Caí en que me encontraba en medio de un gigantesco cementerio...
Capítulo VI Me sentí sumamente asustada y comencé a llorar. Luego de un rato pude darme cuenta que había mirada fijada en mí. Desde arriba, en los árboles. Una lluvia violenta se desató en pocos minutos. El viento golpeaba mi cara y no permitía que abriera completamente los ojos. Iba con las manos extendidas por si chocaba algo. Sabía que aun caminaba por el extenso cementerio, el feroz y ruidoso viento paró por un minuto, y abrí los ojos completamente para ver si divisaba algo a lo lejos. Lo que pude ver es que el viejo chofer tenía razón, hoy había luna llena, pude ver una pequeña colina con una gran casa encima. Esa era la casa mi tío. Me puse feliz al saber que pronto se me iría esa maldita sensación de peligro constante al encontrarme con otra persona... La tormenta se estaba volviendo eléctrica y cada vez más ruidosa. Un rayo iluminó todo, como si fuese de día. En ese segundo vi una gran construcción con una cruz encima de ella. Me dirigí hacia ella, estaba construida sobre una superficie más alta que el resto del terreno del bosque. Me paré divisé una forma humana en otro rayo que iluminó todo. Un escalofría recorrió mi cuerpo. Comenzó a caer granizo y me metí dentro de la construcción.
Capítulo VII: Me adentré en la construcción. Pero no sin antes leer la inscripción de la puerta que decía : 'Amanda Phosgarden de Terrence' con esto abajo 'Se casó con la muerte misma' . Amanda Phosgarden era el nombre de soltera de mi tía y Terrence es el apellido de mi tío, el propietario de la mansión donde me dirigía. ¿A que se refería con que mi tío era la muerte misma? ¿Mi tío la asesinó? preguntas así vinieron a mi cabeza pero me adentré de todas formas a la construcción donde yacía el cuerpo de mi querida tía. Cuándo entré vi ante mis ojos una nota. Una nota sumamente blanca, escrita a mano con una tinta negra aparentemente aun fresca que decía : 'Emily: Muchas personas le temen a la luna llena porque saben que en algún lugar del mundo hay un lobo sediento de sangre. 'No te cases con el' 'Se dice que está embrujado' decía la gente. Sin embargo , me case con Lorence Terrence,tu tío. Mientras sea de noche , y haya luna llena en algún lugar del mundo un hombre se convierte en lobo. Yo elijo mi camino... -Amanda 24-O7-1999' Me sobresalté al oír como caía un fuerte rayo iluminó todo, pude ver ya que la puerta seguí abierta. Otro rayo de luz hizo que levantara mi mirada de la carta y puedo jurar que la vi ahí parada, mirándome con una mirada de orgullo y con sus labios rosados curvados formando una sonrisa, vestida de blanco. Lo único que supe hacer fue gritar sonoramente. A lo que siguió de un rayo que dio directo en la cruz de la 'tumba' y creó un incendio. Salí disparada del lugar hacia la nada, podía escuchar los gritos de mujer de sufrimiento al ser consumida por el fuego. Su olor y sus gritos quedarán para siempre en mi memoria ¿Porque demonios no le hice caso al maldito chofer? ¿Porque soy tan ignorante? me decía a mi misma mientras lágrimas caían sobre mis mejillas mientras la lluvia hacía que me mojara. El hambre y sed me consumían, me pareció ver....
Capítulo VIII : Me pareció ver algo que brillaba entre la espesa nieve, me acerqué sigilosamente hasta el objeto y lo tomé. Era mi reloj que brillaba con el reflejo de la luna, me dio intriga saber que hora era. Las O1:OO am para ser exactos. Comencé a caminar y caminar para hallar el camino. Hasta que lo hallé, me puse muy feliz al saber que dejaría este absurdo bosque y estaría salvo en la mansión de mi tío. Se veían mis pisadas de barro sobre la nieve que cubría el extenso terreno. Comencé a cansarme de tanto correr. Tropecé torpemente con una raíz que sobre salía y caí en la nieve. El caerme se me estaba haciendo costumbre. Fui quedando dormida poco a poco. Podía sentir el jadeo constante y perturbador de un animal cercano. Desperté con un agudo dolor en mis pies, pero no sentía frío. Algo en mi pecho me daba calor, como si fuese una gruesa sábana de piel me cubriera. De a poco fui recuperando mi cordura, cuándo ya estaba en mis cinco sentidos noté que el perturbante jadeo continuaba pero ahora era más cercano, lo tenía en mi cuello. Analicé por unos segundos mi situación hasta que llegué a que el gran animal estaba sobre mi. Al parecer la bestia lo notó, notó que volví a respirar y de pronto …
Capítulo IX : Y de repente se paró en cuatro patas a mi lado y dio un aullido estruendoso que luego fue contestado por otro. Pude ver a lo lejos unas antorchas que se acercaban, oí disparos y la bestia volvió a aullar. Pude ver como le daban en una de sus patas y dio un extraño chillido. Luego salió corriendo hacia la nada, se perdió en el profundo bosque. Yo seguía tirada mientras unos guardias armados me ayudaban a pararme. -No tiene heridas-gritó uno. -Pero es imposible, esa bestia mata todo lo que encuentra-exclamó otro. -No te hizo daño?-me preguntaron. -No-dije-no me ha hecho nada, es más, me dio calor para que no muriera. Todos me miraron algo impresionados, me dieron abrigos y otros se metieron en el bosque. Les indiqué hacia donde me dirigía me llevaron hasta la cima de la colina y después me dijeron que solo me acompañarían hasta la reja. Abrí la rechinante reja y caminé por el largo camino. Cuándo estaba casi cerca de la mansión sentía que alguien me miraba, una mirada fijada en mi. Entonces me giré y lo vi. Era una especie de lobo gigante , que rugió sonoramente al verme gritar. Comenzó a correrme, yo también comencé a correr rápidamente. Luego abrí la puerta en un segundo, la cerré y le puse las 4 trabas y no encontré a nadie en casa… Aun más rápido corrí escaleras arriba y me encontré con...
Capítulo X : Y me encontré con una vieja escalera muy larga para cualquier gusto. En cada piso se dividía en 2 pasillos para cada lado de la gigantesca mansión. Sin pensarlo la subí. Subí hasta lo más alto posible y me quedé allí sentada, tratando de entender que demonios estaba pasando. ¿Era mi mente que me jugaba una broma? Lo único que quería era despertar en el carruaje tirado de caballos rumbo a la casa de Lorence y que todo esto halla sido un tenebroso sueño. Sabía que no era así, comencé a llorar, muchas lágrimas caían por mi mejillas hasta el oscuro suelo de madera. Oí una voz, una voz femenina. Me volteé y había una mujer de unos 35 años de edad, rubia con el cabello con ondas hasta la cintura, pálida, casi traslucida, con un delantal. Comprendí que era la empleada. -Te encuentras bien?-preguntó con un tono maternal. Un tono que extrañaba tanto. -Si. Estoy bien...Solo que pasó algo raro-dije con una sonrisa algo forzada. -¿Que ha pasado?-dijo rápidamente apenas terminé de pronunciar la última letra de mi oración-Si se puede saber, claro. -Es muy largo-dije cabizbaja. -Tengo tiempo, vamos abajo al comedor a tomar agua y comer algo. Estas pálida.-Dijo tocando un poco mi mejilla -Si, por favor-dije algo rápido y comencé a bajar las escaleras aún más rápido.
Capítulo XI : Bajé las escaleras rápidamente y vi una pequeña puerta al lado de una de las ventanas que daba al paisaje de una montaña entre los frondosos árboles del bosque lleno de niebla. En fin, me detuve frente la puentecilla y me quedé mirándola. Entonces llega la empleada y entablamos una conversación... -Señorita .... - Dijo para que yo terminara la oración. -Emily-dije firme- Y usted es...-En el mismo tono que ella utilizó anteriormente. -Kristen-dijo sonriente-¿Usted va a bajar? -Si ,En un segundo. Tengo que ir al baño-mentí. Sabía que si le preguntaba que había ahí, detrás de esa puerta no me diría. También sabía que algo ocultaba la pequeña puerta, ya que estaba sumamente camuflada, estaba pintada del mismo color de la pared y no llevaba picaporte ni tampoco cerradura. -Bien. Queda en el piso de arriba ya que el de este piso está roto, Es la segunda puerta de la derecha-dijo haciendo señas con sus manos. Subí las escaleras y ella comenzó a bajar. Apenas dejé de escuchar sus pasos que se alejaban bajé cuidadosamente. Empujé la puerta con todas mis fuerzas y ella se quedaba dura. Me senté exhausta y vi una muy pequeña palanquita que sobresalía del marco de una de las ventanas. La curiosidad me venció y la bajé de un segundo a otro la puerta estaba abierta. Me adentré y se prendieron las luces. Me sobresalté al oír la puerta cerrarse detrás de mi y lo que vi fue horrible...
Capítulo : XII La imagen que vi era de lo más perturbadora, casi como la persecución con esa bestia en el camino. Había cuerpos frescos, recién asesinados con sus ojos desorbitados, sin partes, desgarrados, con la cara arrancada, con todo su torso abierto. Fue lo peor que vi en mi corta vida. Algunos aún sangraban. Pero algo me partió el corazón. El cuerpo del viejo chofer, derramé más de una lágrima. Ya que por mi estúpido paseo nocturno el se había retrasado y ese monstruo lo mató. Me arrodillé frente a el y le pedí disculpas acompañadas de muchas lágrimas. Enojo e impotencia con un poco de pánico y miedo subió por todo mi cuerpo al ver una silla con cadenas aferradas al suelo. Con cuerdas de todos los grosores y fuertes cadenas con los que ataban a alguien. Entonces vi unas gotas que caían del techo, eran gotas espesas. No sabia lo que era. Mi fuerte curiosidad como siempre ganó a mi razón e hizo que me acercara sigilosamente hacia las grandes gotas que caían. Puse mi mano y las sentí 'Saliva' murmuré. Miré hacia arriba y ahí estaba la bestia de la cuál esa misma noche había corrido. Maldije y tomé una de las espadas que había colgadas en esa pequeña y cerrada habitación. El gran lobo de ojos brillantes rugió con todas sus fuerzas y se abalanzó sobre los cuerpos y comenzó a comerlos, los comía de a grandes bocados mientras yo solo apuntaba la pesada espada en su contra. La bestia se quedaba allí en la otra esquina del cuarto por alguna razón. La bestia salió por la ventana rompiendo los vidrios hacia el bosque y ...
Capítulo XIII: Y derrepente sentí como la puerta de atrás se abría y apunté con la espada. Era Kristen. -¿Al baño no?-dijo con ironía. -Lo siento...-me callé durando unos segundos- ¿Puedo preguntar algo?-dije bajando la espada y guardándola de donde la saqué- -Claro-dijo haciendo un gesto amigable-Pero primero salgamos de aquí-dijo haciendo divertidas caras de desagrado. Bajamos y nos sentamos en la amplia mesa de uno de los comedores. Me dio agua y comida. Cuando terminé comencé el largo cuestionario con preguntas sobre el tema... -¿Se sabe quién es la bestia?-dije rápidamente. -¿La has visto?-me respondió con una pregunta. -Si. La vi tres veces-dije-Pero ella me ha visto toda la noche, lo podía sentir. -¿Donde la viste?-dijo llevándose el plato y los vasos. -En el bosque, me salvó la vida. Luego camino a la mansión-tragué sonoramente, el solo recordar me ponía los pelos de punta-Mientras venía me persiguió, casi me mata. Y en el cuarto, donde está la silla de las cadenas, que no me atacó si no me obedeció y permaneció distante-dije. Hubo un silencio, en mi mente lo que más quería era saber que hacía esa silla en la casa y que hacía el lobo en esa habitación. -¿Que hacía esa silla en ese cuarto?-dije -Temía que hagas esa pregunta-dijo cabizbaja, se puso el cabello detrás de su oreja y comenzó a hablar nuevamente-Porque Lorence... Y luego vi en las escalera a...
Capítulo XIV: Y vi a mi tío Lorence en las escaleras, con su bastón y agarrado de la baranda. Enseguida Kristen se calló, y miró al piso de madera. Mi tío me hizo una seña con las manos de saludo y yo se la devolví. -Emily! Que grande estas-dijo sonriente-discúlpame por no bajar, había salido. -No te vi entrar-dije seria. -Entré por la puerta de atrás-dijo rápidamente-¿Vamos a dormir? Está por salir el sol. -Bien-dije mientras lo miraba fijamente. Subí hasta donde me indicó que era mi habitación. Pude oír como cerró la puerta de mi habitación con llave y se alejó por las escaleras. Miré un armario y me recordó donde estaba mi ropa, todo había quedado en el coche, el cual ahora estaba destruido. Me levanté de un salto de la cama y abrí el placar y allí estaban todas mis cosas. Me senté en la cómoda cama y me puse a mirar lo que ahora sería mi nueva habitación, no estaba tan mal. Estaba a punto de dormirme y comencé a sentir que raspaban la puerta. Cómo si un perro o algo de uñas largas quisiera hacer un hueco en ella. Recordé a la bestia de esa noche y me dio escalofríos, sabía que no se trataba de ese enorme lobo, ya que si 'eso' quisiera derribarla estoy segura de que lo haría en un segundo. Hay tres cosas de lo que estoy segura: Lorence es esa bestia, la que se convierte en lobo cuando ve la luna llena sobre él. Lorence mató a mi tía cuándo estaba trasformado en bestia y ella sabía que eso podía llegar a suceder. Lorence no quiere hacerme daño alguno. Pero si le ha hecho tanto daño a Amanda, mi tía, puede hacerlo conmigo. Tengo que aprender a defenderme.
Capítulo XV: Esa mañana me desperté, y abrí la puerta. Al parecer Lorence había madrugado y le sacó el seguro a la puerta de mi cuarto. Me cambié, bajé las interminables escaleras y vi a mi tío desayunando junto a Kristen. Ella me saludó con una amable sonrisa y por otro lado con Lorence tuvimos plática… -Hola, Emily… ¿Cómo estuvo tu noche en la mansión?-dijo dando un trago de su café. -Bien.-Hubo un silencio, pero no era incómodo.- ¿Cómo escapaste de la silla del cuarto?- dije rápidamente. A Kristen casi se le caen los platos de la sorpresa por mi pregunta y a mi tío pareció sorprenderle aun más ya que se ahogó con su desayuno. -Yo…Yo no escapé. ¿De que cuarto hablas?-dijo demasiado nerviosos para mi gusto. -Ya no finjas, se lo que eres.-dije seria metiendo un pedazo de pan en mi boca. El sólo se levantó de la mesa y tomo su bastón que reposaba al costado de su silla y subió escaleras arriba. Apenas se perdió de vista la silueta de mi tío Kristen dejó rápidamente lo que hacía en la cocina y fue corriendo hacía mi y se sentó a mi lado. Parecía una adolescente hablando con su amiga… -Que rápida. Yo estuve más de una noche para saberlo… -dijo con admiración-¿Y ahora que harás, Emily? -Ya vengo-dije firme-¿Sabes donde se fue? -Seguramente a su oficina. En el último piso, la única puerta –dijo sonriente. Me dirigí hacia allí mientras pensaba que decir, toqué la puerta. El sonido de mis nudillos golpear la oscura madera retumbó por toda la casa. Oí un ‘Pasa’… Al entrar lo vi sentado detrás de un escritorio de madera repleto de papeles en los que pude leer ‘Licantropía’ y un tintero fresco, en el cuarto también había un telescopio que daba hacia el cielo, muchas bibliotecas llenas de libros y un piano. -Hola.-saludé mientras me sentaba en una de sus sillas –Hay que hablar. -Eso mismo iba a decir. Siento la persecución de la otra noche –dijo apenado. -No importa…-Nos callamos por un tiempo en el que me dispuse de leer lo títulos de los libros que había en los muebles.-Tengo que aprender a defenderme, se usar espada y puedo aprender a usar ballesta… -dije. -Bien, no quiero que pase lo mismo que con…Ya sabes-dijo en tono preocupado Yo sólo me levanté y fui a mi habitación. Me miré al espejo y pude ver ...
Capítulo XVI: Y pude ver que estaba muy sucia. Ahora que me doy cuenta desde que llegué de ese terrible bosque no me había bañado. Así que me bañé, una ducha de al menos veinte minutos. Me vestí y bajé me dispuse a leer mi novela... Habrá pasado una hora y terminé mi querida novela. Oí como tocaban la puerta de mu cuarto, la abrí y era Lorence. Me dijo que iba a salir a comprar las cosas. Aproveché para infiltrarme en su oficina y buscar libros de licantropía. Quería estar informada, ésta vez subí por las otras escaleras. Llegué hasta un pasillo donde había luz. No veía nada ya que no había ventanas porque estaba en el centro de la mansión. Iba con las manos extendidas lo que me recordó a mi 'visita' al gigantesco cementerio del bosque... Del pasillo interminable y oscuro salía una habitación de donde salía chorros de luz solar, entré y se me escapó un sonoro grito se susto al ver...
Capítulo XVII : Y vi una especie de lobo embalsamado, con ojos fijos en mí y con la lengua roja y dura cayendo por su boca, a su lado tenía un tigre y un león también embalsamados con aún sus cabellos suaves. Me tapé la boca fuertemente cuándo reaccioné que mi estruendoso grito pudo haber despertado a medio universo.Oí un Estás bien de parte de Kristen desde abajo. Le mentí con que había visto una araña pero que ya la maté. Al fin entendí como llegar a la oficina y saqué un par de libros sobre los licántropos. Bajé escaleras y caminé angostos pasillos para por fin llegar a la puerta de mi habitación, y pude ver los rasguños en mi puerta. Eran finos rasguños que comenzaban casi en la mitad de la puerta y terminaban al final de esta. Al menos no estaba completamente loca como para escuchar ruidos inexistentes... Me puse a leer y no me dí cuenta que el tiempo pasaba y pasaba. Terminé de leer un cuarto de la cantidad de los libros que había traído a la noche. Volví a oír que rasguñaban mi puerta la abrí y vi nada más ni nada menos que...
Capítulo XVII : Abrí la puerta y no vi nada más ni nada menos que un mullido y oscuro gato. Era de color negro, sin ninguno de sus largos cabellos de otro color. Ojos sumamente celestes azulados en los cuales te podías perder. De un segundo a otro ya estaba subido sobre mi cama afilándose sus largas y filosas garras contra mi acolchado blanco. Lo dejé, adoraba los gatos. Pero algo no comprendía... En todos los libros que leí esa tarde decía que los 'hombres lobo' perdían su bienestar con los felinos al convertirse en bestias, pero ¿Quién sabe?. Salí de mi habitación y miré las escaleras, con sólo verlas me cansaba. Las bajé como pude y miré la ventana, noté la radiante y blanca luna, indefensa, aunque era el miedo de muchos, hoy volvía a ver luna llena. Tragué sonoramente, yo era una de esas personas que le temían. Pero yo no podía acabar con mi tío, el nació para matar. Todos saben protegerse en el pueblo, solo casa tontos que se pierden el bosque y ganados. Y si, yo también soy una tonta, ignorante por no hacerle caso al viejo chofer. Mi ignorancia hacia lo no tan posible lo mató. Esa noche dormimos en el sótano bajo tierra junto a Kristen, era necesario estar seguras... Derrepente sentimos un estruendoso ruido de cadenas, mi tío volvió a soltarse y rondaba por la extensa mansión...
Capítulo XVIII: La bestia rondaba por la extensa mansión. El miedo y pánico corrieron por mis venas, me estremecí hasta la médula. Lo único que hicimos toda la noche fue quedarnos calladas y quietas bajo tierra. Cuando dejamos de escuchar el ruido de cadenas o de muebles caer al suelo haciendo que retumbaran varias cosas del ático nos relajamos. Relajamos lo músculos y nos limitamos a hablar más bajo que un susurro, casi señas. Cuándo oímos un estruendoso sonido, una repisa o algo sumamente pesado había caído sobre nosotras, en el piso de arriba. El retumbe hizo que un jarrón cayera al suelo haciendo otro estruendoso sonido...La bestia rugió y comenzó a rasguñar el suelo, hasta que llegó hasta el oculto ventanuco debajo de una colorida alfombra y empezó a hacer fuertes movimientos en contra de la pequeña puerta, acto seguido de que se abrió largando millones de astillas y pedacitos de madera. Lo único que se me ocurrió fue agarrar un viejo candelabro que aguardaba a ser encontrado en la oscuridad. Apunté hacia el gigantesco lobo cómo si me fuese de gran ayuda. Gruñó y comenzó acercarse hacia nosotras haciendo fuertes movimientos con sus garras que de suerte pude esquivar. Kristen se puso delante de mí con su brazo abierto, cubriéndome. Ahora la feroz batalla era entre dos jóvenes sin armas y una de ella con un viejo y oxidado candelabro contra una bestia de casi tres metros, con dientes blancos y filosos de al menos 1O centímetros junto a una fuerza extremadamente sobrenatural.
Capítulo IXX: La bestia pegó un zarpazo en contra de Kristen, quedé helada del miedo. La mujer que me cubría ahora tenía todo el pecho abierto, su sangre tibia caía en mis piernas y manos dejando oscuras manchas rojas. La bestia, al parecer no me vio ya que se dispuso a comer, casi atragantarse con el cuerpo de la muchacha. -Corre- oí de los labios de Kristen. Le obedecí y salí disparada del sótano con la respiración agitada. No sabía donde ir ni que hacer. Lo único que se me ocurrió fue salir de la gran mansión. Corrí colinas abajo hasta llegar al pueblo. No era lo que me imaginaba, había muchas casas con al costado unas grandes ruinas llenas de pasillos, la gente que había afuera de sus hogares o eran cuerpos descuartizados o era gente con una especie de barbijo llevando carretas repletas de cadáveres por las calles de piedras de diversos tamaños. Cuándo bajé no pude evitar llamar su atención para que luego me miraran con caras raras y los entiendo es extraño ver a una joven bajar corriendo una colina huyendo de su tío hombre-lobo. Los pueblerinos cambiaron sus caras a muecas de miedo derrepente, oí algo detrás de mí. Me di vuelta y ahí estaba la feroz bestia, parada en dos patas lista para atacar y matarme. La sangre de Kristen colgaba de su boca con algunos pedazos de carne. Volví a echarme a correr rápidamente hacia el bosque, me maldije a mi misma por volver a meterme en ese bosque… Lo sentía correr detrás de mí…
Capítulo XX: Lo sentía correr detrás de mí rápidamente. Me preguntaba si estaría así toda la noche, corriendo hasta que la luna se oculte y vuelva a ser Lorence, o sí me alcanzaría antes de eso para luego matarme y después no recordar nada de lo sucedido. Corrí mucho tiempo, yo me cansaba en cambio ‘La Bestia’ seguía al mismo ritmo de hace horas, me estaba alcanzando sin problema alguno. Comencé a ver luces a lo lejos, y dí todas mis fuerzas para correr más rápido. Llegué, era un campamento gitano. Quedé en el medio de él, no veía al gigantesco lobo en ninguna parte, solo oía sus jadeos alrededor de mí, como si estuviese en constante movimiento. Escuché una voz, que susurraba ‘Pequeña, ven’ desde adentro de un pequeño rancho. Me hacía señas con las manos para que entrara, era una gitana de mediana edad. Le hice caso y me acerqué. Enseguida me abrió lentamente la puerta. Cuándo estaba por entrar vi a el hombre-lobo detrás de ella, con los ojos verdosos brillantes en la densa oscuridad del interior del lugar. Dí un grito de miedo para luego taparme la boca al ver como el licántropo atravesaba con sus garras el estómago de la pobre mujer. Miré con impresión y pánico la mano, de filosas y largas uñas las cuales pertenecían a la bestia con algún órgano de la mujer que arriesgó su vida por mí. Oí disparos desde todas partes, le dieron a el gran lobo y salió corriendo mientras la gente gritaba ‘El diablo ha llegado al campamento’ o ‘La luna está maldita’.
Capítulo XXI : Decidí quedarme en el campamento gitano hasta que saliera el sol. Muchos me llamaban ‘La niña que venció a la bestia’ o ‘La sobreviviente’. Estaba con la única niña gitana del campamento, tenía 1O años y se llamaba Gemma. No teníamos demasiada diferencia de edad. Su cabello era largo y lacio, adornado con cadenitas de oro que colgaban de el. Hablábamos tranquilamente sobre lo sucedido, era una pequeña con mucha imaginación. Cuándo derrepente un gitano, anciano y débil, me llamó… -Emily- dijo mientras tosía sonoramente, pero no le presté demasiada atención. Me importaba más el cómo sabía mi nombre. -Emily-repitió un poco más sonoro. Me acerqué a el, estaba sentado mirando el bosque. Alerta.-Ven- me hizo señas con sus manos para que me sentara en una de las sillas que había en frente de el. Sigilosamente lo hice.-Tienes suerte, pequeña. Cuándo la bestia te agarra es tan rápida que no sientes nada, no sabes lo que sucedió hasta que sientes la sangre tibia caer por tu cuerpo.-Dijo mientras aún miraba el bosque por encima de mi hombro el cual rebosaba de niebla. Lo admito, eso me asustó. De un segundo a otro el canoso gitano se giró hacia una de las carpas con su escopeta en mano y disparó hacia el bosque y la densa niebla fue atravesada por la bala en movimiento . ‘Avisa que está nuevamente aquí’ me dijo mientras me entregaba una pistola.
Capítulo XXII: ‘Avisa que está nuevamente aquí’ me dijo mientras me entregaba una pistola. Abrí la boca para hablar y me calló con un ‘Tiene balas de plata, corre’. Me paré y toqué todas las puertas y abrí todas las carpas avisando que preparen sus armas. Estaba hablando con la última familia de gitanos cuándo vuelvo a sentir ese líquido espeso en mi hombro, saliva. Miró rápidamente arriba para encontrarme con el licántropo listo para atacar y abrirme como a Kristen con sus ojos brillantes llenos de odio y rabia, no iba dejarlo, entonces disparo, le di en su brazo pero pareció no afectarle, al contrario lo enfureció más y rugió haciendo que la familia gritara y que mi cuerpo se estremeciera. Me alejé rápidamente al oír a Gemma gritar ‘Mama’. Me acerqué y vi a la madre de la pequeña sin ambos brazos gritando del dolor, otros gritos que jamás se borrarán de mi mente junto a los gritos de sufrimiento de mi ‘tía’ en el cementerio. Tome a Gemma en brazos cuándo llegué a ver a la bestia corriendo hacia el cuerpo aún vivo de lo que antes era la madre de la niña para comérselo y nos alejamos de ahí y volví a disparar. Esta vez le dí en el pecho, pero no el corazón. De su boca repleta de colmillos salió un aullido el cual fue respondido por otros iguales, algunos cercanos y otros lejanos. Corrimos hacia otra de las casas e intentamos abrirla pero no había caso, estaba cerrada. En un momento salió un disparo de la puerta, al parecer pensaban que éramos la bestia o algo por el estilo. ‘Vendrán los otros’ dijo Gemma. - ¿Qué otros?! – pregunté alterada. -Son 3 – dijo para después dar un sonoro grito. Me giré y vi a una bestia, esta era diferente… Tenía ojos celestes, lengua negra y pelaje color barro. Era aún más grande y andaba en 4 patas. Este saltó hacia nosotras, cerré los ojos y apunté con el arma. Disparé. Le dí en el hombro pero tuvo tiempo de morder a la pequeña Gemma. La niña gritaba de dolor al tener una gran mordida situada desde el codo hasta el principio de la mano. El amanecer se hizo presente, y ahí estábamos Gemma y yo. Ambas llorando…
Capítulo XXIII : El amanecer se hizo presente, y ahí estábamos Gemma y yo. Ambas llorando, las únicas sobrevivientes de la aldea de gitanos. Kilos de escombros y docenas de cuerpos eran unas de las pocas cosas que nos rodeaban. Luego de un tiempo nos rescataron unos aldeanos y con gusto con llevaron al hospital más cercano para que atiendan a la pequeña gitana. Cuándo cerraron su herida oímos las campanas de la iglesia de mi pueblo retumbar por las movilizadas calles, al parecer había reunión en la calle principal. Cuándo llegamos allí se comenzó la corta ‘reunión’. -Buenos días habitantes del sur de Oxford – dijo lo que al parecer el gobernante de este pequeños y frío pueblo. – Lamento sus pérdidas, hasta que cacemos a las feroces bestias tal vez siga así… -Pausó durante unos segundo y prosiguió – Las bestias pueden ser sus vecinos, familiares o amigos… Anoche fue ‘Luna Negra’, lo que significa que cualquiera que sea mordido o rasguñado se contagiará de licantropía y no quedará otra que acabar con el o ella rápidamente.-Miré disimuladamente a Gemma quién me sostenía mi mano derecha. -Le sacaremos muestras de sangre a cada uno de ustedes para asegurarnos… -dijo el mismo hombre que anteriormente había hablado. -Y recuerden, su amigo mordido, ya no es más su amigo. Es su miedo más profundo.-dijo otro. Se oyó un murmullo de voces preocupadas junto a miradas de miedo. La más profunda mirada era la de Gemma. No se que haré si la matan, no puedo interferir en las normas de este estúpido pueblo. Sacaron las muestras de sangre. Pasaba el tiempo mientras Gemma estaba dentro de la habitación. A mi ya me habían extraído mi sangre y esperaba a la pequeña al lado de la gigantesca puerta. Pasaban los minutos y la niña no salía. Me preocupaba más y más. Abrieron la puerta y llamaron al siguiente de la fila. ‘¿Y Gemma?’ era la pregunta que rondaba por mi cabeza. -¿Dónde está la niña que había entrado hace un momento?-dije directa. -Eso ya no era una niña… -dijo secamente. -¿La han matado?- dije alterada. El hombre no dijo nada, sólo cerró la puerta detrás de él. Gemma ya no estaba, todo culpa de una de esas bestias…Salí rápidamente de allí en camino a la mansión de mi tío, subí el largo sendero de la colina para abrir la oscura y rechinante reja. Cuándo abrí la puerta de madera para entrar a la mansión recordé que Kristen ya no estaba ahí, es más, ya no estaba en ninguna parte. Más cosas que se: Iba a vengar la muerte de Kristen, Gemma y todos los demás inocentes que sufrieron una muerte dolorosa gracias a las bestias. Y no me importaba si debía matar a mi único pariente vivo.
Capítulo XXIV: Más cosas que se: Iba a vengar la muerte de Kristen, Gemma y todos los demás inocentes que sufrieron una muerte dolorosa gracias a las bestias. Y no me importaba si debía matar a mi único pariente vivo. Subí las escaleras hacia mi habitación, quería descansar después de correr tanto tiempo y ver tantas muertes. Al abrir la gruesa puerta de madera me encontré con el gato. Aun no sabía si era macho o hembra asique por ahora no tendría nombre. Me acosté en mi espaciosa cama y me dormí junto al oscuro felino. Mientras dormía tuve un extraño y siniestro sueño… En el sueño oía la voz de Gemma diciéndome ‘Así como la bestia puede vivir en el hombre durante el día, el hombre puede vivir dentro de la bestia durante la noche´. Derrepente vi la imagen de la bestia rasguñando el cuerpo de Kristen. Vi a mi madre y a mi padre en medio del bosque buscando algo o alguien. Y luego vi a mi tío, Lorence, en el gigantesco cementerio del bosque dejando rosas rojas en una tumba. Luego vi que la tumba era mía. ‘Emily Black’ ‘Yo elijo mi camino’… ‘Despierta’ oí decir de la voz de Kristen. Me levanté de golpe exactamente a las 8 de la mañana, Lorence aún no estaba en casa. Debía estar en medio del bosque lleno de cadáveres tratando de recordar lo que había pasado en la noche. Aproveché para investigar un poco más la mansión, me levanté rápidamente. El ruido de mis pies contra la madera hizo que ‘el gato’ se despertara asustado. Lo acaricié hasta que se volvió a dormir. Bajé y me puse a meditar sobre mi sueño… Me dediqué a buscar balas de plata en cada pequeño cajoncito en la casa, hasta que encontré una habitación la cual jamás había visto donde había un tocador, una cama y un maniquí.
Capítulo XXV: No te imagines una habitación de hermosas paredes blancas y una cama perfectamente tendida. Al contrario era un cuarto desastroso y tétrico. La cama estaba abierta, con todo el relleno en la superficie, las sábanas en el piso o desteñidas al pié de esta. El ropero, con una de sus puertas en el piso, varios vestidos blancos caían de el. Las paredes con rasguños y de color hueso sucio. Lo más me llamó la atención fue un espejo sobre un tocador rosa claro, casi blanco. Era grande y de una forma extraña, había mucho maquillaje sobre este. Me acerqué lentamente a aquel mueble que había despertado mi curiosidad y me miré en el. Había un cepillo para el cabello, lo tomé y comencé a cepillar mi pelo hasta que quedó perfectamente peinado. Al dejar el cepillo sobre la superficie de madera rosa oí un fuerte ruido en la habitación. Me sobresalté y me giré rápidamente con las manos apoyadas en el tocador. Al ver que no había absolutamente nada me tranquilicé y mis latidos volvieron a su curso normal. Volví a girarme pero esta vez hacia el tocador, y vi a través espejo a la bestia junto a mí. Con sus ojos llenos de odio y hambre, hambre de sangre. Me giré nuevamente y no había nada como antes, todo estaba tranquilo. ‘Genial, estoy loca’ me dije a mí misma. Volví mi vista al espejo y me vi sumamente ensangrentada, con rasguños trazados en mi rostro. Solté un sonoro grito y golpeé mi reflejo con mis puños llenos de furia. Mis manos sangrantes y dolorosamente lastimadas me ardían como fuego, fui al baño y me limpié.
Capítulo XXVI: Estaba en el baño lavando mis heridas hasta que oí la puerta de entrada abrirse. No sabía si era Lorence o alguna otra persona. Hasta que un ‘¿Emily?’ mató mis dudas, era mi tío… -¿Dónde estás?- preguntó en casi un grito. -En el segundo piso- le respondí en el mismo tono. Escuché que subía las escaleras y escondí mis manos tras la espalda para que no las viera, estaba segura que se enojaría. -Hola… - dijo abriendo la puerta del baño. Yo estaba contra el lavado de manos. -¿Qué ocultas? ¿Eso es sangre?-dijo mirando las múltiples manchas rojas en el blanco piso de baldosas del baño. Asentí levemente. Tenía miedo de que la sangre lo tentara y me matara, era un pensamiento sumamente ridículo. Al ver que en su cara no había expresión alguna de querer asesinarme, me tranquilicé un poco. -¿Qué te hiciste? Le enseñé mis nudillos cotejeados, observé mis manos. No me había detenido a mirar el daño que me había hecho, tenía desde el comienzo de los nudillos hasta el término de los dedos profundas heridas en formas verticales y horizontales. La cara de Lorence cambió de serenidad a sorpresa rápidamente. -Vamos a llevarte al hospital- dijo alarmado, pero en voz baja. Al parecer trataba de guardar la calma. Tuvieron que casi reconstruirme las manos. Cuándo terminaron de sanarla caminamos devuelta a la mansión, en completo silencio. Al parecer nadie del pueblo tenía idea de que mi tío era el lobo. Cuándo llegamos entabló plática… -¿Qué hacías en la habitación de tu tía Amanda?-dijo él. -¿Era la habitación de ella? -Claro. También está claro que rompiste su espejo…- dijo en tono severo. -¿Có...Cómo sabes que fui yo?-tartamudeé. -Seguí el rastro de sangre…-dijo para después seguir hablando.- Eres igual a tu madre, Katherinne Terrence. Siempre ocultando, siempre acechándome, admítelo quieres acabar conmigo.-Sólo me quedé callada…- Si quieres guerra, la tendrás.-dijo para después escabullirse por el largo y oscuro pasillo. Se estaba haciendo de noche. No había más nada que decir, hoy era la última noche de ‘Luna Negra’ eran tres noches seguidas. Hoy, iba a acabar con el. Acaso, ¿Él había matado a mi madre?
Capítulo XXVII: No había más nada que decir, hoy era la última noche de ‘Luna Negra’ eran tres noches seguidas. Hoy, iba a acabar con el. Acaso, ¿Él había matado a mi madre? Volví a mi habitación donde había dejado las balas de plata que había hallado esa tarde. Cargué la pequeña pistola que me dio el viejo gitano, la cargué y salí de la casa. Esperé a que casi sea medianoche y volví a la mansión colina arriba. Abrí la puerta y ahí estaba Lorence, sentado. Aparentemente esperándome, esperando a su presa como cualquier buen depredador. Entré sigilosamente y caminé hasta quedar delante la chimenea encendida para luego apuntar con el arma. -Calma, Emily – dijo mostrándome sus manos vacías – Aún faltan minutos para la medianoche, no te apures – dijo tranquilo y con su mirada fija en mí. Bajé el arma sin expresión alguna de miedo o compasión. Pasaban los pocos minutos para la luna totalmente llena y nosotros seguíamos ahí, quietos cómo estatuas. El retumbante sonido de la última campanada de medianoche se hizo presente en la mansión. Lorence, giró rápidamente la cabeza para encontrarse con la ventana la cual daba una excelente vista a la blanca y rellena luna, a la vez que yo le quitaba seguro al arma y apuntaba. La asquerosa y siniestra transformación comenzó, pero antes de convertirse dijo ‘Con cada luna llena me vuelvo más fuerte, Emily’… Sus huesos de los dedos de dislocaron para luego alargarse y cubrirse de pelos, sus ojos cambiaron a un color amarillento y su piel comenzaba a achicarse para dar a descubrir una gruesa capa de cabello que cubría todo su cuerpo. Sus dientes comenzar a cambiar dolorosamente, su dorso se agrandó haciendo que Lorence cayera secamente al piso de madera. Levantó su cuello cómo si quisiera tocar la gran lámpara que había en el techo con la cabeza. Su cráneo comenzó a deformarse y llenarse de largo pelo, su nariz se ensanchó y se convirtió en un feroz hocico. Luego de la tétrica modificación se levantó y se puso en pose de acecho para después saltar en mi dirección…
Luego de la tétrica modificación se levantó y se puso en pose de acecho para después saltar en mi dirección. Me corrí del lugar haciendo que la bestia cayera en el ardiente fuego de la chimenea. ‘Lorence’ salió del interior de la chimenea prendido en llamas, dio varios alaridos de dolor y yo algunos de horror. Al parecer no intentaba salvarse, sabía que eso no lo mataría. A no ser que sea una bala de plata, nada ni nadie destruye a los hombres-lobo. Volvió a girarse para encontrar a su víctima con la mirada, a mí. Segundos después me encontró, yo yacía acostada bajo la gran mesa, de manteles tan largos que rozaban el suelo. Tumbó la mesa hacia arriba para luego soltarla contra la pared haciendo que, tanto la pared como la mesa se destruyeran. Disparé en su brazo, pero debía darle en el corazón. Subí escaleras arriba en tanto pude, todo estaba alumbrado por grandes lámparas de hierro o velas encendidas. Me giré para ver si me seguía, pude asegurar que no había nadie. Me metí en el interior del tercer piso. Entré a la oficina de Lorence, ahí estaba él. Convertido en humano, mirando por el telescopio… -La luna fue tapada por las nubes…-me explicó. -Pareces muy tranquilo sabiendo que este es tu fin-dije acercándome. -¿Acaso no sabes cuántas veces me han dicho eso tus padres? – Dijo mirando cada movimiento que yo hacía para también mirar a través de el telescopio- Y ya sabes como terminaron. Vi cómo la luna salía de esa manta de nubes que anteriormente la cubría. Volvió a saltar sobre mí. Esta vez la trasformación fue inmediata, no hubo dolor. Salí de la mansión tumbando candelabros con velas por todas partes, tenía un plan. Cuándo el lobo esté en medio de las llamas le dispararé… Al parecer mi plan no funcionó. Después de salir de esa mansión consumida en llamas salí de allí al no ver a la feroz bestia. Para mi sorpresa, al salir, ‘Lorence’ estaba allí acechando. Miré el arma, apunté y disparé en el momento justo antes de que tratara de morderme acercándose a una velocidad sobrenatural… Me senté en el frío pasto, y vi a una peluda y negra criaturita acercarse a mí. Era ‘el gato’, que dio un alegre ‘Miau’. ¿Ese era el final? No. Aún hay más bestias que cazar, mi historia aún no termina.
raspones en los codos,moretones en el cuerpo ,cortadas en la rodillas...son heridas de guerra carajo no voy a dejar de entrenar voy a ser el mejor judoka!!!
no
no te sale OLA KE ASE?