Hemos tenido la suerte de que nuestra amiga Patricia, tras una confesión que le hizo Ana respecto a su condición de cuckquean, se haya interesado más por nosotros. La única pregunta ahora es "¿cuándo?"

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@shatuno
Hemos tenido la suerte de que nuestra amiga Patricia, tras una confesión que le hizo Ana respecto a su condición de cuckquean, se haya interesado más por nosotros. La única pregunta ahora es "¿cuándo?"
Don Tito
Soy Cristina; tengo 23 años y estoy casada hace dos años con un hombre maravilloso. Con Pablo nos conocimos hace tiempo el estaba en la Universidad donde él estudiaba Arquitectura y yo estudiaba en una escuela para modelo ,Recién casados, decidimos independizarnos y vivir donde nos lo permitiera nuestro bolsillo. Vengo de una familia de buen nivel económico, igual que Pablo. Pero cuando decidimos contraer matrimonio, él recién titulado y yo apunto de egresar, nos propusimos empezar de abajo y sin ninguna ayuda de nuestras familias. Es así como empezamos nuestras vivas en un barrio común y corriente de la ciudad, donde habían tanto casas bonitas como otras bastante feas, y la variedad de estas también corría para con la gente que las habitaba. Por nuestra parte no socializábamos mucho con nuestros vecinos, incluso a Pablo le caía bastante mal nuestro vecino de junto; decía que me miraba bastante y ni siquiera era disimulado como los demás; mas de un encontrón habían tenido por ese tipo de boberías.
A mi parecer Don Tito, que es nuestro vecino, con sus cincuenta y tantos años a cuestas; una barriga cervecera y un rostro de ogro malas pulgas, nunca había tenido la oportunidad de observar tan de cerca una «mujer tan atractiva», cuando le decía esto a mi marido lo relajaba y me devolvía una sonrisa. Además la esposa del viejo, Doña Raquel, era una señora muy amorosa y me entretenía conversando con ella cuando venia a pedirme algo de vez en cuando; así que le pedía a Pablo que no fuera tan antipático con los vecinos de junto.
Por otro lado, y a decir verdad, nuestra intimidad era bastante relajada; por mi lado nunca había estado en la cama con otro hombre que no fuera Pablo y él, aunque con bastante mas experiencia, me trataba con mucho respeto; ¿quién sabe? Quizá no quería hacerme sentir incomoda. En cierta forma, yo sabia que no me llenaba en la cama, pero me lo negaba a mí misma.
Bueno, creo que con esta pequeña introducción, se darán cuenta de cómo estaba mi vida; en general bastante normal y por lo mismo, si me hubieran dicho lo que iba a pasar nunca lo hubiera creído.
Todo empezó hace unos seis meses. Como ya les dije, la vida sexual con Pablo no era muy buena; lo que quiero decir es que me hacia sentir que no lo complacía como hombre y eso me apagaba como mujer. Cada vez me fui sintiendo mas necesitada.
Pablo trabajaba en una empresa constructora y le pagaban bien, mientras yo trabajaba en casa dedicada a mi examen, para obtener el titulo de abogada; teníamos fe que pronto me titularía y empezaría a aportar para obtener nuestra casa soñada.
Una tarde hacia tanto calor que me puse unos jeans ajustados, una blusa bastante ligera, y salí por unos refrescos. En la calle me percate que mas de alguna mirada iba dirigida descaradamente a mi trasero o a mis pechos. Lo mas sorprendente fue que me di cuenta que me excitaba, cuando veía a algún viejo verde o a algún chiquillo mirando mi cuerpo me mojaba y no podía evitar caminar de forma sensual para provocar mas miradas.
Cuando empezaron los dichos atrevidos como «mira que culazo»; «buenas tetas señorita»; «tienes cara de mamadora» o «te gusta parar vergas», mi excitación ya era demasiada. Llegue a casa solo a encerrarme en el baño a masturbarme estaba como loca en celo, y no les miento cuando les digo que estuve cerca de una hora orgasmo tras orgasmo, fue genial. Fue ese día que nunca olvidare, fueron los recuerdos de esas miradas y de esos atrevimientos de hombres ¡excitados y deseosos! los que me dejaron satisfecha, mi noche fue tranquila y relajada, si que me sentía bien, pero no duro mucho. A la mañana siguiente Pablo ya no estaba, se había ido a trabajar, y yo me quede sola con los recuerdos. No me tarde mucho en tomar los mismos jeans y una blusa aun mas ajustada y salir a caminar, solo a caminar, a observar y a escuchar. Los comentarios soeces no demoraron en aparecer y lo ocurrido el día anterior volvió a suceder.
Al día siguiente volví a salir, y el siguiente y el siguiente. Empecé a hacer mas ejercicio para verme mejor, me compre maquillajes mas coloridos e incluso practicaba las formas de caminar mas sensuales. Definitivamente era feliz con mi nuevo hobby, me daba cuenta que las miradas y sobre todo los dichos de aquellos extraños en la calle me llenaban de erotismo, me hacían sentir mujer, y en un barrio de esas características no era difícil encontrar algún sujeto que te mirara descaradamente y te dijera alguna grosería, incluso la diferencia de estatus social me provocaba locas ideas que resultaban en excitación, era como una BELLA PRINCESA entre plebeyos hambrientos y deseosos de CARNE FRESCA….sucios y mal olientes plebeyos deseosos de mi Carne. Un día que estaba muy excitada; fue un Miércoles, si, si que lo recuerdo. Esa mañana en especial estaba muy inquieta, y pensé que esa salida debía ser especial. Me puse una falda a medio muslo, bastante ligera para que destacara la forma de mis nalgas, desnudas pues mi pequeño tanga ya había sido absorbido por ellas; arriba solo una blusa apretaba mis pechos donde se notaban mis pezones parados y duros; deje mi cintura al aire libre y unas sandalias con taco completaban mi increíble atuendo.
Salí de casa dispuesta a llamar la atención de cualquier hombre que se me cruzara por delante. Camine mucho ese día y escuche muchos comentarios asquerosos. Al rato de haber salido de casa, cruce el Parque Central y un viejo malviviente estaba sentado en una banca. Desde que lo vi de lejos sabia que me iba a decir algo fuerte, incluso sentí cierta emoción cuando me acercaba con mi caminar coqueto mejor ensayado. Pase junto a él y lo escuche, es imborrable en mi memoria, él me dijo con una voz carraspera y hasta podría decir malévola «Déjame lamer tu coño, PUTA». Sentí una verdadera carga eléctrica recorrer mi cuerpo, me sentí empapada de un instante a otro, fue como un orgasmo instantáneo. Pare por un segundo y luego como pude seguí caminando, asustada, emocionada y sobre todo excitada. Nunca me habían llamado así, de pronto todo era tan claro, así me gustaba sentirme; sucia, provocativa, rastrera ¡toda una PUTA!. En esos momentos solo quería estar en casa, necesitaba masturbarme. Me di cuenta que había caminado mucho, estaba lejos y me sentía ansiosa. Decidí tomar el autobús, me dirigí a la parada mas próxima y me subí al primero que iba en dirección Sur.
Cuando llegue a casa me dirigí directamente al baño, di el agua para darme un baño de tina. Planeaba quedarme ay por un par de horas; tocándome, excitándome, autosatisfaciéndome. Estaba desesperada y ansiosa «déjame lamer tu coño ¡PUTA!» sonaba en mi cabeza y me producía escalofríos. La tina estaba casi llena y me disponía a cerrar la puerta del baño cuando sonó la campana de la puerta,«mierda, ¿quien puede ser?» pensé. No acababa de decidir si atender a la puerta o no cuando tocaron otra vez. Cerré la llave de la tina y fui a ver quien tocaba, no quería que nada me distrajera y un payaso tocando insistentemente a la puerta claro que me distraería.
Abrí la puerta y ay estaba, Don Tito, nuestro vecino. Apenas le abrí su mirada se fijo en mis Pechos, eso me excito, no lo puedo negar. Primero me pidió disculpas por la molestia y luego recorriéndome el cuerpo con la mirada me pidió un poco de azúcar, lo que no me extraño ya que siempre nos están pidiendo algo, pero la que generalmente pide el azúcar es Doña Raquel por lo que pregunte por ella. Me dijo en tono de broma que ella estaba enferma y que por eso era él quien me molestaba. Me di un momento observando como me devoraba con los ojos, me gusto como me miraba, me excitaba. Le pedí que pasara y que me acompañara mientras le llenaba el tazón que traía para llevarse el azúcar. Camine a la cocina sabiendo que el me seguía sin perder de vista mi intencionalmente meneado trasero; en el camino entendí porque me miraba así, me había salpicado agua de la tina a la blusa y esta estaba pegada a mis pechos, mis pezones casi estaban al desnudo para el deleite del viejo.
Me preocupo por un momento la impresión que podía darle, quizás podría comentarlo con Pablo, o pensaría que soy una provocadora, esto ultimo me excito y los problemas que podría tener con mi marido no me importaron, los vi muy lejanos; mi excitación me pedía que jugara con Don Tito, quería verlo deseándome, me estremecía al pensar que estaba sola en la casa con un viejo verde que solo quería probar mi cuerpo. Instintivamente mi cola se paro, mis hombros se fueron atrás y mi caminar se volvió exquisitamente sexy pero casual a la vez. Cuando llegamos a la cocina, me incline en ángulo recto para coger el azúcar del gabinete de abajo, me demore simulando que no la encontraba; cuando por fin la encontré me di vuelta y pude ver como el vejete se enderezaba.
Casi me volví loca al pensar que ese viejo me había visto el trasero. Mire su pantalón y me di cuenta de su erección, él se dio cuenta que le miraba el bulto pero no dijo nada así como yo no dije nada al sorprenderlo mirando bajo mi falda. Estaba como loca, estaba muy nerviosa, pero no nerviosa de forma común y corriente sino de esa forma que solo la excitación extrema puede provocar. Le pedí que acercara el recipiente que traía, se acerco y lo apoyo sobre los gabinetes; empecé a llenar el tazón, pero de a poco, quería que ese momento durara lo mas posible. Sus ojos llegaban a la altura de mi cuello, lo tenia a treinta centímetros de mí y me miraba descaradamente mis pechos casi desnudos, su excitación…no, no puedo llamar lo que vi excitación, era calentura; ese viejo me quería comer mis senos y yo lo sabia y me excitaba y más aun me excitaba que yo se los estaba mostrando, era una putita calentando a un vejete verde. Termine de llenar el tazón de azúcar y me volví dándole la espalda, cerré los ojos y suspire sin que él me viera; me quede ay contra los muebles de la cocina simulando que ordenaba algo. Era conciente que el me miraba de atrás y el no saber donde tenia plantada la mirada me generaba ideas demasiado provocativas.
─Sabes Cristina, tienes unas piernas preciosas─ dijo Don Tito, me quede helada. ─Espero no te moleste que te lo diga.
─ No─respondí, estaba inmóvil, supongo que parecí algo sumisa porque prosiguió.
─Y esa cintura, ¿estás yendo al gimnasio?.
Asentí con la cabeza, si le hubiera respondido con un «si» se hubiera escuchado mas como un gemido que como una palabra.
─Y esa cola, discúlpame que te lo diga, pero esta fantástica─ sentí como dio un paso hacia mí y luego poso suavemente sus manos en mi cintura ─Guauu…y tu piel es suave como la seda.
─Gracias Don Tito─dije nerviosa.
Sus manos empezaron a moverse suavemente sobre mis caderas. El hecho de estar en esas condiciones, con un viejo mirándome descaradamente y a la vez tocando y sintiendo mi piel, no hacia mas que acrecentar mi excitación; me limite a escucharlo y tratar de disimular mi estado lo mejor posible. ─Tienes un cuerpazo, y hace algún tiempo lo estas mostrando descaradamente….deberías cuidarte, podría pasarte algo…además te deben decir muchas groserías en la calle─ dijo cerca de mi oído.
Apoyo su bulto en mi trasero, pude sentir sobre mis nalgas su excitación, una palpitante excitación. El maldito me estaba apoyando y descaradamente. Yo era la mujer de su vecino, de ese vecino que no le agradaba mucho…Maldición, era un viejo que se aprovechaba de mi, un viejo que podía ser mi padre y además era el enemigo de mi esposo. Sentía un bulto que no era el de Pablo y cuando era lo suficientemente fuerte para murmurar un «no, ya basta» mi cuerpo no me apoyaba. Incluso empecé a rozar mi culo contra sus pantalones, con mis nalgas trataba lenta y suavemente de atrapar ese miembro palpitante; era un movimiento sutil pero estoy segura que lo sentía. Era obvio que lo sentía, porque empezó a puntearme con más fuerza, no mucha pero fue notorio. Estaba haciendo realidad los sucios deseos de aquel viejo y no tenia fuerzas para evitar que abusara de mi cuerpo. Sus manos me rodearon suavemente hasta atrapar mis pechos.
─Que buenas tetas─ susurro en mi oído.
¡Se refirió vulgarmente a mis senos!. Esas grosería que escuchaba en la calle, ahora me las decían al oído. Mis manos se apoyaron fuertemente en las de él sobre mis pechos.
─Ya basta, suélteme Don Tito─ pedí, pero mis manos se apretaron contra mí, mi cuerpo no tenia intención de resistirse y entendí que me excitaba pedir un alto y no obtenerlo; que aquel viejo no me hiciera caso; que su calentura fuera mas fuerte, me sentía deseada y abusada pero sobre todo muerta de excitación.
Me apretaba los pechos con pasión; los amasaba fuertemente murmurándome al oído que estaban grandes y firmes. Me empezó a puntear con más fuerza; tuve que apoyarme contra el mueble de la cocina para no perder el equilibrio, sus manos me apretaban los pechos y su cuerpo me apretaba la cintura contra los gabinetes, para conservar su bulto a la altura de mis nalgas tuve que flectar ligeramente las piernas. Estaba fuera de mí, no dejaba de pensar en lo morboso de la situación; ese viejo que todas las noches compartía la cama con esa mujer vieja que es Raquel, ahora tenia un cuerpo mucho más joven y bastante mejor formado para darse gusto, y ese cuerpo era mío, una mujer casada; la esposa de su intachable vecino, y se estaba dejando hacer solo por perra; POR PUTA.
Estuvo un rato masajeándome los pechos y apretando una y otra vez su paquete contra mi trasero. Yo estaba loca, parecía tener un orgasmo atorado en mi interior; cualquiera podría decir que la escasa sensatez que me quedaba me impedía entregarle el placer del triunfo a aquel viejo maldito; pero no, no era esa la razón, solo quería que eso explotará dentro de mí, la idea de sentirme dominada por Don Tito me estremecía. El viejo apoyo una de sus manos sobre la parte superior de mi muslo derecho, de a poco fue subiendo la falda hasta que pudo acariciar la piel de mi pierna, me acaricio con bravura; me voltee un momento y vi como observaba sus movimientos por debajo de mi falda. Su rostro era enfermizo, parecía un lunático, su arrugado rostro delataba un placer morboso. Cuando repentinamente tomo la falda y la dio vuelta sobre mi espalda, la sonrisa de deleite que mostró al ver mi pequeña prenda interior atrapada entre mis redondas nalgas, instintivamente me hizo parar aun más mi cola, mostrándola en su máximo esplendor.
─Eso, muéstrame el culo como debe ser─ comentó mientras me plantaba una fuerte palmada en mi trasero. Su comentario, mezclado con el fuerte sonido de su palmazo, me hicieron comprender que ya no había vuelta atrás, mi excitación era demasiado fuerte y no podía renegar de ella.; Don Tito me tenia en sus viejas y asquerosas manos.
Mientras seguía admirando mi trasero, tomo mis nalgas y las separó, para apoyar sobre la línea de mi tanga el grueso bulto que se le notaba en los pantalones. Cuando soltó mis nalgas sentí entre ellas las palpitaciones de su excitado miembro y enterré mi cola bajo su barriga. Me tomó de las caderas desnudas y me apoyó su paquete con fuerza, incluso pude oír un pequeño gemido de parte de él, a la vez que a mí se me salía uno mas evidente.
─Uyyy….mueve tu culo Cristina…menéalo como a los hombres nos gusta verlo─dijo.
Obedecí y pare lo mas que pude la cola, la empecé a mover suavemente de lado a lado mientras rozaba su pantalón. Me voltee un instante; me excitaba ver su rostro, el viejo estaba en la gloria y el morbo de la situación me tenia en la gloria a mí. Las palmadas en mi trasero empezaron a sonar y sentí cosquillas de dolor en mis nalgas cuando el vejete gozaba golpeándolas; este dolor me hacia sentir mas abusada; a merced del ogro hambriento de carne humana que me había atrapado ese ogro que ahora iba a saciar sus mas sucias y degeneradas perversiones con mi cuerpo Don Tito aparto su bulto de mi cola, se paro junto a mí y apoyo su mano sobre la parte baja de mi espalda. Empezó a acariciar suavemente mi trasero, se paseaba de nalga en nalga, seguía por mis muslos y de vez en cuando acariciaba fugazmente mi entre pierna por sobre mi tanga. Deje de mover mi trasero, lamente un momento el cesé de los golpes pero pronto volvieron a aparecer y no volvieron solos.
─¡¿Qué pasa?!, no he dicho que pares, ¡sigue meneando el culo PUTITA!─exclamo mientras me plantaba un fuerte palmada.
─¿Cómo me llamó?…uuuyyy…Don Tito…aaahhh….¿Cómo me llamó?.─balbucee como pude, mientras reanudaba descontroladamente el meneo de mi trasero.
─Puta…no eres más que una puta calentona…y además con un cuerpazo de miedo…no te preocupes que yo voy a clavártela puta….y en la cama de tu lindo marido.
El dolor, mezclado con la increíble excitación que me provoco el haberlo escuchado llamarme puta, desencadenaron un orgasmo que resulto en fuertes gemidos y la tensión de todo mi cuerpo. Mientras gozaba con aquel sentir, la idea de que aquel viejo hablara mal de Pablo, me excitaba aun más, mi primer orgasmo de ese día fue largo e intenso.
─AAAhhhhhh, déjeme Don Tito…uuuuyyyy….por favor─ gemía mientras recibía fuertes palmazos en mi culito.
Me quede quieta sobre el mueble de cocina; Don Tito se dio cuenta que acababa de tener un orgasmo y ya no me exigía que meneara el trasero, se limito a acariciarme o mejor dicho a manosearme mientras recobraba el aliento. Mi rostro estaba apoyado contra la pared, mis ojos cerrados y la fuerte respiración delataban mi pasividad. El viejo se acercó y metió su lengua por entre mis labios, jugo un momento dentro de mi boca y luego lamió mis labios y mejilla. De un solo tirón arranco mi falda y la tiro al suelo; yo reaccione y me aleje un metro de él.
Hay estaba yo, frente al vecino, con un diminuto tanga, una pequeña blusa mojada que se pegaba a mis pechos y parada sobre unas sandalias con taco. De seguro me veía increíble, porque la sonrisa del viejo era enfermizamente caliente. Se empezó a acariciar su bulto en frente de mí; la idea de que ese viejo se estuviera masturbando mirando mi cuerpo provoco el regreso de esos cosquilleos que creí extintos luego del orgasmo.
─Estas bien buena Cristina, si que tiene suerte el hijo de puta de tu marido.
─Por favor, no se refiera así de él─ Increpe sin mucha convicción.
─Ja Ja..¿Cómo quieres que le llame?… ah si, cornudo, esa es la palabra, es un hijo de puta cornudo─dijo mientras se apretaba el bulto y me miraba a los ojos─ Acabo de manosear como he querido a su linda esposa, incluso le di un lindo beso y ahora la estoy mirando semi desnuda frente a mí mientras me corro una buena paja…definitivamente estas muy buena, mira esas piernas, ¡están de lujo!….Ahora quiero que desfiles para mí, que me muestres ese cuerpazo…¡Anda, camina como una perra! ¡caliéntame!. Dude, no me gustaba lo que había dicho pero era verdad; era una perra, una perra que quería seguir jugando o que jugaran con ella. Perdóname Pablo, perdóname por no poder evitar entregarme como una puta.
Camine lentamente frente a él. Mis pasos mejor ensayados se los mostré mientras le miraba el bulto en sus pantalones; sabia que le gustaba que le mirase ay y a mí me gustaba excitarlo; calentar a ese viejo, un viejo que nunca podría soñar con una mujer como yo, me provocaba demasiado. Cuando pasaba cerca suyo, no perdía oportunidad en darme una nalgada o manosearme los pechos, a la vez que me llenaba de insultos llamándome puta o perra. Estaba en el cielo.
─Eso señorita Cristina, menéele el culo a este viejito caliente…muéstreme lo provocativa que puede ser la esposa del hijo de puta de mi vecino….que puta mas buena….¡y va a ser mía!…su cuerpo va a ser mío…¿no es cierto?….¿no es cierto
Cristina? ….¿no es cierto perra?….¡Vamos, responde!─El viejo se cruzo en mi camino, me tomo de las caderas, y me miro a los ojos con una mueca de satisfacción interrumpida en la cara.
─Si….si Don Tito…mi cuerpo será suyo…y lo será como a usted le plazca─respondí. Sumisa frente al avance de sus manos, que metió bajo mi blusa para apretarme los pechos.
─¿Te gusta que te manoseen las tetas?…a las putas como tú les gusta. ─Si Don Tito, me gusta que me aprieten las tetas─decir tetas, refiriéndome a mis propios senos me gustó. Sus manos levantaron mi blusa para poder ver como amasaba mis pech…tetas.
─¿Y te gusta que te las chupen?,¿quieres ser mi vaca lechera?….que lindas tetas Cristina, seguro a tu estúpido marido también le gustan─dijo mientras empezaba a lamer mis pezones.
─Si, a él le gustan mucho Don Tito─respondí sin perder de vista su lengua─se siente orgulloso de ser el único que las ha besado.
Al escuchar esto me las apretó con fuerza, mientras el lamer de mis tetas se trasformo en chupadas y mordiscos descontrolados, Pablo jamás me había besado así; me sentía muy deseada y sucia a la vez por permitirle a aquel viejo asqueroso manosearme de esa manera. Al cabo de unos minutos, soltó mis tetas para posar sus manos sobre mi trasero, me apretaba y acariciaba las nalgas violentamente.
─Y tu culo…mierda, que bueno esta, tienes un culo de ensueño puta…y quien te lo esta sobando soy yo….aaaaahhhh…y no ese marica de tu marido….que culazo puta….¿te gusta que te toquen el culo perra?.
─Adoro que me manoseen el culo Don Tito….¡uuuuyyyyy!…. adoro calentar a viejos como usted…..aaaaayyyyy…..adoro que abusen de mi culito…..aaaayyyyy no, no esta bien…ay ay, por favor suélteme Don Tito, por favor no abuse de mi─ dije como una bebita asustada, lo que encendió al viejo y volvió con sus fuertes y adorables palmadas sobre mis nalgas.
─Que puta eres Cristina…una puta preciosa, mira esa carita de ángel…que labios mas hermosos…¿te gustaría que te premie con un dulce?─El viejo empezó a desabrochar su cinturón y cuando se iba a desabrochar el pantalón se arrepintió─anda, búscalo putita…muéstrale a este viejo lo que te gusta.
Era el momento, hasta ese instante no me había dado cuenta de lo ansiosa que estaba por portarme como una verdadera puta; había llegado el momento de hacer en vez de dejarme hacer y mi excitación iba en franco aumento.
─Ande señorita Cristina, busque lo que le gusta a las perras como usted. Le aseguro que esta bien duro; bien duro en honor a usted. Anda putita, acaríciamelo─El viejo ya se habia dado cuenta del morbo que me provocaba que me dijera puta, y lo sabia aprovechar.
Estaba asustada, sabia que era muy diferente dejarme tocar a provocar placer en otro hombre, y mas si era ese viejo a quien mi marido detestaba, pero estaba decidida a seguir jugando y me tenia loca la idea de entregarme a Don Tito. Dejarme follar por aquel viejo verde me convertía en una puta, y eso me encantaba, quería ser una puta ansiosa de placer…de verga.
Acerque mis manos al bulto de sus pantalones; el viejo suspiro de placer cuando apreté su paquete sintiendo la dureza de su miembro. Me miraba con una mueca extraña, como un violador burlón mira a su victima indefensa. Pude sentir un pené largo y grueso bajo la tela, me encantaba, aquel viejo si que estaba caliente, y me hacia sentir toda una hembra. Desabroche su pantalón y lo acaricie bajo su ropa interior, cerré los ojos para disfrutar la sensación de tocar aquella vieja barra de carne, una de mis manos atrapo sus peludos testículos, los que acaricie suavemente; la otra apretó fuertemente su mástil y con un sutil sube y baja lo empecé a masturbar. Me vio descuidada y volvió a meter su lengua en mi boca, parecía que había juntado saliva para inundar mi cara, era asqueroso pero excitante; devolví su beso como una niña dejándose hacer, como si fuera mi primer beso y luego me deje lamer la cara.
La piel de su miembro era tersa por la rigidez de este; su glande estaba húmedo y manchaba mi mano cuando lo acariciaba. El tamaño de su miembro era mayor al de Pablo y eso me excitaba, me calentaba la idea de que aquel viejo me brindara mas placer que mi marido; con sus años de mas, su barriga y su fea cara me iba a tomar como nunca lo había hecho mi amado esposo.
Don Tito suavemente me oriento hacia la mesa de la cocina. Yo, sin soltar su miembro, lo seguí; ya estaba perdida, estaba hambrienta.
─Ahora me la vas a chupar perra…le vas a chupar la polla a tu vecino─dijo Don Tito cuando me obligaba a inclinarme sobre la mesa. Me dejo apoyada en un vértice de esta, dejando mi cabeza a la altura de su miembro y mi cola en pompas por el otro lado. Mientras me acariciaba el culo, me empezó a dar pequeños golpes en la cara con su verga.
─¿Qué te parece tu dulcecito? Eh perrita, ¿Te gusta?─ empezaron los increíbles palmazos en mis nalgas─¿Qué diría tu maridito si te viera con mi verga en la cara?….aaaaggghhh…¡anda! abre la boca puta.
─Mi marido nunca me ha pedido que se la chupe Don Tito─dije antes de desabrochar los ultimos botones de su camisa y pasar sensualmente mi lengua por su velluda barriga─ Su verga de viejo será la primera que saboree mi boca…. Usted Don Tito va a ser el primero que meta su verga en mi boca.
No podía creer lo que acababan de pronunciar mis labios; sabia que eso iba a calentar al viejo, y era consiente de que eso me calentaba, pero decirlo con esa mezcla de inocencia y sensualidad me asombraba.
─Entonces abre la boca putita─dijo con su voz carrasposa. Primero repase su miembro con la lengua, él se inclinaba para poder verlo bajo su barriga. Recorría de la base de su gruesa verga hasta su húmedo glande, tenia un sabor a sudor con una pequeña esencia a orines; me gustaba, el sabor a calentura de viejo me gustaba, bañe su mastil con saliva y sus testículos también, que me sumergiera entre su vello para alcanzar sus testículos con mi lengua le encantaba, podía sentirlo en los apretones o palmadas en mi cola. Cuando atrape su glande con mis labios cada una de sus manos apretó la respectiva nalga que tenia atrapada.
─Eso puta, chupamela…demuéstrame de lo que se ha perdido tu estúpido marido.
Empecé a chupar su verga de forma hambrienta, mientras mis labios la recorrían de arriba hasta donde alcanzara a entrar en mi boca, mi mano apretaba y masturbaba lo que quedaba fuera de está; mi lengua acariciaba su glande sin descanso y mi cola se meneaba sin cesar. Ya llevaba un rato así cuando empecé a bajar el ritmo. ─¡Vamos puta!, sigue chupando….síguele chupando la polla a este viejo caliente─ exclamo mientras me pegaba fuertes palmazos en mis nalgas.
Reanude mi ritmo, mi excitación había crecido. Al tratarme de puta y ordenarme que siguiera, me hacia mas deseable…mas puta…mas rastrera. Mientras chupaba no podía evitar emitir sonidos de gemidos atrapados en mi garganta, mi calentura se me notaba; y mas se notaba cuando disminuía el masaje en su verga, con la intención de que me volviera a gritar, a insultar y a darme palmazos como a una niña que no cumple con su tarea.
─Me gustaría ver al hijo de puta de tu marido viendo como me la chupas…aaarrgg….el cuerpazo de mujer que tiene chupandosela a su despreciable vecino…mientras este le manosea su delicioso culo…aaaahhhh….eso puta, comete tu dulce, reverenda puta─decía sabiendo que yo me calentaba mas con sus insultos.
Aparto su delicioso aparato de mí y se paro detrás mío. Agarro mis tangas y me los dejo a medio muslo. Lo mire, estaba mirándome el culo ya desnudo y mi entrepierna totalmente expuesta. Puso su mano sobre mi húmeda vagina y la acaricio impregnando mi escaso vello con mis propios flujos.
─Estas toda mojada puta…como perra en celo─dijo mientras ponia la punta de su verga sobre mis labios vaginales.
─No Don Tito, no me la meta….por favor…no me viole─implore sabiendo que no me haría caso; ya les dije, me encanta que no le importe si yo quiero o no.
─Estas loca porque te la metan…la muy puta…piensas que te voy a dejar así no mas…pues ahora me lo vas a pedir…me vas a pedir que te la meta…anda, pídeme que te atraviese….pídeme que te haga mía….pídeme que posea el cuerpo de la mujer de mi vecino…anda puta, no te la voy a meter hasta que me lo pidas─dijo el viejo mientras rozaba su glande en la entrada de mi vagina.
Estuvo un rato acariciándome el culo y la entrepierna con su falo, sus palmadas se mantenían sobre mis nalgas. Mi excitación me dominaba, estaba ese viejo manoseándome y mirando mi cuerpo desnudo a excepción de mi blusa mojada y ya no aguantaba las ganas de que me lo metiera. Me volví a mirarlo, nuestras miradas se encontraron, su sonrisa malévola me hacia sentir dominada y descontroladamente caliente.
─Por favor Don Tito….aaaaayyyyyy….poséame…desquítese de Pablo follando a su mujer…quiero sentir que abusa de mí…uuuuyyyyy….quiero sentir su gruesa verga dentro de mí….por favor Don Tito, complázcame y seré suya para siempre…..para que desahogue su placer en mi cuerpo….por favor Don Tito, calme mi calentura─ dije mirándolo a los ojos en forma suplicante, mientras yo misma acariciaba mi culo a la vez que lo meneaba como sabia que a él le gustaba.
El viejo aguanto hasta que termino mi desesperada petición; se agasajo mirando mi excitado rostro mientras le pedía que me clavara esa verga. Lo deje de mirar cuando me tomo de las caderas, ubico la punta de su miembro y de una sola embestida me lo clavo completo. Su gruesa verga se abrió paso en mi interior como un taladro. Me saco un grito desgarrador, el dolor y el placer se mezclaban de forma exquisita entre mis piernas. Se quedo ay un momento, con toda su carne dentro de mí; nunca había sentido nada tan adentro. Me calentaba pensar en como me había dejado joder por el viejo vecino; la idea era repetitiva pero no podía dejar de excitarme. De pronto empezó el violento mete y saca, me tenia agarrada de las caderas y me empujaba hacia él con la misma fuerza que me estaba clavando. Pude sentir su barriga sobre la parte baja de mi espalda cuando se inclino para agarrarse de mis tetas; estaba sobre mi follandome salvajemente. Yo tenia las piernas juntas, amarradas por mis tangas a medio muslo, y mis codos, apoyados sobre la mesa, daban el espacio para que manoseara a placer mis excitados pechos. Me tenia montada como a una perra.
─¡Aaaaaayyyyyyy!….¡me duele!…….¡uuuuuuyyyyyy!…….¡me parte!…….¡Don Titooooo!…….¡NO PAREEEE!………¡NO, DÉJEME, NO PUEDO HACERLE ESTO A PABLO!…….¡VIEJOASQUEROSO!..¡¡¡DEJA DE VIOLARME!!!. ─¡CALLATE MALDITA PUTA!…..¡APENAS ESTOY EMPEZANDO!……¡QUE RICO ES CULIARTE!……AAAAARRRRGGGGG…….¡DIJISTE QUE SERIAS MIA SI TE LA METIA!…..¡ERES MIA CRISTINA!¡MAÑANA CUANDO TU HIJO DE PUTA MARIDO ESTE TRABAJANDO!….¡¡¡¡YO VENDRE A CULIARTE OTRA VEZ!!!!!…….¡Y ME VAS A ESPERAR, ESCUCHASTE, ME ESPERARAS PORQUE ESTARAS HAMBRIENTA POR ESTE VIEJO ASQUEROSO!─gritaba mientras me cogía.
─Si Don tito…..aaaayyyyyy….lo voy a esperar sumisa y complaciente…..¡dispuesta a todo!…..voy a ser su perrita…..uuuuyyyyy…….La mujer de Pablo ¡VA A SER SU PERRAAAA!…..AAAAHHHHH…….AAAAAHHHHH─ Estallo mi segundo orgasmo, fue largo e intenso, pero no me dejo satisfecha; me dejo cansada y mas calmada pero no satisfecha, aun estaba hambrienta.
El viejo se detuvo, no me lo saco, pero se quedo quieto parado detrás mío. No demore mucho en empezar a moverme en suave vaivén, ahora era yo la que me estaba comiendo su falo. Podía sentir como mis nalgas se pegaban a su ingle cuando mi culo se clavaba bajo su barriga. Me movía hacia la mesa sintiendo el roce de su miembro dentro de mi, para luego volver a clavármelo y sentir su peluda piel en mis muslos y nalgas.
─Eso putita….comételo….muéstrame que te gusta…..muéstrame que te encanta─decía el vejete mientras acariciaba mi espalda.─Ahora mas rápido….¡mas rápido te dije¡─Volvió a azotar mis pompis con sus arrugadas manos.
Acelere el ritmo de mis movimientos. Él no se movía, era yo la que, bajo el yugo de sus palmazos, devoraba su herramienta por entre mis piernas en un mete y saca frenético, como una yegua complaciendo a su jinete. Sabia que le encantaba mirarme dándome placer con su verga, sabia que gozaba mientras me dejaba golpear con tal de mantener su falo dentro de mí. El sentirme como su puta; el escucharlo insultarme, e insultar a mi marido, me tenia descontrolada. Mi único control se basaba en dejar que abusara de mi cuerpo, con tal que siguiera gozándome, me mantenía sumisa ante él.
Luego de un rato de gozar de mis movimientos, sorpresivamente se aparto de mí, sacándomelo y dejándome un gran vació entre las piernas. Me volví a ver que hacia y me asuste al verlo subiéndose los pantalones.
─Siga Don Tito…por favor, siga abusando de mí─suplique jadeante.
─Quiero seguir gozándote en tu cama puta, donde duermes con tu lindo maridito─dijo el viejo maldito. ─No, por favor Don Tito, no nos humille así. Por favor se lo pido, haga la que quiera conmigo ¡pero no lo humille así!─ rogué levantándome de la mesa.
─Solo por el placer de humillarlo a él, me voy a follar a su esposa en su propia cama y tú me vas a seguir; porque eres una perra hambrienta de verga y mi verga va a tu dormitorio. Y no demores puta o la leche que tengo guardada para ti, la voy a regar en su almohada─dijo sacando su desgarbado cuerpo de la cocina.
Me subí el tanga; mi blusa, esta vez mojada por mi propio sudor, seguía pegada a mi cuerpo. No podía creer que aquel viejo me hubiera dejado botada en la cocina, asegurando que no podría aguantar el deseo de seguirlo. Quería humillar a Pablo follandome en nuestra cama matrimonial. Recogí mi pequeña falda y pensé en ponérmela, ir a buscar a ese maldito viejo y sacarlo de mi casa. Él podría molestarse y violarme crudamente ay mismo, quizá era más bajo y entrado en años pero seguía siendo mas fuerte que yo. La idea me calentó. Luego pensé en seguirlo, darle en el gusto a ese vejete de mierda; mostrarle que con tal de que siguiera abusando de mí, humillaría a mi amado esposo de la peor de las formas. Me di cuenta que me gustaba, me gustaba la idea de ser sumisa ante él y entregarle mi cuerpo en nuestra cama. Me excite, parecía una drogadicta afligida por falta de droga; necesitaba verga he iría por ella sin importar las consecuencias. Cuando entre en la habitación me sentía como una niña que asiste por primera vez a clases; estaba nerviosa, ansiosa y asustada, aun así camine con un andar sensual y orgulloso. Él estaba desnudo junto a la cama, solo conservaba unos viejos calcetines que al parecer no pensaba sacarse.
─Ven acá Cristina, ven donde mis manos te alcancen. Anda, complace a Don Tito, este viejito que te dará tu merecido─dijo el miserable vejete. Me acerque a él, como me lo ordeno. De un tirón desprendió todos los botones de mi blusa y dejo mis pechos libres frente a él. No demoró en atraparlos entre sus manos y chuparlos como un becerro hambriento; sus manos recorrieron mi trasero y disfrutaba tirando de mi tanga para que este se apretara contra mi intimidad, mientras su lengua subía hacia mi cuello y luego a mi cara donde inclusive se atrevió a besarme asquerosamente. Me excito. Le respondí como una vil zorra su asqueroso beso. P or primera vez sentía su piel peluda y arrugada abrazar mi cuerpo. Ya descontrolada, me entregue y le abrace por sobre los hombros dejando a su merced, y sin ninguna protección, todo mi cuerpo. Le Acaricie suavemente la nuca mientras me gozaba.
Me aparto bruscamente, y esta vez fueron mis diminutos tangas los que fueron apartados de mí de un fuerte tirón. Me tomo del brazo y me arrogó sobre la cama, caí de espaldas, dominada, entregada, excitada. Se masturbaba lentamente, mientras se deleitaba mirando mi cuerpo con esa mueca enfermiza que tanto me calentaba.
─Abre tus piernas puta, muéstrale a este viejo como te entregas en la cama donde duermes con tu marido…. y pídemelo, pídeme que te tome, que te folle como a una puta─dijo el viejo con malicia.
Lo mire, sabia que le gustaba verme a los ojos cuando lastimeramente le pedía que me tomara, cuando se lo pedía como una hembra desesperada.
─Don Titoooo….por favor…..poséame aquí…. en la cama que comparto con Pablo─Abrí mis piernas lentamente, doblando mis rodillas expuse por completo mi intimidad, ofreciéndome como una puta─Anda viejo….aaayyyy….abusa de mi cuerpo…abusa del cuerpo de la mujer de otro hombre….uuuuyyyyyy….úsala como una puta.─continué, a la vez que mis manos recorrían suavemente mi entrepierna y mis tetas, expuestas para él.─Don Tito, venga tómeme…métame esa rica verga….goseme….anda viejo…culeame….viola a la hembra de tu vecino…desquítate conmigo…ande Don Tito, desquítese usando mi cuerpo─cerré los ojos y voltee mi rostro, con eso me sumergí en la excitación que me acababa de provocar diciendo esas palabras, y le di a entender que el exuberante cuerpo desnudo sobre la cama: el cuerpo de la mujer del cabron de su vecino, era suyo.
Basto sentir que subía a la cama, para que yo empezara a gemir delicadamente. Sentí la punta de su verga en mi conchita. Mientras se hundía dentro de mí, sentí caer su barriga sobre mi esbelto vientre y su lengua empezar a recorrer mi cuello. Lo rodee con mis piernas, su fofa contextura me recordaban la diferencia de edad. Su velluda y arrugada piel se aplastaba ante la presión de mis muslos. Su respiración era pesada y ansiosa, parecía un perro desesperado. La idea de que me dejara gozar por un viejo que podría ser mi padre, un viejo regordete y feo; y que además era enemigo de mi marido, me calentaba de forma increíble. El mete y saca frenético, la follada que me estaba dando Don Tito, me arrancaban gritos de placer, mi tercer orgasmo no tardo en llegar.
Cansada pero aun entregada a las clavadas del viejo, abrí los ojos. La fotografía de mi boda sobre el velador, conmigo de novia y Pablo sonriente junto a mí, era testigo del abuso de mi cuerpo. Mis ojos se pegaron en la fotografía, sentí lagrimas brotar de mis ojos y recorrer mis mejillas. Las lagrimas eran por un sentimiento de culpa, de culpa por no poder decirle que no a aquel viejo que se saciaba conmigo. Le pedí perdón a Pablo, volví a apretar con mis piernas el cuerpo de mi violador; lo abrace; acaricie su peluda espalda; busque su jadeante boca y lo bese como la hembra hambrienta que era.
─Dame mas fuerte….aaaahhhh….dame mas fuerte viejo asqueroso….perforame mas duro─gemía suplicante, pegada a sus labios y aun con lagrimas recorriendo mis mejillas. Se dio cuenta de mi tristesa lo que le provoco una risa burlona.
─Ya es tarde Cristina…tu cuerpo ya es mío…siente mi verga….eres una perra asquerosa….sumida a los deseos de cualquiera que quiera darte verga…a cualquiera que quiera gozar de tu cuerpazo…..incluso este viejo que tienes montándote─me torturaba, provocándome oleadas de placer.
Se incorporo sobre sus rodillas, junto mis piernas y las apoyo sobre su hombro derecho y continuo con fuertes embestidas, llegando a sacar su gallarda verga para luego enterrármela hasta lo mas profundo de un solo golpe. En esa posición, con mi culo nuevamente a la vista, golpeando su ingle bajo su barriga, y al alcance de sus manos, las nalgadas volvieron a resonar como latigazos de placer al compás de su vaivén.
─Toma puta……¡¿así te gusta que te la claven?!…..aaaarrrrgggg….eres una niña mala que merece que le destrocen el culo a charchazos─balbuceaba aferrando mis piernas contra su pecho─¡Eso perra!….me encanta ver como te saltan las tetas….grita puta, sigue gritando….muéstrame como te gusta la verga; como te gusta que te metan la polla.
Sus insultos; sus golpes; su mirada de desprecio me tenían en éxtasis. Lo vi arremetiendo contra mi ardiente cuerpo con un ansia de deseo y odio. Cuando me escupió, logrando que su saliva cayera en mi rostro, lo incentive recogiendo los restos de su humillación, con hambrientos movimientos de mi lengua. Era su perra y con tal que me siguiera follando era capaz de eso y más.
De pronto sus embistes disminuyeron su intensidad hasta sacar su miembro de mi interior. Mi cuerpo seguía con el vaivén extinto con ansia de lujuria. ─Siga Don Tito…deme más verga─pedí entre jadeos. ─Si te voy a dar perra, no te preocupes─respondió a la vez que sus dedos se paseaban de mi inundada intimidad hasta mi virgen agujero posterior─¿Alguna vez tu marido te a pedido tu culito? ─Si Don Tito─respondí percatándome de que la respuesta no le gusto demasiado─pero no se lo entregue, él lo quería pero se lo negué─esa ligera mueca burlona volvió a aparecer en su rostro.
─Pues será mío, te voy a desflorar el culo perrita─dijo mientras restregaba su glande contra mi ano.
─¡No!….oh Dios mio no, por favor Don Tito no─rogue envuelta en deseo.
Sentí su miembro hundirse hasta la mitad, mis piernas frenaron sus leves intentos por liberarse de entre sus brazos, para quedar inmóviles ante el empalamiento que estaba sufriendo. Quede muda, y no fue sino hasta que me lo termino de enterrar de una sola vez y sentir sus peludas bolas entre mis nalgas; cuando emití un fuerte grito de dolor. El dolor me inundo; mis gritos parecieron incentivar sus embistes, que de suaves estocadas se convirtieron rápidamente en frenéticas puñaladas. ─¡ME DUELE!…AAAAAAAHHHHHH…¡SACAMELO VIEJO ASQUEROSO!.. AAYYYYYY….¡ME DUELE!….¡AAAAYYYYY!….¡ME PARTE!, ¡DON TITO!…AAYYY… ME ESTA PARTIENDO….¡ME DUELE!─ grite a la vez que mis gritos se mezclaban con gemidos de placer─ ¡AAAYYYYY!….QUE RICO…..¡PARTEME EL CULO VIEJO DE MIERDA!…¡AAAAAAAAHHHHHH!….¡PERFORAME HASTA EL FONDO!. ─que culito mas apretado putita…eso, comételo todo….aaaaagggghhhh….¿me gustaría que tu marido me viera follandote el culo?…aaaarrggg…supiera lo perra que es su mujer…lo mucho que le gusta la verga….tanto que viene cualquier malviviente y se la clava en el culo….¡TOMA PUTA!….¡SIENTELO HASTA ADENTRO!─gruño mientras me embistió de tal manera que me sentí partida, llego mas adentro que nunca y fue tal el dolor que me provoco convulsiones de placer; estaba sufriendo el mas increíble orgasmo de toda mi vida. Me agarro un pecho y me dio un fuerte apretón, a la vez que me sacaba su miembro del culo para así rosearme con sus chorros de semen. Mis tetas; mi cuello; mi cara, estaban siendo inundados de esperma de ese viejo asqueroso.
─¡ANDA PERRITA!…¡AQUI TIENES TU LECHITA!…¡PUTA! …¡PUTA! …¡PUTA! …¡PUTA! …¡PUTA! …¡PUTA! …¡PUTA!─gritaba.
Su orgasmo me pareció infinito. Mi cuerpo recibía sus descargas de semen con hambre; entre increíbles contorsiones de placer, trataba de recibir hasta la ultima gota de leche sobre mi piel. Mis manos esparcieron su esperma por mis tetas dándoles un brillo excitante, mientras mis labios capturaban los restos que estuviesen a su alcance, devorando el exquisito elixir de su humillación.
─ay estas bañada de leche puta, saboréala, disfrútala como sé que te gusta. Así quedo la puta de mi vecino; la puta mujer de mi vecino….que culazo que tienes…y te lo acabo de culiar─termino dándome un fuerte palmazo en el culo y dejando caer mis piernas hacia un costado se levanto. Quede exhausta sobre la cama, su ultima nalgada se notaba sobre mi trasero. Jadeante vi como se vestía, Junto a él la foto de mi matrimonio me recordaba que había sido humillada y abusada sobre la cama que compartía con Pablo. Ese asqueroso viejo me había hecho suya; a mí, la mujer de su odiado vecino. Y ahora se vestía para dejarme ay, abusada, usada, vejada y violada pero sobre todo dominada, me hizo lo que quiso y ahora se iba; satisfecho.
Recogió mis llaves de la casa, que estaban sobre el velador, vio la foto, la levanto para verla mejor, se volteo a verme y esa maldita mueca de placer volvió a aparcera en su cara. Tiro la foto junto a mí.
─Nada me gustaría mas que quedarme y ver la cara de tu marido al verte bañada en mi leche, como una perra asquerosa─dijo el viejo guardándose las llaves─ pero prefiero que por ahora no se entere; ahora eres mía y pienso disfrutarte Cristina. Ya llegará el día que goce humillándolo.
Me senté sobre la cama y me cubrí con las sabanas. Se acerco y apoyándome un dedo en la barbilla levanto mi rostro para que lo mirara.
─me llevo las llaves porque de ahora en adelante pienso entrar a esta casa cuando quiera─dijo con su vos carrasposa─Volveré después de comer, quiero que te des un baño y me esperes en la cama…con tu ajuar de novia puesto ¿escuchaste?─se me quedo mirando, esperando una respuesta─¿escuchaste?─volvió a preguntar.
─Si Don Tito.
Se fue, salió del dormitorio y luego sentí la puerta de la calle cerrarse. Me lleve las manos a la cara y llore; de vergüenza; de rabia; de alegría, no lo sé, solo sé que llore desnuda sobre la cama, sentía secarse el semen sobre mi piel, y mi ano me ardía. Las lagrimas escapaban por entre mis dedos para mojas las sabanas que me cubrían. Me di una ducha, me dispuse a hacer mis maletas; eran las doce del día. Por acá se suele comer como a las dos. Eso me daba dos horas para empacar he irme de ay. Llamaría a Pablo de la casa de mis padres para que me fuera a buscar allá, y nos iríamos lejos, sin explicación de por medio. Él lo haría por mí, él me amaba y se iría conmigo sin preguntar nada, en un gesto romántico propio de él.
Mientras empacaba encontré mi ajuar de novia, recordé las palabras de aquel viejo. Me calme, mi apuro se había desvanecido; mi total atención se fijo en las diminutas prendas blancas que cubrieron mi cuerpo en mi noche de bodas. Mis portaligas; mi brasier de encaje y el pequeño corales se deslizaron por entre mis dedos, estaban suaves y recordé lo mucho que le gustaban a Pablo; decía que me veía hermosa, que podía estar muy cansado, pero apenas lo sorprendía con esas prendas adornando mi cuerpo, no aguantaba las ganas de hacerme el amor. Cuando me di cuenta ya las tenia puestas, estaba frente al espejo y me admiraba lo sensual que me veía; mi pequeña cintura, abriéndose en unas preciosas caderas, daba el soporte a mis pequeños corales. Me di media vuelta; el conjunto de ese hilo perdiéndose entre mis nalgas, con ese fino portaligas que rozando mi trasero se unían a mis ligas a medio muslo, me hacían ver increíble. Me extrañaba el nunca haberme detenido a verme, aquel brasier de media copa juntaba mis gloriosos pechos generando una increíble vista del escote. Camine mirando al espejo, me sentía sensual, me sentía como una hembra excitante…y me gustó.
Me acerque lentamente a la cama. Mientras cambiaba las sabanas, a mi mente llegaron las imágenes de aquel viejo abusando de mí; ese viejo que compartía noche tras noche la cama con una vieja, había gozado de mi cuerpo, un cuerpazo como él mismo lo llamo, un cuerpo joven y hermoso de los que seguramente ni en su juventud pudo gozar; y yo….y yo lo había dejado, lo había dejado manosearme y luego penetrarme; era una perra…había sido su perra; su puta, solo porque me tomará, ese era mi precio, no pedía más, solo que me gozarán.
Me metí entre las sabanas limpias, sentía mi ajuar apretando mi cuerpo; me recosté de lado dándole la espalda a la entrada del dormitorio, y espere.
Recordé a Pablo, sabia que él no llegaría hasta las siete, él estaba trabajando y nunca sospecharía lo que su mujer estaba haciendo en su ausencia. De pronto sonó la cerradura de la puerta de entrada; los pasos se dirigieron directamente a la habitación y luego junto a la cama; de un tirón la sabana que me cubría quedo a mis pies y un sonoro y burlón»guauuu». Sentí el peso de otra persona en la cama y luego una áspera mano me tiro de la cintura. ─Ven acá perrita.
No voy a entrar en detalles con respecto a lo que Don Tito me hizo esa tarde. Me penetro; me insulto; me dio de nalgadas; incluso empezó penetrándome por atrás para luego terminar en mi vagina «te voy a dar un hijo puta» gimió cuando me llenaba con su semen. Después me obligo a chupárselo durante cerca de una hora, mientras me manoseaba, insultaba y me palmeaba el trasero, hasta que acabo en mi boca y me obligo a tragar toda su leche….volví a portarme como una puta.
Los días pasaron y me convertí en una sumisa y obediente perra para el viejo, me hizo hacer muchas cosas que ni en mis peores sueños pensé que algún día me iba a ver obligada a hacer. Quizá otro día les cuente esas cosas, ahora debo arreglarme para cumplir con lo que me ordeno para hoy; ayer le conté del vejete malviviente del parque y de lo que despertó en mí «Debemos premiar a ese iluminado» fueron sus palabras
EL LADRON
Soy una mujer de 28 años, morena y muy candente. Una noche después de trabajar mi esposo y yo nos recostamos viendo una película y nos quedamos dormidos, así vestidos como veníamos del trabajo. Hacia mucho calor, como a las 03:00 hrs. me desperté sudando, decidí levantarme para bajar a la cocina a tomar un poco de agua… Sin imaginarme siquiera lo que me esperaba, todo estaba oscuro, iba a prender la luz de la cocina cuando sentí que me sujetaban fuertemente por detrás y una mano me tapaba la boca, yo forcejeaba e intentaba gritar, escuche su voz que me ordenaba:
- Cálmate y no grites porque si no te va a ir muy mal.
Para mi sorpresa comencé a sentir como una de sus manos presionaba mi seno, mientras apretaba su cuerpo contra el mío, podía sentir su pene grande y duro muy pegado a mis nalgas. Su pene trataba de meterse entre mis nalgas por encima de la falda, mientras su mano se metió debajo de mi blusa y me arranco el brazier de un tirón y su mano masajeaba mi pecho, mientras sentía su respiración agitada en mi oído sus labios besaban mis mejillas y metía su lengua en mi oído, no pude evitar excitarme ante tales caricias, pero seguía forcejeando y tratando de gritar para guardar las apariencias y sobre todo porque al moverme mas, sentía mas rico ese gran trozo de carne en mis nalgas. Su mano se metió debajo de mi falda y hábilmente debajo de mi pantie llegando a mi conchita que para entonces estaba muy mojada, el se dio cuenta enseguida de que estaba mojada y excitada y me dijo:
- Voy a quitar la mano de tu boca…si gritas te va a ir muy mal.
Sus dedos se introducían hábilmente en mi conchita y acariciaba mi sexo con toda su mano. Yo estaba extasiada, sus labios bajaron por mi cuello, mis hombros y llegaron a mis senos, los succiono, los chupo, mmmm... que delicia, mientras sus manos debajo de mi pantie acariciaban mis nalgas, apretándolas. Sus labios continuaban succionando, besando, mordiendo mis senos, me tomo de las nalgas cargándome mientras no dejaba de succiona mis pezones, me llevo a la mesa y me recostó boca arriba con la cabeza en la orilla de la mesa, colgando hacia abajo, yo no alcanzaba a articular palabra del asombro y la excitación, puso su pene en mi mejilla y me ordeno:
- Chúpalo…
Yo me negué, le dije que no lo haría, pero antes de que me diera cuenta me tapo la nariz y al no poder jalar aire tuve que abrir la boca para respirar y me metió su pene al mismo tiempo que se abalanzaba a mi conchita. Yo quería sacarme ese pene de la boca, pero no podía moverme por el peso de el sobre de mí y por la excitación de sentir su lengua hurgando en mi conchita deliciosamente, mmmm... que delicia… tuve mi primer orgasmo, me vine al sentir esa lengua deliciosa. Yo me acostumbre a ese gran trozo de carne en mi boca, lo comencé a besar, estaba tan excitada me olvide hasta de que mi esposo estaba en el cuarto de arriba durmiendo placidamente.
Estuvimos largamente haciendo un 69 delicioso hasta que se vino en mi boca, con un largo suspiro se estremeció. Su leche inundo mi boca y escurrió por mi cuello. De pronto se paro y me tomo por la cintura me ordeno que me parara en la orilla de la mesa, me tomo una de mis piernas y la subió a su hombro mientras con la otra yo me apoyaba en el suelo y me recostaba de lado en la mesa, me metió su verga de un solo movimiento hasta el fondo. Sus manos tomaban mis senos, los apretaban mientras me jalaba, con cada embestida yo me separaba del suelo, sus bolas rebotaban con fuerza en mi concha, el prácticamente me cargaba, nos movíamos al mismo ritmo, que sensación tan rica sentir esa verga entrar y salir de mi concha. Tuve un segundo orgasmo delicioso, me recostó en la mesa, colocando mi abdomen en la mesa y con mis pies en el suelo, desde atrás de mí me ensarto su verga en mi concha caliente. Nos movíamos mas y más fuerte, mas y más. Aquel hombre me cargaba literalmente tomándome de mis caderas, mientras me ensartaba su verga grande que apenas cabía en mi concha. No podía evitar gemir ante aquellas envestidas, mmmmm... que delicioso sus bolas rebotaban en mi conchita rica, sus manos tomaban mis cabellos y me jalaba más. Que ricura, me estaba cabalgando rico…nos movíamos mas y más fuerte, no podía creer que aquel extraño estuviera cogiendome salvajemente y que yo estuviera sintiendo tanto placer.
Quería gritar, pero me acorde de que mi esposo estaba en el cuarto de arriba y me aguante... pero gemía de placer. Los dos tuvimos otro orgasmo, yo casi me desmayo del placer me quede muy quieta después del orgasmo... pensando que todo había terminado, pero él me jalo hacia él al tiempo que decía:
- Eres una mujer muy rica y caliente.
Se sentó en la silla y me dijo que me montara encima de el, yo obedecí aun mareada por tanto placer.
- Si haz de mí lo que quieras - le dije
Para mi asombro su pene estaba duro, me lo fue metiendo poco a poco y sus manos tomaron mis nalgas las apretaba mientras me jalaba mas y más fuerte. Sus labios besaban mis senos, los chupaba, los mordía, mientras me la ensartaba toda. Sus manos apretaban mas y más mis nalgas, yo me movía al mismo ritmo, nuestros cuerpos sudaban, le decía:
- Si, así metemelo todo.
- Aaaahhhh… que rica estas, no pensé que fueras tan deliciosa, tienes una conchita sensacional.
- Que rico... siento tu verga bien ensartada… sigue.
Yo me levantaba hasta que su cabeza quedaba en la entrada de mi concha y luego me dejaba caer hasta el fondo mmmm... que delicioso, el se estremeció y grito de placer mientras se venia. Sentí su leche caliente en mi conchita pero me seguí moviendo, no deje que parara me la seguía enterrando hasta el fondo prácticamente me lo estaba cogiendo yo a el. Mientras le restregaba mis senos en su boca, me movía mas y más fuerte encima de el. El sentía como mis nalgas rebotaban con fuerza encima de el y me decía:
- Mmmm... Mamita rica, que deliciosa estas, mmm…que delicioso.
Sus labios succionaban mis senos con fuerza, los chupaba, los mordía, mientras sus manos apretaban con fuerza mis nalgas yo estaba a punto de desmayarme de placer y le dije:
- Ya, yaaa…me vengo…aaahhh.
Y el al mismo tiempo se estremecía y me decía:
- Si... rico, yo también…me vengo…mmmmm...
Nos quedamos abrazados varios minutos mientras nos recuperábamos del éxtasis… aaaahhh… que sensación tan placentera.
El se paro, se puso su ropa y me dijo que se iría y que se llevaría algunas cosas. Yo le dije:
- Después de esto puedes llevarte lo que quieras, cierras la puerta no se vaya a meter un ladrón con malas intenciones - y reí picaramente.
Me fui a dar un baño y me acosté. Al otro día me levantaron los gritos de mi marido:
- Amanda... Amanda, levántate que nos han robado... y tu sigues durmiendo.
Yo sonreí medio adormilada aun, dándome cuenta que no había sido un sueño. Sentía que me ardían las nalgas de tantos apretones deliciosos y mi conchita estaba hinchada de tanto placer.
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Despedida de soltera (relato)
Después de merodear un par de bares con yami y otras chicas, ya con algunas copitas de más, volvieron a su casa, las chicas se retiraron y vos, como todavía debias esperar un rato largo para q te vaya a buscar, te quedaste a acompañarla.
No pasaron ni 5 minutos de que se fueran las chicas, que sonó el teléfono, era una de ellas, diciéndole a yami que abriera la puerta, que allí estaba tu regalo de casamiento de parte de ellas. Sorpresa te llevaste cuando luego de que yami te hiciera abrir la puerta, te encontrases con dos morochos bien fornidos, con cuerpos esculpidos a mano en cada músculo, con una cabellera que les llegaba a los hombros, ambos con el pelo mojado. Los hiciste pasar obviamente, se acomodaron colocando un CD en el equipo de música, se sentaron con tu amiga bien cómodas en el sofá, cada una con una copa de champagne en mano para disfrutar del espectáculo.
De a poco y al son de la música, Leon y Sergio, los striper, fueron quitándose la ropa, con mucho meneo sensual, incitando a cada momento a tu amiga, la cual no se hizo desear mucho y se puso a bailar entre ambos, con fuerte manoseo y mucha fricción, bailaron hasta que tu amiga se arrodillo y arremetió contra los slip de los chicos. No podías creer lo que tus ojos veían, yami se degustaba esas dos vergas duras sin ningún pudor, los chicos estupefactos se dejaron llevar disfrutando el momento. Su boca viajaba de una a otra, mamando sin cesar, esas dos ricas porciones de carne masculina.
Vos parecías drogada, no tenias reacción, solo mirabas, hasta que el llamado de tu amiga, te saco de tu asombro y ya que no había forma de zafar de tal situación, cosa que tampoco querías, te uniste, reemplazando a tu amiga en su lugar, arrodillándote frente a los chicos, comenzando tus mamadas intercaladas, disfrutando de ambos miembros golosamente. Desde tu posición, con una verga caliente en tu boca y otra en tu mano, podías ver a yamila besarse con uno de ellos y el otro sacarle la blusa. Vos seguías en lo mismo, disfrutando por lo bajo de sus dotes, mientras ya tu amiga solo contaba con una tanguita, siendo acariciada por ambos.
Así fue de caliente el comienzo, hasta que yamila se coloco detrás tuyo, arrodillada también, con Sergio preparándose para penetrarla. La pija de Leon se deslizaba entre tus labios, jugando con tu lengua, entrando y saliendo una y otra vez, a la vez que sentías como las manos de yami se internaban en tu entrepierna. Podías sentir sus gemidos y su cuerpo empujar el tuyo, en cada penetración que le proporcionaba Sergio, que ya también se hacia de tu cuerpo, acariciándote tus tetas. En fila los tres, uno detrás de otro, Sergio la cogia sin piedad a yami, su aliento te quemaba la espalda, ella que se desahogaba con vos masturbándote cada vez más fuerte y Leon, con toda su caliente pija que mojaba dentro de tu boca, todo era ya un descontrol.
Yamila se paro, ayudándote también a parar, para el intercambio. La poca ropa que te quedaba voló cuando Sergio te la arrebato, entre besos y caricias fogosas, terminaste contra una mesa, dándote la vuelta contra ella, coloco su pija en tu concha y apenas te introdujo su cabeza, para luego sostenerte firme con sus manos por la cintura y de golpe penetrarte hasta el fondo, no pudiste evitar el grito, cosa por cierto que lo excito, tanto como me excita a mi… dado que siguió penetrándote de la misma manera, a todo esto, Leon disfrutaba de tu amiga , sentado él sobre el sillón con la amiga de la futura esposa montándola. Era increíble, Sergio te mataba con cada penetración, cada vez querías mas, sin parar seguía casi sometiéndote contra la mesa, cosa que no negás que te encantaba.
En el momento mas caliente, fuiste abandonada, se venia unos de los momentos mas calientes de la noche, cuando te diste vuelta, podías ver a yamila arrodillada con el rostro ya con semen de Leon, con Sergio acercándose. Una vez en frente de ella, no llego a metérsela en la boca, que exploto, bañándola literalmente también. Sin dejar de ser golosa, siguió con la verga de Sergio en su boca y masturbando a Leon con sus manos, vos atónita solo observabas.
Durante el pequeño receso, pudiste conocer mas a Leon, compartiendo unas copas y charlando, hasta intercambiando sus números, ya casi planeando algo a futuro conmigo y que te enfieste con él. Cuando ya volvieron Sergio y yamila de la cocina, tu amiga nuevamente puso la música y fuiste vos quien esta vez te toco bailar con los chicos. Ambos desnudos, vos apenas con tu tanguita, te encerraron en el medio y sus manos automáticamente dispusieron de tu cuerpo. Podías sentir manos en tu culo, que lo acariciaban sin piedad, estrujaban tus tetas, te comían la boca a besos. Leon se llenaba su boca con tus tetas, a la vez que Sergio comenzaba a masturbarte y estimular su pija refregándola contra tu culo. Cada vez mas juntos y mas calientes los tres, te pusieron de costado entre ellos y Leon siguió el trabajo de masturbarte, mientras Sergio te penetraba con sus dedos en tu culo, tu lengua se turnaba para jugar en sus bocas y tus manos no tardaron en buscar esas dos vergas calientes y empezar a pajeáserlas a ambos.
Fue así, que Leon comenzó su descenso hasta tu concha, que no paraba de largar flujo caliente. Allí Leon con esa lengua enorme que tiene, se hizo de tu clítoris, mientras Sergio no paraba de besarte, comerte tus tetas, rozar constantemente su pija caliente, toda dura en tu culo.
Con tal situación, no aguantaste más y tu primer orgasmo con ellos en trío no tardo en venir. Ambos no pararon su marcha y Leon empezó a bajarte, arrodillándote delante de él, a la vez que Sergio hacía lo mismo, pero este mirándote de frente. Rápida entendiste el mensaje y en cuatro te dispusiste para que Leon te cogiera por tu concha y Sergio disfrutara de tu boca. Las penetraciones eran fuertes, su pija se introducía en vos con fuerza y mucho vigor, dándote mucho placer, azotando tu cuerpo con su cuerpo en cada embestida, haciéndote introducir casi toda la pija caliente y húmeda de Sergio en tu boca en cada arremetida que recibías. Era increíble en la postura que estabas, con esos dos hombres desconocidos hasta esa noche por vos, ambos penetrándote, disfrutándote, seguro que te debías haber visto como una gran puta, pensabas…como a mi me gusta mi amor…
Sergio sacaba su pija de tu boca a la vez que iba recostándose en el suelo, mientras que Leon dejaba de cogerte para poder ir hacia su compañero. La noche para vos se volvía cada vez mas intensa y caliente, ya sentada sobre toda la verga de Sergio, Leon se acomodo parado enfrente tuyo y tu amiga hacía lo propio arrodillándose detrás tuyo, estabas entregada a todo. Sergio empezó fuerte, tu lengua jugaba y bañaba toda la pija de Leon, mientras que yami con una mano acariciaba tus tetas y con la otra hacia lo mismo en tu culo suavemente.
Tu excitación te superaba, nunca habías estado en situación semejante, totalmente servida a todo, Leon aferraba tu cabeza prácticamente ya cogiendote por la boca a su antojo y placer, Sergio hacia lo mismo por debajo en tu vagina húmeda, caliente penetrándote una y otra vez sin parar con esa fuerza con que lo hacia y yami que con una mano presionaba fuerte tu clítoris contra la verga de Sergio en cada incursión en tu concha, mientras ya mas caliente que nunca, con la otra mano con dos de sus dedos penetraba tu culo, escarbando en circulo, adentro y afuera desenfrenadamente.
Sergio no aguantaba mas, estaba por explotar leche. Rápidamente Leon se arrodillo detrás de yamila, sin tardar en empezar a cogersela una vez más. Mientras vos te dabas vuelta mirando de frente a tu amiga, Sergio se paro y con apenas un pequeño empuje a su pija te baño tus tetas de su semen caliente, yami no tardo en llevar su boca a tus tetas comiéndoselas junto con toda la leche que aun seguí expulsando Sergio. Podías ver a tu amiga como por la comisura de sus labios le escurría semen a la vez que sentías su lengua jugar con tus pezones, era tu primera experiencia les, esa lengua no paraba de rozar, rodear tus pechos, endureciéndolos al máximo.
Leon no se hizo esperar y luego de cogersela duro a tu amiga, se paro, esta vez, te pararon y voltearon para llenarte el culo de leche caliente para que yamila te lo limpiara a besos y chupetones, con su lengua que lustraba tu culo en todo su recorrido.
Aun la fiesta no terminaba, quedaba todavía un show lesbico para los chicos. Yamila que aun seguía arrodillada se presto a levantarse y no dejarte ir, rodeándote con sus brazos y pegando tu espalda a sus pechos, haciéndolas moverse y bajar suavemente hacia abajo al ritmo de la música con un continuo manoseo de su parte por tu cuerpo, agarrándote hacia ella, besándote la espalda, tomándote con fuerza de tus tetas para el deleite de la mini hinchada de stripers, que no paraban de masturbarse por lo bajo.
Sus manos descendieron hacia tu concha, buscando tu clítoris, el cual empezó a frotarte rápidamente mientras con la otra mano te penetraba con dos dedos por la concha . De a poco fue llendo hacia un costado, buscando con su boca uno de tus pechos, sin parar de masturbarte, estimulando tu clítoris al máximo y adueñándose de tu culo con su otra mano. Los chicos ya no pudieron solo mirar y se acercaron a unirse a un manoseo mas intenso, caliente, con besos fogosos donde los labios se fundían pegándose.
Leon tomo tu mano y la llevo a su sexo, susurrándote al oído:
pajeame morocha.
Y así, con mucho manoseo, besos, Sergio tomo por la espalda a tu amiga, para nuevamente cogersela, lo mismo Leon, quien se ubico detrás tuyo, para ambos cogerlas con todo lo que tenian, para estar enfrentadas con tu amiga, la cual te comió la boca de un beso, perdiendo su lengua en tu boca jugando con la tuya, uniendo sus labios en uno. Así el beso fue aumentando su fogosidad al ritmo de cómo las cogian Sergio y Leon, los cuales hicieron una pausa, dejándolad de penetrar para colocarse juntos uno al otro, arrodillándolad con tu amiga, para recibir la ultima acaba de los chicos, rociándoles el rostro de su semen caliente que no paraban de eyacular de esas vergas que brillaban por sus jugos que los bañaban.
Así con un descorche final del ultimo champagne que guardaba la heladera para el brindis de despedida, termino la noche…inolvidable seguro. Pensando en cuándo te vas a enfiestar de nuevo con Leon.
Cornudo primerizo
Muchos hombres han fantaseado con ver a su esposa con otro, es una sensación tan fuerte que puede llegar a volverse la fantasía principal. Si tu eres de los que fantasean con eso te puedo aconsejar algunos puntos para proponérselo a tu esposa:
1- Ve contándole tu fantasía mientras tienen sexo, fantasea con ella y haz que imagine que eres otra persona.
2- Hazle comentarios sobre lo que opinas de la fidelidad, muchas mujeres se sienten mal al pensar que son infieles, pero deben entender que una cosa es tener sexo y otra una relación completa.
3- Hazle ver lo rico que es cumplir fantasías como pareja, pues eso habla de una gran comunicación entre los dos.
Quizá con estos simples puntos puedas pronto cumplir tu fantasía.
MI PRIMER INFIDELIDAD
Hola mi nombre es Elizabeth
Quizá algunos ya me conocen y han leído mis historias, para los que no permítanme decirles que soy una mujer casada, actualmente tengo 47 años, mido 1.59 mts., para mi edad aún tengo un cuerpo atractivo o al menos eso me dicen y yo me siento muy bien que es lo importante, siempre me a gustado ser independiente económicamente por lo que en la actualidad tengo dos empleos y en mi vida matrimonial nada me falta soy y me hace feliz en todos los aspectos. Eso no me limita a que de vez en cuando salgo a divertirme con mis, amigas o algún "amigo" o colega
Esto que les voy a platicar sucedió cuando tenía 29 años, en ese tiempo debo confesar que mi matrimonio pasaba por un mal momento. Resulta que una amiga de la prepa se iba a casar y nos invitó a su despedida de solteros ya que su novio y ella decidieron hacerla juntos, mi esposo puso mil pretexto para no ir y termine asistiendo sola, ya estando en la reunión todo fue muy divertido y para poder participar de los concursos e interacciones mi amiga me propuso hacer pareja con su primo Alberto
dijo si te acuerdas de él verdad?
yo lo conocí cuando él tenía 8 o 9 años y siempre que iba a casa de mi amiga él no se despegaba de nosotras incluso le ayudabamos con sus tareas, recuerdo que lo deje de ver cuando él estaba en secundaria y lo volví a ver hasta ese día, ahora ya siendo un Joven con un cuerpo atractivo sobre todo su espalda amplia y brazos fuertes pues se ve que va al gim y como había algo de confianza con él en los juegos nos acoplamos muy bien que muchos creyeron que éramos pareja, todo fue muy divertido hasta que el alcohol y el ambiente hicieron lo suyo, platicamos de como nos va y lo que queremos hacer, me hizo sentir segura pero sobre todo despertó en mi esa sensación de deseo y lujuria.
Ya entrada la madrugada se empezaron a ir los invitados, yo tenía la intención de tomar un taxi e ir a mi casa, mi amiga preguntó a los que quedaban, si alguien iba por el rumbo me diera un aventó, pero a nadie le quedaba de camino, por lo que me dijo ahorita te llevo o porque no te quedas, en eso Alberto le dijo si quieres la llevo yo. En eso estábamos cuando salió la mamá de mi amiga y le dijo, oye tu novio se puso mal pues bebió mucho por lo que se regresó y acepto la propuesta de que Alberto me llevara
el dijo si la llevo pero de ahí me voy a mi casa, me es más fácil llegar allá que regresar y mañana traigo tu carro, ella aceptó y nos despedimos
En el camino fuimos platicando y bromeando de como la pasamos en la reunión y de otras cosas personales hasta que la plática fue subiendo de tono y tocamos el tema del sexo, no se porque le dije que tenía días que mi marido no me atendía que me sentía con la necesidad de hacer el amor
-si fueras mi mujer te haria el amor todos los días
-rei y tocándole la pierna le dije eso dicen todos y a la hora de la hora nomas nada
-puso su mano también sobre mi pierna y dijo de verdad no me cansaria de besarte y acariciarte pues estas buenisima
-eso crees ?? y acaricie su pierna hacia adentro
-por supuesto, la verdad es que tienes un cuerpo hermoso. Tienes todo lo que le gusta y vuelve loco a los hombres
-Reí y pregunté te lo parece? Qué es lo que vuelve loco a un hombre según tú? Porque yo sigo viendo en ti a el niño que nos seguía a todas partes ji ji ji
-Crees que soy un niño? No, ya no lo soy y te diré que a mi como a muchos en la reunión, pues me di cuenta de eso no dejaban de ver tus piernas y cada que podían intentaban ver un poco más pues tienes lindas piernas y unas nalgas increíbles
-Oye!!! Respetame además tu como sabes de mis nalgas no se me vio nada, o sí?
-Pues las sentí varias veces en las dinámicas y juegos, cuando estuvieron acostadas las mujeres en el piso a pesar de que intentabas taparte varios nos percatamos que o no traías nada o traes una tanga muy pequeña pues al levantarte o acostarte se veían tus nalgas
-Ahhh, osea que me viste?? Y además permitiste que me morbosearan!!
-No pues yo también quería ver y si te decía algo ya no vería ni yo, además te confieso algo y no te ries
-Que??
-Pues cuando venias hace años a casa de mis tíos, lo que siempre me gustaba ver de ti es tu trasero, y hoy estás más buena que nunca, digamos que eras mi fantasía sexual y muchas veces soñé contigo
-Soñaste o te masturbaste?
-Si te digo que me masturbe muchas veces pensando en ti, te molestarias?
-Pensando en mi o en mis nalgas?
-Bueno si en las dos, en lo rico que sería hacerte el amor, espero no te molesté esto que te digo
-Acaricie su pierna y le dije no, no me molesta, porque yo no te vi
-Colocó su mano en mi pierna. Si te dijera que hoy no me quiero masturbar pensando en ti, que mejor quiero sentir tu cuerpo y hacerte el amor
-Ji ji ji tuvieras tanta suerte, además no me provoques porque no respondo, pues no creo que tengas lo que necesito???
-Pues que necesitas, solo dame una oportunidad de que veas que ya no soy un niño y que puedo hacer que disfrutes y a su vez yo cumplir mi sueño de estar contigo, de sentirte, de besar tu cuerpo, mira a tu derecha
Como si el destino estuviera jugando con nosotros, vi un letrero de hotel volteamos a vernos sin decir nada, solo sonreímos
dio vuelta y entró al estacionamiento
-Que pretendes
-Lo que tu me permitas y metió su mano bajo mi falda yo abrí las piernas y haciendo a un lado mi tanga metió suavemente un dedo en mi vagina, yo me estremecí y le di un beso, bajamos del auto, entramos al lobby, pago y camino a la habitación nos detuvimos varias veces pues los besos eran muy apasionados, el me sobaba las nalgas y por momentos me levantaba la falda y quedaba con el culo al descubierto, yo la bajaba pero el me la subía otra vez
lo detuve, quieres ver con lo que siempre soñaste y hoy te vas a comer??
- Si
-Espera aquí
Le quite la llave y comencé a caminar por el pasillo levantándome la falda y dejándole ver mis nalgas pasos adelante tire las llaves y me incline para levantarlas, me saque la tanga y abrí las piernas para que viera mis nalgas en todo su esplendor, gire la cabeza y vi su cara con una expresión de asombro y lujuria pero también vi a un chico asomado en la esquina del pasillo, me dio miedo o pena no se??
me levante y camine a la habitación, abrí y enseguida entró Alberto le dije lo que pasó y abrazándome nos reímos para después fundirnos en un beso apasionado. Comenzó a desnudarme sin dejar de acariciar mi espalda hasta las nalgas
me recosto en la cama y se desvistió comenzó a besar mi mi vulva, subió a mis pechos y volvió a bajar para seguirme besando era delicioso lo que sentía que no tarde en mojarme
Le dije ahora me toca a mi, recuestate y comencé a besar, mamar, succionar y jugar con mi lengua por todo su miembro que estaba totalmente erecto y duro, el se retorcía y levantaba las caderas exclamando gemidos de placer!!! en un momento nos acomodamos haciendo un 69 delicioso, yo estaba escurriendo pues su lengua y dedos me estaban dando el placer que hacía tiempo mi esposo no me daba
De momento me dijo ya por favor no quiero terminar aún, yo me baje y acomode para seguir mamandosela, acelere mi labor y el se retorcia diciendo ya por favor !!! me saqué su verga de la boca y seguí moviendolo con mi mano, casi de inmediato brotó una cantidad de semen que salpico mi cara y se derramo por mi mano lo seguí masajeando hasta sacarle la última gota después pasé mi lengua por su glande y el se retorcio de placer
Eres toda una experta, tu boca y lengua son un agasajo, me recosté junto a él y me abrazo
Pasados unos minutos se puso sobre mi, abrió mis piernas y puso su verga en mi vagina, lo metió despacio comenzó un bombeo tan rico que no tarde en mojarme por completo, así estuvo unos minutos, levantó mis piernas sobre sus brazos y aceleró su embestida, la habitación se lleno de ese sonido peculiar de sus piernas chocando con mis nalgas combinado con nuestros gemidos.
Le dije volteame, volteame por favor!!!
se detuvo, me acomode en cuatro, levanté las caderas y me penetro de un solo movimiento como estaba tan mojada entro como si nada, así senti toda su virilidad dentro de mi ser, lo hacia tan rápido que ahora su vientre y piernas era lo que chocaba con mis nalgas, volviendo ese sonido a escucharse yo creo que hasta el pasillo junto con mis gemidos, casi gritos del placer que me hacía sentir pues tuve dos orgasmo increíbles. En un tercer orgasmo lo tuve que jalar hacia mi para que no dejara de cojerme, quedando recostados el sobre de mi, apoyo sus manos sobre mi cadera y siguió bombeando fuerte y rápido, así estuvo hasta que se vino, yo sentía tan rico como su verga vibraba dentro de mi ser que lo disfrute y grite como una loca, nos quedamos quietos, sudando y recuperando el aliento
Cuando saco su verga de mi, sentí como escurria por mis piernas la mezcla de nuestros fluidos, se recostó junto a mi y comenzo a besar mi hombro y cuello, diciéndome eres maravillosa
yo le conteste y tu todo un hombre, quien iba decir que ese niño chillón que conocí hace años me estaria cojiendo tan rico hoy
y tu sabes cuantas veces me masturbe pensando en ti?, ahora que estoy aquí contigo no me la creo, eres mi sueño hecho realidad
Reímos y nos besamos con pasión, nos quedamos dormidos un rato y al despertar me puse a besar su verga que no tardó en crecer y ponerse dura, así como estaba acostado me subí en él, tomé su verga y la talle varias veces en mi clitoris para después dejarla entrar toda en mi y comenzar a cabalgarlo, esa posición es tan deliciosa que tuve otros tres o cuatro orgasmos que me hicieron nuevamente gemir de placer, después sentí como arqueo las caderas hacia arriba y lo sentí vibrar y terminar dentro de mi, yo segui con el movimiento de caderas hasta tener otro orgasmo y me derrumbé sobre él besandolo como desesperada, así quedamos exhaustos recuperando el aliento
Después de unos minutos le dije que tenía que llegar a mi casa, el accedio y nos metimos a bañar
cuando entrego las llaves el chico que estaba en la recepción era el mismo que vi en el pasillo, disimulaba su mirada hacia mi y tenía una sonrisa en la cara como diciendo gracias por dejarme ver también tus nalgas
Alberto le pregunto esta bien buena verdad ??
el no supo que decir y solo sonrio
no te preocupes no pasa nada
caminamos a la salida y sentí su mirada pues Alberto me subía la falda para dejarle ver otra vez mis nalgas al momento que me decía deja que vea lo buena que estas y también se masturbe pensando en ti
Salimos y camino a mi casa me pregunto si nos veríamos otra vez.
le dije que no lo sabía que dejáramos al tiempo a ver que pasa, me dejo en mi casa, nos dimos un beso y dijo espero verte pronto, le dije tal vez, tal vez
Don Tito
Soy Cristina; tengo 23 años y estoy casada hace dos años con un hombre maravilloso. Con Pablo nos conocimos hace tiempo el estaba en la Universidad donde él estudiaba Arquitectura y yo estudiaba en una escuela para modelo ,Recién casados, decidimos independizarnos y vivir donde nos lo permitiera nuestro bolsillo. Vengo de una familia de buen nivel económico, igual que Pablo. Pero cuando decidimos contraer matrimonio, él recién titulado y yo apunto de egresar, nos propusimos empezar de abajo y sin ninguna ayuda de nuestras familias. Es así como empezamos nuestras vivas en un barrio común y corriente de la ciudad, donde habían tanto casas bonitas como otras bastante feas, y la variedad de estas también corría para con la gente que las habitaba. Por nuestra parte no socializábamos mucho con nuestros vecinos, incluso a Pablo le caía bastante mal nuestro vecino de junto; decía que me miraba bastante y ni siquiera era disimulado como los demás; mas de un encontrón habían tenido por ese tipo de boberías.
A mi parecer Don Tito, que es nuestro vecino, con sus cincuenta y tantos años a cuestas; una barriga cervecera y un rostro de ogro malas pulgas, nunca había tenido la oportunidad de observar tan de cerca una «mujer tan atractiva», cuando le decía esto a mi marido lo relajaba y me devolvía una sonrisa. Además la esposa del viejo, Doña Raquel, era una señora muy amorosa y me entretenía conversando con ella cuando venia a pedirme algo de vez en cuando; así que le pedía a Pablo que no fuera tan antipático con los vecinos de junto.
Por otro lado, y a decir verdad, nuestra intimidad era bastante relajada; por mi lado nunca había estado en la cama con otro hombre que no fuera Pablo y él, aunque con bastante mas experiencia, me trataba con mucho respeto; ¿quién sabe? Quizá no quería hacerme sentir incomoda. En cierta forma, yo sabia que no me llenaba en la cama, pero me lo negaba a mí misma.
Bueno, creo que con esta pequeña introducción, se darán cuenta de cómo estaba mi vida; en general bastante normal y por lo mismo, si me hubieran dicho lo que iba a pasar nunca lo hubiera creído.
Todo empezó hace unos seis meses. Como ya les dije, la vida sexual con Pablo no era muy buena; lo que quiero decir es que me hacia sentir que no lo complacía como hombre y eso me apagaba como mujer. Cada vez me fui sintiendo mas necesitada.
Pablo trabajaba en una empresa constructora y le pagaban bien, mientras yo trabajaba en casa dedicada a mi examen, para obtener el titulo de abogada; teníamos fe que pronto me titularía y empezaría a aportar para obtener nuestra casa soñada.
Una tarde hacia tanto calor que me puse unos jeans ajustados, una blusa bastante ligera, y salí por unos refrescos. En la calle me percate que mas de alguna mirada iba dirigida descaradamente a mi trasero o a mis pechos. Lo mas sorprendente fue que me di cuenta que me excitaba, cuando veía a algún viejo verde o a algún chiquillo mirando mi cuerpo me mojaba y no podía evitar caminar de forma sensual para provocar mas miradas.
Cuando empezaron los dichos atrevidos como «mira que culazo»; «buenas tetas señorita»; «tienes cara de mamadora» o «te gusta parar vergas», mi excitación ya era demasiada. Llegue a casa solo a encerrarme en el baño a masturbarme estaba como loca en celo, y no les miento cuando les digo que estuve cerca de una hora orgasmo tras orgasmo, fue genial. Fue ese día que nunca olvidare, fueron los recuerdos de esas miradas y de esos atrevimientos de hombres ¡excitados y deseosos! los que me dejaron satisfecha, mi noche fue tranquila y relajada, si que me sentía bien, pero no duro mucho. A la mañana siguiente Pablo ya no estaba, se había ido a trabajar, y yo me quede sola con los recuerdos. No me tarde mucho en tomar los mismos jeans y una blusa aun mas ajustada y salir a caminar, solo a caminar, a observar y a escuchar. Los comentarios soeces no demoraron en aparecer y lo ocurrido el día anterior volvió a suceder.
Al día siguiente volví a salir, y el siguiente y el siguiente. Empecé a hacer mas ejercicio para verme mejor, me compre maquillajes mas coloridos e incluso practicaba las formas de caminar mas sensuales. Definitivamente era feliz con mi nuevo hobby, me daba cuenta que las miradas y sobre todo los dichos de aquellos extraños en la calle me llenaban de erotismo, me hacían sentir mujer, y en un barrio de esas características no era difícil encontrar algún sujeto que te mirara descaradamente y te dijera alguna grosería, incluso la diferencia de estatus social me provocaba locas ideas que resultaban en excitación, era como una BELLA PRINCESA entre plebeyos hambrientos y deseosos de CARNE FRESCA….sucios y mal olientes plebeyos deseosos de mi Carne. Un día que estaba muy excitada; fue un Miércoles, si, si que lo recuerdo. Esa mañana en especial estaba muy inquieta, y pensé que esa salida debía ser especial. Me puse una falda a medio muslo, bastante ligera para que destacara la forma de mis nalgas, desnudas pues mi pequeño tanga ya había sido absorbido por ellas; arriba solo una blusa apretaba mis pechos donde se notaban mis pezones parados y duros; deje mi cintura al aire libre y unas sandalias con taco completaban mi increíble atuendo.
Salí de casa dispuesta a llamar la atención de cualquier hombre que se me cruzara por delante. Camine mucho ese día y escuche muchos comentarios asquerosos. Al rato de haber salido de casa, cruce el Parque Central y un viejo malviviente estaba sentado en una banca. Desde que lo vi de lejos sabia que me iba a decir algo fuerte, incluso sentí cierta emoción cuando me acercaba con mi caminar coqueto mejor ensayado. Pase junto a él y lo escuche, es imborrable en mi memoria, él me dijo con una voz carraspera y hasta podría decir malévola «Déjame lamer tu coño, PUTA». Sentí una verdadera carga eléctrica recorrer mi cuerpo, me sentí empapada de un instante a otro, fue como un orgasmo instantáneo. Pare por un segundo y luego como pude seguí caminando, asustada, emocionada y sobre todo excitada. Nunca me habían llamado así, de pronto todo era tan claro, así me gustaba sentirme; sucia, provocativa, rastrera ¡toda una PUTA!. En esos momentos solo quería estar en casa, necesitaba masturbarme. Me di cuenta que había caminado mucho, estaba lejos y me sentía ansiosa. Decidí tomar el autobús, me dirigí a la parada mas próxima y me subí al primero que iba en dirección Sur.
Cuando llegue a casa me dirigí directamente al baño, di el agua para darme un baño de tina. Planeaba quedarme ay por un par de horas; tocándome, excitándome, autosatisfaciéndome. Estaba desesperada y ansiosa «déjame lamer tu coño ¡PUTA!» sonaba en mi cabeza y me producía escalofríos. La tina estaba casi llena y me disponía a cerrar la puerta del baño cuando sonó la campana de la puerta,«mierda, ¿quien puede ser?» pensé. No acababa de decidir si atender a la puerta o no cuando tocaron otra vez. Cerré la llave de la tina y fui a ver quien tocaba, no quería que nada me distrajera y un payaso tocando insistentemente a la puerta claro que me distraería.
Abrí la puerta y ay estaba, Don Tito, nuestro vecino. Apenas le abrí su mirada se fijo en mis Pechos, eso me excito, no lo puedo negar. Primero me pidió disculpas por la molestia y luego recorriéndome el cuerpo con la mirada me pidió un poco de azúcar, lo que no me extraño ya que siempre nos están pidiendo algo, pero la que generalmente pide el azúcar es Doña Raquel por lo que pregunte por ella. Me dijo en tono de broma que ella estaba enferma y que por eso era él quien me molestaba. Me di un momento observando como me devoraba con los ojos, me gusto como me miraba, me excitaba. Le pedí que pasara y que me acompañara mientras le llenaba el tazón que traía para llevarse el azúcar. Camine a la cocina sabiendo que el me seguía sin perder de vista mi intencionalmente meneado trasero; en el camino entendí porque me miraba así, me había salpicado agua de la tina a la blusa y esta estaba pegada a mis pechos, mis pezones casi estaban al desnudo para el deleite del viejo.
Me preocupo por un momento la impresión que podía darle, quizás podría comentarlo con Pablo, o pensaría que soy una provocadora, esto ultimo me excito y los problemas que podría tener con mi marido no me importaron, los vi muy lejanos; mi excitación me pedía que jugara con Don Tito, quería verlo deseándome, me estremecía al pensar que estaba sola en la casa con un viejo verde que solo quería probar mi cuerpo. Instintivamente mi cola se paro, mis hombros se fueron atrás y mi caminar se volvió exquisitamente sexy pero casual a la vez. Cuando llegamos a la cocina, me incline en ángulo recto para coger el azúcar del gabinete de abajo, me demore simulando que no la encontraba; cuando por fin la encontré me di vuelta y pude ver como el vejete se enderezaba.
Casi me volví loca al pensar que ese viejo me había visto el trasero. Mire su pantalón y me di cuenta de su erección, él se dio cuenta que le miraba el bulto pero no dijo nada así como yo no dije nada al sorprenderlo mirando bajo mi falda. Estaba como loca, estaba muy nerviosa, pero no nerviosa de forma común y corriente sino de esa forma que solo la excitación extrema puede provocar. Le pedí que acercara el recipiente que traía, se acerco y lo apoyo sobre los gabinetes; empecé a llenar el tazón, pero de a poco, quería que ese momento durara lo mas posible. Sus ojos llegaban a la altura de mi cuello, lo tenia a treinta centímetros de mí y me miraba descaradamente mis pechos casi desnudos, su excitación…no, no puedo llamar lo que vi excitación, era calentura; ese viejo me quería comer mis senos y yo lo sabia y me excitaba y más aun me excitaba que yo se los estaba mostrando, era una putita calentando a un vejete verde. Termine de llenar el tazón de azúcar y me volví dándole la espalda, cerré los ojos y suspire sin que él me viera; me quede ay contra los muebles de la cocina simulando que ordenaba algo. Era conciente que el me miraba de atrás y el no saber donde tenia plantada la mirada me generaba ideas demasiado provocativas.
─Sabes Cristina, tienes unas piernas preciosas─ dijo Don Tito, me quede helada. ─Espero no te moleste que te lo diga.
─ No─respondí, estaba inmóvil, supongo que parecí algo sumisa porque prosiguió.
─Y esa cintura, ¿estás yendo al gimnasio?.
Asentí con la cabeza, si le hubiera respondido con un «si» se hubiera escuchado mas como un gemido que como una palabra.
─Y esa cola, discúlpame que te lo diga, pero esta fantástica─ sentí como dio un paso hacia mí y luego poso suavemente sus manos en mi cintura ─Guauu…y tu piel es suave como la seda.
─Gracias Don Tito─dije nerviosa.
Sus manos empezaron a moverse suavemente sobre mis caderas. El hecho de estar en esas condiciones, con un viejo mirándome descaradamente y a la vez tocando y sintiendo mi piel, no hacia mas que acrecentar mi excitación; me limite a escucharlo y tratar de disimular mi estado lo mejor posible. ─Tienes un cuerpazo, y hace algún tiempo lo estas mostrando descaradamente….deberías cuidarte, podría pasarte algo…además te deben decir muchas groserías en la calle─ dijo cerca de mi oído.
Apoyo su bulto en mi trasero, pude sentir sobre mis nalgas su excitación, una palpitante excitación. El maldito me estaba apoyando y descaradamente. Yo era la mujer de su vecino, de ese vecino que no le agradaba mucho…Maldición, era un viejo que se aprovechaba de mi, un viejo que podía ser mi padre y además era el enemigo de mi esposo. Sentía un bulto que no era el de Pablo y cuando era lo suficientemente fuerte para murmurar un «no, ya basta» mi cuerpo no me apoyaba. Incluso empecé a rozar mi culo contra sus pantalones, con mis nalgas trataba lenta y suavemente de atrapar ese miembro palpitante; era un movimiento sutil pero estoy segura que lo sentía. Era obvio que lo sentía, porque empezó a puntearme con más fuerza, no mucha pero fue notorio. Estaba haciendo realidad los sucios deseos de aquel viejo y no tenia fuerzas para evitar que abusara de mi cuerpo. Sus manos me rodearon suavemente hasta atrapar mis pechos.
─Que buenas tetas─ susurro en mi oído.
¡Se refirió vulgarmente a mis senos!. Esas grosería que escuchaba en la calle, ahora me las decían al oído. Mis manos se apoyaron fuertemente en las de él sobre mis pechos.
─Ya basta, suélteme Don Tito─ pedí, pero mis manos se apretaron contra mí, mi cuerpo no tenia intención de resistirse y entendí que me excitaba pedir un alto y no obtenerlo; que aquel viejo no me hiciera caso; que su calentura fuera mas fuerte, me sentía deseada y abusada pero sobre todo muerta de excitación.
Me apretaba los pechos con pasión; los amasaba fuertemente murmurándome al oído que estaban grandes y firmes. Me empezó a puntear con más fuerza; tuve que apoyarme contra el mueble de la cocina para no perder el equilibrio, sus manos me apretaban los pechos y su cuerpo me apretaba la cintura contra los gabinetes, para conservar su bulto a la altura de mis nalgas tuve que flectar ligeramente las piernas. Estaba fuera de mí, no dejaba de pensar en lo morboso de la situación; ese viejo que todas las noches compartía la cama con esa mujer vieja que es Raquel, ahora tenia un cuerpo mucho más joven y bastante mejor formado para darse gusto, y ese cuerpo era mío, una mujer casada; la esposa de su intachable vecino, y se estaba dejando hacer solo por perra; POR PUTA.
Estuvo un rato masajeándome los pechos y apretando una y otra vez su paquete contra mi trasero. Yo estaba loca, parecía tener un orgasmo atorado en mi interior; cualquiera podría decir que la escasa sensatez que me quedaba me impedía entregarle el placer del triunfo a aquel viejo maldito; pero no, no era esa la razón, solo quería que eso explotará dentro de mí, la idea de sentirme dominada por Don Tito me estremecía. El viejo apoyo una de sus manos sobre la parte superior de mi muslo derecho, de a poco fue subiendo la falda hasta que pudo acariciar la piel de mi pierna, me acaricio con bravura; me voltee un momento y vi como observaba sus movimientos por debajo de mi falda. Su rostro era enfermizo, parecía un lunático, su arrugado rostro delataba un placer morboso. Cuando repentinamente tomo la falda y la dio vuelta sobre mi espalda, la sonrisa de deleite que mostró al ver mi pequeña prenda interior atrapada entre mis redondas nalgas, instintivamente me hizo parar aun más mi cola, mostrándola en su máximo esplendor.
─Eso, muéstrame el culo como debe ser─ comentó mientras me plantaba una fuerte palmada en mi trasero. Su comentario, mezclado con el fuerte sonido de su palmazo, me hicieron comprender que ya no había vuelta atrás, mi excitación era demasiado fuerte y no podía renegar de ella.; Don Tito me tenia en sus viejas y asquerosas manos.
Mientras seguía admirando mi trasero, tomo mis nalgas y las separó, para apoyar sobre la línea de mi tanga el grueso bulto que se le notaba en los pantalones. Cuando soltó mis nalgas sentí entre ellas las palpitaciones de su excitado miembro y enterré mi cola bajo su barriga. Me tomó de las caderas desnudas y me apoyó su paquete con fuerza, incluso pude oír un pequeño gemido de parte de él, a la vez que a mí se me salía uno mas evidente.
─Uyyy….mueve tu culo Cristina…menéalo como a los hombres nos gusta verlo─dijo.
Obedecí y pare lo mas que pude la cola, la empecé a mover suavemente de lado a lado mientras rozaba su pantalón. Me voltee un instante; me excitaba ver su rostro, el viejo estaba en la gloria y el morbo de la situación me tenia en la gloria a mí. Las palmadas en mi trasero empezaron a sonar y sentí cosquillas de dolor en mis nalgas cuando el vejete gozaba golpeándolas; este dolor me hacia sentir mas abusada; a merced del ogro hambriento de carne humana que me había atrapado ese ogro que ahora iba a saciar sus mas sucias y degeneradas perversiones con mi cuerpo Don Tito aparto su bulto de mi cola, se paro junto a mí y apoyo su mano sobre la parte baja de mi espalda. Empezó a acariciar suavemente mi trasero, se paseaba de nalga en nalga, seguía por mis muslos y de vez en cuando acariciaba fugazmente mi entre pierna por sobre mi tanga. Deje de mover mi trasero, lamente un momento el cesé de los golpes pero pronto volvieron a aparecer y no volvieron solos.
─¡¿Qué pasa?!, no he dicho que pares, ¡sigue meneando el culo PUTITA!─exclamo mientras me plantaba un fuerte palmada.
─¿Cómo me llamó?…uuuyyy…Don Tito…aaahhh….¿Cómo me llamó?.─balbucee como pude, mientras reanudaba descontroladamente el meneo de mi trasero.
─Puta…no eres más que una puta calentona…y además con un cuerpazo de miedo…no te preocupes que yo voy a clavártela puta….y en la cama de tu lindo marido.
El dolor, mezclado con la increíble excitación que me provoco el haberlo escuchado llamarme puta, desencadenaron un orgasmo que resulto en fuertes gemidos y la tensión de todo mi cuerpo. Mientras gozaba con aquel sentir, la idea de que aquel viejo hablara mal de Pablo, me excitaba aun más, mi primer orgasmo de ese día fue largo e intenso.
─AAAhhhhhh, déjeme Don Tito…uuuuyyyy….por favor─ gemía mientras recibía fuertes palmazos en mi culito.
Me quede quieta sobre el mueble de cocina; Don Tito se dio cuenta que acababa de tener un orgasmo y ya no me exigía que meneara el trasero, se limito a acariciarme o mejor dicho a manosearme mientras recobraba el aliento. Mi rostro estaba apoyado contra la pared, mis ojos cerrados y la fuerte respiración delataban mi pasividad. El viejo se acercó y metió su lengua por entre mis labios, jugo un momento dentro de mi boca y luego lamió mis labios y mejilla. De un solo tirón arranco mi falda y la tiro al suelo; yo reaccione y me aleje un metro de él.
Hay estaba yo, frente al vecino, con un diminuto tanga, una pequeña blusa mojada que se pegaba a mis pechos y parada sobre unas sandalias con taco. De seguro me veía increíble, porque la sonrisa del viejo era enfermizamente caliente. Se empezó a acariciar su bulto en frente de mí; la idea de que ese viejo se estuviera masturbando mirando mi cuerpo provoco el regreso de esos cosquilleos que creí extintos luego del orgasmo.
─Estas bien buena Cristina, si que tiene suerte el hijo de puta de tu marido.
─Por favor, no se refiera así de él─ Increpe sin mucha convicción.
─Ja Ja..¿Cómo quieres que le llame?… ah si, cornudo, esa es la palabra, es un hijo de puta cornudo─dijo mientras se apretaba el bulto y me miraba a los ojos─ Acabo de manosear como he querido a su linda esposa, incluso le di un lindo beso y ahora la estoy mirando semi desnuda frente a mí mientras me corro una buena paja…definitivamente estas muy buena, mira esas piernas, ¡están de lujo!….Ahora quiero que desfiles para mí, que me muestres ese cuerpazo…¡Anda, camina como una perra! ¡caliéntame!. Dude, no me gustaba lo que había dicho pero era verdad; era una perra, una perra que quería seguir jugando o que jugaran con ella. Perdóname Pablo, perdóname por no poder evitar entregarme como una puta.
Camine lentamente frente a él. Mis pasos mejor ensayados se los mostré mientras le miraba el bulto en sus pantalones; sabia que le gustaba que le mirase ay y a mí me gustaba excitarlo; calentar a ese viejo, un viejo que nunca podría soñar con una mujer como yo, me provocaba demasiado. Cuando pasaba cerca suyo, no perdía oportunidad en darme una nalgada o manosearme los pechos, a la vez que me llenaba de insultos llamándome puta o perra. Estaba en el cielo.
─Eso señorita Cristina, menéele el culo a este viejito caliente…muéstreme lo provocativa que puede ser la esposa del hijo de puta de mi vecino….que puta mas buena….¡y va a ser mía!…su cuerpo va a ser mío…¿no es cierto?….¿no es cierto
Cristina? ….¿no es cierto perra?….¡Vamos, responde!─El viejo se cruzo en mi camino, me tomo de las caderas, y me miro a los ojos con una mueca de satisfacción interrumpida en la cara.
─Si….si Don Tito…mi cuerpo será suyo…y lo será como a usted le plazca─respondí. Sumisa frente al avance de sus manos, que metió bajo mi blusa para apretarme los pechos.
─¿Te gusta que te manoseen las tetas?…a las putas como tú les gusta. ─Si Don Tito, me gusta que me aprieten las tetas─decir tetas, refiriéndome a mis propios senos me gustó. Sus manos levantaron mi blusa para poder ver como amasaba mis pech…tetas.
─¿Y te gusta que te las chupen?,¿quieres ser mi vaca lechera?….que lindas tetas Cristina, seguro a tu estúpido marido también le gustan─dijo mientras empezaba a lamer mis pezones.
─Si, a él le gustan mucho Don Tito─respondí sin perder de vista su lengua─se siente orgulloso de ser el único que las ha besado.
Al escuchar esto me las apretó con fuerza, mientras el lamer de mis tetas se trasformo en chupadas y mordiscos descontrolados, Pablo jamás me había besado así; me sentía muy deseada y sucia a la vez por permitirle a aquel viejo asqueroso manosearme de esa manera. Al cabo de unos minutos, soltó mis tetas para posar sus manos sobre mi trasero, me apretaba y acariciaba las nalgas violentamente.
─Y tu culo…mierda, que bueno esta, tienes un culo de ensueño puta…y quien te lo esta sobando soy yo….aaaaahhhh…y no ese marica de tu marido….que culazo puta….¿te gusta que te toquen el culo perra?.
─Adoro que me manoseen el culo Don Tito….¡uuuuyyyyy!…. adoro calentar a viejos como usted…..aaaaayyyyy…..adoro que abusen de mi culito…..aaaayyyyy no, no esta bien…ay ay, por favor suélteme Don Tito, por favor no abuse de mi─ dije como una bebita asustada, lo que encendió al viejo y volvió con sus fuertes y adorables palmadas sobre mis nalgas.
─Que puta eres Cristina…una puta preciosa, mira esa carita de ángel…que labios mas hermosos…¿te gustaría que te premie con un dulce?─El viejo empezó a desabrochar su cinturón y cuando se iba a desabrochar el pantalón se arrepintió─anda, búscalo putita…muéstrale a este viejo lo que te gusta.
Era el momento, hasta ese instante no me había dado cuenta de lo ansiosa que estaba por portarme como una verdadera puta; había llegado el momento de hacer en vez de dejarme hacer y mi excitación iba en franco aumento.
─Ande señorita Cristina, busque lo que le gusta a las perras como usted. Le aseguro que esta bien duro; bien duro en honor a usted. Anda putita, acaríciamelo─El viejo ya se habia dado cuenta del morbo que me provocaba que me dijera puta, y lo sabia aprovechar.
Estaba asustada, sabia que era muy diferente dejarme tocar a provocar placer en otro hombre, y mas si era ese viejo a quien mi marido detestaba, pero estaba decidida a seguir jugando y me tenia loca la idea de entregarme a Don Tito. Dejarme follar por aquel viejo verde me convertía en una puta, y eso me encantaba, quería ser una puta ansiosa de placer…de verga.
Acerque mis manos al bulto de sus pantalones; el viejo suspiro de placer cuando apreté su paquete sintiendo la dureza de su miembro. Me miraba con una mueca extraña, como un violador burlón mira a su victima indefensa. Pude sentir un pené largo y grueso bajo la tela, me encantaba, aquel viejo si que estaba caliente, y me hacia sentir toda una hembra. Desabroche su pantalón y lo acaricie bajo su ropa interior, cerré los ojos para disfrutar la sensación de tocar aquella vieja barra de carne, una de mis manos atrapo sus peludos testículos, los que acaricie suavemente; la otra apretó fuertemente su mástil y con un sutil sube y baja lo empecé a masturbar. Me vio descuidada y volvió a meter su lengua en mi boca, parecía que había juntado saliva para inundar mi cara, era asqueroso pero excitante; devolví su beso como una niña dejándose hacer, como si fuera mi primer beso y luego me deje lamer la cara.
La piel de su miembro era tersa por la rigidez de este; su glande estaba húmedo y manchaba mi mano cuando lo acariciaba. El tamaño de su miembro era mayor al de Pablo y eso me excitaba, me calentaba la idea de que aquel viejo me brindara mas placer que mi marido; con sus años de mas, su barriga y su fea cara me iba a tomar como nunca lo había hecho mi amado esposo.
Don Tito suavemente me oriento hacia la mesa de la cocina. Yo, sin soltar su miembro, lo seguí; ya estaba perdida, estaba hambrienta.
─Ahora me la vas a chupar perra…le vas a chupar la polla a tu vecino─dijo Don Tito cuando me obligaba a inclinarme sobre la mesa. Me dejo apoyada en un vértice de esta, dejando mi cabeza a la altura de su miembro y mi cola en pompas por el otro lado. Mientras me acariciaba el culo, me empezó a dar pequeños golpes en la cara con su verga.
─¿Qué te parece tu dulcecito? Eh perrita, ¿Te gusta?─ empezaron los increíbles palmazos en mis nalgas─¿Qué diría tu maridito si te viera con mi verga en la cara?….aaaaggghhh…¡anda! abre la boca puta.
─Mi marido nunca me ha pedido que se la chupe Don Tito─dije antes de desabrochar los ultimos botones de su camisa y pasar sensualmente mi lengua por su velluda barriga─ Su verga de viejo será la primera que saboree mi boca…. Usted Don Tito va a ser el primero que meta su verga en mi boca.
No podía creer lo que acababan de pronunciar mis labios; sabia que eso iba a calentar al viejo, y era consiente de que eso me calentaba, pero decirlo con esa mezcla de inocencia y sensualidad me asombraba.
─Entonces abre la boca putita─dijo con su voz carrasposa. Primero repase su miembro con la lengua, él se inclinaba para poder verlo bajo su barriga. Recorría de la base de su gruesa verga hasta su húmedo glande, tenia un sabor a sudor con una pequeña esencia a orines; me gustaba, el sabor a calentura de viejo me gustaba, bañe su mastil con saliva y sus testículos también, que me sumergiera entre su vello para alcanzar sus testículos con mi lengua le encantaba, podía sentirlo en los apretones o palmadas en mi cola. Cuando atrape su glande con mis labios cada una de sus manos apretó la respectiva nalga que tenia atrapada.
─Eso puta, chupamela…demuéstrame de lo que se ha perdido tu estúpido marido.
Empecé a chupar su verga de forma hambrienta, mientras mis labios la recorrían de arriba hasta donde alcanzara a entrar en mi boca, mi mano apretaba y masturbaba lo que quedaba fuera de está; mi lengua acariciaba su glande sin descanso y mi cola se meneaba sin cesar. Ya llevaba un rato así cuando empecé a bajar el ritmo. ─¡Vamos puta!, sigue chupando….síguele chupando la polla a este viejo caliente─ exclamo mientras me pegaba fuertes palmazos en mis nalgas.
Reanude mi ritmo, mi excitación había crecido. Al tratarme de puta y ordenarme que siguiera, me hacia mas deseable…mas puta…mas rastrera. Mientras chupaba no podía evitar emitir sonidos de gemidos atrapados en mi garganta, mi calentura se me notaba; y mas se notaba cuando disminuía el masaje en su verga, con la intención de que me volviera a gritar, a insultar y a darme palmazos como a una niña que no cumple con su tarea.
─Me gustaría ver al hijo de puta de tu marido viendo como me la chupas…aaarrgg….el cuerpazo de mujer que tiene chupandosela a su despreciable vecino…mientras este le manosea su delicioso culo…aaaahhhh….eso puta, comete tu dulce, reverenda puta─decía sabiendo que yo me calentaba mas con sus insultos.
Aparto su delicioso aparato de mí y se paro detrás mío. Agarro mis tangas y me los dejo a medio muslo. Lo mire, estaba mirándome el culo ya desnudo y mi entrepierna totalmente expuesta. Puso su mano sobre mi húmeda vagina y la acaricio impregnando mi escaso vello con mis propios flujos.
─Estas toda mojada puta…como perra en celo─dijo mientras ponia la punta de su verga sobre mis labios vaginales.
─No Don Tito, no me la meta….por favor…no me viole─implore sabiendo que no me haría caso; ya les dije, me encanta que no le importe si yo quiero o no.
─Estas loca porque te la metan…la muy puta…piensas que te voy a dejar así no mas…pues ahora me lo vas a pedir…me vas a pedir que te la meta…anda, pídeme que te atraviese….pídeme que te haga mía….pídeme que posea el cuerpo de la mujer de mi vecino…anda puta, no te la voy a meter hasta que me lo pidas─dijo el viejo mientras rozaba su glande en la entrada de mi vagina.
Estuvo un rato acariciándome el culo y la entrepierna con su falo, sus palmadas se mantenían sobre mis nalgas. Mi excitación me dominaba, estaba ese viejo manoseándome y mirando mi cuerpo desnudo a excepción de mi blusa mojada y ya no aguantaba las ganas de que me lo metiera. Me volví a mirarlo, nuestras miradas se encontraron, su sonrisa malévola me hacia sentir dominada y descontroladamente caliente.
─Por favor Don Tito….aaaaayyyyyy….poséame…desquítese de Pablo follando a su mujer…quiero sentir que abusa de mí…uuuuyyyyy….quiero sentir su gruesa verga dentro de mí….por favor Don Tito, complázcame y seré suya para siempre…..para que desahogue su placer en mi cuerpo….por favor Don Tito, calme mi calentura─ dije mirándolo a los ojos en forma suplicante, mientras yo misma acariciaba mi culo a la vez que lo meneaba como sabia que a él le gustaba.
El viejo aguanto hasta que termino mi desesperada petición; se agasajo mirando mi excitado rostro mientras le pedía que me clavara esa verga. Lo deje de mirar cuando me tomo de las caderas, ubico la punta de su miembro y de una sola embestida me lo clavo completo. Su gruesa verga se abrió paso en mi interior como un taladro. Me saco un grito desgarrador, el dolor y el placer se mezclaban de forma exquisita entre mis piernas. Se quedo ay un momento, con toda su carne dentro de mí; nunca había sentido nada tan adentro. Me calentaba pensar en como me había dejado joder por el viejo vecino; la idea era repetitiva pero no podía dejar de excitarme. De pronto empezó el violento mete y saca, me tenia agarrada de las caderas y me empujaba hacia él con la misma fuerza que me estaba clavando. Pude sentir su barriga sobre la parte baja de mi espalda cuando se inclino para agarrarse de mis tetas; estaba sobre mi follandome salvajemente. Yo tenia las piernas juntas, amarradas por mis tangas a medio muslo, y mis codos, apoyados sobre la mesa, daban el espacio para que manoseara a placer mis excitados pechos. Me tenia montada como a una perra.
─¡Aaaaaayyyyyyy!….¡me duele!…….¡uuuuuuyyyyyy!…….¡me parte!…….¡Don Titooooo!…….¡NO PAREEEE!………¡NO, DÉJEME, NO PUEDO HACERLE ESTO A PABLO!…….¡VIEJOASQUEROSO!..¡¡¡DEJA DE VIOLARME!!!. ─¡CALLATE MALDITA PUTA!…..¡APENAS ESTOY EMPEZANDO!……¡QUE RICO ES CULIARTE!……AAAAARRRRGGGGG…….¡DIJISTE QUE SERIAS MIA SI TE LA METIA!…..¡ERES MIA CRISTINA!¡MAÑANA CUANDO TU HIJO DE PUTA MARIDO ESTE TRABAJANDO!….¡¡¡¡YO VENDRE A CULIARTE OTRA VEZ!!!!!…….¡Y ME VAS A ESPERAR, ESCUCHASTE, ME ESPERARAS PORQUE ESTARAS HAMBRIENTA POR ESTE VIEJO ASQUEROSO!─gritaba mientras me cogía.
─Si Don tito…..aaaayyyyyy….lo voy a esperar sumisa y complaciente…..¡dispuesta a todo!…..voy a ser su perrita…..uuuuyyyyy…….La mujer de Pablo ¡VA A SER SU PERRAAAA!…..AAAAHHHHH…….AAAAAHHHHH─ Estallo mi segundo orgasmo, fue largo e intenso, pero no me dejo satisfecha; me dejo cansada y mas calmada pero no satisfecha, aun estaba hambrienta.
El viejo se detuvo, no me lo saco, pero se quedo quieto parado detrás mío. No demore mucho en empezar a moverme en suave vaivén, ahora era yo la que me estaba comiendo su falo. Podía sentir como mis nalgas se pegaban a su ingle cuando mi culo se clavaba bajo su barriga. Me movía hacia la mesa sintiendo el roce de su miembro dentro de mi, para luego volver a clavármelo y sentir su peluda piel en mis muslos y nalgas.
─Eso putita….comételo….muéstrame que te gusta…..muéstrame que te encanta─decía el vejete mientras acariciaba mi espalda.─Ahora mas rápido….¡mas rápido te dije¡─Volvió a azotar mis pompis con sus arrugadas manos.
Acelere el ritmo de mis movimientos. Él no se movía, era yo la que, bajo el yugo de sus palmazos, devoraba su herramienta por entre mis piernas en un mete y saca frenético, como una yegua complaciendo a su jinete. Sabia que le encantaba mirarme dándome placer con su verga, sabia que gozaba mientras me dejaba golpear con tal de mantener su falo dentro de mí. El sentirme como su puta; el escucharlo insultarme, e insultar a mi marido, me tenia descontrolada. Mi único control se basaba en dejar que abusara de mi cuerpo, con tal que siguiera gozándome, me mantenía sumisa ante él.
Luego de un rato de gozar de mis movimientos, sorpresivamente se aparto de mí, sacándomelo y dejándome un gran vació entre las piernas. Me volví a ver que hacia y me asuste al verlo subiéndose los pantalones.
─Siga Don Tito…por favor, siga abusando de mí─suplique jadeante.
─Quiero seguir gozándote en tu cama puta, donde duermes con tu lindo maridito─dijo el viejo maldito. ─No, por favor Don Tito, no nos humille así. Por favor se lo pido, haga la que quiera conmigo ¡pero no lo humille así!─ rogué levantándome de la mesa.
─Solo por el placer de humillarlo a él, me voy a follar a su esposa en su propia cama y tú me vas a seguir; porque eres una perra hambrienta de verga y mi verga va a tu dormitorio. Y no demores puta o la leche que tengo guardada para ti, la voy a regar en su almohada─dijo sacando su desgarbado cuerpo de la cocina.
Me subí el tanga; mi blusa, esta vez mojada por mi propio sudor, seguía pegada a mi cuerpo. No podía creer que aquel viejo me hubiera dejado botada en la cocina, asegurando que no podría aguantar el deseo de seguirlo. Quería humillar a Pablo follandome en nuestra cama matrimonial. Recogí mi pequeña falda y pensé en ponérmela, ir a buscar a ese maldito viejo y sacarlo de mi casa. Él podría molestarse y violarme crudamente ay mismo, quizá era más bajo y entrado en años pero seguía siendo mas fuerte que yo. La idea me calentó. Luego pensé en seguirlo, darle en el gusto a ese vejete de mierda; mostrarle que con tal de que siguiera abusando de mí, humillaría a mi amado esposo de la peor de las formas. Me di cuenta que me gustaba, me gustaba la idea de ser sumisa ante él y entregarle mi cuerpo en nuestra cama. Me excite, parecía una drogadicta afligida por falta de droga; necesitaba verga he iría por ella sin importar las consecuencias. Cuando entre en la habitación me sentía como una niña que asiste por primera vez a clases; estaba nerviosa, ansiosa y asustada, aun así camine con un andar sensual y orgulloso. Él estaba desnudo junto a la cama, solo conservaba unos viejos calcetines que al parecer no pensaba sacarse.
─Ven acá Cristina, ven donde mis manos te alcancen. Anda, complace a Don Tito, este viejito que te dará tu merecido─dijo el miserable vejete. Me acerque a él, como me lo ordeno. De un tirón desprendió todos los botones de mi blusa y dejo mis pechos libres frente a él. No demoró en atraparlos entre sus manos y chuparlos como un becerro hambriento; sus manos recorrieron mi trasero y disfrutaba tirando de mi tanga para que este se apretara contra mi intimidad, mientras su lengua subía hacia mi cuello y luego a mi cara donde inclusive se atrevió a besarme asquerosamente. Me excito. Le respondí como una vil zorra su asqueroso beso. P or primera vez sentía su piel peluda y arrugada abrazar mi cuerpo. Ya descontrolada, me entregue y le abrace por sobre los hombros dejando a su merced, y sin ninguna protección, todo mi cuerpo. Le Acaricie suavemente la nuca mientras me gozaba.
Me aparto bruscamente, y esta vez fueron mis diminutos tangas los que fueron apartados de mí de un fuerte tirón. Me tomo del brazo y me arrogó sobre la cama, caí de espaldas, dominada, entregada, excitada. Se masturbaba lentamente, mientras se deleitaba mirando mi cuerpo con esa mueca enfermiza que tanto me calentaba.
─Abre tus piernas puta, muéstrale a este viejo como te entregas en la cama donde duermes con tu marido…. y pídemelo, pídeme que te tome, que te folle como a una puta─dijo el viejo con malicia.
Lo mire, sabia que le gustaba verme a los ojos cuando lastimeramente le pedía que me tomara, cuando se lo pedía como una hembra desesperada.
─Don Titoooo….por favor…..poséame aquí…. en la cama que comparto con Pablo─Abrí mis piernas lentamente, doblando mis rodillas expuse por completo mi intimidad, ofreciéndome como una puta─Anda viejo….aaayyyy….abusa de mi cuerpo…abusa del cuerpo de la mujer de otro hombre….uuuuyyyyyy….úsala como una puta.─continué, a la vez que mis manos recorrían suavemente mi entrepierna y mis tetas, expuestas para él.─Don Tito, venga tómeme…métame esa rica verga….goseme….anda viejo…culeame….viola a la hembra de tu vecino…desquítate conmigo…ande Don Tito, desquítese usando mi cuerpo─cerré los ojos y voltee mi rostro, con eso me sumergí en la excitación que me acababa de provocar diciendo esas palabras, y le di a entender que el exuberante cuerpo desnudo sobre la cama: el cuerpo de la mujer del cabron de su vecino, era suyo.
Basto sentir que subía a la cama, para que yo empezara a gemir delicadamente. Sentí la punta de su verga en mi conchita. Mientras se hundía dentro de mí, sentí caer su barriga sobre mi esbelto vientre y su lengua empezar a recorrer mi cuello. Lo rodee con mis piernas, su fofa contextura me recordaban la diferencia de edad. Su velluda y arrugada piel se aplastaba ante la presión de mis muslos. Su respiración era pesada y ansiosa, parecía un perro desesperado. La idea de que me dejara gozar por un viejo que podría ser mi padre, un viejo regordete y feo; y que además era enemigo de mi marido, me calentaba de forma increíble. El mete y saca frenético, la follada que me estaba dando Don Tito, me arrancaban gritos de placer, mi tercer orgasmo no tardo en llegar.
Cansada pero aun entregada a las clavadas del viejo, abrí los ojos. La fotografía de mi boda sobre el velador, conmigo de novia y Pablo sonriente junto a mí, era testigo del abuso de mi cuerpo. Mis ojos se pegaron en la fotografía, sentí lagrimas brotar de mis ojos y recorrer mis mejillas. Las lagrimas eran por un sentimiento de culpa, de culpa por no poder decirle que no a aquel viejo que se saciaba conmigo. Le pedí perdón a Pablo, volví a apretar con mis piernas el cuerpo de mi violador; lo abrace; acaricie su peluda espalda; busque su jadeante boca y lo bese como la hembra hambrienta que era.
─Dame mas fuerte….aaaahhhh….dame mas fuerte viejo asqueroso….perforame mas duro─gemía suplicante, pegada a sus labios y aun con lagrimas recorriendo mis mejillas. Se dio cuenta de mi tristesa lo que le provoco una risa burlona.
─Ya es tarde Cristina…tu cuerpo ya es mío…siente mi verga….eres una perra asquerosa….sumida a los deseos de cualquiera que quiera darte verga…a cualquiera que quiera gozar de tu cuerpazo…..incluso este viejo que tienes montándote─me torturaba, provocándome oleadas de placer.
Se incorporo sobre sus rodillas, junto mis piernas y las apoyo sobre su hombro derecho y continuo con fuertes embestidas, llegando a sacar su gallarda verga para luego enterrármela hasta lo mas profundo de un solo golpe. En esa posición, con mi culo nuevamente a la vista, golpeando su ingle bajo su barriga, y al alcance de sus manos, las nalgadas volvieron a resonar como latigazos de placer al compás de su vaivén.
─Toma puta……¡¿así te gusta que te la claven?!…..aaaarrrrgggg….eres una niña mala que merece que le destrocen el culo a charchazos─balbuceaba aferrando mis piernas contra su pecho─¡Eso perra!….me encanta ver como te saltan las tetas….grita puta, sigue gritando….muéstrame como te gusta la verga; como te gusta que te metan la polla.
Sus insultos; sus golpes; su mirada de desprecio me tenían en éxtasis. Lo vi arremetiendo contra mi ardiente cuerpo con un ansia de deseo y odio. Cuando me escupió, logrando que su saliva cayera en mi rostro, lo incentive recogiendo los restos de su humillación, con hambrientos movimientos de mi lengua. Era su perra y con tal que me siguiera follando era capaz de eso y más.
De pronto sus embistes disminuyeron su intensidad hasta sacar su miembro de mi interior. Mi cuerpo seguía con el vaivén extinto con ansia de lujuria. ─Siga Don Tito…deme más verga─pedí entre jadeos. ─Si te voy a dar perra, no te preocupes─respondió a la vez que sus dedos se paseaban de mi inundada intimidad hasta mi virgen agujero posterior─¿Alguna vez tu marido te a pedido tu culito? ─Si Don Tito─respondí percatándome de que la respuesta no le gusto demasiado─pero no se lo entregue, él lo quería pero se lo negué─esa ligera mueca burlona volvió a aparecer en su rostro.
─Pues será mío, te voy a desflorar el culo perrita─dijo mientras restregaba su glande contra mi ano.
─¡No!….oh Dios mio no, por favor Don Tito no─rogue envuelta en deseo.
Sentí su miembro hundirse hasta la mitad, mis piernas frenaron sus leves intentos por liberarse de entre sus brazos, para quedar inmóviles ante el empalamiento que estaba sufriendo. Quede muda, y no fue sino hasta que me lo termino de enterrar de una sola vez y sentir sus peludas bolas entre mis nalgas; cuando emití un fuerte grito de dolor. El dolor me inundo; mis gritos parecieron incentivar sus embistes, que de suaves estocadas se convirtieron rápidamente en frenéticas puñaladas. ─¡ME DUELE!…AAAAAAAHHHHHH…¡SACAMELO VIEJO ASQUEROSO!.. AAYYYYYY….¡ME DUELE!….¡AAAAYYYYY!….¡ME PARTE!, ¡DON TITO!…AAYYY… ME ESTA PARTIENDO….¡ME DUELE!─ grite a la vez que mis gritos se mezclaban con gemidos de placer─ ¡AAAYYYYY!….QUE RICO…..¡PARTEME EL CULO VIEJO DE MIERDA!…¡AAAAAAAAHHHHHH!….¡PERFORAME HASTA EL FONDO!. ─que culito mas apretado putita…eso, comételo todo….aaaaagggghhhh….¿me gustaría que tu marido me viera follandote el culo?…aaaarrggg…supiera lo perra que es su mujer…lo mucho que le gusta la verga….tanto que viene cualquier malviviente y se la clava en el culo….¡TOMA PUTA!….¡SIENTELO HASTA ADENTRO!─gruño mientras me embistió de tal manera que me sentí partida, llego mas adentro que nunca y fue tal el dolor que me provoco convulsiones de placer; estaba sufriendo el mas increíble orgasmo de toda mi vida. Me agarro un pecho y me dio un fuerte apretón, a la vez que me sacaba su miembro del culo para así rosearme con sus chorros de semen. Mis tetas; mi cuello; mi cara, estaban siendo inundados de esperma de ese viejo asqueroso.
─¡ANDA PERRITA!…¡AQUI TIENES TU LECHITA!…¡PUTA! …¡PUTA! …¡PUTA! …¡PUTA! …¡PUTA! …¡PUTA! …¡PUTA!─gritaba.
Su orgasmo me pareció infinito. Mi cuerpo recibía sus descargas de semen con hambre; entre increíbles contorsiones de placer, trataba de recibir hasta la ultima gota de leche sobre mi piel. Mis manos esparcieron su esperma por mis tetas dándoles un brillo excitante, mientras mis labios capturaban los restos que estuviesen a su alcance, devorando el exquisito elixir de su humillación.
─ay estas bañada de leche puta, saboréala, disfrútala como sé que te gusta. Así quedo la puta de mi vecino; la puta mujer de mi vecino….que culazo que tienes…y te lo acabo de culiar─termino dándome un fuerte palmazo en el culo y dejando caer mis piernas hacia un costado se levanto. Quede exhausta sobre la cama, su ultima nalgada se notaba sobre mi trasero. Jadeante vi como se vestía, Junto a él la foto de mi matrimonio me recordaba que había sido humillada y abusada sobre la cama que compartía con Pablo. Ese asqueroso viejo me había hecho suya; a mí, la mujer de su odiado vecino. Y ahora se vestía para dejarme ay, abusada, usada, vejada y violada pero sobre todo dominada, me hizo lo que quiso y ahora se iba; satisfecho.
Recogió mis llaves de la casa, que estaban sobre el velador, vio la foto, la levanto para verla mejor, se volteo a verme y esa maldita mueca de placer volvió a aparcera en su cara. Tiro la foto junto a mí.
─Nada me gustaría mas que quedarme y ver la cara de tu marido al verte bañada en mi leche, como una perra asquerosa─dijo el viejo guardándose las llaves─ pero prefiero que por ahora no se entere; ahora eres mía y pienso disfrutarte Cristina. Ya llegará el día que goce humillándolo.
Me senté sobre la cama y me cubrí con las sabanas. Se acerco y apoyándome un dedo en la barbilla levanto mi rostro para que lo mirara.
─me llevo las llaves porque de ahora en adelante pienso entrar a esta casa cuando quiera─dijo con su vos carrasposa─Volveré después de comer, quiero que te des un baño y me esperes en la cama…con tu ajuar de novia puesto ¿escuchaste?─se me quedo mirando, esperando una respuesta─¿escuchaste?─volvió a preguntar.
─Si Don Tito.
Se fue, salió del dormitorio y luego sentí la puerta de la calle cerrarse. Me lleve las manos a la cara y llore; de vergüenza; de rabia; de alegría, no lo sé, solo sé que llore desnuda sobre la cama, sentía secarse el semen sobre mi piel, y mi ano me ardía. Las lagrimas escapaban por entre mis dedos para mojas las sabanas que me cubrían. Me di una ducha, me dispuse a hacer mis maletas; eran las doce del día. Por acá se suele comer como a las dos. Eso me daba dos horas para empacar he irme de ay. Llamaría a Pablo de la casa de mis padres para que me fuera a buscar allá, y nos iríamos lejos, sin explicación de por medio. Él lo haría por mí, él me amaba y se iría conmigo sin preguntar nada, en un gesto romántico propio de él.
Mientras empacaba encontré mi ajuar de novia, recordé las palabras de aquel viejo. Me calme, mi apuro se había desvanecido; mi total atención se fijo en las diminutas prendas blancas que cubrieron mi cuerpo en mi noche de bodas. Mis portaligas; mi brasier de encaje y el pequeño corales se deslizaron por entre mis dedos, estaban suaves y recordé lo mucho que le gustaban a Pablo; decía que me veía hermosa, que podía estar muy cansado, pero apenas lo sorprendía con esas prendas adornando mi cuerpo, no aguantaba las ganas de hacerme el amor. Cuando me di cuenta ya las tenia puestas, estaba frente al espejo y me admiraba lo sensual que me veía; mi pequeña cintura, abriéndose en unas preciosas caderas, daba el soporte a mis pequeños corales. Me di media vuelta; el conjunto de ese hilo perdiéndose entre mis nalgas, con ese fino portaligas que rozando mi trasero se unían a mis ligas a medio muslo, me hacían ver increíble. Me extrañaba el nunca haberme detenido a verme, aquel brasier de media copa juntaba mis gloriosos pechos generando una increíble vista del escote. Camine mirando al espejo, me sentía sensual, me sentía como una hembra excitante…y me gustó.
Me acerque lentamente a la cama. Mientras cambiaba las sabanas, a mi mente llegaron las imágenes de aquel viejo abusando de mí; ese viejo que compartía noche tras noche la cama con una vieja, había gozado de mi cuerpo, un cuerpazo como él mismo lo llamo, un cuerpo joven y hermoso de los que seguramente ni en su juventud pudo gozar; y yo….y yo lo había dejado, lo había dejado manosearme y luego penetrarme; era una perra…había sido su perra; su puta, solo porque me tomará, ese era mi precio, no pedía más, solo que me gozarán.
Me metí entre las sabanas limpias, sentía mi ajuar apretando mi cuerpo; me recosté de lado dándole la espalda a la entrada del dormitorio, y espere.
Recordé a Pablo, sabia que él no llegaría hasta las siete, él estaba trabajando y nunca sospecharía lo que su mujer estaba haciendo en su ausencia. De pronto sonó la cerradura de la puerta de entrada; los pasos se dirigieron directamente a la habitación y luego junto a la cama; de un tirón la sabana que me cubría quedo a mis pies y un sonoro y burlón»guauuu». Sentí el peso de otra persona en la cama y luego una áspera mano me tiro de la cintura. ─Ven acá perrita.
No voy a entrar en detalles con respecto a lo que Don Tito me hizo esa tarde. Me penetro; me insulto; me dio de nalgadas; incluso empezó penetrándome por atrás para luego terminar en mi vagina «te voy a dar un hijo puta» gimió cuando me llenaba con su semen. Después me obligo a chupárselo durante cerca de una hora, mientras me manoseaba, insultaba y me palmeaba el trasero, hasta que acabo en mi boca y me obligo a tragar toda su leche….volví a portarme como una puta.
Los días pasaron y me convertí en una sumisa y obediente perra para el viejo, me hizo hacer muchas cosas que ni en mis peores sueños pensé que algún día me iba a ver obligada a hacer. Quizá otro día les cuente esas cosas, ahora debo arreglarme para cumplir con lo que me ordeno para hoy; ayer le conté del vejete malviviente del parque y de lo que despertó en mí «Debemos premiar a ese iluminado» fueron sus palabras
Sensacional
Tell me your plans for the evening 🔥
OnlyFans 😻
carta de un amigo corneador que se folla ami puta mujer
Ya hacía unos días que había tenido la oportunidad de tirarme a aquella puta del vestido rojo y la verdad me había dejado impresionado como una mami madurita y que jamás se había comido un rabo por dinero podía haber sido tan excitante. A sí que me decidí a volver a aquel motel en su busca. Me monté en mi Harley y puse rumbo a aquel lugar. Aparque en la puerta, entre y me senté en la barra del bar, esperando que en cualquier momento apareciese esa mujer. Pero pasaban los minutos y las copas sin suerte. Al final, me fui de allí, no sin antes terminarme mi última copa mientras una putita japonesa me chupaba la polla allí, en la mima barra del bar. Volví al día siguiente, pero tampoco hubo suerte. Y al siguiente, y al siguiente. Las copas y las mamadas se sucedían de un día para otro sin que apareciese la puta que yo estaba buscando. Parecía que no iba a tener suerte. Le preguntaba a las chicas que allí estaban por ella, pero ninguna me supo contestar. Una de ellas me dijo que solo la había visto una vez. Ya había pasado un mes desde aquello, parecía que no iba a volver a follarme a aquella putita, pero de repente, apareció por la puerta. Entro directamente, sin saludar a nadie. Ella me vio, intento bajar la mirada como si no se hubiese dado cuenta de que yo estaba allí, pero yo ya la había visto. Se fue directamente a la barra del bar sentándose en un taburete. Pero antes de que nadie se pudiese acercar a ella, tome la iniciativa. Fui, con mi copa en la mano en su busca, reclamando el territorio en torno a ella. –Hola ¿Te acuerdas de mí? –Claro que me acuerdo. Como no me voy a acodar de quien me desvirgo como prostituta. – tu también me dejaste impresionado ¿Sabes? –Me alegro de que te gustara. La verdad, estaba muy nerviosa –Pues llevo viniendo en tu busca más de un mes. Quiero repetirlo. –Hooo! Pues si quieres follarme otra vez…. Tendrás que pagar. –No te preocupes puta. Traigo tu dinero. Me miro a los ojos con cara lasciva y abrió las piernas para que pudiese ver que bajo aquella mínima falda fu coño estaba preparado para usarlo. Me puse en pie y me acerque a ella, metiéndome entre sus piernas y pasando mi mano por su cintura apretándola contra mi cuerpo. Como permanecía sentada, su cabeza apenas me llegaba a mi hombro dejando su canalillo a una altura perfecta para mí. Saque sus cien euros de mi cartera y se los deslice en su bolsillo. -Ponte de rodillas, puta. Quiero sentir otra vez tu boca. Le susurre al oído. Liberándola de mi abrazo, ella se arrodillo en el suelo, quitándome el cinturón y desabrochándome el pantalón. Metió la mano y sacándome la polla se la metió en la boca rápidamente. Comenzó a chupármela allí, a la vista de todos con movimientos rápidos de su cabeza, como queriendo terminar pronto con aquello. Pero la agarre del pelo para marcarle el ritmo. Quería mamadas lentas pero completas, desde la punta de mi nabo hasta metérsela entera en la boca mientras me terminaba mi copa. –Las manos a la espalda, puta. Le dije y ella soltó mi polla obedeciendo. Miraba a mí alrededor, viendo como el resto de hombres que allí estaban veía la mamada a la que me estaban sometiendo, algunos ya estaban acompañados por perras. Otros aun solos, observándonos. Hasta que por fin, agarre con fuerza el pelo que aquella mujer y descargue en su boca toda mi leche. Antes de que pudiese hacer nada le dije que abriera la boca y me enseñara aquello. Ella abrió su boquita y saco un poco la lengua enseñándomela toda llena de mi corrida. –Muy bien putita, ahora trágatelo. Pero aquello no había terminado allí. La mamada había sido buenísima, pero no tanto como para valer cien euros. La ayude a ponerse en pie como caballero que soy y le pedí que me guiase a su habitación. Con mi brazo por sus hombros para poder agarrar una de sus tetas. Una vez los dos estuvimos solos en la intimidad de su habitación le dije que preparase el jacuzzi. Mientras se llenaba aquella inmensa bañera nos desnudamos y tras aquello me metí en el agua caliente y ella se metió a mi lado. Me agarro la polla y comenzó a hacerme una paja mientras me besaba el cuello. Era delicioso sentir esa mano en mi polla. Pero la detuve. Le dije que se enjabonase bien todo el cuerpo. Ella se apartó de mi lado, arrodillándose entre mis piernas pero erguida sobre sus rodillas, el agua le llegaba apenas por la mitad del muslo. Era una vista espectacular. Cogió el gel y se lo vacío sobre las tetas. –Ahora frótate bien todo el cuerpo. Ella puso sus manos en los pechos y se acarició todo el cuerpo, extendiéndose bien toda la espuma mientras me miraba a los ojos y prestando especial atención a sus pezones y su coño. –Ahora frótate contra mí. Con una sonrisa ella se echó sobre mí, y comenzó a frotar sus tetas contra mi cuerpo. Luego, metió mi polla entre aquel par de tetas, empezó a moverlas, arriba y abajo, masturbándome y lamiendo con la punta de su lengua mi glande. –Date la vuelta. Le dije y ella se giró dándome la espalda. Se tumbó sobre mi pecho y abrí sus piernas con las mías. Con mi mano izquierda en su teta y la derecha en su coño empecé a masturbarla, acariciando suavemente su clítoris. Su respuesta fue un pequeño gemido. Con movimientos cada vez más rápidos y firmes hasta que por fin un orgasmo la hizo estremecerse entre mis piernas. -Ahora me toca a mí, putita ponte a cuatro patas sobre la cama. Voy a follarte como la perra que eres Salimos del jacuzzi y entramos en el dormitorio, pero antes de que ella llegase a aquella gigantesca cama, le di un empujón tirándola sobre ella, La agarre de la cintura y tire hacia atrás de ella poniéndola con el culo en pompa. Le abrí las piernas con las mías y le metí la polla en el coño empalándola. Tire de su pelo para que mirase en el gran espejo que hacía las veces de cabecero de la cama. Para que pudiese ver bien como me la follaba. Una embestida detrás de otra, violentamente la penetre mientras gemía de placer hasta correrme en su coño. Al sacarle la polla, ella callo rendida sobre la cama. Mientras se recuperaba, yo me vestí. La agarre de la cabeza y la bese metiéndole la lengua en la boca. –Dile a tu marido MIKGROOS que me llame, quiero que me prepare una fiestecita privada. Le di mi numero de teléfono y me fui, esperando recibir pronto la llamada de MIKGROOS para poder follarme de nuevo a su mujer
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