Hoy he volteado al lado oscuro del corazón donde casi siempre es penumbra y no se oye ruido. El archivo muerto que lleva tu nombre ya no me hace temblar. Y qué bueno. Poco se habla de los amores que, tras la emoción, dejan recuerdos indelebles, pero que ya no duelen más. Qué bonito sonreír al recordarte pero sin afán de amar de nuevo. Agradecer, sonreír, seguir. El corazón y la luna tienen dos caras, y la que permanece en oscuridad también cuenta, porque es ahí, en los lugares inexplorables, a donde no nos hemos asomado, por decidía o por supervivencia, donde existen recuerdos intactos de ayer, y qué bien que sean heridas sanadas, cicatrices victoriosas, latidos que ya no son taquicardia, respiros suaves, señales buenas, gracias por haberte quedado ahí, me quedo con lo bonito, lo demás lo he desechado, y que tu vida sea buena...
Clara Ajc
















