El amor no es sacrificio
15 de febrero
Con el paso del tiempo, mi definición del amor ha ido cambiando.
Antes pensaba que amar era darlo todo por los demás. Pero me involucré tanto en mis amistades que me olvidé de mí.
Creía que debía resolverlo todo, pero puedes tener todas las estrategias del mundo y, aun así, si la otra persona no tiene la disposición de solucionar el problema, de nada sirve.
Aprendí, a veces con dolor, que hay sacrificios que no valen la pena en nombre del amor y la amistad. Algunos ejemplos:
Quedarte sin comer para comprar un regalo. Créeme, tu salud no te lo agradecerá.
Mentir para que la otra persona quede bien ante los demás. Mala idea. Al final, quien queda mal eres tú.
Insistir en quedarte en un lugar donde no te sientes bien por miedo a estar solo. Tu estabilidad mental se irá a pique si sigues ahí.
Callar tus comentarios constructivos porque sabes que la otra persona no te escuchará. Peligroso. Huye de ahí.
No poner límites. Si no te das a respetar, nadie lo hará por ti.
Creo firmemente que allá afuera hay personas buenas, pero también aquellas que solo querrán aprovecharse de tu bondad.
Vale la pena sacrificarse, sí, pero por las personas correctas.
¿Cómo saber quiénes son?
Puedes hablar con ellos, y sabes que te escucharán.
Te corrigen cuando es necesario.
Te apoyan.
Recuerdan las cosas que te importan.
Celebran tus victorias como si fueran suyas.
Puedes ser genuino con ellos y no te apartan.
No te engañes: uno sabe cuándo es amado. Si estar ahí duele, quizá es hora de soltar.
Porque el amor no se trata de sacrificio. Si así fuera, ¿dónde queda lo que dice 1 Corintios 13?
El amor es el motor para superar todo aquello que se interponga, siempre tomando en cuenta tu corazón. Porque para amar bien, es importante tener el corazón sano.
XOXO, Criss.












