Me di cuenta de que todo se había ido a la mierda cuando un día nos ví en la misma habitación, tú de un lado de la cama con la cabeza entre las manos y yo del otro tratando de no llorar por tu indiferencia y quería acercarme, decirte que olvidaramos todo y siguieramos juntos pero no podía te sentía tan lejano, sentía que no tenía derecho a tocarte y eso solo provocaba que el nudo en la garganta se hiciera cada vez más grande.










