Me acomodo en la sutileza y el encanto de las cosas, en el cantar del paso de cada mañana sin igual; agradezco la vida y lo que a mi llega, lo que se va, lo que se queda, el amor, la bondad, la amistad, la ternura, la caridad, la humildad, la misericordia...
Elevo mis mejores vibraciones y deseo de corazón que hoy, mañana y después, siempre llegué lo mejor y más bueno.
Porque nada más bonito que desear aquello que hace maravillosa la vida y nos da felicidad.
Leregi Renga





















