Actos humanos (2014), Han Kang
Más que palabras, para este libro tengo reacciones viscerales y onomatopéyicas del tipo: AAAHHH!!!! NOOOO NO PUEDE SEERRRRR [lágrimas] [suspiro]
Lo primero que leo de Han Kang, entré sin expectativas y me llevé una grata sorpresa. A ver, es un libro terrible que cuenta cosas terribles: masacres, torturas, muertes en masa. Pero qué lindo que lo hace. Qué fuerza, qué precisión. Qué delicadeza y cuidado.
Debo reconocer que lo compré sin casi haber leído la contratapa. Lo que me llamó la atención y me dejó pensando fue el título. Cuando usamos expresiones como “soy humano”, por lo general es para reconocer nuestras imperfecciones o lados menos favorables. Este libro se pregunta qué es ser humano y lo responde mostrando, justamente, esos actos donde se refleja nuestra esencia. Actos malos: guerra, violencia inmedida e innecesaria, malicia, cobardía, odio. Pero también actos buenos: de amistad, amabilidad espontánea, amor, resistencia, justicia, lucha y memoria. Somos todo eso y más, una masa indescifrable y sustancialmente contradictoria.
Las siete historias, interconectadas, muestran diferentes facetas de la historia y, por lo tanto, de la naturaleza humana. Todos los personajes aportan un lado diferente de los hechos, completan el rompecabezas de tragedia. Todos vuelven de alguna forma a ese niño demasiado joven para llevar un arma. Es el fantasma que acecha durante toda la novela, el símbolo absoluto de lo que fue esa masacre de 1980. La narración coral es brillante, cada punto de vista y el momento en el que se ubica su relato es fuerte; en la acumulación, al leer capítulo tras capítulo, el efecto final es muy poderoso.
Me hizo acordar mucho a una lectura lejana, de la universidad: Los girasoles ciegos, de Alberto Méndez. Tiene una impronta parecida a la de Actos humanos: una novela polifónica, con varias tramas que se cruzan, sobre la guerra civil y la violencia de estado. Más evidencia de que estos actos trascienden las barreras de las naciones, la violencia existe en sus peores expresiones sin importar el lugar o tiempo. No recuerdo demasiado de Los girasoles ciegos, solo recuerdo que me generó la misma sensación de tristeza y belleza que Han Kang. No es una experiencia fácil o para todos tal vez, pero lo recomiendo igualmente.
Una forma bastante fuerte de empezar com esta autora, pero solo me deja con ganas de leer más. Me encanta la literatura que me destruye.












