La historia de los muñecos.
Allá a principios del 2011 cuando Alejandro y yo todavía no nos conocíamos en persona, solíamos platicar mucho por mensaje de texto haciendo alguna que otra broma. En una de esas tantas ocasiones que hablamos, comentamos como nos gustaría tener una versión “pequeña” de nosotros mismos para poder llevarla a donde queramos y hacernos compañía de esa forma.
Se me quedó esa idea en la cabeza y como desde siempre he tenido cierta facilidad para coser a mano decidí hacer un par de muñecos representándonos a nosotros dos. Le envié por correo la muñeca que me representaba a mi junto con otros regalos unos meses antes de que nos conociéramos en persona, así cuando yo no pueda estar a su lado de manera física el me tendrá siempre presente en su corazón y mente al ver mi muñeca. Obviamente yo también tengo un muñeco que lo representa a él y que vive en mi cama, yo he podido sentir algo de consuelo con su compañía.
Estos muñecos nos han ayudado a mantenernos siempre presentes el uno del otro. Son tan importantes que incluso cuando nos reencontramos nunca olvidamos llevar nuestros muñecos para que así ellos también puedan reencontrarse.
Esta es una foto de los muñecos cuando se “reencontraron” por primera vez después de 3 meses de haberlos hecho. El dibujo lo hice la primera vez que fui a casa de mí ahora esposo (julio 2011).
Al dormir suelo abrazar el muñeco o darle un beso de buenas noches. Me hace recordar lo mucho que amo a mi pareja y lo feliz que soy de sentirme amada por él, también me da fuerza para soportar esta distancia y que cada día que pasa es un día menos para nuestro anhelado deseo de poder vivir juntos.