Amar no es soportar.
Nos han vendido la idea de que el amor todo lo aguanta, todo lo perdona, todo lo sufre. Que si realmente amas a alguien, debes ser paciente, tolerante, inquebrantable ante sus fallas. Pero eso no es amor, eso es resistencia, y el amor no debería ser una prueba de resistencia.
¿Qué significa “soportar” en una relación?
Aceptar menos de lo que merezco con la excusa de que “nadie es perfecto”.
Justificar actitudes que me hacen daño porque “así es esa persona”.
Esperar que un día las cosas cambien, cuando en realidad siempre han sido así.
Cargar con la relación sola, haciendo más esfuerzo del que la otra persona hace.
Permanecer en un vínculo donde el amor duele más de lo que sana.
¿Qué es amar sin soportar?
Es entender que amar no significa aceptar todo.
Es poner límites y exigir respeto.
Es reconocer cuando una relación dejó de sumar y empezó a restar.
Es saber que el amor debe ser mutuo, equilibrado y saludable.
Conclusión:
Amar no es un sacrificio constante. No tengo que “aguantar” en nombre del amor. No es egoísmo salir de donde me hacen sentir pequeña, desgastada o sola. El amor real no duele, lo que duele es aferrarse a lo que ya no funciona.

















