Me sabes a pecado, a que me vas a terminar gustando más de lo necesario, a que este juego bajo contrato se nos va ir de las manos, porque si te soy sincera he llegado al punto en el que me gusta más abrazarte, mirar tus ojos y observarte reír más que quitarte la ropa y dejar que me poseas, y no negaré que hace ya un tiempo tengo un tira y jala entre mi razón y el corazón y el motivo eres tú.
Me sabes a que esto va a terminar en un desastre para mi y ya no tengo armas para defenderme. Me sabes como a Enero y Diciembre, tan cerca y tan lejos, así de inevitable.















