Col. II (266-299) H.
[…] los respetamos y honramos; en cambio, los que descienden de una casa humilde ni los respetamos ni los honramos. En este aspecto nos comportamos como bárbaros los unos con los otros, puesto que por nacimiento somos todos naturalmente iguales en todo, tanto griegos como bárbaros. Y es posible observar que las necesidades naturales son igualmente necesarias a todos los hombres.
Ninguno de nosotros ha sido distinguido, desde el comienzo, como griego ni como bárbaro. Pues todos respiramos el aire por la boca y por las narices y comemos <todos con las manos...>
Antifonte: Sofistas, testimonios y fragmentos (Antonio Melero Bellido, ed.). Editorial Gredos, pág. 363. Madrid, 1996.
TGO
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