No es tan difícil...
...dejar de pensar en tus ojos y sentir tu mirada al cerrar los míos.
No es tan difícil dejar de recordar el sabor de tus labios.
No, no es tan difícil.
No es tan difícil dejar de pensar en las curvas que van desde tu rostro a tu cuerpo.
No es tan difícil dejar de pensar que sería ahora y que podría o podrá ser de nosotros, si, de nosotros.
No es tan difícil dejar de escuchar tu voz entre la multitud, y dejar de imaginarte entre toda esa masa de gente que veo día a día.
No, no es tan difícil dejar de recordarte.
No es tan difícil que aquí me encuentro escribiéndote, pensando en ti y soñando contigo.









