seen from United States
seen from United States

seen from Türkiye
seen from Thailand

seen from Italy
seen from China
seen from China
seen from Philippines

seen from Hungary

seen from Italy

seen from United States

seen from Malaysia

seen from Malaysia
seen from Argentina

seen from United States
seen from United States

seen from Sweden
seen from United States
seen from Russia
seen from United States
«Este problema es al mismo tiempo el más difícil y el que más tardíamente será resuelto por la especie humana. La dificultad, que ya pone de manifiesto la mera idea de esa tarea, es la siguiente: el hombre es un animal, el cual cuando vive entre los de su especie necesita un señor; pues ciertamente abusa de su libertad con respecto a sus semejantes y, auqnue como criatrua racional desea una ley que ponga límites a la libertad de todos, su egoísta inclinación animal le induce a exceptuarse a sí mismo a la menor ocasión. Precisa por tanto un señor que quebrante su propia voluntad y le obligue a obedecer a una voluntad universalmente válida, de modo que cada cual pueda ser libre. Mas, ¿de dónde toma este señor? De ninguna otra parte que no sea de la especie humana. Pero asimismo éste será un animal que a su vez necesita un señor. Así pues, sea cual sea el punto de partida, no se concibe bien cómo pueda el hombre procurarse un jefe de la justicia pública que sea justo él mismo, resultando indiferente en este sentido que se trata de una sola persona o de un grupo escogido a tal efecto, pues todos y cada uno de ellos abusarán siempre de su libertad, si no tienen por encima de sí a nadie que ejerza el poder conforme a leyes. El jefe supremo debe ser, sin embargo, justo por sí mismo sin dejar de ser un hombre. Por eso esta tarea es la más difícil de todas y su solución perfecta es poco menos que imposible: a partir de una madera tan retorcida como de la que está hecho el hombre no puede tallarse nada enteramente recto. La Naturaleza solo nos ha impuesto la aproximación a esa idea.»
Immanuel Kant: Idea para una historia universal en clave cosmopolita. Universidad Nacional Autónoma de México, págs. 47-48. México, 2006.
TGO
@bocadosdefilosofia
@dias-de-la-ira-1
Creer en el significante
Las instituciones modernas veneran máscaras, porque el orden normativo privilegia la continuidad de la cadena de mando por sobre la verificación de lo legítimo. En ese marco, la autoridad deja de sostenerse en un examen racional y pasa a operar como forma: basta con ocupar el sillón presidencial, vestir el uniforme militar, o llevar el delantal médico, aún cuando el contenido que subyace a estos signos ya se ha vaciado.
Cuando el poder es capturable, la racionalidad pública se degrada hacia una gestión de símbolos. La política, la ciencia, la empresa o la educación pueden continuar funcionando con precisión procedimental mientras pierden su núcleo justificatorio. Se obedece al rol, al protocolo, al título, al sistema mismo, antes que a la verdad o al bien que supuestamente lo fundamenta.
¿Estamos pensando, o sólo perpetuando la mecánica de la obediencia? En cada ámbito humano donde existe jerarquía, la alternativa persiste: someter el poder a revisión constante, o aceptar que su captura es cuestión de tiempo.
DEJEMOS DE PRESENTARNOS ANTE LOS DEMÁS COMO VÍCTIMAS
”¿Es que los demás no ven cuánto estoy sufriendo?”
”¿Es que no ven que necesito ayuda?”
”¿Es que no les importa?”
La cosa no es que los otros vean o les importe. LA COSA ES QUE NOSOTROS NOS VEAMOS Y NOS PRE-OCUPEMOS POR NOSOTROS MISMOS.
A menudo, cuando señalamos con el dedo a los demás, esperando que tengan compasión de nosotros, es porque no hemos aceptado completamente NUESTRO dolor. No hemos alcanzado ése punto de preocuparnos de nosotros mismos.
Estamos esperando que el OTRO “TOME CONCIENCIA” DE ALGO de lo que nosotros aún no hemos tomado
Nuestro trabajo consiste en tener compasión de nosotros mismos. Cuando la tengamos, habremos dado el primer paso para dejar de ser víctimas.
Estamos en el camino hacia la autoresponsabilidad, el cuidado de nosotros mismos y el cambio.
”Hoy no esperaré a que otros me vean y les importe; yo asumiré la responsabilidad de estar consciente de mí mismo”.
Cuando no nos amamos, tenemos la fantasía de que vendrá “alguien más” a darnos lo que nosotros NO NOS DAMOS... ¿La mala noticia? Éso usualmente no sucede.
Al no haber inter-cambio en algún momento nos sentiremos insatisfechos y hasta un poco (o un mucho) hartos de estar.
Tengamos presente que un amor maduro, da y recibe; si sólo queremos recibir, estamos en la postura infantil (el niño que quiere más siempre),_ si sólo damos, estamos en una postura de padre/madre (rol en el que a ratos se puede esperar recibir reciprocidad y/o agradecimiento), se está dando entonces una manera inmadura y/ó dis-funcional (si quienes ejercemos los roles de “padres” y/ó hijos somos mayores de edad y estamos en una relación de pareja, laboral, amistosa, etc. y no en una de padre-hijo (menor de edad) de relacionarnos.
Empecemos por querernos, y (aunque no lo hacemos éso) en con-secuencia seremos amados. Al querernos por añadidura nos devolvemos la AUTORIDAD, que no es otra cosa que la calidad y competencia en alguna materia, en este caso, de NUESTRA VIDA. Tengamos presente también que la responsabilidad de cuidarnos, de nutrirnos, de sostenernos, de ser felices es nuestra, ÚNICAMENTE NUESTRA y se da al cuidar la relación más importante que tenemos: la relación con nosotros mismos.
este es el dedo de la autoridad,un gesto muy recurrente en los trabajos de kricfalusi
¿Por qué te esperaría? ¿Por qué tendría compasión por ti? ¿Por qué te absolvería de tus consecuencias? ¿Por qué debería pensar en ti?
Cuando tu fuiste el que me dejó, el que no tuvo ni un poco de empatía conmigo, cuando yo tuve que lidiar con el dolor de tu abandono y tu lo único que pensaste fue en ti y tu beneficio propio. Dime tu ¿Con que autoridad me preguntarías que yo volviera a ser tu amiga?
No puedo estar con personas que me gusten mucho,
Pierdo la nocion de las cosas,
La autoridad,
El poder de decisión.
A mi.
Me pierdo a mi.
No puedo jugar más esto, si así es el amor que ofrecen no lo quiero.