"La quería con la eternidad que concede la brevedad de un momento inolvidable".
Baluarte / Elvira Sastre

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"La quería con la eternidad que concede la brevedad de un momento inolvidable".
Baluarte / Elvira Sastre
[...] dos canciones
que como un relámpago
parten mi cuerpo a la mitad.
Así funcionan los recuerdos,
cuanto más lejos están
más queman,
y cuando uno se da cuenta
el mundo entero
ya está en llamas.
“… Y yo la dejé irse,
sin nombrarla,
para no romper su existencia.”
— Un sueño, Elvira Sastre.
Quizá solo se trate de encontrar a quien te sigue mirando cuando tú cierras los ojos.
- Elvira Sastre
TRES MIL LATIDOS Y DOSCIENTOS LITROS DE SANGRE
Si pudiera multiplicarme pasearía contigo dándote las dos manos. Quiero decir, si pudiera ser dos yo, yo dos veces –entiéndeme–, un alma repetida como el rizo que se enredara entre dos dedos y pareciera un meñique o los labios que abrieran paso a una lengua que precediera a un beso que se duplicara buscando la eternidad, colonizaría tu hoy y tu mañana, te esperaría donde estarías y donde querrías estar, te extrañaría viendo cómo tus besos crean goteras en mis pestañas y al mismo tiempo te dibujaría labios llenos de saliva en el centro de tu dedo corazón.
Si pudiera redoblarme nos observaría desde fuera como quien mira a los ojos de la muerte: con envidia.
Si pudiera estar aquí y allí estaría en ti y en ti, prendería fuego a Troya mientras te regalo París, te miraría dormir y al mismo tiempo soñaría contigo. Ya sabes a lo que me refiero, si pudiera engañar a las coordenadas crearía un mapa donde solo cupieran tus dedos de los pies y esta necesidad mía de seguirte a todas partes.
Si pudiera ser la misma en dos mitades, amor, te vestiría con el mismo nerviosismo con el que me dejas desnudarte, limaría mis errores para que el tropiezo fuera suave y sería a la vez precipicio e impulso de todos tus miedos y sueños.
Si pudiera, mi amor, convertiría todo lo que ahora es singular en plural.
Pero no puedo, así que has de conformarte con lo único que puedo hacer:quererte - no el doble, ni por dos, ni al cuadrado, sino con la fuerza de un ejército de tres mil latidos y doscientos litros de sangre que queriéndote dar más de lo que tiene te da todo lo que es-.
-Elvira Sastre, Baluarte.
Lo cierto es que no quiero que suene a chantaje, no malinterpretes mis quejidos, pero es posible que si te marchas llore hasta inundar medio continente, y ya tenemos bastante con los desastres naturales como para añadirle el mío, ¿no crees? Quisiera explicarte de una forma sencilla que desde ti, todo lo malo se ha dado la vuelta, y qué bonito es el optimismo, joder. Estas hasta cuando no estoy, así defino mi soledad ahora. Te tengo incluso cuando se me rompen los bolsillos, ocupas mi vacío, eres la antitesis de la nada, aguas mi desierto, eres el pasado de todas las ausencias. No me apena la tristeza, no me dan miedo los días malos, ni las malas personas, no evito mi caída, no me importa no acertar. Eres a mi pena lo que la chimenea al invierno, la sonrisa que no cambia este puto mundo de mierda pero hace que me dé igual vivir en él, el aplauso que infunde valor a mis tropiezos y sabe mejor que una victoria, el centro de la diana de todas mis apuestas. Eres tan bonita que decírtelo resulta redundante y no decírtelo se parece al silencio. Al final siempre acabo besándote, que es la mejor alternativa a la poesía. Y ya sabes que a mí me gusta acabar los poemas con el verso perfecto, ese que empieza en un papel y acaba en tu boca.
Eres lo más bonito que he hecho por mí, Baluarte de Elvira Sastre