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📷 The Infirmary + The Furrows, The Great Hall, Cid's Hideaway, Central Storm Deadlands + The Iron Flagon, Northreach, Northern Sanbreque
Allies I
Bohumil Hrabal - Obsługiwałem angielskiego króla [audiobook PL]
Podobno Bohumil Hrabal był pełen kompleksów i nigdy nie uważał siebie za literata. Trudno w to uwierzyć, kiedy sięga się po jego książki. Akcja tej powieści toczy się pod koniec XX w. Jest to opowiedziana w niezwykły sposób historia człowieka, który za cel swojego życia wyznacza sobie bycie bogatym. W wieku 14 lat zaczyna pracować jako pikolak na Dworcu Głównym. Pierwsze pieniądze zarabia, oszukując podróżnych i sprzedając parówki. Powoli, ale z uporem zaczyna wspinać się po szczeblach kariery. Awansuje na kelnera w prowincjonalnym miasteczku, z czasem zostaje zamożnym hotelarzem. Dzięki swojej profesji może słuchać, o czym rozmawiają w knajpach ludzie ważni i bogaci. Ponieważ jest przy tym dość inteligentny, wyciąga z tych rozmów odpowiednie wnioski, które wykorzystuje przy realizacji swoich celów. Wyjątkowa jest też jego zdolność do zjednywania sobie przyjaźni ludzi z różnych warstw społecznych. Jak mówi – może podawać piwo prostemu człowiekowi i abisyńskiemu cesarzowi. Niestety nad powojennymi Czechami pojawia się widmo komunizmu oraz zasady pozbawiania majątku ludzi zamożnych. Powieść „Obsługiwałem angielskiego króla” czyta Kazimierz Kaczor, a nagranie zrealizowano wg adaptacji Polskiego Radia. DANE TECHNICZNE: Wielkość paczki: 517.2 MB Czas trwania: 6h 4m Bitrate: 192 kbps Rodzaj kompresji: zip, 7zip Zawartość uploadu: mp3 Wersja językowa: PL czyta: Kazimierz Kaczor Hasło: Brak KLIKNIJ ABY POBRAĆ
Kiss of a Death | Bohumil Kubišta
hangulatom
Bohumil Trnka: Sobre el signo lingüístico y la organización de la lengua en niveles múltiples.
La Lingüística funcional (asociada a la escuela de Praga) se basa en dos conceptos fundamentales: el signo lingüístico y la comunicación. Estas nociones permitieron al círculo de Praga considerar a la lingüística como ciencia homogénea independiente de la fisiología, psicología, sociología y otras disciplinas.
Los lingüistas actuales buscan descubrir los principios universales que subyacen a datos particulares de sus campos específicos de investigación. La diferencia entre los universales lingüísticos y las leyes naturales es que estas últimas son nomotéticas y no presuponen el concepto de estructura, el carácter nomotético de las primeras implica grados de validez que varían: algunas abarcan todas las lenguas o la mayoría de ellas y otras se aplican únicamente a una cantidad limitada.
Cada lengua es una organización compleja de signos, regida por leyes con diferentes grados de calidez y con su propio diseño particular, que no puede compararse con la interrelación mecánica de las leyes naturales en el campo de los fenómenos físicos complejos.
La lingüística puede recurrir a los resultados de las investigaciones actuales de la lógica, la matemática, la psicología y otras ciencias para sus propios propósitos pero, al hacerlo, no debe quedar dominada por los objetivos, métodos y procedimientos de esas disciplinas.
Si el enfoque del análisis lingüístico se basa en la concepción de las lenguas como sistemas de signos comunicativos se debe establecer qué es el signo lingüístico.
En la Edad Media, el signo es algo que vale por otra cosa (“aliquid stat pro aliquo”). En primer término, se debe descartar del concepto de signo comunicativo los denominados signos operativos, que se aplican a valores constantes o sustituibles en matemáticas y lógica simbólica y, en segundo término, los síntomas, como las nubes que indican la lluvia, los sollozos como manifestación de emoción fuerte, etc. Los síntomas valen por algo diferente de lo que son, pero evidentemente están muy lejos de ser signos lingüísticos.
Existe una relación causal entre nube y lluvia, sollozos y emoción, que los torna signos cognitivos indicativos del hecho de que existe, existió o existirá algo más implicado en la relación causa-efecto.
Cercano a estos signos cognitivos encontramos a los símbolos sensibles, que denotan grupos culturales, religiosos, políticos, etc. Ejemplo: Medialuna del Islam, el martillo y la hoz de la USSR. Estos pueden denominarse signos de grado bajo, en tanto comparten alguna de las características de los tipos de signos más desarrollados. A diferencia del síntoma, entre el símbolo y lo que simboliza no se establece un nexo causal. Cada símbolo es, al menos en su origen, una cosa perceptible que puede establecer un vínculo para evocar las asociaciones más fuertes y más cercanas posibles con lo simbolizado. A pesar de los límites de la elección, existe una cierta movilidad o arbitrariedad, ajena a los síntomas y a otros signos cognitivos. Al igual que las palabras, los signos pueden ser homónimos y sinónimos pero en general la comunidad evita ambos fenómenos. Funcionan como indicadores de grupos sociales a los que eligen pertenecer los individuos.
Signos de grado bajo: las señales de tráfico y otras señales que inducen determinadas acciones, que parecen símbolos por la necesidad de la elección, pero que difieren de ellos porque poseen una movilidad amplia e independencia material de las acciones que simbolizan. Los objetos usados para funcionar como señal son diferentes de lo señalado, tanto desde el punto de vista material como desde el punto de vista asociativo, y su elección de que funcionen como señales depende de sus propias propiedades materiales, como su forma, tamaño y visibilidad.
Las señales se parecen más a los signos lingüísticos que los símbolos, pero lo que la distingue de los últimos es que carecen de relación sujeto-predicado. Por una parte, existe una señal y, por la otra, la acción o estado que esta señala, pero en la primera no se incluyen categorías sintácticas característica de la realidad lingüística. Las señales son siempre signos de un nivel, denominado signos de grado bajo. En términos de Saussure, por un lado existe un “significante” y por el otro un “significado” en una relación absoluta de franqueza y simplicidad. Las señales nunca son capaces de expresar la relación sujeto-predicado.
Tanto los símbolos como las señales sirven para comunicar algo-cosa y deben elegirse ya sea por alguna de las propiedades de la cosa significada o, en el caso de las señales, de otras entidades que cumplen con las necesidades fisiológicas o psicológicas de los que van a aceptarlas como tales.
Saussure sostiene que el signo lingüístico es arbitrario, Benveniste que está determinado pero no se llegó a una solución para este problema debido al hecho de que cada uno de estos pensadores enfatizo solo un aspecto de la cuestión, sin considerarla en su profundidad lógica.
La elección del signo comunicativo no es arbitraria, puesto que debe realizarse a partir de una cantidad de elementos que concuerden, es decir, desde las entidades más eficientes (expresivas), claras y simples, para la función en cuestión. Esta es una ley universal que se verifica también en el proceso de las entidades lingüísticas que se resignifican en el desarrollo histórico de una lengua.
La relación comunicativa stat pro no está constituida por ninguna otra entidad física u otras entidades del signo, sino solamente por el hecho de que este entra en una relación “stat pro”. Únicamente por su participación en ella la entidad se convierte en un signo y puede tener un desarrollo histórico distinto del que tendría como no signo. En este sentido, el signo es arbitrario: sirve para transmitir cualquier significado. La arbitrariedad del signo lingüístico esta en acuerdo perfecto con el hecho de que el sonido y otros cambios en el desarrollo histórico de una lengua no deben depender del significado de las cosas, ni tampoco los cambios en el significado de las cosas deben reflejarse en los de los signos.
Todas las relaciones “stat pro” mencionadas anteriormente son asimétricas, puesto que “A stat pro B” no es equivalente a “b stat pro A”. Si el color rojo significa peligro, peligro no significa el color rojo. El modo asimétrico permite que sea posible el acto de la comunicación intersubjetiva.
A diferencia de los signos de grado bajo, la lengua es un sistema de niveles múltiples complejos de, al menos, cuatro planos (o niveles) que siguen un ordenamiento jerárquico. Así, las palabras como signos componentes del plano morfológico valen por la unidad superior, la oración, cuyo significado total trasciende el de las palabras particulares.
La categoría más importante del nivel de la expresión de una lengua está constituida por el tema y el núcleo.
La realidad estructural de la lengua no puede captarse cuando se la divide en la imagen acústica (significante) y el significado (sdo.), sin otorgar la debida consideración a los cuatro niveles de las relaciones lingüísticas. Su cooperación es indispensable para el habla normal (no patológica) de los seres humanos, ya que ningún plano otorga sentido sin el resto. Cada uno de estos sistemas de signos integrados tiene sus propias unidades y reglas de organización, de manera que cuentan con cierta autonomía dentro del sistema completo de la lengua.
Cada una de las cuatro partes del análisis lingüístico: fonología, morfología, sintaxis y suprasintaxis (análisis de la expresión), se divide en el análisis sintagmático, relacionado con las cadenas de secuencias y las reglas de organización.
Al incorporar las expresiones a los niveles lingüísticos, hemos dejado de seguir la teoría de F. de Saussure en lo que concierte a su dicotomía entre lengua y habla. De acuerdo con lo que leemos en su “Curso de Ling.. Gral.”, inferimos que consideraba que la “lengua” era una institución social o un código objetivo y un sistema homogéneo de signos, en tanto que describe el “habla” como un acto invidual accesorio o un rasgo más o menos accidental, pero todas estas características son extremadamente ambiguas y conducen a una variedad de interpretaciones. La búsqueda de un universo ordenado por leyes en la diversidad de los fenómenos es un objetivo legítimo de toda ciencia, pero no hay que dejar de tener en cuenta que el resultado de nuestros descubrimientos no puede proyectarse, por decirlo de algún modo, al mundo de los fenómenos y crear una falsa dicotomía de un cuerpo de fenómenos “versus” sus leyes, descubiertas por los investigadores. En el campo de la lingüística, la dicotomía entre “lengua” y “habla” llevó a Saussure a fallar en la comprensión de los cambios lingüísticos como eventos estructurales, con el resultado de que concibió el desarrollo histórico del lenguaje como una suma aislada de desviaciones originadas en el “habla”.
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