¡Buenas tardes cerveceras!
Acabamos de probar un par de sitios que teníamos pendientes y que llevaban un tiempo en nuestro radar. De los que pasas por la puerta y dices, estos son de Meguíalarubia. Hoy se han juntado las ganas de cervecear con una bonita mañana de enero y hemos decidido que era momento de salir al ruedo otra vez. Una vez hecho esto, bien saciados nuestros apetitos aperitivescos, no queríamos dejar pasar un minuto sin recomendaros ambos rincones.
El primero de ellos, El Mallorquín, podéis encontrarlo en la calle Joaquin Costa, 10.
Teniendo, probablemente, la mejor y más bonita fachada de cuantos bares-restaurantes hay en la ciudad, tiene bastante ganado. Si además lo combinas con una amplia carta poseedora de cantidad de especialidades mallorquinas y con dos camareras la mar de simpáticas, poco hay que objetar. De hecho, tiene bastantes posibilidades de que se convierta en un clásico de la ciudad.
El lugar merece ciertamente la pena y os recomendamos que algún día que os encontréis con morriña veraniega os acerquéis a degustar un pequeño bocado de verano a buen precio.
Empezamos por un imprescindible de la isla, coca de trampó, que se trata de un relleno a base de ensalada de pimientos, tomates y cebolla.
Seguidamente, vinieron las tres tostas: paté de cerdo negro mallorquín, sobrasada de Mallorca con queso mahonés y escalibada con anchoa. Incluso la de sobrasada, era muy diferente a las anteriores que habíamos probado. Digamos que tenían un toque marítimo, será la mano de obra.
Por último, una quiche de salmón. Para nosotros, la tapa preferida, exquisita se le queda corto.
Ninguna de las tapas supera los dos euros, así que por tres euros puedes disfrutar de tapa y rubia.
Y después de pasar un fantástico rato en este ambiente tan "isleño" nos dispusimos a irnos a casa. En teoría, ya habíamos cumplido. Pero aún no habíamos matado del todo ese gusanillo que teníamos dentro y cuando apenas llevábamos unos metros andados una enorme pizarra que hablaba de un pulpo rockero nos acabó por convencer.
La Tapa Murciana, que así es como se llama el lugar, se encuentra a escasos metros de la iglesia de Santa Eulalia, en la calle Cánovas del Castillo, lugar de culto del cervecero murciano y protagonista probablemente de algún futuro post aquí.
El lugar, tan tradicional como práctico, ya os avisamos que os gustará. Es de esos lugares que, como hablamos hace unas semanas en otra publicación, se convierte en un clásico instantáneo, ya que a pesar de ser la primera vez en la que entramos en él, da la sensación de llevar ahí toda la vida formando parte de la ciudad, algo que más tarde hemos certificado.
El pequeño y céntrico bar ofrece todos los aperitivos habidos y por haber, desde los más generales a los propios de la región, pasando por algunas especialidades de la casa, como el rabo de toro o las ya consagradas, para nosotros por lo menos, patatas a la tapa, que acompañadas de una fría jarra de cerveza suponen un auténtico disfrute a muy bajo precio.
Además, siempre hemos pensado que no hay buen bar sin buenos camareros, y en la tapa murciana tienen a gente verdaderamente simpática. Están siempre con un ojo en ti y no dudan en ofrecerte lo que sea que tengan para complacerte, y si no lo tienen lo buscan en un minuto, siempre con una sonrisa en la cara.
Entre su extensa carta, nos recomendaron cinco tapas, que acompañamos de cinco rubias frías, frías, frías:
Rollito de berenjena, un trampantojo, ya que lleva queso, jamón cocido y mostaza.
Patatas con queso cabrales, si por algo volveremos, será por ellas. El queso fundido se convierte en una sabrosa salsa. Especial recomendación para los queseros.
Pulpo rockero, es el mayor reclamo que tienen y no es de extrañar. Un pulpo asado al horno, digno de las mejores barras.
Delicia de sobrasada, miel y almendra, las dos últimas engrandecen aún más a la clásica tostada.
Croqueta de boletus, si ya de por sí nos vuelven locos las croquetas, esta tan fina, más.
A destacar sus famosas sartenadas, como plato estrella para compartir. Se puede elegir desde las típicas cazuelas con sus huevos y jamón, hasta la de Angus, que lleva champiñones, espárragos, patatas y la famosa ternera.
Sería difícil decantarnos por una sola tapa. En La Tapa Murciana prima la calidad, además del buen servicio y está al alcance de todos los bolsillos.
Lo dicho, ¡nos vemos por los bares!