La primera vez (Wigetta Fanfic)/Amor de Tumblr. Capítulo 15.
Narra Guillermo.
Me mordí el labio inferior con preocupación, a pesar de que el deseo se apoderó de todo mi cuerpo. Me sentía completamente inseguro. No sabía cómo otorgarle placer y los únicos acercamientos íntimos que había tenido con anterioridad además de hacerme sentir incómodo, fueron un completo desastre. La expresión de mi rostro debió reflejar todos mis sentimientos porque Vegetta sonrió con dulzura, tomó con su mano una de mis mejillas y me lanzó una mirada, que dejó atrás todos mis miedos.
-No te preocupes Willy, también será mi primera vez- susurró con ternura haciendo que frunciera el ceño con extrañeza y dejara salir una risa burlona- Me refiero a que será la primera vez que esté con un chico, soy nuevo en esto- ese comentario sin duda alguna me dio más confianza- Será la primera vez que haga el amor.
-Será la primera vez en todos los sentidos para mi- respondí con un leve sonrojo sobre mi rostro.
-¿Qué?- preguntó incrédulo- Buah chaval, no te creo en lo más mínimo.
-Es la verdad- contesté frunciendo el ceño con molestia- No dejo que se me acerque cualquiera tío.
-Eso si que no lo pongo en duda- contestó divertido- Eres un hueso duro de roer tío.
-Da igual, menos charla y más acción- respondo agarrando rápidamente su rostro y pegando mis labios con fuerza sobre los suyos.
Por fin era capaz de sentir aquellas mariposas en el estómago de las que tanto hablan los cuentos de hadas. Mi corazón latía a mil por hora mientras sus manos retiraban con rapidez cada una de las prendas que cubrían mi cuerpo. Mis dedos se encargaron de agarrar cada uno de los botones de su camisa, para abrirla con desesperación y tirarla al piso de la habitación. Volaron medias, esqueletos y zapatos, hasta que quedamos ambos en ropa interior, con nuestros cuerpos frotándose entre sí.
Elevo mi mirada hasta fijarla en sus ojos llenos de deseo. Mis pupilas se dirigen desde su rostro hasta sus manos que terminan de bajar sus calzoncillos, al tiempo que su pene sale expulsado por fuera de la tela y de su boca sale un fuerte suspiro de alivio.
-¿Puedo tocarlo?- le pregunto sin dejar de mirarlo. Él también está tratando de leer mis pensamientos en éste momento.
-Estoy ansioso de que lo hagas.
Envuelvo su pene en mi mano, pero no la muevo, el líquido pre-seminal comienza a gotear por su hombría. Vegetta jadea y yo me tenso.
-Tu mano se siente tan diferente a la mía. Mejor.
Cuando comienzo a deslizar mi mano por su pene es evidente que él no puede contener los gemidos. No puedo evitar sonreír con arrogancia al sentir que estoy haciendo bien mi trabajo; después de todo, tengo experiencia con mi propio cuerpo. Él toma con suavidad mi pene y repite mis movimientos, lo que ocasiona que mis gemidos comiencen a llenar el lugar.
- Hazlo más rápido- le pido.
Tengo que concentrarme para no soltarlo porque quiero que lleguemos juntos. Creo que Vegetta se da cuenta, porque trata de sostener en el lugar su mano y a la vez, impedir que mi cuerpo caiga con rudeza sobre el suyo. Estoy empapado en sudor y mi respiración es cada vez más pesada.- Samuel- jadeo y me mira fijamente a los ojos. El sigue acariciándome mientras se tensa de repente, mi boca se relaja y un gemido se escapa por mis labios. Sólo puedo decir su nombre, una y otra vez. Me caigo hacia adelante y entierro mi cabeza en su hombro, mientras siento que él me acaricia suavemente el cabello.
-¿Estás listo?- susurró en mi oido con delicadeza.
-Más que nunca- respondí a pesar del temor que sentía, al imaginar el dolor que me causaría el tamaño de su miembro en mi interior.
Se removió de la cama para alcanzar su equipaje y sacar un tubo de lubricante entre sus cosas. Cerré los ojos con placer cuando el líquido se deslizo por mi entrada y me estremecí con incomodidad, cuando insertó uno de sus dedos. Cerré los ojos ante el dolor, a pesar de que rápidamente tomó con su otra mano mi miembro y lo envolvió con suavidad iniciando un movimiento que logró calmarme un poco y despertarlo nuevamente. Nuestras bocas se encontraron y su lengua se deslizo por mi boca con deseo, ocultando nuestros gemidos. De repente sentí un dolor agudo en mi parte trasera que me obligó a clavar mis uñas sobre sus hombros, mientras soltaba unas cuantas lágrimas.
-Lo siento cariño, sólo durara un momento- se encargó de darme picos llenos de delicadeza por todo mi rostro, a la vez que sus manos acariciaban con suavidad mi espalda.
Luego de un rato la incomodidad fue cesando, por lo que me empujé sobre su miembro, para indicarle que continuara con el movimiento. Él me ayudaba a ir bajando lentamente acariciando mi cadera y susurrando palabras de estímulo. Las caderas de Vegetta se arquean penetrándome profundamente y ambos gemimos en armonía. Comenzamos a movernos en un ritmo agradable, fuerte y completamente excitante a pesar de la inexperiencia. Siento que estoy a punto de llegar al orgasmo mientras él comienza a empujar adentro mío, cada vez más profundo.
-Mierda, creo que voy a…- es lo único que logro pronunciar mientras mis ojos se cierran a causa del placer que recorre todo mi cuerpo.
-Yo igual.
Mi orgasmo se libera sobre las sábanas. Segundos después siento una presión en mi trasero y su semen recorriendo mis muslos. Lentamente su miembro sale de mi interior causándome nuevamente un gemido. Rodamos sobre la cama, toma con suavidad mi cintura y aprovecho para acurrucarme contra su pecho. Mis párpados se comienzan a cerrar debido al cansancio y antes de que ocurra, escucho aquella frase que soñé por tanto tiempo escuchar de sus labios.
-Te quiero Guillermo-susurra besando mi cabello con suavidad.
Sonrio con ternura sabiendo que él sabe mis sentimientos, por lo que no es necesario responderle aquella frase.
-No usamos condón, espero que no salgas embarazado chaval- termina divertido aferrándome con más fuerza.
-Es que eres tonto- suelto dejándome caer en los brazos de Morfeo y sonriendo nuevamente ante su tontería.
Aquella fue la mejor noche de mi vida. Por un momento entendí lo que era alcanzar el cielo con las manos, sentir que la felicidad se te acumulaba en el pecho y que todos los problemas desaparecían. Olvidé mi sufrimiento, el dolor y el miedo que rodeaban mi vida. Por un instante sólo fuimos nosotros dos y nadie podía acabar con aquella paz que nos rodeaba.
Passei o domingo inteiro evitando meu celular, evitando de ligar meu pc, evitando todo mundo. Fiquei remoendo todo esse final de semana, tudo o que passei, tudo o que escutei, cada vacilo que Noah deu, cada briga que tivemos. A única conclusão que cheguei foi que perdi minha habilidade de sair de uma confusão.
Perder, eu não perdi, eu apenas ignorei a situação porque gostava de beijar Noah. Pior escolha que eu fiz. Eu teria aproveitado bem mais o fim de semana, a viagem, o parquinho.
Como que uma pessoa que me tratava tão bem se tornou um babaca de um dia para o outro? Quando ele tava comigo parecia que só existia nós dois, era tão bom.
Outra coisa que tirou meu sono, e por isso deixei de ir pra escola, é o fato da minha irmã existir e ninguém saber disso. Eu sei que Olivia e eu precisamos nos juntar pra contar, mas não faço ideia de como minha mãe vai reagir e isso me dá um certo medo de acabar sendo testemunha do assassinato do meu pai Gabriel.
Não quero demorar a contar isso, porque sei que provavelmente vai ser feito um exame de DNA e eu vou morrer de ansiedade até sair o resultado, mesmo acreditando fielmente que Olivia é sim filha do meu pai.
Estava deitada, olhando para a janela quando vejo Bernardo e Austin entrando por ela.
Eu: Claro, podem entrar. -- Falo sarcástica, pois os dois já estão mais do que dentro.
Austin: É um sentimento diferente entrar pela janela do seu quarto. -- Aponta e eu me sento na cama.
Eu: Só se for de quase morte, por ser no segundo andar.
Bernardo: Exatamente, baby. Adrenalina! -- Senta do meu lado e pisca pra mim.
Franzo o cenho.
Eu: Nunca mais me chame assim. -- O loiro e Austin riem. -- O que tão fazendo aqui?
Bernardo: Viemos te buscar pra ir pro porão, tem ensaio da banda hoje.
Austin: Há quanto tempo você não toma banho? -- Pergunta me cheirando e fazendo careta. Ri.
Eu: Desde ontem.
Os dois levantaram da minha cama na mesma hora.
Bernardo: Meu Deus, não acredito que é você que vai começar com o apocalipse do The last of us. -- Diz tampando o nariz e eu jogo um travesseiro nele.
Eu: Não sei se quero ensaiar hoje, tô com o pensamento longe. -- Me derreto na cama.
Ka: Nunca vi você recusar um ensaio, sem estar menstruada. -- Diz entrando pela porta.
Ela tem razão, eu só recuso quando tô sangrando porque odeio me mexer nesses dias.
Eu: Boa tarde também.
Ka: Olha só quem fala, tá ignorando a gente desde domingo, sua vagabunda. -- Diz indignada e dá um puxão no meu braço, me obrigando a levantar. -- Bora, vai tomar esse banho, que eu vou trocar os seus lençóis. Esses daqui apodreceram junto com você. -- Reclama, enquanto me empurra.
Entro no banheiro contragosto, todavia resolvo obedecer. Tomo um banho premium, com tudo e toda a hidratação que meu cabelo e corpo necessitavam.
-
17h05
Zander: Porra, vocês foram buscar a Bia no Japão?
Pergunta assim que adentramos o local.
Ka: Sorte de vocês que eu fui, porque se dependesse desses dois fracotes, a Bia já teria manipulado eles e ia ficar na cama dela apodrecendo. -- Diz apontando para os meninos e pra mim depois.
Bernardo: Quem você tá chamando de fracote? Esse homem musculoso e maravilhoso, deus grego aqui? -- Tira a camisa e começa uma série de poses de fisiculturismo na frente da Karina.
Rimos com a cena, enquanto a mesma o olhava com cara de tédio.
Ka: Não vou nem falar nada, Bernardo. -- Diz e sai da frente dele, indo se sentar no sofá.
Bernardo: Isso mesmo, fica caladinha. -- Aponta para a ruiva, que o retribui com o dedo do meio.
Eu: Veste essa porra dessa camisa e vamo ensaiar. -- Mando e o mesmo obedece.
Bernardo: Certo, mas só porque eu sei que não vai conseguir se concentrar no ensaio. -- Ri e os meninos riram junto.
Até Noah, que eu só reparei depois que estava ali, riu alto.
Me viro para trás e o loiro oxigenado me olha na mesma hora.
Noah: E aí, vai conseguir ser profissional como disse? -- Pergunta me provocando.
Pego meu baixo e começo a verificar a afinação.
Eu: Claro, por que não conseguiria? Afinal era só um namoro idiota. -- Pisco e Noah fecha a cara.
Noah: Cara, você é difícil, né? -- Fala nitidamente puto comigo, mas eu apenas rio e começo a tocar, o ignorando completamente.
Começamos com o básico que era uma música do Good Charlotte, que sempre tocávamos, Predictable. A voz do Noah completamente diferente da do cantor da banda, mas ele ficava tão bonitinho cantando essa música.
Parando pra pensar agora, eu nunca havia reparado em Noah além da música. Agora que estou amaldiçoada por uma paixonite ridícula, acho ele tocando guitarra e cantando, um sabor.
Erro uma nota e travo.
Droga, pensei demais no que não devia.
Os meninos seguem a música, porém todos me olhando, preocupados. Menos o babaca do Noah, que carregava um sorrisinho ridículo, enquanto cantava e olhava pra mim.
Volto a tocar no meio da música e continuo perfeitamente como tem que ser.
Eu só preciso não pensar em quem não deve.
Continuamos o ensaio sem a Charlie mesmo, pois Karina disse que ela não respondia as mensagens de jeito nenhum, então deduzimos que ela não viria pro ensaio hoje.
Os meninos escolheram America’s Suitehearts dos Fall out Boy pra gente tocar, em seguida e com certeza a voz da Charlie fazia falta. Mas ainda assim a voz do Noah ficava bonitinha cantando.
Zander também tinha uma voz bonita e Bernardo arriscava cantar algumas notas.
Já eu não cantava nada, minha voz rouca não me permitia ser afinada. Eu só cantava no chuveiro e de brincadeira quando tentava compor algo.
Karina nem tentava, era tão desafinada quanto eu. Charlie, Zander e Noah são os verdadeiros cantores da banda.
Ka: Ai, gente, bem que vocês podiam tocar aquela back to friends, né? -- A mesma diz toda animadinha, assim que acabamos de tocar.
Noah: Nem pensar, música depressiva aqui não. -- Nega sem deixar nenhum de nós falar algo.
Zander: Claro! Se tocar essa você, com certeza, chora pensando na Bia. -- O moreno solta e eu rio, enquanto Noah dá um chute na perna do mesmo.
Austin: A música é boa, mas não parece fazer o estilo deles. Quando eles começarem a tocar My Chemical Romance, aí sim. -- Diz sentado ao lado de Karina.
Bernardo: Eu garanto pra caralho tocar uma I don’t love you. A voz do Noah vai ficar massa nessa música. -- Se anima, rodando a baqueta na mão.
É claro que eu sabia as notas dessa música, é simplesmente a maior música de depressão de todo emo.
Zander: Não sou depressivo igual vocês, nunca aprendi a tocar essa música.
Noah: Deixa que teu pai te mostra. -- Ele diz e começa a tocar a intro da música.
Deixei ele conduzir e Bernardo entrar, pois tava muito bom. Quando ele começou a cantar, esqueci completamente que eu tinha que tocar. Ele tava lindo cantando aquela música, no tom certo e tocando as notas da guitarra perfeitamente.
Deixei os dois tocando, pois o Bernardo realmente sabia tocar essa música, ele era fã real.
Os meninos tocaram só metade da música, mas assim que acabou saí do transe, porque Noah me olhou ofegante e eu repeli aquele olhar na hora.
Sai fora, porra!
Ka: Ai, eu amei! Ensaiem essa, por favor! Preciso ver vocês tocando ela inteira. -- Diz batendo palminhas.
Zander: Curti, vou até ouvir sem tentar me matar. -- Noah empurra o ombro dele, rindo.
-
Quando acabamos o ensaio, deixei meu baixo guardadinho e me joguei do lado de Karina, que estava emburrada, olhando para o celular.
Eu: O que foi? Tá com essa cara de cu do nada. -- Questiono estranhando a cara dela.
Ka: Olha a porra do grupo desgraça, sem graça e nem de graça. -- Manda e eu pego meu celular, sem estar preparada para o que vou ler.
Ri alto da conversa das duas e os meninos me olham, com curiosidade.
Eu: Vocês são duas otárias. -- Bloqueio o celular.
Austin: E você vai pra aula amanhã ou vai continuar faltando? -- Pergunta pra mim e eu faço careta pra ele.
Eu: Se eu pudesse não ia nunca mais, ia só ficar na minha cama e morrer ali mesmo. -- Digo dramaticamente e os meninos reviram os olhos. -- Olha, quando eu morrer não quero nenhum dos falsos chorando e dizendo que sentem minha falta. -- Brigo.
Zander: Tô vazando que eu sou alérgico a tanto drama assim. -- Diz se levantando e me manda um beijo no ar. Retribuo com o dedo do meio e o moreno sai rindo.
Bernardo: Espera, vou contigo. -- Sai, em seguida.
Ficamos olhando os dois indo embora e achando aquilo super estranho.
Noah: Eles vão sair, com certeza. -- Diz jogado no outro sofá, com os braços cruzados. -- E nem me chamaram. Vamo! -- Levanta, chamando Austin.
Austin: Eu ia passar a noite jogando hoje. -- Reclama, mas levanta para acompanhar Noah.
Noah: A gente joga amanhã, hoje vamo pra farra. -- Diz animado.
Austin: Mas hoje é segunda, porra! -- Diz indignado.
Noah: Já dizia Karina, detalhe bobo. -- Estende a mão pra Ka e a mesma bate, orgulhosa. Ri. -- Vamo, vai dar bom!
Os dois saem do porão, quase correndo atrás dos meninos e então fica apenas Karina e eu.
Ka: É, parece que Charlie e Olivia consumaram o casamento sáfico. -- Diz rindo.
Eu: Tô feliz por elas, mas ainda preocupada com a situação do nosso pai. -- Falo já pensando na possibilidade de um assassinato acontecer.
Ka: É, eu também acho que sua mãe vai matar o seu pai. -- Me assusto por ela ter falado o que eu tava pensando.
Eu: Acabei de pensar exatamente isso. -- Rimos juntas.
Ka: Já pensou em como vai contar pra sua mãe?
Eu: Sim, vou reunir ela e o meu pai G, junto com a Olivia. Depois a Megan entra e a gente vê o que acontece. -- Engulo em seco.
Ka: Sabe que vai tá todo mundo lá, né? Nossos pais são mais fofoqueiros que nós.
Eu: Eu sei, basta uma mensagem do seu pai e todos estarão lá em minutos, com certeza. -- Suspiro.
Ka: Pensa pelo lado bom, se sua mãe matar seu pai vai ter várias testemunhas, a favor dela, dizendo que foi acidente. -- Diz rindo.
Eu: Coitada da Olivia, mal achou o pai dela e já vai perdê-lo. E eu que tinha dois, vou ter menos um pai. -- Acompanho Karina na risada.
-
20h30
Bato na porta do escritório do pai P e abro a porta, colocando apenas parte da minha cabeça na porta, tentando não atrapalhar ele, seja lá o que ele estivesse fazendo.
Pai P: Pode entrar, princesa. Não tô ocupado. -- Ele diz assim que me vê.
Entro e pai P já vai abaixando a tela do notebook pra me dar total atenção. Sento na cadeira em frente a mesa dele e suspiro.
Eu: Eu tenho uma coisa pra contar e eu vou precisar da sua ajuda. -- Digo super séria e vejo meu pai ficar aflito e se ajeitar na cadeira.
Pai P: Manda, mas manda com calma pra eu não enfartar. -- Suspira com a mão no peito. -- Não vai me dizer que tá namorando aquele maconheiro do filho do Rafael. -- Diz rápido, nervoso e eu rio.
Eu: Calma, homem! Não! E o que eu vou contar não tem nada a ver comigo namorando alguém. -- Assim que termino ele já respira aliviado.
Pai P: Melhor assim. Pode falar então, tô preparado. -- Acena com a cabeça, confirmando.
Bom, não tem jeito fácil de falar isso e como é pro meu pai que estarei desabafando, estou bem mais tranquila.
Eu: Eu descobri que tenho outra irmã, além da Jade. -- Digo rapidamente e pai P me olha como se eu tivesse falado que acredito em Papai Noel. Ele rir.
Pai P: Como assim, outra irmã além da Jade? Eu engravidei alguém que não tô sabendo? -- Volta a ficar nervoso. -- Lembrei, eu sabia que aquela camisinha estourada ia me trazer problemas, caralho! Sua mãe vai me matar! -- Fala super apressado, já bagunçando o próprio cabelo.
Levanto e vou até ele.
Eu: Se acalma, pelo amor de Deus! Para de deduzir as coisas antes de eu terminar de falar. -- Falo rindo do nervosismo dele.
Pai P: Eu sou o pai?
Eu: Não.
Pai P: Então é o... -- Ele deduz que é o pai G e eu confirmo com a cabeça. -- Hum, você acha que eu deveria contratar um advogado pra sua mãe? Eu não vou poder defender ela, infelizmente.
Eu: Você pode ser testemunha e sim, contrate um ou dois advogados. -- Me encosto na mesa. -- Pai G engravidou a Megan. A ruiva que minha mãe odeia.
Meu pai faz uma careta de super chocado com a bomba.
Pai P: Me avise o dia e eu deixo a Jade na casa da sua avó, pra ela não ver a sua mãe dando uma surra no Gabriel. -- Rimos.
Eu: Tudo bem, é um bom plano. -- Apertamos as mãos.
Recapitulo tudo e conto para papai desde quando conhecemos Olivia, até quando eu fui a casa dela e a Megan enlouqueceu assim que me viu e me achou a cara da minha mãe.
Decidimos que vamos fazer essa reunião da revelação na quarta-feira. Um dia de preparação e ansiedade para nós dois. Até porque eu também tinha que combinar com todos para comparecerem aqui em casa.
Saio do escritório e coincidentemente minha mãe tava saindo da cozinha, para subir as escadas. Me olha desconfiada, enquanto me aproximo da mesma.
Eu: O que foi? -- Questiono com um tanto de indignação.
Mãe: Nada, não posso te olhar?
Eu: Pode, ué.
Mãe: Ou você tá fazendo coisa errada? -- Estreita os olhos e cruza os braços.
Eu: Claro que não, só tava conversando com o papai. -- Pigarreio.
Mãe: O que me preocupa mais ainda... -- Ela ia falar mais alguma coisa, mas Jade a cutucou para mamãe ir pôr ela para dormir. -- Sorte sua, mas saiba que estarei de olho em você e no seu pai! -- Avisa, pega Jade no colo e sobe a escada.
Mulher maluca!
Vou a cozinha e bebo um copo de água, para fazer tempo e não encontrar a dona Analiveh no meio do corredor.
Subo rapidamente e entro no quarto quase correndo, o trancando na mesma hora.
Sento na frente do pc e olho o discord, vendo que apenas Austin e Zander estavam online, jogando.
Acho que a farra deles acabou cedo hoje. Olhando para o quarto do Bernardo vejo tudo escuro, então deduzo que ele não esteja lá.
Não queria ir pra escola amanhã, mas eu não tinha muita opção.
É que na verdade eu não queria ter visto o Noah, mas tínhamos ensaio da banda e eu tinha que me fazer de profissional.
Minha cabeça foi automaticamente para a cena em que Noah estava tocando e cantando I don’t love you, completamente à vontade para todos nós, que estávamos no porão. Ele tinha uma ligação forte com a música, sempre teve na verdade. Zander e Noah acompanhavam bandas e escolhiam instrumentos musicais como presentes de natal.
Abri meu spotify e coloquei nessa música.
A voz de Zander é linda e eu amava ouvir ele cantar, apesar de ele cantar poucas vezes. E o que era normal pra mim antes, hoje foi completamente diferente. Ver Noah tocar e cantar todo confiante na minha frente, me fez ficar tão hipnotizada que quase esqueci tudo o que aquele loiro oxigenado, safado, fez pra mim.
Noah: Pensando em mim? -- Pergunta, entrando pela minha janela.
Tiro os fones de supetão e fecho o spotify, completamente atônita ao que está acontecendo.
Eu: O que? Não! O que tá fazendo aqui? -- Questiono na defensiva.
Noah: Vai dizer que tava ouvindo I don’t love you e não tava pensando em mim? -- Questiona todo se achando, enquanto se joga na minha cama.
Eu: Primeiramente, não. Segundo, como sabe o que eu tava escutando? -- Levanto da cadeira, o afrontando.
Noah: Eu ouvi você cantando baixinho antes de entrar. -- Sorrir e eu cruzo os braços.
Eu: E o que tá fazendo aqui? -- O olho de cima a baixo.
Noah: Tava com saudades. -- Puxa minha cintura e encosta a cabeça na minha barriga.
Eu deixo, apesar que eu deixei mais pelo fato de eu estar petrificada.
Acho que esqueci como que respira, pois parei de fazer isso também.
Eu: A gente se viu hoje a tarde. No ensaio. -- Falo pigarreando.
Noah: Não é a mesma coisa. É outro tipo de saudade. -- Agora ele abraça minha cintura e eu faço carinho em seu cabelo.
Caralho, eu sou muito otária.
Eu: Um tipo de saudade que não posso retribuir. -- Assim que falo, ele levanta a cabeça me olhando. -- Nem adianta me olhar assim. Você sabe o que você fez. -- Falo com raiva e o mesmo suspira.
Nem tão otária assim. Vamos com calma.
O loiro me solta e levanta, ficando de frente para mim e consequentemente fazendo eu levantar meu olhar em sua direção.
Noah: Qual é, Bia? Não pode ficar com raiva de mim pra sempre. -- Acaricia minha bochecha.
Eu: Claro que posso, não entendi. -- Falo rindo e ele revira os olhos. O empurro levemente na intenção de fazê-lo sentar na cama de novo. -- Você ficou louco se acha que vou voltar pra você, só porque minha irmã decidiu que não quer mais você. -- Sento na minha cama um pouco mais afastada dele e mais perto do meu travesseiro.
Noah: Você não pode afirmar isso, não te quero de volta só por causa disso. -- Diz como se fosse me refutar com o maior argumento do mundo. Cruzo as pernas e fico esperando. O loiro oxigenado tem a atenção desviada e volta a se aproximar de mim. -- Eu te quero de volta porque eu tô quase explodindo de saudades.
Eu: Não tem ninguém pra comer, né? -- Olho sério e vejo o momento exato que ele prende a risada.
Noah: É só você que eu quero comer. Por isso tô aqui. -- Enrola a mão no meu cabelo e eu sinto meu pescoço arrepiar, enquanto ele olha para os meus olhos e minha boca.
Eu: Que romântico... -- Sussurro sorrindo lasciva.
Sinto Noah acabando com o espaço entre nós, cada vez mais, vejo os olhos dele brilhando de tesão e a boca do mesmo chegando mais perto da minha. Ele estava faminto, eu conseguia ver isso. Eu também estava por ele, era óbvio e o idiota sabia.
Uma pena que eu sou orgulhosa.
Eu: Chato que amanhã tem aula, então preciso dormir. -- Levanto da cama, pigarreando para me recompor. Ele solta uma risada baixa e respira fundo.
Noah: Você sabe que eu não vou desistir, né? -- Diz levantando.
Eu: Igual não desistiu da Olivia, mesmo enquanto fingia que namorava comigo? -- Pergunto com a cara de paisagem e mais uma vez o loiro revira os olhos.
Noah: Tá bom, já tô metendo o pé. -- Sai pela minha janela, reclamando.
O loiro me dá uma última olhada e fecho a janela e a cortina. Olhar pra cara desse safado me deixa com raiva.
Eu queria descontar essa raiva de outra maneira, mas não vai rolar. Preciso achar uma pessoa pra esquecer Noah o mais rápido possível, afinal só transamos uma vez, então é fácil superar.
-
Quarta-feira.
13h12
Estava Olivia e eu na cozinha esperando minha mãe e meu pai P chegar, assim eu chamaria meu pai G na mesma hora, para conversar com os dois. Megan está avisada para chegar uma hora depois e não explodir a bomba de uma vez.
Vamos explodindo aos poucos.
Olivia estava pálida de tão nervosa porque iria conhecer o pai dela pela primeira vez e eu estava nervosa, pois tem uma grande chance de eu perder meu pai hoje.
Ouvimos a porta sendo aberta e a voz da minha mãe ecoando pela casa, reclamando de alguma coisa com meu pai. Enviei a mensagem que já havia escrito para meu pai G e agora apenas espero.
Mãe: Só não me peça pra ir buscar a Jade depois, que eu vou morrer de preguiça. -- Entra reclamando na cozinha e sorrir assim que nos vê. -- E aí, meninas? Tudo bem? -- Fala toda amigável e eu abri o meu sorriso menos nervoso que pude.
Já Olivia eu não podia dizer que fez o mesmo esforço, pois parecia que minha mãe mataria ela. Prendi a risada, quando a vi suando de nervoso.
Eu: Queríamos conversar com a senhora e meu pai. -- Levanto e Olivia com o sorriso nervoso congelado na cara, me acompanha. -- Você tá esquisita, ajeita essa cara! -- Aviso baixinho para a ruiva e ela fecha a cara, no mesmo minuto.
Olivia: Não sei que cara fazer. -- Sussurra de volta.
Eu: Não faz nenhuma, se for ficar esquisita. -- Digo entredentes e a mesma faz beicinho, ofendida.
Mãe: Okay, vocês duas estão esquisitas! -- Minha mãe nos corta. -- O que tá acontecendo?
Pai P: Vamos conversar na sala, é melhor. -- Ele pega na cintura da minha mãe e a leva para o sofá. Fomos atrás e assim que sentamos, a campainha toca. -- Deixa que eu abro. -- Pai P abre a porta e temos uma surpresa quando o pai da Karina aparece, logo atrás vem meu pai G.
Tio Di: E aí, eu trouxe o Gabriel e vim aproveitar. -- Entra todo felizinho.
Mãe: Aproveitar o quê, seu idiota? O que tá fazendo na minha casa em plena quarta-feira? -- Mamãe questiona o amigo que ela diz que ama. Parece até a Karina com o Zander.
Tio Di: Calma, Liveh! Estamos todos em família. -- Diz sorrindo, chamando minha mãe pelo apelido antigo que meu pai G a chamava. Pai G deu um soco no ombro do Tio Di e o mesmo levanta os braços em redenção. -- Tudo bem, parei! Vou ficar quietinho.
Pai G: O que tá acontec... -- Interrompe a frase assim que olha para Olivia, que estava ao meu lado. -- Megan? -- Questiona em voz alta.
Mãe: É, pois é, fiquei assim também. -- Diz olhando para cara do meu pai que está estático no meio da sala.
Tio Di: Tenho que admitir, são iguais! -- Fala se colocando ao lado do meu pai P.
Pai P: Não tenho como saber, não a conheci. -- Cruza os braços e agora todos os olhos estão em cima de Olivia.
Eu: Parem de olhar pra menina, como se ela fosse um bicho raro, ela vai ficar mais esquisita do que já tá. -- Repreendo a todos e quando olho para minha irmã, ela tá quase se enfiando no sofá de vergonha. -- Okay, será que o senhor pode sentar aqui pra gente conversar sério? -- Aponto para meu pai G e depois para o assento ao lado da mamãe.
Pai G: Pelo jeito tá todo mundo esquisito. -- Se senta, um tanto receoso.
Eu: Podemos começar?
Tia Law: Iam começar uma reunião de família sem mim? -- Chega entrando e tio Mateus entra atrás.
Pai G: E desde quando você é da família?
Tia Law: O que é menos da família tá aqui, por que eu não estaria? -- Aponta para o tio Di e minha mãe e eu rimos.
Tio Di: Eu vim trazer o protagonista da conversa, você só entrou porque é fofoqueira. -- Cruza o braços e vira para meu pai P. -- A culpa é sua que deixou a porta aberta. -- Reclama para ele.
Eu: Tudo bem, vamos logo com isso. -- Respiro fundo. Mas tenho um leve surto assim que vejo os pais do Zander e Charlie. -- Seus sogros chegaram.
Aviso Olivia, engolindo em seco e sinto que daqui a pouco a mesma vira parte do sofá.
Tio Rafael: Fiquei sabendo que tá tendo uma reunião de família e vim participar.
Tia Paloma: Lawanne nos chamou. -- Fala direto e todos a olhamos.
A mãe de Noah dá de ombros.
Tia Law: Chamei todo mundo, mas só porque o Di tava aqui.
Tio Di: Hum, a Anabella vai já chegar mandando eu ir pra casa, vou te matar se eu perder essa fofoca.
Tia Geovanna: Que fofoca? -- A mãe de Austin aparece do nada e atrás está Tio Vitor, pai do mesmo.
Tio Mateus: Como se a Anabella fosse perder uma fofoca.
Mãe: Okay, alguém fecha a porra da porta, já que a família Buscapé inteira tá na minha casa! -- Manda e meu pai P a obedece imediatamente.
Tia Anabella: Não acredito que iam me deixar de fora! -- Reclama entrando antes de meu pai fechar a porta.
Tia Law: Pronto, agora sim podemos começar.
Eu: Primeiramente, gostaria de dizer que vocês são as pessoas mais fofoqueiras que eu conheço na minha vida.
Mãe: Acha que nunca tentei tirar esse povo da minha vida? Você não viu nada. -- Se espalha no sofá e vejo tia Lawanne rir.
Olivia: Começa logo. -- Me dá uma cotovelada de leve e eu me ajeito no sofá.
Eu: Então, como todos que se encontram nessa sala... -- Olho em volta. -- Meu Deus não imaginava essa conversa com a sala tão cheia. -- Engulo em seco, mais uma vez.
Mãe: Bolinha, pode falar. Estamos do seu lado. -- Me dá apoio, super fofa.
Olho para meu pai G e o mesmo está engolindo em seco, junto comigo, de nervoso.
Eu: Okay... -- Respiro fundo. -- Como todos sabem essa é a Olivia, nos conhecemos na escola e recentemente ficamos mais próximas.
Tia Paloma: Tipo... namorando? Achei que namorasse minha filha. -- Acusa Olivia e a mesma levanta de supetão.
Olivia: Eu namoro a sua filha, não a Bia, Bia e eu não somos namoradas. -- Fala nervosa e vejo algum dos adultos rirem discretamente, enquanto meu pai tá quase enfartando.
Eu: Não é esse tipo de relação que temos, pelo amor de Deus! -- Digo desesperada e um pouco enjoada. Puxo a ruiva para voltar a sentar.
Tio Di: Então qual é o tipo de relação que deixou vocês tão próximas? -- Pergunta sorrindo e minha mãe estala a língua.
Mãe: A filha é minha, deixa que eu pergunto. -- Olha com a cara feia pra Tio Di e o mesma dá língua pra ela. -- Então, fala pra mamãe que relação você está falando que tem com a Olivia? -- Pergunta pra mim e Olivia aperta minha mão.
Eu: De irmã.
Assim que falo, parece que o mundo inteiro para. Todos da sala ficam em absoluto silêncio e eu creio que os únicos que entenderam, ou que sabem do que eu tô falando, é o tio Di e a Tia Anabella.
A fofoqueira da Karina deve ter contado.
Pai P foi se posicionando pra trás do sofá, perto da minha mãe e me motivou a continuar.
Mãe: Como assim irmã? -- Questiona nervosa e eu fico mais ainda.
Olivia: A Megan é minha mãe. -- Revela com timidez e vejo a boca da minha mãe abrir, de chocada.
Tia Lawanne: Eu sabia! -- Exclama orgulhosa.
Tia Paloma: Mas nem fodendo! -- Exclama puta da vida.
Tia Geovanna: Os fantasmas do passado estão chegando, não acredito! -- Fala derrotada.
Tia Anabella: Eu já sabia. -- Dá de ombros.
Pai G leva mão ao coração.
Pai G: Calma aí, acho que tô sentindo uma dor no coração. -- Começa a fingir um enfarto.
Mãe: Você não tem problema no coração, seu canalha! -- Fala com raiva e se vira para mim e Olivia, novamente.
Pai G: Acho que contraí hoje. -- Aperta o peito e respira fundo e dona Analiveh o ignora completamente.
Mãe: Não entendi, se ela é filha da Megan por que você é irm... -- Minha mãe, que antes estava confusa, começa a entender. Pudemos ver o exato momento que a mesma entende o porquê Olivia é minha irmã. Ela sorrir e se vira para meu pai G. -- Eu não sou médica, mas tenho quase certeza que se eu arrancar seu coração você deve parar de sentir dor. -- Diz sorrindo e meu pai a olha assustado.
Pai G: Que sorriso assustador é esse? O que eu fiz? -- Pergunta se afastando.
Tia Geovanna: Olha, eu sou lenta, mas esse aí...
Tio Rafael: Isso é um burro do caralho mesmo! -- Exclama e tio Mateus e tio Di derretem de tanto rir.
Tia Lawanne: Você é o pai da Olivia, seu idiota! -- Diz sentando ao lado dele.
Pai G: Meu braço tá dormente. -- Pega no braço direito.
Mãe: É o outro braço que fica dormente, idiota! -- A mesma diz com raiva e meu pai pega no outro braço, ainda tentando fingir o enfarto.
Tio Vitor: Era a única opção dele e ainda conseguiu errar.
Tio Mateus: Cara, ele tá muito ferrado! -- Diz rindo e todos os caras da sala começam a rir, menos meu pai P, porque tá preocupado demais com medo da minha mãe cometer um crime e ele virar marido de presa.
Eu: Impressão minha ou vocês encurralaram meu pai? -- Pergunto preocupada e papai balança a cabeça confirmando.
Mãe: Olivia, querida, sinto muito que tenha conhecido seu pai no dia da morte dele, porque infelizmente vou ter que matá-lo. -- Diz sorrindo e no outro segundo pula no pescoço do meu pai Gabriel, com a ajuda da tia Lawanne, é claro.
Olivia, eu e pai P fomos pra cima, tentando afastar minha mãe, mas não tava dando certo. Ela apertava o pescoço dele com muita força. Quando vi meu pai ficar roxo, entrei em desespero.
Eu: Gente, pelo amor de Deus! Ela vai matar ele! -- Digo exasperada e ninguém faz nada, apenas me olham. -- Não vou deixar nenhum de vocês visitar ela na cadeia. -- Ameaço.
Tio Rafael revira os olhos, bufando e finalmente vai até meu pai Pedro, o ajudando a tirar minha mãe de cima do pai G.
Tio Di: Que engraçado, parece que voltei no tempo! -- Diz nostálgico.
Tia Geovanna vai na cozinha e traz um copo de água para meu pai, que estava voltando a respirar, tossindo bastante.
Enquanto isso minha mãe está em uma discussão com meu pai Pedro, porque ele não deixou ela matar meu pai G. Pai P tá fazendo de tudo pra consolar a maluca.
Sento ao lado do papai e passo a mão em suas costas. Se recompõe assim que toma a água.
Pai G: Caralho, como isso foi acontecer? -- Leva as duas mãos a cabeça, super preocupado.
Tio Mateus: Bom, aqui todo mundo sabe como aconteceu.
Tia Anabella: Não sabemos os detalhes como você, mas a gente tá vendo o resultado. -- Diz apontando para Olivia com as mãos, como se fosse um objeto de valor.
Olhamos todos para Olivia e a mesma estava quietinha no sofá.
Olivia: Eu sei que não fui planejada por ninguém, mas será que dá pra tratarem minha mãe normalmente? -- Pergunta tímida.
Tia Paloma: Espera aí, sua mãe tá aqui? -- Pergunta e a campainha toca.
Tia Lawanne: Querida, se eu fosse você agora chamaria a polícia. -- Diz levantando. -- Pois sua sogra vai acabar com a raça da sua mãe.
A mãe de Charlie que andava até a porta, para assim que ouve as palavras da Tia Law.
Tia Paloma: Eu tinha esquecido da porra desse detalhe. -- Diz com muita raiva.
Tio Di: Não sei vocês, mas acho muito feio deixar visita esperando na porta. -- Ele abre a porta e quem está na frente é Charlie e Zander.
Atrás dos dois, protegida pelo escudo, está Megan.
Tia Paloma: Charlie, suba! -- Manda e Charlie obedece, subindo para meu quarto, como se fosse a casa dela. -- Você... -- Aponta pra Zander, mas ele a interrompe.
Zander: Desculpa, mãe. Não posso deixar a senhora matar essa mulher, quem vai me buscar na cadeia se a senhora for pra cadeia? -- Pergunta se encostando na porta e tia Paloma recua.
Os dois entram e fecham a porta.
Megan vai andando devagar para o lado de Olivia e todos a acompanham com o olhar.
Tia Megan: Não precisam me julgar com o olhar assim, quem me engravidou foi o Gabriel. -- Diz ríspida.
Mãe: E ficou feliz? Quis tanto dar pro meu namorado na época que acabou engravidando. Parabéns! -- Minha mãe solta com muito rancor e mágoa na voz.
Megan: Não estou vendo você junto dele, então está fazendo uma tempestade em um copo d’água.
Ih!
Minha mãe franze o cenho e solta uma risada sem graça nenhuma.
Mãe: Você está na minha casa, é bom ficar na sua.
Interrompo, antes que a próxima tentativa de homicídio fosse na mãe da minha irmã.
Eu: Tá certo, sei que as duas se odeiam, mas essa não é a questão de hoje. Estamos aqui para nosso pai assumir sua responsabilidade. -- Aponto para mim e pra Olivia e a ruiva levanta, vindo até mim.
Olivia: Eu não queria causar nenhum transtorno, se fosse pela minha mãe, eu continuaria sem saber quem era meu pai pela vida inteira.
Tia Paloma: Eu vou subir e ter uma conversa séria com a minha filha. -- Nos avisa e vai em direção a escada, mas antes de subir ela olha para Olivia. -- Eu ainda não sei o que vai acontecer, mas fique longe do meu bebê hiperativo até segunda ordem. -- Manda e Olivia confirma com a cabeça.
Tio Rafael: Vou lá, conto a fofoca pra vocês depois. -- Os pais de Charlie sobem e Zander se senta em um banco da cozinha, pois o único trabalho dele era não deixar a tia Paloma acabar com a vida da mãe da minha irmã.
Pai G: Espera, então você não sabia quem eu era? Como descobriram? Por favor, iluminem minha mente. -- Diz se levantando.
Eu: Eu e as meninas fomos a casa da Olivia pra conhecer a mãe dela e pedir pra viajar com a gente.
Mãe: Por isso vocês estavam estranhas antes de sair, ficaram sabendo nesse dia. -- Confirmo.
Olivia: Minha mãe achou a Bia muito parecida com a Analiveh, e aí conversando, descobrindo de quem cada uma era filha, minha mãe contou que meu pai era o mesmo que o da Bia.
Eu: Vocês podem se odiar à vontade, mas eu amei saber que tenho uma irmã da minha idade e muito bonita por sinal. -- Expresso com sinceridade.
Pai G: Sou um artista, mesmo com ódio fiz uma filha bonita. -- Diz se gabando e olhando para Olivia.
Tia Lawanne deu uma tapa na testa do meu pai, rimos.
Tio Mateus: Muito bacana você não ter dúvidas que ela é sua filha, porém vamos precisar de uma averiguação de paternidade por conta dos dois terem descoberto isso agora. O bom que é rápido por ser voluntário. -- Informa meu pai.
Tio Mateus é advogado.
Pai G: Tudo bem pra você, né? -- Pergunta para Olivia e a ruiva assente.
Megan: Acho que temos que conversar. -- Se dirige ao meu pai G e ele confirma.
Mãe: O Gabriel tem casa, pode ir pra lá conversar com ele. Longe daqui! -- Aponta pra porta, a expulsando.
Tio Dia: Olha, rancor não faz bem pro coração. -- Começa, mas minha mãe está claramente sem um pingo de paciência.
Mãe: Tu quer que eu te enforque também? -- Grita com raiva.
Tio Di: Melhor não, assim a Anabella fica com ciúmes. -- Fala todo sonso e tia Anabella revira os olhos.
Tia Anabella: Tá, já chega! Vamos embora antes que a Analiveh exploda. -- Puxa tio Di, o levando pra fora.
Tia Vitor: Tá na nossa hora também, né? Vamos! -- Pega na mão da mãe do Austin e se despedem, indo atrás.
Me jogo no sofá, me sentindo cansada.
Pai G: Eu já vou, antes que eu sofra uma segunda tentativa de homicídio. -- Dá um beijo na minha testa, se despedindo. -- Vamos marcar de nos encontrar, nós três, depois que tudo se ajeitar? -- Afirmo com a cabeça sorrindo.
Olivia: Depois a gente se fala, pelo jeito a conversa vai ser longa. -- Aponta para papai e a mãe dela.
Os três se dirigem a porta e apenas quando partem, que meu pai P solta minha mãe.
Mãe: É muita audácia dessa ruiva vagabunda vir aqui na minha casa e jogar na minha cara que minha relação com Gabriel não deu certo. -- Se joga no sofá, puta com tudo e todos.
Tia Lawanne: Também achei, mas infelizmente fui impedida pelo jurídico de dar uma surra nela. -- Cruza os braços e tio Mateus a abraça.
Tio Mateus: Boa menina! -- A beija.
Pai P: Eu tava morrendo de medo de virar marido de presa e ter que dar umas rapi... Ai! -- Minha mãe o interrompe, se esticando para dar um murro na costela dele.
Ri.
Zander: Vou dar uma volta, enquanto minha família tá, provavelmente, brigando no quarto da Bia. -- Levanta, se espreguiçando. -- Vamo! -- Me chama.
Eu: Pra onde?
Pai P: De moto? Mas nem pensar! -- Já fala antecipadamente.
Zander: Tô de carro, vem. -- Chama de novo e eu vou, toda animadinha.
Pai P: Vagabundo me refutou. -- Reclama e minha mãe rir.
Fomos para o carro e assim que entrei, respirei mais aliviada.
Eu: Nossa, parecia que o clima lá em casa tava pesado. -- Reclamo e Zander puxa meu cinto, o colocando pra mim. Fofo.
Zander: Parecia não, tava pesado mesmo. Não quero nem ver o da minha casa. -- Bufa.
Eu: O melhor é os três no meu quarto e eu não podendo ir pra lá.
Zander: Quer ir pro meu? -- Pergunta sorrindo ladino.
Eu: Claro, mas já aviso que não me responsabilizo pelo tanto de horas dormidas. -- Ele rir.
Zander: Não se preocupe, docinho. Vou deixar você super relaxada. -- Diz orgulhoso e eu rio, revirando os olhos.
Eu tô realmente cansada, quase exausta. Mas aliviada que agora todos sabem de tudo e quando minha irmã for registrada, vou ter oficialmente duas irmãs.
Foi apenas uma parte da tarde cheia, mas suficiente pra fazer eu dormir no carro.
Astoria no sabía hace cuántas horas habían estado encerrados allí pero parecía una eternidad. Se podía oír los estruendos de la batalla en los pisos superiores, pilares cayendo, alumnos gritando, hechizos siendo lanzados aquí y allá…
Daphne estaba hecha una bolita junto a Nott en una esquina, ella sentada a su lado, apretando firmemente la mano de su hermana. Sí, estaba muerta de miedo, nadie podía diferir con ella ¿qué sería de ellos? ¿Dejarían que el colegio se les cayera encima?
De pronto alguien entró, estaba algo mareada de modo que tardó varios segundos en ponerse de pie, la voz del profesor Slughorn chocó en sus oídos e hizo eco en su cabeza; no importaba lo mucho que le aterraba todo el ruido que venía de afuera, no se quedaría allí mientras todos sus compañeros morían.
Despidió a su hermana mayor, prometiéndole volver por ella antes de que todo acabara. Fue un grupo pequeño de estudiantes los que voluntariamente siguieron al hombre hacia el primer piso. Hechizos volaban a diestra y siniestra, esquivó todos exitosamente aunque no sin tropezar en el camino. Pudo ver algunas caras conocidas: ese muchacho Neville, que parecía aún más herido de lo que lo había conocido, corría seguido de una muchacha rubia de Ravenclaw que a Astoria le pareció haber visto en clase de Divinación, también uno de los hermanos de Ginny Weasley – nunca podía memorizar el nombre de los gemelos, mucho menos distinguirlos – y por último… Natalia Shafiq, su cuerpo yacía sin vida a un lado de la escalera del segundo piso, la piel de a castaña se erizó al verla, pero continuó su camino.
Tuvo que ocultarse detrás de una columna y lanzar un hechizo ciego hacia un lado, al asomarse notó que no había fallado. Continuó cruzando, intentando no pasarse de desarmar a quien cruzaba su camino – aún tenía mucho miedo a la maldición asesina – y con eso parecía suficiente.
Vio a Ginny Weasley al final del segundo piso, cruzaron miradas un segundo y pudo leer sus labios 'qué bueno verte con vida, Greengrass', y no le dio tiempo a responder – o siquiera a acercarse a ella – cuando un haz de luz verde casi rozó el hombro de la pelirroja. Dirigió su mirada al origen y cuando el hombre enmascarado apuntó hacia ella simplemente disparó; vio el modo en que sus ojos se opacaban de repente y antes de poder verle caer al suelo sintió el brazo de la chica tirarla hacia un lado para seguir avanzando.
-0-
La primera semana después de la batalla fue el más difícil para Daphne y Theo. El señor Nott se había dado a la fuga y no volvieron a hallarle, los Aurores lo reportaban como de sumo peligro, manchando completamente su apellido. El señor y la señora Greengrass notificaron al muchacho acerca de la cancelación de su compromiso, y – por supuesto – lo primero que se le ocurrió fue reunirse con ella.
Aquella era la casa de té favorita de la rubia, de las pocas cosas que aún se mantenían abiertas a pesar del duelo. Casi no había gente, lo cual fue un alivio para Theodore.
– No puedo creer que ni siquiera me consultaran… – suspiró la rubia revolviendo la taza distraídamente.
– No tengo idea lo que va a pasar ahora, Queenie… pero… – el muchacho extendió su mano para tomar la de la chica, que temblaba con nerviosismo. – Saldremos adelante.
– No mientras, Theo. – espetó la chica, con las lágrimas acumulándose en sus ojos. – Sabes que es mentira, sabes lo que esto significa.
– ¿De qué hablas?
– Sabes que tendrás que irte si tu padre no aparece. – su voz se quebró casi sin que se diera cuenta. – El Ministerio no va a ceder, y si algo sucede tú serás quien salga perjudicado.
– Yo no soy Mortífago ni estuve involucrado en sus actividades. – aclaró él. – Y si los Malfoy salieron intactos no veo por qué yo no.
– Te recuerdo que Narcissa Malfoy consiguió el perdón por mentirle a Voldemort. – hizo una pausa, bajando la mirada. – Si tu padre no declara su arrepentimiento vas a perderlo todo.
– Si no tendré nada, al menos quiero tenerte a ti.
– ¿Crees que a mi padre le hará alguna gracia? Está tan asustado de que sepan que alguna vez tuvimos relación con tu familia que quemó todos los papeles del acuerdo.
Theodore clavó sus ojos en ella, sus ojos estaban enrojecidos y unas cuántas lágrimas resbalaban por sus mejillas. No soportaba – bajo ninguna circunstancia – verla llorar, porque esa maldita empatía que lo caracterizaba le permitía sentir su dolor, y comprendía que no había nada que pudiera hacer para evitarlo.
– Deberías ir a Francia. – comentó ella, una vez que consiguió respirar con normalidad. – Mientras menos circules por aquí mejor será, supongo…
– ¿Y qué pasará contigo?
– Lo que sea. – espetó. – Lo que ellos decidan para mí… ya están pensando en comprometer a Astoria, dudo que tarden mucho en hacer lo mismo conmigo.
– ¿Simplemente vas a aceptar eso? ¿Así como así?
– No hay nada que hacer, cariño… esto no es una novela, no somos unos amantes trágicos… es como las cosas deben ser. – negaba ligeramente con la cabeza, al tiempo que intentaba detener las lágrimas.
– No voy a dejarte aquí para que te encajen una vida en la que serás miserable, me niego. – se puso de pie y la miró fijamente a los ojos.
– Lo lamento tanto…
– No… no. – el azabache sintió sus propios ojos comenzar a humedecerse, y su voz a punto de quebrar. – Ven conmigo.
La rubia negó con la cabeza, apartando su mirada de él. Se puso de pie y recogió su bolso.
– Lo mejor para ti es irte. – se acercó rodeando la mesa que los separaba y besó su mejilla suavemente. – Y es mi deber quedarme con mi familia.
– Daphne…
Ella salió por la puerta sin mirar atrás, y él… él se quedó allí, observando la estela de ausencia que dejó a su paso.
Una hora antes del partido vio a Arya Benson caminar de la mano con Mark Richardson, segundo golpeador de Gryffindor; y no fue aquello lo que llamó su atención sino el hecho de que – a juego con el ojo morado de la chica – el muchacho tenía una extraña marca en su nariz, como si se la hubiesen roto de un golpe, y llevaba también una pequeña partidura en el labio superior, y fue entonces que el rubio hizo el seguimiento de lo que supuso fueron los hechos:
Dominique se tropezó con Mark y Arya teniendo sexo esa noche en la fiesta, pudo suponer que una muy enfadada rubia intento "defender" a Arya y acabó – quizás – con ese golpe debajo del ojo y rompiendo la nariz del chico; luego, estado ebrio o algo más, el Gryffindor podría haber intentado forzar a Nique a tener sexo con él, podría haber intentado besarla – como lo había supuesto – y ella, incapaz de contener su ira, volvió a golpearlo – y posiblemente insultarlo como solo ella podía hacerlo – y terminó con su propio labio partido también.
No estaba seguro de que fuese así, y sin dudas Dominique no iba a confirmárselo pero una horrible sensación de impotencia llenó su pecho, lo cual podría haber sido útil durante el partido de no haber estado también lleno de ira.
Ni bien puso un pie en el campo clavó sus ojos en el muchacho, cabello oscuro, ojos azules, enorme, probablemente el golpeador más fornido de todo el colegio, y aquello ni siquiera sonaba intimidante para Scorpius, no, no después de ver el modo en que miró a Dominique cuando se ubicó a su lado, justo frente a Mark, no después de ver esa sonrisa – similar a la suya – cuando ella posó una mano en la marca debajo de su ojo. No.
Scorpius no recordaba exactamente en qué segundo comenzó el partido, y todo sucedió demasiado rápido como para saber cuánto tiempo llevaban jugando cuando todo le pareció insignificante. Tan rápido que ni siquiera estaba seguro de que la bludger que golpeó a Dominique había sido bateada por Mark, pero le importó muy poco en realidad. Se pasó los siguientes quince minutos dirigiendo todas las bolas que le fue posible, ni siquiera estaba protegiendo al resto de los cazadores, simplemente quería golpearlo, así de sencillo. Después de la cuarta o quinta el – enorme – chico cayó finalmente de su escoba.
Recordó perfectamente las palabras del comentarista aludiendo a su comportamiento antideportivo y pidiendo su suspensión del partido. Y así fue, Turner reemplazó a Dominique luego de la pausa así como fue Julliard quien lo reemplazó a él.
Ahora se encontraba en la enfermería junto a la rubia, que aparentemente estaba dormida bajo el efecto de alguna poción para el dolor. James no había hecho comentarios acerca de su presencia luego de que le explicara – de manera algo nerviosa – la situación, y la razón por la que había dedicado toda su energía en derribar a su mejor golpeador. De hecho, el azabache sencillamente le propinó un amistoso apretón de manos – sin duda más suave que el que habían compartido en el campo – y una media sonrisa que duró solo un segundo.
El resto de los primos no tardaron en llegar, Albus primero, luego Roxanne y Molly, luego Lily junto a Hugo, finalmente Lucy y – cuando Scorpius iba de camino a la salida – Rose.
La pelirroja lo abrazó en el segundo en que sus ojos encontraron los de ella. Le agradeció en un susurro y se apresuró a reunirse con su familia, dejando al rubio sorprendido y desconcertado, pero con una media sonrisa imborrable en el rostro.
Sabía que más tarde querría volver, asegurarse de que Dominique estuviese bien, aunque según la enfermera la caída había sido a poca altura y ningún hueso estaba roto, sólo tendría dolor de espalda unos días y con un par de pociones estaría perfecta para el baile del sábado. Aun así él – siendo hijo de un medimago – estaba hecho para desconfiar un poco en los primeros diagnósticos y para no subestimar el dolor real que puede experimentar una persona.
Realmente no sabía qué demonios lo había llevado a hacer eso. Scorpius no era violento, bueno sí era violento pero no realmente, no era normal en él actuar de esa forma, jamás había golpeado a nadie, por lo general era más bien verbalmente violento, capaz de hacer llorar a su madre sólo con hablarle, pero sin duda jamás se había atrevido a alzar una mano contra nadie, incluso como golpeador pocas veces resultó en derribar a otros estudiantes, simplemente los hacía perder el equilibrio o los golpeaba para alejarlos de la zona de anotación con su maravillosa puntería, y aún no se explicaba de dónde venía todo eso. Pero sin duda no se arrepentía en absoluto, de ninguna manera, incluso… se sentía aliviado.
A penas entró en su cuarto Lysander estaba ahí tirado en la cama cantando – horriblemente – una de esas tontas canciones que siempre solía vociferar cuando estaba de buen humor.
– ¡Miren quién viene allí! – exclamó el muchacho al ver a Scorpius. – ¿Cuántas Weasleys te faltan? ¿Cuatro? ¿Cinco? – reía.
– Idiota. – espetó el rubio quitándose el uniforme de Quidditch que aún llevaba puesto.
– Bueno, entonces no te molestará si voy al baile con una de ellas. – la sonrisa de Lysander era quizás la más enorme que había visto jamás.
– ¿Quién es la desafortunada?
– Primero invite a Molly, que por supuesto dijo que no y casi que me asesina con los ojos… – explicó. – Y luego me topé con una Lucy muy risueña, y bueno, no pudo resistirse a mis encantos. – sonrió nuevamente.
– Eres de lo peor, Scamander. – comentó Scorpius antes de meterse al baño para darse una ducha.
-0-
Rose ya casi acababa de alistarse para el baile. Como la consigna consistía en llevar algún tipo de disfraz, como se acostumbraba en las fiestas de Halloween muggle, optó por uno algo tonto a su parecer pero todas sus primas se habían puesto de acuerdo para ello, irían como princesas, gracias a su largo cabello rojo rizado a Rose le asignaron Merida, la princesa escocesa que convierte a su madre en oso vaya uno a saber por qué, llevaba un vestido color verde inglés largo hasta el suelo con algunos detalles alrededor del escote, y un arco con unas flechas que usaría colgadas en la espalda. Roxanne sería Tiana, Molly sería Ariel, mientras que Lucy – luego de muchas quejas – convenció a Dominique de hechizar su pelo para que fuese rubio y ambas serían Cenicienta y Aurora, respectivamente. Sonaba sumamente estúpido, pero la pelirroja no tuvo mejor idea y el tiempo se le había ido de las manos como para negarse.
Alice, por su parte tenía su traje de jugadora de Quidditch del equipo de Brasil sobre la cama, y aún no salía del baño; Nora acababa de salir y le indicó que si la muchacha demoraba más de diez minutos entrara a chequearla.
Abrió la puerta del baño y ahí estaba ella, con su cabello oscuro cubriéndole la espalda desnuda, y solo llevaba puesta la parte de abajo de su ropa interior, parecía haber estado llorando pero ya se había lavado el rostro.
– ¿Alice?
– ¡Rose! Lo siento, ¿necesitas al baño? – la chica se volteó cubriéndose el torso y esbozó una sonrisa forzada.
– Necesito dejar de encontrarte llorando por el idiota de James, para ser honesta…
– Supongo que lloro bastante… – Alice bajó la mirada, como si estuviese avergonzada de ello. – Lo siento.
– No, ¿qué? ¿Te estás disculpando? – Rose soltó un sonoro bufido. – ¡Alice Longbottom!
– ¿Q-qué?
– Por favor dime que no vas con James al baile.
– N-no… – alzó sus enormes ojos negros y miró a la pelirroja fijamente. – Nora me lo prohibió después de lo que pasó el otro día. – ante aquello Rose alzó una ceja, esperando que le explicase. – Pues… eh… – ella tartamudeaba como si estuviese por confesar un delito, poniendo a su compañera sumamente nerviosa. – Bueno… ya sabes… siempre nos encontrábamos en el aula en desuso del cuarto piso y bueno… no sé… estaba ocupada y…
– Alice, si no me dices en este instante deberé golpearte como no te das una idea.
– ¡Tuvimos sexo en el armario de escobas! – la voz de la castaña se quebró al finalizar la frase y sus manos viajaron desde su pecho hasta cubrir su rostro.
– ¿Y por eso Nora te prohibió aceptar ir al baile con él?
– Es… es que yo… – dejó entrever sus ojos bajando ligeramente sus manos. – Yo nunca… yo nunca lo había hecho antes, y… f-fue, fue terrible y… y-yo… yo realmente no quería hacerlo…
Algo dentro de Rose dio un vuelco. James Sirius Potter iba a tener que escucharla, sin importar cuántas veces había prometido no meterse en sus asuntos, Alice era una de las pocas amigas que ella tenía, sin mencionar la persona más dulce de todo el Universo, y no merecía – nadie merecía – que un tarado como su primo la usara como si se tratase de un trapo.
– Vístete. – ordenó la pelirroja a su compañera sin expresión en el rostro. – No vas a perderte el baile por su culpa.
Luego de unos minutos ambas bajaron a la Sala Común, donde un sonriente Lorcan Scamander las saludó con un gesto de la mano. Alice se quedó platicando con él mientras Rose salía por la puerta, esperando que Scorpius ya estuviese ahí.
Y vaya que sí. Llevaba el cabello peinado de manera extraña, los costados engominados y algunos rizos en la parte de arriba, una camiseta blanca ajustada y una chaqueta de cuero negra con unos jeans algo rotos en las rodillas. Sin dudas no tenía idea qué era, pero jamás se había visto mejor.
– Princesa. – el rubio hizo un gesto de reverencia antes de reír burlándose de ella.
– ¿Y tú qué, Malfoy?
– Según Albus: John Travolta, sea quien ese sea. – Scorpius hizo ese gesto de nadie-sabe-de-qué-habla-pero-pretendamos-que-sí.
– Te ves como Sirius Black en esa foto que tiene McGonagall en su oficina.
– Lo tomaré como un cumplido. – los ojos grises de Scorpius brillaban de una forma particular. – ¿Vamos? – curvó su brazo, para que ella lo tomara.
Caminaron tomados del brazo hasta el Gran Comedor. El techo parecía de tormenta, aunque estaban seguros de que no había una afuera, todo estaba decorado en colores negro y naranja como las típicas fiestas muggles, y casi todos llevaban algún disfraz.
Lo cierto era que ese fue el primer baile al que Rose había asistido, al igual que Albus. El año anterior quiso asistir al baile de Navidad, pero Fred había intimidado tanto a los chicos que nadie se atrevió a invitar a ninguna de las Weasleys, y solo Dominique y Roxy acabaron yendo juntas, y Albus bueno… él no podía ir con la persona que hubiese deseado de modo que no gustaba de ese tipo de cosas.
Y para su sorpresa el azabache estaba ahí, vestido muy similar a su mejor amigo, sentado junto a Dominique – con ese ridículo vestido rosa que hicieron que usara – en una de las mesas dispuestas en los lados del salón, bebiendo whisky de fuego. En el instante en que se acercaron a la mesa la rubia esbozó una enorme sonrisa, y saludó a ambos con un entusiasmo poco común en ella.
– Tranquilos, solo está un poco ebria. – aclaró Albus entre risas.
– Ya me estaba asustando. – comentó Scorpius riendo también.
Todo fue muy divertido, al menos para Rose. Bebieron hidromiel, y vino de sauco, y platicaron un largo rato mientras comían panecillos de arándanos y todo tipo de dulces que había dispuestos en las mesas. Pronto comenzó la música y todos bailaban animadamente – incluso Nique y Albus a un lado del salón – y aunque el rubio era algo torpe aun así le fascinaba verlo intentando.
Luego de casi una hora de bailar como si su cuerpo estuviese poseído, gracias a que los dolores habían abandonado su cuerpo tan solo el día anterior, se asomaron a una de las mesas para beber algo y la música cambió abruptamente. Comenzó una canción lenta y cursi y muchos comenzaron a alejarse de la pista mientras que algunas parejas se juntaban para un baile más… íntimo.
Scorpius le dedicó una mirada a Rose, que sintió cómo se sonrojaba. En teoría seria su primer baile oficialmente de modo que no pudo evitar reír con nerviosismo.
– Rosie… vas a tener que disculparme. – comenzó a explicar el rubio acercándose a ella. – Verás, hay algo que debo hacer antes de bailar contigo, sabrás entender. – esbozó media sonrisa dejándola algo desconcertada.
Sintió esa horrenda sensación de insatisfacción subir por su estómago, eso hasta que vio al rubio atravesar el salón. Se detuvo donde Albus cuidaba a su bastante ebria prima, y extendió su mano hacia él. Los dos muchachos – tomados de la mano, cabe destacar – se acercaron a la pista de baile y con dos sonrisas muy nerviosas comenzaron a bailar lenta pero grácilmente por todo el lugar. Las miradas y las risas eran algo obvio, a Rose no le sorprendió tanto como el gesto. Él también sabía que Albus no podría bailar con otro chico, nadie estaría dispuesto a exponerse de ese modo y fue capaz de darle a su mejor amigo un muy incómodo pero tierno primer baile.
Al pasear la mirada por el salón pudo notar la atónita mirada de James, luego de que todo el mundo se apartara a mirarlos, la enorme sonrisa – ebria – de Dominique, los gestos conmovidos de Molly y Roxanne y la confusión de Lucy. Ella misma estaba conmovida, aunque ligeramente celosa porque habría de admitir que Albus era sumamente atractivo, sin duda más que ella, y eso le provocó una rara sensación de la que sacudió con un trago de whisky.
Segundos antes de que la canción finalizara otro muchacho tocó el hombro de Scorpius, pidiéndole – amable y orgullosamente – bailar con el azabache. Y fue entonces, y solo entonces que todo el resto de las parejas continuo bailando junto a ellos.
– ¿Me permite, su majestad? – la voz agitada de Scorpius acompañó un gesto exagerado que esbozó mientras se acercaba a ella.
– Eres una caja de sorpresas, Scorpius Malfoy. – afirmó ella tomando la mano del chico con una sonrisa.
Scorpius era realmente mucho más torpe que Rose, no podía entender cómo era que podía ser tan bueno sobre la escoba y tan terrible en el suelo, pero no le importó. Él tenía su mano en la cintura de la pelirroja y con la otra sostenía la de ella, y la chica acabó apoyando su cabeza cómodamente en el hombro de él, y bailaron hasta que la música se volvió diferente otra vez. James ni siquiera podía mantener sus ojos en las órbitas, e hizo a Rose reír sin parar en lo que los observaba, pero ¿qué iba a decir? Acababa de realizar el gesto más grande que su hermano podría necesitar, sin mencionar el asunto de Dominique, sin duda había mucho más en Scorpius que lo que ella – o cualquiera – podía ver en el exterior.
Y continuaron bailando en el pasillo de camino a la torre de Gryffindor, bromeando y jugueteando por ahí, como dos tontos… enamorados…
- Thur - ele ouviu ao longe alguém o chamar - Amor, levanta. Arthur! - sentiu duas mãos o sacudir.
- Só mais 5 minutinhos, Lu. Prometo que…
- O QUE?! VOCÊ ME CHAMOU DE QUE? -Julianne gritou tom altamente agudo, fazendo Arthur sentar na cama assustado.
- Que foi mulher? Porque tá gritando? - Arthur disse após se recuperar do susto.
- Você… Você é um idiota Arthur Aguiar! Um completo idiota! - Julianne disse e saiu do quarto batendo a porta com uma força surreal, deixando Arthur completamente confuso.
- Senhor, o que fiz pra ser idiota? - ele disse sozinho, tentando se lembrar do que havia feito - Que mulher lou… PUTA QUE PARIU ARTHUR! Merda homem, se mata. - ele se xingou e rapidamente foi atrás da mulher - Ju, amor, desculpa eu…
- CALA A PORRA DA BOCA!
- Mas amor, eu… - foi interrompido mais uma vez.
- Eu já disse pra calar a boca, Arthur! Eu não quero ouvir diabos de explicação nenhuma. Some daqui!
- Tudo bem. Mas eu tenho uma coisa super importante pra te falar. - ele disse e Julianne bufou.
- Qual o nível da importância? - ela, que estava sentada no sofá, ergueu o olhar até Arthur, que ainda estava parado no inicio do corredor.
- Altamente alta. - ele respondeu quase num sussurro.
- Senta e fala de uma vez, antes que eu me arrependa. - ela disse virando o rosto para o lado contrario ao de Arthur.
- Eu… Eu não sei por onde começar. Mas eu juro que não sabia de nada até ontem. - Arthur disse assim que se sentou ao lado da mulher no sofá. - Me desculpe por isso ter acontecido, não tinha como eu evitar, Ju. E nem como eu…
- Vamos direto ao ponto, por favor? - ela perguntou virando o rosto para Arthur.
- A Lua, ela… Ela tem uma filha. De três anos. E a menina tem que ter um pai né? Afinal, não se faz um filho sozinho. E o pai da menina, é, o pai da menina, bom, ele tá…
- O que tem o pai da criança, Arthur? Morreu? - Julianne perguntou revirando os olhos.
- Não, ele não morreu. Ele está bem vivo.
- E o que você tem nessa história? Porque pelo que eu sei e pelo que você me contou, ela te deu o pé na bunda antes de você voltar pra Londres.
- Não! Não me lembra dessa história, por favor! - Arthur engoliu seco e respirou fundo, engolindo junto a saliva (ou a falta dela) a vontade de dizer que aquela história não é verdade, que ele mentiu mais uma vez. - A filha dela… A filha dela é minha filha também. Eu sou o pai da criança, Ju. - Arthur disse de olhos fechados, prevendo o que viria a seguir. Mas ao contrário do que pensou, ouve silêncio absoluto. Apenas o som das respirações de ambos era ouvido.
Arthur abriu o olhos e encontrou os de Julianne marejados e vermelhos. Ela não queria chorar, mas estava sendo impossível de segurar. Ela se levantou do sofá e Arthur levantou junto, abraçando-a logo em seguida. Julianne não rejeitou e nem conseguiu segurar o choro por muito tempo, chorando nos braços do marido.
- Desculpa, Thur. Sempre foi seu sonho formar uma família, eu sei que você ainda sonha com isso. Desculpa não realizar esse sonho, desculpa nunca poder realizar esse sonho. Desculpa ser seca, desculpa, desculpa, desculpa. Eu não queria isso, Thur. Não queria. E agora você tem una filha, tem que ficar do lado dela. Mas por favor, não me deixe. Não me troque. Eu preciso de você, fica comigo. - Julianne falou desesperada.
- Shiu. Não fala isso, por favor. Eu nunca vou te trocar, nunca. - ele falou e beijou a testa da mulher. - Vai ficar tudo bem, eu prometo.