Venimos de mujeres que servían a todos menos a ellas,y así aprendimos a sentir culpa por elegirnos.
Fuimos criadas viéndolas entregarse por completo,como si amarse a sí mismas fuera un lujoy no un derecho.
Mujeres que hicieron del sacrificio una costumbre,y del amor propio, una tarea para otro día.
Aprendieron a sostener la vida de otros,hasta olvidar que la suya también merecía ser cuidada.
Crecimos observando que siempre decían «sí»,aunque por dentro llevaran mucho tiempo necesitándose.
Heredamos de muchas mujeres la costumbre de postergarse,y por eso aún cuesta ponernos en primer lugar.
La historia dejó a muchas sirviendo a todos,y a nosotras, la tarea de romper ese hábito.
— GK 💋
















