Cómo le dimos manija a la manija del mundial
Apenas supimos que la Argentina había clasificado para la final del mundial Brasil 2014 empezamos a pensar cómo podíamos decir lo que todo el mundo quería decir de la mejor manera posible.
Empezamos con un mensaje de despedida para Holanda, nuestro rival en la semifinal. Primero desde Twitter…
Al ver que el mensaje tenía mucha repercusión, lo compartimos en Facebook y terminó de hacerse masivo, sumando +534 likes y +1.000 shares.
Desde ese momento, entendimos que podía ser interesante canalizar la espera, el entusiasmo y la ansiedad en un hashtag único, y así empezó la #ManijaFinal (manija = ansiedad).
Para darle manija a la manija, el conteo hacia la final se pudo vivir segundo a segundo desde todas las páginas de El Meme.
Desde ahí mismo cualquiera podía tuitear los segundos que restaban para llegar al partido final entre Alemania y Argentina. Y teniendo en cuenta que más del 35% del tráfico de elmeme.me es mobile incluímos una función para poder compartirlo con amigos y grupos de WhatsApp.
El domingo 13, a horas del inicio del partido, la manija era incontrolable y el hashtag explotaba, llegando a casi mil menciones…
Tal era el entusiasmo, que para seguir dándole manija a la manija, decidimos crear un artículo con "Las 14 manijas más increíbles del mundo". Previsiblemente, la manija hizo que algo aparentemente sin sentido sume en sólo unos minutos más de nueve mil (9.000) visitas.
Lamentablemente la Argentina perdió ante Alemania por un gol hacia el final del tiempo suplementario. Más allá de eso de lo que más habló la gente al finalizar el partido fue de un penal que nunca se cobró.
La FIFA, desde su cuenta oficial de Instagram, no tuvo mejor idea que felicitar al arquero por su desempeño usando ni más ni menos que la foto de la polémica jugada. Y toda esa bronca nacional se hizo evidente cuando el artículo que generamos para cubrir este fallido oficial, llegó a sumar más de 25.000 visitas, 70 comentarios y 2.600 shares en las redes sociales.
Así fue cómo aprendimos que “bancarse ser segundo también es ser campeón”, y sobre todo que sabiendo qué decir y cómo decirlo, se puede cubrir un evento como el mundial con recursos reducidos y aún así estar a la altura de cualquier medio nacional de mayor alcance.