CRUZANDO A TRAVÉS DEL ESPEJO: 25 AÑOS DEL ALICIA
Fotos por Miguel Ángel Óliver
Es la mañana de un 27 de marzo, allá por el año 2006. Una llamada entra al teléfono de Ignacio Pineda, fundador del Alicia, quien al contestar escucha algo que lo hace movilizarse inmediatamente; no es para menos, el foro se debe preparar para un evento inesperado.
Al caer el ocaso, lo que muchos en la red tomaron con genuina incredulidad resulta ser cierto. La tocada improvisada logra llevarse a cabo con éxito y Don Nacho inmortalizaría ese momento grabando el audio para su colección personal.
Un par de años después, a petición personal del artista al enterarse que existía dicho material, aquella grabación sería lanzada a la venta de forma internacional bajo el sello de la casa como un disco en vivo que lleva por título “Estación México”.
La persona que aquel día contactó a Don Nacho a tempranas horas fue el mismísimo Manu Chao, quien tras presentarse ante el Zócalo de la Ciudad repleto apenas una noche atrás, decidió que este pequeño pero legendario foro sería su siguiente parada.
Esta es tan solo una de tantas anécdotas que se han vivido a lo largo de 25 años en el Multiforo Alicia, uno de los emblemas sobrevivientes para la música en la Ciudad de México.
Nacido de la autogestión y la cultura del Hazlo Tú Mismo, sus cuatro paredes han visto desfilar generaciones enteras de músicos y fanáticos que noche tras noche hacen vibrar cada uno de sus rincones.
El camino ha sido extenso, con todos los matices que eso conlleva, pero la pausa que hoy vive el recinto debido a la pandemia ha representado una oportunidad para repasar todos estos años en la escena a través de su memoria gráfica.
Desde su concepción en 1995, este sitio ha sido un importante incubador de bandas que ha construido un sólido archivo histórico compilando los característicos carteles que elaboran para promocionar sus eventos.
Tras más de dos décadas, el inventario luce inmenso pero vale la pena repasarlo. En aquellos montículos de papel yacen impresos con tinta los recuerdos que dan testigo de que los grandes de hoy en día también fueron principiantes.
Bandas como Café Tacvba, Panteón Rococó, La Maldita Vecindad y Caifanes vivieron aquí sus primeras andanzas y aunque ahora luzcan lejanos esos tiempos, los recuerdos permanecen nítidos en la memoria de aquellos músicos que al día de hoy mantienen con Nacho una sólida amistad.
Extendidos por estas paredes se despliegan uno a uno los relucientes posters que durante años habían estado guardados y hoy fungen como una cápsula de tiempo, arrojando nombres e ilustraciones que nos remiten al contexto en que fueron concebidos.
“Observar los carteles es ver la historia del Alicia. Piensas en cómo fue pasando el tiempo y se marcó un punto de partida para muchas bandas con las que fuimos creciendo en conjunto”, comenta Don Ignacio.
Y nada más certero que aquella afirmación. Desde la gráfica contestataria del Tijuana No de los noventas, hasta los novatos Inspector aún como teloneros; de la naciente escena de los dosmiles con unos muy jóvenes División Minúscula, Pxndx, Allison y Austin TV a los actos internacionales como Enrique Bunbury, Ska-P o Babasónicos.
La expresión de Nacho muestra su propio asombro: “Al ver estos posters digo ¡Ay cabrón! Cómo se han ido los años, pero me siento afortunado. Hoy en día ya es complicado que surjan sitios como este, mucho más difícil que hace 20 años.
“Aunque la gente y los grupos han cambiado, una razón de nuestra permanencia es que le seguimos apostando al trabajo y la unión, algo que antes se veía bastante. No creemos en la ley de la máxima ganancia, aquí apoyamos a todos por igual. El compañerismo y la solidaridad son la clave.
“Fue de esa forma que muchos grandes nombres se consolidaron. En el Punk Rock, el Hip Hop, el Surf, el Garage, el Rockabilly, así funcionaba y ese es nuestro consejo hasta el día de hoy para las nuevas bandas que aquí llegan: Trabajen en conjunto, hagan amigos, formen una escena propia.”
Este repasar por los años del Alicia que comenzó en reversa, llega a su tope justo en donde inició todo, los primeros gráficos del 95. Entre alebrijes y murales multicolor, las memorias fluyen enseguida para Don Ignacio al ver los impresos de esos días.
“Recuerdo que el primer año queríamos regresar el espacio con apenas unos meses de haber empezado. Los primeros con los que iniciamos se salieron, quedándome yo con todo el cargo.
“Por contrato no pude remitir el lugar, así que no quedó de otra que trabajar duro. Nunca me imaginé que íbamos a llegar a 25 años, en aquel entonces cuando esto solo era un proyecto ni siquiera teníamos idea de lo que era hacer un evento ni cómo funcionaba un espacio de este tipo.
“El 95 fue una generación muy de transición, de rompimiento y estábamos influenciados por ello. Nosotros éramos una bola de reprobados y nos pusimos a hacer esto sin saber nada, solo fuimos aprendiendo al paso y funcionó. Eso es el Alicia”, concluye entusiasmado Don Nacho, reafirmando la importancia de que espacios culturales como éste subsistan.
Ya tocará el tiempo de regresar, cuando las condiciones sean aptas. Las luces destellantes, el estruendo de las guitarras, el sudor y los gritos enardecidos inundarán estos pasillos una vez más. Será hasta entonces el momento de escribir nuevas historias.