Ciento veinte.
Somos poco conscientes de nosotros mismos.
Vemos nuestro cuerpo todos los días, pero no nos miramos. Soy un alma y tengo un cuerpo. Uno chiquito de 1.56m. Mi alma se conforma por energía. Mi energía se ve afectada por mis actitudes y reacciones… ésta fluye, sea positiva o negativa: ella fluye.
En menos de veinticuatro horas mi energía se sentía diferente. Se sentía acompañada y se sentía bien. Mi energía dejó de ser solo mía cuando se encontró con otra parecida. Se alimentaron mutuamente y se expandieron por dos cuerpos.
¿Creamos energía? ¿O sólo combinamos? ¿La energía muta? ¿La energía se alimenta?
Alimentamos nuestras energías sin saberlo y sin esfuerzo. Las alimentamos sin esperar un fin inverso. Tu energía fue el pulmón de la mía y la ayudó a purificarse. Tú no te diste cuenta cómo, ella no tuvo miedo de acercarse. Logré regresar a un lugar perdido. El balance de energía te da, te hace acordar y dejar todo en el olvido.
Ciento veinte. Ciento veinte horas. Ciento veinte horas contigo. Ciento veinte horas contigo renovaron mi energía.













