Eso que ven ahí, es un licuado MUY marroquí.
Y también es un ítem muy válido para la sección Combinaciones Inesperadas Que Son Un Gol.
Caminando por las calles de Marrakech, hay tantos y tan increíbles jugos de naranja a cada paso que la ciudad parece casi salpicada de ese color, una especie de puntillismo anaranjado. Hay carritos, kiosquitos, locales que te preparan en el momento un exprimido espectacular, dulce natural, imperdible. Tanto es así que tardé unos días en interesarme por el menú con los demás jugos que también abundan por la medina y sus alrededores. Entre ellos, me llamaba mucho la atención uno con el ingrediente en cuestión, el que ahora les voy a decir, ya basta de hacerme la misteriosa.
Es la palta. Sí señores: aguacate para los amigos. Licuado de palta, con leche, toman los marroquíes.
Si conozco bien a la población porteña, el 60% va a reaccionar con un guácale ante la imagen. Es que, en Argentina, la palta se consume siempre en preparaciones saladas; mientras que en el resto de Sudamérica, según me cuentan paraguayos y peruanos, la palta (el aguacate) se come dulce, en postres o solita con un poco de azúcar. De hecho, es una fruta y no una verdura, igual que el tomate.
Sea como sea, estoy convencida de que este licuado es un éxito seguro siempre y cuando no se anuncie su fórmula a los porteños comensales. Tiene un gusto extrañamente parecido al licuado de banana, pero una consistencia cremosa muy ganadora. Para los veganos, con leche de almendras o de avena es delicioso.
Ya voy a arremeter con recetas dulces que llevan palta. Tengo en mente otras Combinaciones Inesperadas Que Son Un Gol. Vamos despacio, para no espantar a ese querido pero un poco asustadizo 60%...