Conectarme con mi niña interior, echar raíces y florecer de nuevo con aquella pícara que soñaba, jugaba, reía; ser feliz, espontánea, con la inocencia en la mirada; y creer que un mundo mejor nos espera mañana.
En armonía con la mujer que soy hoy, alineada con una mente abierta a la sorpresa, a lo que llega, a lo que espera en el futuro. Sembrando sonrisas para recoger miradas de ensueño y divertirme conmigo misma.
Leregi Renga













