Cuando Hume leyó las justificaciones del poder del Estado a través de las teorías contractualistas

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Cuando Hume leyó las justificaciones del poder del Estado a través de las teorías contractualistas
Francisco Suárez: El Doctor Eximius y su huella en la filosofía, el derecho y la política
No existen los derechos naturales — Anthony de Jasay
https://libertades.medium.com/no-existen-los-derechos-naturales-anthony-de-jasay-9128ee9f01aa
"No es la experiencia quien nos ha enseñado la máxima de la violencia y la maldad humanas de hacerse mutuamente la guerra antes de que aparezca una legislación exterior poderosa; por tanto, no es un factum el que hace necesaria la coacción legal pública, sino que, por buenos y amantes del derecho que quiera pensarse a los hombres; se encuentra ya a priori en la idea racional de semejante estado (no jurídico) que, antes de que se establezca un estado legal público, los hombres, pueblos y Estados aislados nunca pueden estar seguros unos de otros frente a la violencia y hacer cada uno lo que le parece justo y bueno por su propio derecho sin depender para ello de la opinión de otro. Por tanto, lo primero que el hombre se ve obligado a decidir, si no quiere renunciar a todos los conceptos jurídicos, es el principio: es menester salir del estado de naturaleza, en el que cada uno obra a su antojo, y unirse con todos los demás (con quienes no puede evitar entrar en interacción) para someterse a una coacción externa legalmente pública; por tanto, entrar en un estado en el que a cada uno se le determine legalmente y se le atribuya desde un poder suficiente (que no sea el suyo, sino uno exterior) lo que debe ser reconocido como suyo; es decir, que debe entrar ante todo en un estado civil"
Immanuel Kant “MdS, I §44, 312″
Nadie está obligado a abstenerse de atentar contra la posesión de otro, si éste no le ofrece simétricamente también la garantía de que observará con él la misma conducta de abstención. Por tanto, no puede esperar a percatarse de las adversas intenciones del último, por ejemplo, por una triste experiencia; porque, ¿qué le obligará a escarmentar, si ya puede percibir suficientemente en sí mismo la inclinación de los hombres en general a dominar a los demás (a no respetar la superioridad del derecho de otros, cuando se sienten superiores a ellos en poder o astucia) y no es preciso esperar las hostilidades efectivas? Está autorizado a coaccionar a quien, ya por su naturaleza, le amenaza con ello
Immanuel Kant “MdS 307 §42″
Repensar la sociedad -urgentemente- Los impulsos me tunden, lindando la flagelación, con una vara metálica para que explote y expanda mi presión alrededor.
Cuando entiendes la metáfora del Leviatán de Hobbes