Cualquier domingo por la mañana normalito
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Cualquier domingo por la mañana normalito
(...) Se arrimaba a la hoja cuanto podía, su nariz borroneaba la letra fina... Pero se puso lentes y oh maravilla volvieron las "corrientes" las "cristalinas"... Y releyó a Pessoa y a Carlos Williams y anduvo con Sabines por la cornisa... Ahora es un "cuatrojos" es un "lenteja" pero ve lo que escribe y lo que piensa.
Washington Benavides
¿Quién soy?
Soy la chica que ama las tormentas.
Porque cuando él cielo llora, ruge, grita, ya no me siento sola.
Me da paz, lo que a otros altera.
Soy la chica con ropa dos talles más grande que se sienta en él fondo.
Con los auriculares puestos.
Porque algunos demonios gritan demasiado fuerte.
Soy aquella con ojos rojos, cansados, que arrastra su alma en pedazos.
Y sonríe, sin hacer caso a lo que dicen.
Que no se ahoga en la corriente, que pisa firme entre las piedras,
A pesar del dolor de mis pies lastimados, de tanto caminar por él borde de la cornisa más afilada.
Si, soy aquella por la que nadie da nada, pero, sin embargo, sigue dando todo.
Aunque sea poco, porque todo, en un mundo en pedazos, para muchos es poco.
Y he ahí en la cornisa de tus labios, donde encontraré el límite de nuestro amor.
Así será.
Palacios de Campos, Valladolid, Castile and León, Spain. VIA.
Me siento tan indefensa, al igual que una niña de 6 años perdida en el supermercado. Me siento sola, aún teniendo a la persona que más amo a mi lado. Ver la realidad y salir al mundo exterior tan rápido me hace levantarme y inhalar como si en un sueño estaría cayendo de una cornisa.
Im-real-not-perfect
Desde la cornisa de la montaña dejo caer suavemente una piedra hacia el precipicio, una acción ociosa de cualquiera que se detiene a descansar en este lugar.
El anónimo | José Watanabe