Que bonito coincidir con alguien así.
Tú ahí, siendo tú me enseñaste más de lo que un año de salir con otros me había enseñado.
Me enseñaste que yo no estaba pidiendo demasiado de un hombre.
Me enseñaste que sí existen personas así de bonitas.
Bonitas de físico pero también de mente.
Coincidir con alguien así fue para mí un sueño cumplido.
Coincidir con alguien que parece sacado de un cuento.
Te miraba de lejos y pensaba “qué inalcanzable”
Te miraba de lejos y pensaba “¿qué se sentirá tener cinco minutos de su atención?”
Te miraba de lejos y pensaba “¿qué se sentirá que esos ojitos te miren?”
Y de repente.. coincidir.
De repente esas preguntas tuvieron respuesta.
¿Qué se sintió?
Me dejaste helada.
Al primer choque de miradas yo ya estaba temblando.
Me miraste, sonreíste y me tenías sonriendo ya.
Caminar hacia ti se sintió diferente.
Hablamos dos minutos y yo comencé a sentir que estaba hablando con un viejo amigo.
Deje de temblar.
Coincidir.
Comenzamos a hablar de temas cada vez más personales.
Me contaste de dónde salió tu nombre, me contaste porqué comenzaste hacer eso que mas.
Me contaste tus planes a futuro y aquello que tanto deseas.
Me mostraste tus herramientas con las que día a día trabajas en ti.
Coincidir.
Coincidimos en opiniones, en frases, en gustos, en disgustos.
Coincidimos en miradas y roces.
Coincidimos en sonrisas y en miradas de reproche.
Coincidimos en risas.
Coincidimos tanto que por un momento dejaste de ser el “inalcanzable” y simplemente eras un ser humano precioso al que le brillaban los ojitos cuando hablaba de lo que le apasiona.
Coincidimos así, sin planearlo. Sin pensarlo, sin buscarlo.
Coincidimos y mi corazón comenzó a latir bonito.
Coincidimos y de repente nos llegó la noche.
El tiempo se fue volando sin darnos cuenta.
Soltaste la frase “No con cualquiera se puede tener pláticas como ésta”
Coincidimos y me dí cuenta de que eras lo más parecido a el hombre perfecto que tanto buscaba.
Llegó el adiós.
Un adiós que dolió porque no tenía sabor a “hasta pronto”
Llegó el adiós y me tocó verte alejarte.
Nos despedimos y me aterra pensar que jamás volveré a verte.
Coincidir.
Me alegra haber coincidido contigo.
Le doy gracias al universo por habernos echo coincidir.
Gracias porque entendí muchas cosas de la vida.
Entendí que yo no estaba buscando algo imposible.
Entendí que lo que busco en una persoa sí existe y tú eres la prueba viviente de ello.
Ojalá el destino vuelva a tener el capricho de juntarnos de nuevo.
Ojalá vuelvas a buscarme.
Ojalá coincidir de nuevo, como aquel 10 de febrero en aquel parque.