Sentía celos porque sabia que si alguien te conocía perdería la cabeza por ti así como me paso a mi la primera vez que te vi.
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Sentía celos porque sabia que si alguien te conocía perdería la cabeza por ti así como me paso a mi la primera vez que te vi.
- AD
Hay cosas que no sabía que podía sentir, hasta que te conocí...
-AMRA
Solo te voy a pedir una cosa: cuando nos veamos de nuevo quiero que me des un abrazo, antes de que hablemos siquiera, y ya continuamos.
Si me hubieran dicho cuando te conocí, que iba a quererte tanto como lo hago, no lo hubiera creído.
-L
Maldigo el día en el que te conocí y maldigo las voces que dijeron que estaríamos bien juntos.
Sus ojos son mi próxima adicción.
Jamie RCN.🌙
Hey! Ahí donde conocí a la reina de las flores.
Cuando joven era mi abuelo una historia me había contado acerca de una mujer que bella como las flores era. Siempre pensé que había sido no más que una historia de un viejo loco porque por cuerdos a mi familia no se le conoce y sin más jamás olvide esa historia. Corría el tiempo rápido y fugaz como siempre, la noche tranquila y tintillante, un jardín y mi espalda que abrazaba el césped, mis ojos bañados en las estrellas y la soledad de la noche que me abrazaba. Poco de cordura me hubiera dicho si al saber que bajo ese cielo estrellado lo que una vez fue cuento ahora me miraba fijamente. Su pelo entretejido danzando al ritmo del aíre y cayendo como cascada sin dirección por su espalda y sus hombros. Una mirada que llamaba a la curiosidad como si yo fuese una flor que jamás ella hubiese visto y yo pensando que las margaritas de aquella noche algo mágico habían tenido, que el paisaje que se me mostraba, mis ojos no lo podían creer, digno de un sueño debía ser y aún así ella estaba ahí tocando mi rostro con un suave roce como si los pétalos de una lila me abrazarán. Un suave y dulce aroma que en años he olvidado, olía a roció en la mañana, como si la primavera me azotara en la cara. No decir más de esa noche sería alargar un recuerdo, nunca su nombre me dijo no debería hablar más de su belleza, aunque cada trazo de su piel, su carne y su cuerpo parecían pintados con un tinte de magia, era un arte sólo entendido por el tiempo, dudo que en el espacio existiese ser más cautivador y juraría que el sol quemaba cada día por esperar encontrarla, pero ella amaba el aíre de la noche, el cielo estrellado, una dulce melodía y los largos infinitos. Ella era la personificación de la libertad, una chica libre y loca, sin ataduras, complejos o miedos. Ella iba más allá de la vacía belleza física, ella en todo sentido era hermosa, donde ella fuese el aroma de la primavera te pegaba como un viento fuerte. Seguro ella te deslumbraría donde sonriese porque hay una belleza que va más allá y que deleita a uno cuando se escucha la melodía de un ser, de un ser que suena a libertad. Mi encuentro con la reina de las flores fugaz fue pero su canción resuena en el viento cada que la primavera se acerca y ahora cada año cuando la estación en la que la conocí se avecina, el viento me llama y su aroma me despierta en las mañanas, acudo de nuevo a la cita, puntual con mi piano para tocar su canción, sentarnos en el pasto a cantar, bailar una vez más, esperando que ahora esté conmigo y sólo recordando lo bueno que fue tenerla cerca de mí.