Cuídate, cuida tu cuerpo y tu mente.
Existen muchas razones por las cuales amar y cuidar tu cuerpo.
Primero, tú.
Trabajar con tu cuerpo para mantenerlo con salud, y no solo salud física, sino también mental.
Si no empiezas a cuidar tu cuerpo, nadie más lo hará por ti.
Al principio es difícil empezar con el ejercicio, del que sea, -porque es un nuevo hábito-. Y después hacerlo parte de la rutina. Es normal, pero es ahí cuando se aplica junto, la fuerza de voluntad.
Tener claro un objetivo, es importante, aunque se tiene que estar presente en el proceso, disfrutarlo, vivirlo sin reproches a tu cuerpo.
Tu cuerpo escucha a tu mente. Y al trabajar tu cuerpo, vas trabajando tu mente. Es un trabajo en equipo.
Es un entrenamiento para respirar, tener calma contigo y saber que puedes cada vez, un poco más.
Y conforme vas avanzando en tu entrenamiento, con el tiempo te vas dando cuenta de lo que vas haciendo. Primero se nota interiormente, tus ojos van viendo tu cuerpo de diferente manera, porque te estás sintiendo diferente desde el interior.
Vas notando resultados interiormente, tu concentración, tu energía, tu motivación. Después el sudor que transpiras lo agradeces también, vas agradeciendo cada uno de tus miembros que te permiten hacer la rutina de ejercicio.
Y conforme mas se hace, más te motiva, más sientes y ves resultados. Te haces consciente de que es un proceso, a veces largo, para empezar a ver resultados. Y cuando ves resultados, sabes que valió la pena el esfuerzo, el sudor, el sueño por la mañana.
Agradecele a tu cuerpo siempre, todo lo que hace por ti, todo lo que aguanta y síguelo cuidando, porque en esta vida, es él único que tenemos.


















