Sonreí, recuerdo perfectamente el día que conocí, y solo pude sonreir. Tú tenías un no sé qué, que simplemente me cautivó. No puedo creer que ya pasaron más de diez años y todavía puedo recordar ese momento. Ese viaje por el centro en el asiento trasero de un taxi, la primera vez que nos tomamos de la mano, el primer beso, para mí todo eso fue mágico. Pero creo que para ti son recuerdos que quieres olvidar o ya olvidaste. Si de casualidad nos topamos en la calle, no sé si me reconocerás, si tus poderes místicos podrán saber que todavía soy yo. Tanto cambió en todo este tiempo. Lo último que supe de ti por unos amigos en común es que eres feliz, y me alegro.
Merecías, mereces ser feliz. Me causa algo de sentimiento encontrado el que no lo seas conmigo, pero en verdad me alegro de que seas feliz. Gracias por tanto, perdón por tan poco.