Nunca te dejes derrotar por la tormenta. Nunca me cansaré de repetirte, una y mil veces, lo mucho que vales, que todo lo que has luchado, tarde lo que tarde, va a tener una recompensa muchísimo mayor de lo que jamás has soñado. Y te lo voy a decir una y mil veces, igual no te escribo, igual no te llamo, pero sabes que un simple gesto es un guiño a que no olvides jamás lo mucho que te quiero. Lo mucho que TODOS te queremos. Y es que todos los días grises, tienen una nota de color que nos recuerdan que estamos vivos para seguir persiguiendo nuestros sueños.
La sabiduría del cuervo









