«Todas las obras de arte, y el arte mismo, son enigmas; hecho que ha vuelto irritantes desde antiguo sus teorías. El carácter enigmático, bajo su aspecto lingüístico, consiste en que las obras dicen algo y a la vez lo ocultan. Ese carácter tiene algo de las imitaciones de un payaso; si se está dentro de las obras, si se las acompaña internamente en su despliegue, se hace invisible, pero si se sale fuera, si se rompe el pacto con su inmanencia, entonces vuelve y se aparece como un espíritu. También por esto merecía la pena estudiar a los hombres incapaces de arte: en ellos el carácter enigmático del arte se hace tan flagrante que llega a su total negación, es sin darse cuenta la crítica extrema de aquél y, como actitud defectiva, apoyo de su verdad.»
Theodor W. Adorno: Teoría estética. Ediciones Orbis, pág. 162. Barcelona, 1983.
TGO
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