No sé si el tiempo existe, pero anhelo que me lo susurres al oído,
que me lo grites si hace falta, que repose entre nosotros como ese
silencio que tú sabes cuidar tan bien.
No quiero borrar dolores, ni soledades, ni ausencias;
solo deseo sembrar gestos pequeños y seguros que nos regalen
instantes de alegría verdadera.
Y si mis fantasmas insisten en pronunciar tu nombre, que lo hagan
como una luz obstinada, capaz de abrir caminos nuevos en medio de ruinas desoladas.
Buenas noches amor














