Si estás en un camino de crecimiento personal, no olvides lo más importante: la espiritualidad
Cuando comenzamos a realizar cambios positivos en nuestras vidas, adquiriendo hábitos saludables, preocupándonos por nuestro bienestar, puede ocurrir algo bastante sorprendente: sentir que nuestra felicidad dura poco, siendo frágil ante las dificultades, y que en verdad los cambios no ofrecen la plenitud que esperábamos. ¿A qué se debe? ¿Será cosa de paciencia, o hay algo más?
Seguro estamos olvidando lo más importante: nuestra alma. Es necesario considerar que no somos solo cuerpo y mente, sino que tenemos un alma que nos da vida. Y para estar en armonía, es fundamental que nos ocupemos de ella.
La espiritualidad es la conexión con Dios, con la naturaleza, con nosotros mismos y los demás, por medio de la bondad. Percatarnos que somos parte de algo mayor, trascendente. Otorgándonos la fabulosa capacidad de conocernos, desarrollar nuestra identidad, nuestros valores y propósitos en la vida. Porque, si cambiamos nuestros hábitos alimenticios, nos cuidamos haciendo deporte, dejamos de ver cosas negativas, pero no tenemos un sentido, ¿de qué nos sirve?
La espiritualidad aleja la confusión, el pesimismo, el vacío. Dándole un sentido superior a nuestra vida cotidiana. Permitiéndote percibir la belleza de la creación y sentirte agradecido por la posibilidad de estar vivo. Un primer paso para escuchar tu alma es justamente pensar en las cosas que agradeces. Viendo lo bueno que hay en ti, en los demás y en la vida en general. Dejando que nazca en ti la bondad. Toma contacto con la naturaleza. Haz espacios de paz y silencio en tu día a día. Dale una oportunidad a la meditación, a la oración. Y verás cómo en tu interior comienza a surgir la luz.
Escrito por: Fernando Osorio
redactor de Silvestre & Coqueta.