No hay nada peor que odiarse a uno mismo, y cuando crees olvidarlo pasa algo detonante a recordarlo.
Arrow.

seen from Dominican Republic
seen from United States

seen from France
seen from Dominican Republic

seen from Italy
seen from China
seen from United States
seen from United States

seen from Egypt
seen from Dominican Republic
seen from Egypt

seen from Dominican Republic
seen from Australia
seen from Germany
seen from Italy

seen from United States
seen from Greece
seen from United States
seen from Greece
seen from Ireland
No hay nada peor que odiarse a uno mismo, y cuando crees olvidarlo pasa algo detonante a recordarlo.
Arrow.
Lo que te escribí y nunca te dije / ArumaValeria
Colaboración: @no-llores-si-me-lees-tonto
A veces sabes que estás mal, que estás apunto de ser detonada y tener un episodio. A veces sabes que estás al borde de lastimarte de destruirte, y en vez de detenerte o alejarte, terminas de darte ese empujón para caer en el precipicio y terminar aún peor.
Un #motor de #combustion interna es un conjunto de #piezas tan bien armonizadas, qué cualquier situación anómala lo destruye. En este caso os muestro los efectos de una #combustion #detonante https://www.instagram.com/p/Cienf2Uo1OQ/?igshid=NGJjMDIxMWI=
Detonante
El cambio drástico, inesperado y nada sutil, llega. Arrasa las emociones, te quedas en el aire luego de creer que florecías. Pero se necesita un motivo más para estallar en luz. La ansiedad rodea, deseas serenidad. Anhelas paz armónica y empatía constante. Complicidad, tolerancia, amor y lealtad.
Que tú detonante de ansiedad sea una persona de tu propia casa es algo que no se lo deseo a nadie.
Espero que nadie de ustedes lo sufra nunca
No les debemos nada.
Estas últimas semanas personalmente han estado llenas de ansiedad, coraje y tristeza. Cuando estalló lo de Nath Campos y el alboroto que se hizo porque era otra mujer violentada (como muchas diario), con la diferencia de que es una figura publica, no pude más. Así que un día después, al llenarme de opiniones, de más noticias, etc., a casi un año de no sufrir un ataque de pánico, mi “bolsita” estaba llena, a reventar. La situación de ella y los señalamientos que aún le siguen llegando, fueron mi detonante.
Todos los días hay desaparecidas, denuncias y miles de mujeres violentadas de una u otra forma, de las que estoy consciente, que me afectan de alguna manera como a muchas compañeras y que mi mente ya no pudo soportar.
Ese viernes específicamente, llegué a un punto en el que cada agresión de género y las opiniones en contra de las víctimas, las sentí personal, ¿por qué si mis heridas por agresión sanaron hace unos años? ¿Por qué si yo avance? ¿Por qué si la terapia ahora era por el Covid, mi ansiedad, el estrés y no por una agresión?
Sencillo, ninguna herida por pequeña que sea, cicatrizara por completo mientras mis hermanas, amigas, compañeras, etc., sigan viviendo esto.
“¿Era rica o pobre? ¿Era de día o de noche? ¿Cómo estaba vestida? ¿Por qué no escoge bien a sus amigos? ¿En dónde estaba? ¿Por qué estaba sola, por qué no iba con un hombre? ¿Por qué no habló antes? ¿Por qué no a denunciado? ¿Y si lo provocó? ¿Qué tal que esta mintiendo? Seguro esta exagerando. No le creo porque antes eran amigos. ¿Por qué siguió trabajando con él? ¿Por qué no termino su relación?”. Siempre buscan culparnos.
Leer las opiniones y señalamientos que re-victimizan a quienes han pasado por una situación de agresión, verbal o física, me quiebra todos los días. No entiendo la necesidad de hacernos culpables a nosotras para minimizar los daños.
Ver o escuchar cada comentario que busca quitar responsabilidad al agresor, pesa, duele, te quiebra poco a poco. A veces es inevitable vernos reflejadas en cada caso.
Muchas de nosotras que aún no hablamos de nuestras agresiones y sobre nuestros agresores, tenemos miedo. No a ellos, a la opinión pública, a como van a querer acabar con nosotras por no hablar al siguiente día que sucedió, miedo a cada pregunta que vamos a tener que responder, miedo a revivir lo sucedido, miedo a como vamos a ser juzgadas, miedo a como le van a creer más a ellos porque “cada versión tiene dos lados” o porque “han sido buenas personas con los demás”. Nos ahogamos en el miedo.
Personalmente hace tiempo aprendí a priorizarme, en cuerpo, mente y alma, aprendí que no fue mi culpa y que el amigx de mi agresor, jamás será mi amigx, que el día que decida hablar fuerte no estaré sola, que tengo una manada de mujeres fuertes que hace tres semanas me sacaron del hoyo en el que estaba, temblando, llorando, sin voz, rota y harta, únicamente por recordar lo que yo viví y pensar en lo que va a pasar el día que hable, sin embargo no estoy sola.
Sé que no le debemos nada a nadie. Sé que la opinión de quién cuestiona nuestros tiempos, no vale nada y que aún así no podemos evitar que nos afecte. Sé también, que quien habla después de un día, un mes, un año, una década o el tiempo que sea, es fuerte, valiente y jamás estará sola en ese camino. Y sé, que muchas aún no saben nada de esto, sin embargo tampoco van a estar solas nunca. Estamos todas.
Dejen de pedirle a las mujeres que hablen al instante. Dejen de cuestionarnos. Dejen de señalarnos. Dejen de re-victimizarnos. No saben todos los fantasmas que viven en nuestra cabeza y el daño que sigue haciendo, aún cuando ya es pasado. No les debemos nada.
Todas tenemos un proceso y a todas, aún cuando ya esta en el pasado, nos va a seguir afectando hasta que no le vuelva a pasar a ninguna.