Los domingos con piano y chocolate caliente pican más las costillas que la nostalgia por sí sola. La nostalgia que llega en forma de persona con nombre y apellido desde lejos. La lejanía que cada vez separa más los corazones y los pensamientos se tornan en un color pálido donde no florecen ideas. Las flores que habías enviado se han secado pese a cambiarles el agua, y es que nada dura por siempre. Parece que siempre es domingo, pero ni eso durará eternamente aunque lo parezca.
Clara Ajc














