Owning the vocabulary of narrative figuration, which had begun to spread among the Spanish avant-garde of the time, his work invoked the aesthetics of commercial culture and of the mass media - deeply rooted in social realities. Using wood and polyester reinforced fibreglass, Canogar escaped the boundaries of the canvas adding three-dimensionality, volume and flesh to his figures. The Punishment represents a man being beaten by a policeman, which would not have been an unfamiliar scene in the late 1960s. The disturbing vignette, which physically invades the viewer’s domain, was interpreted as a wakeup call to engage with the social unrest that defined those turbulent years in Francoist Spain.
Recordamos que el siguiente texto no ha sido redactado por el staff de ToL, solo lo hemos traducido para que pueda llegar a más personas. La autoría pertenece a @writing-the-words, podéis leer el post original en su tumblr así como en este mismo tumblr bajo la etiqueta “idioma original”.
Escribir al héroe de cualquier historia es un territorio arriesgado. Si son demasiado defectuosos, ya no son un buen héroe (porque serían malos), y si no son lo suficientemente defectuosos, bueno ... entonces son aburridos. Si un héroe es demasiado perfecto o demasiado fuerte, no hay un desafío real. Sabes que tendrán razón o que ganarán. El lector no tiene ningún motivo para temer por ellos, y por lo tanto, el lector no tiene ningún motivo para preocuparse.
¿Quien es el héroe?
Entonces, si estás escribiendo sobre un superhéroe luchando contra un súper villano, tienes una idea bastante directa de quién es el héroe. Si no estás escribiendo una historia de superhéroes, entonces podría ser una pregunta más importante. Realmente depende de ti quién en la historia va a ser el héroe. No tiene que ser tu personaje principal. El héroe de la historia es el personaje que hace lo correcto, o lo que cree que es lo correcto (y generalmente la audiencia estará de acuerdo). Es el tipo que entra en el edificio en llamas para salvar a la familia.
¿Qué hace a un héroe?
No hay una receta para hacer un buen héroe. Bueno, si tienes un niño huérfano que termina teniendo mucho dinero / un viejo y sabio mentor, probablemente tengas un buen comienzo. Si bien una historia de fondo trágica siempre es interesante, no es necesaria para crear a un héroe. Hay una clara diferencia entre escribir un buen personaje y escribir un buen héroe. No tienen que ser los más fuertes o los mejores, pero el héroe de la historia debe ser alguien en quien el público confíe y apoye. Ayuda si tienen defectos y el lector puede identificarse con ellos.
Cuando haces sufrir mucho a alguien, ese dolor no se va nunca, esa cicatriz permanece en el corazón, colocada como una ligera hoja que, caída en octubre de un gran árbol, se queda allí para siempre. Y, tanto si quieres como si no, ningún viento, ningún meticuloso barrendero conseguirá limpiar ese corazón nunca jamás.
Siguiendo con el especial musical, hoy les traigo otra de las canciones insignia de “El Mago”, una hermosísima canción titulada El Héroe y parte de lo que la hace tan pero tan especial, es el monólogo con el que era presentada, este Maestro era un verdadero poeta y por eso les dejo aquí esta obra y después de leerla, seguramente la guardarán para regalarla al amor de su vida en alguna fecha especial. ;)
“Las mujeres son capaces de transformar cualquier mundo y cualquier universo conocido o por conocer, sobre todo el mundo de los hombres.
Las mujeres son capaces de todos los días al despertarse, ver a su lado al hombre que aman y no al que en verdad somos.
Las mujeres cuando ven una pared, en realidad lo que están viendo son colores y texturas, los hombres cuando ven una pared, ven ladrillo sobre ladrillo.
Las mujeres son capaces de virar el universo en su favor para hacer que incluso el olvido sea una circunstancia difícil en la tierra de los desmemoriados.
Y todo esto ocurre porque la fe es alimentada desde que ellas son niñas por elementos de corte extravagante: una vecina incómoda, una hermana mayor rebelde, una profesora hippie, por ejemplo, una tía solterona o la mamá, a esa la tienen que ver ¿no? y les dice: ‘hija mía, tú no te preocupes, tú estás bendita y tarde o temprano, hasta el umbral de tu ventana llegará y se postrará de rodillas ante ti el Príncipe Azul’
¿Azul? Azul...
Y la verdad es que deben tener mucha fe porque a mi no me emociona conocer a un pelado azul, imagínense ¿no? Ha de parecerse al papá pitufo y luego si les gustan grandes pues sí es igualito al papá pitufo, con la barba blanca y la piel azul, azul.
Difícil imaginar un príncipe azul, pero en el centro de investigaciones ‘La Panza’ también hicimos parte de ese proceso de campo y descubrimos que: los príncipes azules son, a saber, por descripción estadística de las mujeres que fueron encuestadas
Pelados entre 1.85 y 1.95 de estatura.
Solo el 30% de la población femenina aceptó que les gustan peludos.
De ojos azules o verdes.
Cabello castaño claro, claro castaño y si se lo pintan que sea de ‘rubio natural’ ¿si se lo pintan cómo va a ser natural? Bueno, pero así les gustan a las mujeres que fueron encuestadas.
La mayoría de nuestro público femenino encuestado, coincidió en que, los príncipes azules son aquellas personas de una educación impecable, de unos modales intachables y de una cultura amplia.
Los príncipes azules también, por supuesto, deben ser espigados y delgados. Si se pudiera, usar pantalones que tengan de cintura 30 y de largo 38… de pantalón, a pesar de que sabemos la naturaleza ambiciosa de las mujeres esa pregunta no formó parte de nuestro cuestionario.
Los príncipes azules, según los indicadores de nuestra encuesta, también deben ser personas en extremo deportistas, dinámicas, pero no futbolistas; el príncipe azul desprecia el futbol, porque lo considera una manifestación eglógica y bárbara de la estupidez humana y no concibe cómo 22 imbéciles pueden correr detrás de una pelotita y encima alguien puede pagarles millones de dólares por tal hecho. El príncipe azul, por supuesto, debe hacer cosas como esgrima, polo, deportes de verdad ¿esgrima?
El príncipe azul también es una persona que, cuando se exhibe una película acerca de un buen libro, él probablemente ya leyó el libro porque considera que el cine con toda su magia no puede alcanzar la velocidad imaginativa que tiene el humano.
El príncipe azul también es alguien que se puede llevar perfectamente bien con su suegra.
Volteen a lado muchachas a ver si lo que traen es un príncipe azul.
Como comprenderán, un hombre así de perfecto no existe, si existiera se amaría a sí mismo ¿para qué las quiere a ustedes?... aunque creo que entre ellos… bueno, a mí que me importa ¿no?, ahora sí que si el amor es parejo…
El Centro de Investigaciones ‘La Panza’ realizó este proceso para descubrir en el plano personal dos cosas: la primera, los príncipes azules no existen; la segunda, si existieran… pues yo no soy uno de esos…
Y a mí no crean, me acongojaba porque, es muy difícil estar enamorado de una mujer que cree en los cuentos de hadas, es muy difícil estar enamorado de una mujer que aspira y merece un hombre perfecto.
Es muy difícil estar enamorado de una mujer que con una mirada cambia cualquier espectro.
Es muy difícil estar enamorado de una luna lejana, de una estrella, cuando te sabes con los pies puestos en la tierra.
Es muy difícil todos los días levantar los ojos para verla y saber que te va a deslumbrar.
Es muy difícil mentirle con canciones incluso, que cuando yo veo ladrillos, trato con todas mis fuerzas de ver sus colores. Que la fe que no tengo y que ella me regala es lo que me da fuerzas para presumirme loco a pesar de estar cuerdo, para saberme acompañado aún cuando estoy solo y para sentirme profundamente enamorado y con ganas de vivir muchísimos, muchísimos años.
Solo para que lo tengan claro gentiles amigos, caballeros hoy más que nunca, debemos tener el pleno conocimiento y convencimiento de que los hombres somos una especie que desciende directamente del mono y las mujeres de las estrellas y la mía más…”
Con este divertido y emotivo monólogo se hace apertura a una bella canción de amor:
Ella es mi luz, mi paz, mi voz,
mi fe monosilábica y compleja
que juega a ser y a no tener,
mientras se escancia en nubes de tormenta,
pero nunca quiere hablar de amor,
porque le recuerda su tragedia
y teme que en alguna depresión,
mis labios lleguen hasta su dolor.
Ella creyó que el corazón
vivía conectado a la cabeza
y que al llegar al fin del mar
un héroe salvaría su primavera,
llevándola en los brazos a dormir
hasta una cama entre las hojas secas,
diciendo “estoy muriéndome por ti,
descansa, mientras yo te hago feliz,
feliz...”
Y yo que intento ser
el héroe que ella espera,
cuando baja la escalera
con sueños remojados en café,
un héroe de silencios
y de grandes promesas
que extienda lienzos viejos
para que ella con sus besos
dibuje lunas nuevas.
Y yo que intento ser
y que no soy,
cómo le explico que en el mundo
ya no hay héroes,
solo tipos como yo,
como yo...